jueves, diciembre 22, 2005

CÁBALA Y CONSTRUCCIÓN MASÓNICA

La interpretación de la tradición esotérica y de la mística hebreas constituye el objeto de estudio de la Cábala, según expone Gerschom Scholem, tal vez el cabalista más fascinante de nuestro tiempo por su rigor y su solvencia. Nos dice tambien que la Cábala no representa un misticismo, si por tal ha de entenderse el vacío o aniquilación del individuo, requerido para alcanzar una fusión con Dios mediante la "penetración"de éste en ese vacío espiritual. Pero sí será mística, cuando el estudioso cabalista busque el "conocimiento" de Dios y de su creación más allá de la mera, pero importante, activación de sus cualidades o capacidades intelectuales. Mediante la contemplación, se llega a una percepción luminosa de la creación y de su Causa que los cabalistas consideran como una "revelación de lo primordial". La aproximación a la realidad trascendente no es meramente intelectual, como ocurre en las religiones, en las que no se plantea el tema de una "iniciación" personal, que suele ser sustituída por una "fe" simplificadora, consistente en "creer" lo que no se entiende.

El texto fundamental de la Cábala es el Sefer-ja-Zoar (Libro del Esplendor), compuesto en España por Moisés de León, a finales del siglo XIII, aunque el autor afirma haber "descubierto" el libro, que habría sido escrito en el siglo II por Simeon Bar Yochai y su hijo Eleazar, en el seno de una gruta en la que ambos se escondían huyendo de la persecución romana de aquel tiempo.

La Cábala (=Tradición o "Ley transmitida oralmente" ) postula que la manera más auténtica de conocer a Dios es practicar la introspección: "esa experiencia dual y aparentemente contradictoria del Dios que se esconde y se revela (en nosotros), determina la esfera esencial del misticismo, conduciendo a descartar otras concepciones religiosas".

El misticismo cabalístico es un conocimiento muy próximo, en su espíritu, al de la Gnosis helenística, que no puede explicarse sino mediante símbolos y metáforas. Ese conocimiento esotérico puede, sin embargo, articularse y transmitirse como teoría, aunque los cabalistas nunca han deseado hacerlo indiscriminadamente, exigiendo rigurosas cualificaciones morales, intelectuales y de madurez humana como condiciones previas de los posibles receptores, sin las que el conocimiento buscado no puede fructificar. Históricamente, el movimiento cabalístico representa la voluntad de ir más allá de la mera interpretación de la Torah como ley del pueblo judío, viendo en ella un sistema de símbolos con valor universal y traduciéndola como Ley interna y secreta del universo.

Es fácil detectar el paralelismo entre este planteamiento de la búsqueda de la Verdad y el método masónico de avance en busca del lado encubierto de la realidad a través de mitos, metáforas y símbolos que encierran los valores universales a los que el hombre ha de acceder, a través del sentimiento y de la intuición, a partir de un corazón regenerado o "renacido" mediante la iniciación personal progresiva.

El método cabalístico consiste, equemáticamente descrito, en interpretar los valores contenidos en las palabras hebreas, teniendo en cuenta que cada letra del alfabeto hebraico ( que contiene 22 consonantes, sin vocales definidas) representa un número y cada número tiene, a su vez, un valor simbólico. Las palabras tienen un significado directo, material, y otro encubierto, especulativo o esotérico. Así, dos palabras cuyas letras sumen idénticos valores poseen siempre una determinada equivalencia (este análisis es el objeto de la gematriah cabalística).

Veamos, muy sucintamente, a título de ejemplo, algunas de las interpretaciones cabalísticas que tienen un paralelismo en la terminología y en la simbología masónicas:

1.- Los símbolos masónicos se toman de la construcción. Pero el obrero masón es constructor de un templo inmaterial y los utensilios que emplea para ello son tambien ideales. Se pretende volver a construir un nuevo Templo de Salomón, formado con piedras "vivas"(cada ser humano) que dé cabida a una humanidad hermanada y regenerada a través de la práctica de la Virtud.

Salomón (en hebreo Schlomo o Schalom) significa "Paz", pero sus letras suman exactamente lo mismo que las de la palabra "Plenitud". Salomón construyó su Templo en Jeru-schalom o Jeru-schalem. Jeru significa "manifestación". Según esto, es posible interpretar que el templo ideal "se manifiestó en la Paz o en la Plenitud", siendo destruído luego por los hijos de Babel (babilonios). Babel significa "confusión", lo que refleja que la confusión destruyó la idea de paz y de plenitud que representaba el Templo y que es necesario vencerla para poder reconstruir éste.

2.- Fuera del Templo, quiso Salomón que Jirám , el Maestro, situara dos columnas de bronce. A la de la izquierda se la llamó BOAZ ("con fuerza", poder de atracción o principio femenino), la de la derecha recibió el nombre de JAKIN (que significa "él establece", lo que implica tambien "acción"o principio masculino) . Así pues, ambas columnas completaban la idea de "él establece con fuerza". "ÉL" representa al UNO universal (el SER o Jehovah de la tradición hebrea) que establece o crea con fuerza sobre el Dos y el Tres, los principios o polaridades cósmicas, formando la tríada o primer triángulo de la construcción universal.

3.- En el centro del Templo masónico, figuran, en torno al Cuadro de Trabajo de la Logia y en cada uno de tres de sus ángulos, sendos pilares representando los arquetipos que integran la primera tríada de la construcción universal: Fuerza, Belleza y Sabiduría, quedando libre el cuarto ángulo, por el que la Luz de la Inteligencia Suprema penetra en el plano terrestre, simbolizado por el número 4. El número 5 representa al hombre elevándose desde lo terreno, hacia lo que le trasciende. Se simboliza en la Logia mediante la Estrella Flamígera.

4.- El Aprendiz masón tiene tres años simbólicos y el último grado del método de ascesis iniciática llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cuenta con 33 grados.

En hebreo, la palabra "gal", que significa "forma", "vibración" o "encarnación", está compuesta por dos consonantes cuyos valores son 3 y 30, respectivamente y cuya suma da 33. El sentido que la Cábala da al valor de esta palabra es el de "plenitud de la forma manifestada". Lo Esencial se manifiesta a través de vibraciones periódicas que proceden de lo invisible y retornan a lo invisible, yendo del 3 al 30 y confluyendo en el 33. Tanto el grado 33 como la edad simbólica atribuída a Cristo por los gnósticos griegos aluden a una última etapa de la manifestación formal.

5.- Los aprendices masones se sitúan en el lado Norte de la Logia y los Compañeros lo hacen en el lado Sur. En la Cábala, el Norte representa la "carne" o la "materia" y tambien el color rojo de la sangre vital. El Sur representa el espíritu, el color blanco y la pureza. Por otra parte, la palabra hebrea "scheleg" significa "nieve"y sus consonantes suman el valor 333. Pasar del Norte al Sur es elevarse sobre lo material pasando al mundo espiritual, en el que se busca la perfección de las formas puras o "blancas".

El espacio de la Logia contiene tres secciones, que en hebreo se denominan "Ulam"(= mundo), "Heikal"(sala del palacio celeste) y Dbir, que equivale numéricamente a Dbar (=hablar). Así, el masón, procedente del Ulam, ha de pasar por el Heikal para encontrar la Palabra perdida, en el Dbir.

6.- Tal vez el símbolo cabalístico en torno al cual más se haya reflexionado y escrito sea el Árbol Sefirá o árbol de la Vida. Se trata de un árbol simbólico que enlaza, en las ramas que salen de su tronco, todo lo existente. Representa la unidad uiversal y nos recuerda que nada de cuanto existe puede ser analizado aisladamente.

El "Ein-Sof" (Lo infinito, lo que no tiene fin ni principio), que es el nombre que da la Cábala a Dios, es tambien "lo misterioso", que ha de ser descubierto a través de sus manifestaciones en el universo. En efecto, el Ser generador se manifiesta mediante la "emanación", la "creación", la "formación"y la "acción". Estas cuatro polaridades del Ser en acción se distribuyen en diez "sefirots"o etapas : Kether o Corona suprema; Jojma o Sabiduría; Binah o Inteligencia; Jesed o Gracia; Yebora, o Fuerza; Tiferet, o Belleza; Netsah, o victoria; Jod, o Gloria; Yesod, o Fundamento y Maljut, o Reino. El Hombre resume en sí mismo todos estos sefirots y, por ello, habría sido creado en último lugar.

Siguiendo la descripción esotérica de la creación, contenida en el Libro del Génesis, las tres primeras sefirots representarían emanaciones previas a la creación de nuestro mundo, que comenzó realmente con la cuarta sefirot o "Chesed" (=Sabia Compasión, o primer "día"), seguida de la "Geburah"(= Fuerza, en el segundo día) y de la "Tiferet"(= Belleza, en el tercer día), concluyendo con las cuatro últimas antes mencionadas. Es decir, que Sabiduría, Fuerza y Belleza son, en la Cábala, como en Masonería, los tres arquetipos fundamentales del universo.

7.- Pero para adquirir el pleno Conocimiento, contenido en las tres primeras sefirots, que precedieron a la creación del mundo, el hombre, creado en último lugar, habrá de realizar un camino de "retorno" por cada una de las siete últimas sefirots, no pudiendo pretender alcanzar el fruto del Árbol de la Vida sin llegar antes a la Sabiduría Compasiva. Esta es, precisamente, la temática del grado 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Amando Hurtado

SOLSTICIOS

La Masonería tiene como patrones a los Santos Juan. A ellos está dedicada y sus Fechas de celebración corresponden con los Solsticios de Invierno y Verano.

Heredera, directa o indirectamente, de todas las escuelas de Misterios que desde la antigüedad han sido, son y esperemos que serán, la guía del pensamiento, sentimiento y obra del misticismo humano, está por lo tanto, asimilada a la Simbología Solar, que recoge las más claras expresiones de observación, de los fenómenos naturales propios del Sistema Solar.

El Sol es, desde este enfoque, el que, en lo visible, simboliza a la Divinidad invisible. Las observaciones de nuestros antepasados, fijaron representaciones de distintos fenómenos que regularmente se repiten. Como por ejemplo, la reunión de varias estrellas en el cielo, asociadas a determinados eventos, dio origen a los signos Zodiacales. Así, Acuario, correspondía al ciclo en que el Nilo inundaba los Valles de Egipto, Leo, marcaba la época en que los Leones abandonaban el desierto y se acercaban a las zonas habitadas en busca de sombra y comida, que escaseaba por el ardiente calor, en su habitat, Cáncer, inicia el retroceso del Sol después de haber llegado al trópico de Cáncer, (Los cangrejos siempre caminan hacia atrás) etc, etc

El Sol es pues, representación y símbolo, junto a los demás entes siderales de eventos, de ideas, de expresión, de los diversos fenómenos naturales que fueron asociados a la obra del G:. A:. D:. U:.

Solsticio, viene de SOL y ESTACIONADO, representa el momento en que el Sol en su aparente movimiento, unas veces hacia el Norte y otras hacia el Sur, parece detenerse e invertir su curso. Llega así al punto más al Norte de su recorrido y se ha señalado que ese punto determina el Trópico de Cáncer y consecuentemente el Solsticio de Verano, y cuando esto ocurre en el hemisferio austral, determina el Trópico de Capricornio y también el Solsticio de Invierno, siempre mirándolo desde el punto de vista, de donde se originó ese concepto, o sea desde el hemisferio Norte. Este fenómeno ocasiona que la noche y el día sean más largos o más cortos dependiendo de la posición del Sol y cuando el día y la noche son exactamente iguales marca un punto en nuestro mundo que hemos dado en llamar Equinoccio, que significa Equi = Igual y Noccio = Noche (Día igual a noche) y determina el Ecuador.

Solsticio entonces, significa Detenerse y Retroceder. Podríamos señalar que indica una revisión y cambio de acción. Señala también ese cambio, un prever. El calor cesará y llegará el frío y viceversa. La actitud temeraria y jocosa que produce el buen tiempo, en contraste con la actitud previsora, prudente y conservadora de la época invernal, marcan las acciones extrovertidas o introvertidas que deben ser muy bien consideradas.

Solsticio de Verano, asociado a San Juan Bautista, señala una actitud, extrovertida y de denuncia, busca señalar las malas acciones del Regente Material, en este caso de Herodes y consecuentemente es casi más una posición política y señala culpables externos y por ello pierde la Cabeza. (La cabeza = Intelecto), La vehemencia con que arremete contra Herodes y su vida licenciosa, provocan la ira de los acusados, nunca la reflexión ni la tolerancia y por ello es imposible el cambio interior.

Solsticio de Invierno, asociado a San Juan Evangelista y Apóstol, en cierta forma, representa al mismo Jesús, y señala una actitud reflexiva, muy introvertida, que inclusive pide y da el perdón a los pecadores, (María Magdalena) y se hace ejemplo viviente de tolerancia y servicio. Además podemos indicar que desde la misma cruz y antes de morir Jesús le dice a Maria, su madre, "Madre, ahí tienes a tu hijo Juan, y Juan ahí tienes a tu madre". Consecuentemente, Juan es el más profundo de los evangelistas y a la vez. muy poco visible y muy introvertido. Señal de reflexión y armonía interior. Juan es el discípulo amado y transmite el amor en su evangelio, como lo expresó su bienamado maestro Jesús.

Después del Solsticio de invierno, empieza el Año. Iniciación de una nueva etapa que nos recuerda a Juno, el Dios Bicéfalo. Dos cabezas, una mirando al pasado y otra mirando al futuro, indicación muy evidente del Presente, es el estado entre ambos. Es de ahí, que Enero, el primer mes del año viene de Juno, Jano, o Januario. Clara muestra de que las festividades que celebramos todos los años en estas fechas, que se acompañan de simbólicos Viejos Barbudos y Niños recién nacidos. Motivos de reflexión sobre el pasado y el futuro, deseos de Ventura, Paz y Amor entre los seres de Buena Voluntad.

Tiempo de Iniciación, de Cambio y de Perdón, que deseamos nos traiga ese Sol que de nuevo detiene su marcha y retorna con su calor y luz para todos por igual, Portador de la Primavera para que los campos se llenen de nuevo de color, flores y fruto. Como muestra de la voluntad del G:. A:. D:. U:. en su obra regular y perfecta, para enseñarnos con su ejemplo, cual debe ser nuestra actividad en consecuencia.

Diciembre 2003

Pedro Agustí P.

Log:. Clyde S Mclaren
Miami

¿POR QUE SAN JUAN, “NUESTRO PATRONO”?

José Castellani

Además de girar alrededor de su eje, la Tierra se desplaza en el espacio, con un movimiento de translación alrededor del Sol, cuando describe una elipse, de acuerdo con las leyes de Kepler. Para un observador situado en la Tierra, todavía, es como si estuviera fija y el Sol se moviese alrededor de ella, siguiendo un camino, que, como ya fue visto, es llamado de eclíptica.

En su marcha alrededor del Sol, la Tierra, describiendo una elipse, quedará mas próxima, o mas alejada del astro de luz. El punto mas próximo --- 147 millones de Kilómetros --- en el perihelio; y el mas alejado --- 152 millones de Kilómetros --- en el afelio. Si la Tierra, en su movimiento de translación, girase sobre un eje vertical con relación al plano de su órbita, sus diferentes regiones recibirían la iluminación siempre sobre el mismo Angulo y la temperatura seria siempre constante, en cada una de ellas. Mas, como el eje esta inclinado, con relación a su orbita, esa inclinación hace que los rayos solares incidan sobre la Tierra siguiendo un ángulo diferente, variando cada día que pasa. Y así, se van sucediendo las estaciones de Verano, Otoño, Invierno y Primavera.

Como los planos del ecuador terrestre y de la eclíptica no coinciden, teniendo una inclinación, uno con respecto al otro, de 23 grados y 27 minutos, ellos se cortan a lo largo de una línea, que toca la eclíptica en dos puntos: son los equinoccios. El Sol, en su órbita aparente, cruza estos puntos, al pasar de un hemisferio celeste para el otro; el pasaje de Sur a Norte, marca el inicio de Primavera en el hemisferio Norte y de Otoño en el hemisferio Sur; el pasaje del Norte para el Sur, marca el início del Otonho en el Hemisfério Norte y de la Primavera en el Hemisfério Sur. Esos son los equinoccios de Primavera y de Otoño.

Por otro lado, en los momentos en que el Sol tiene su mayor distancia angular del ecuador terrestre, o sea, cuando se da el máximo valor de su declinación, ocurren los solsticios. Los dos solsticios ocurren el 21 de Junio y el 21 de Diciembre; la primera fecha marca un pasaje del Sol por el primer punto del Trópico de Cáncer, mientras que la segunda es el pasaje del Sol por el primer punto del Trópico de Capricornio. En el primer caso, el Sol está en afelio y es solsticio de Verano en el Hemisferio Norte y de Invierno en el Hemisferio Sur; en el segundo, el Sol está en perihelio y es solsticio de Invierno en el Hemisferio Norte y de Verano en el Hemisferio Sur. Por tanto, el solsticio de Verano en el Hemisferio Norte y de Invierno en el Hemisferio Sur, ocurre cuando el Sol está en su posición mas boreal (Norte), mientras que el solsticio de Verano en el Hemisferio Sur y el de Invierno en el Hemisferio Norte, ocurre cuando el Sol está en su posición mas austral (Sur).

Por herencia recibida de los miembros de las organizaciones de oficio, que, tradicionalmente, acostumbraban conmemorar los solsticios, esa práctica llegó à la Masonería moderna, pero ya sazonada por la influencia de la Iglesia sobre las corporaciones operativas. Como las fechas de los dos solsticios son 21 de Junio y 21 de Diciembre, muy próximas a las fechas conmemorativas de San Juan Bautista

se confundieron con estas, entre los operativos, llegando así a la actualidad. Hoy, la instalación de los Grandes-Maestros de las Obediencias y de los Venerables Maestros de las Logias se realizan el 24 de Junio, o en una fecha bien cercana y no se puede olvidar que la primera Obediencia Masónica del mundo, como ya fue visto, fue fundada en 1717, en el día de San Juan Bautista.

Gracias a eso, muchas corporaciones, aunque hubiese un santo protector para cada uno de esos Grupos Profesionales, acabarían adoptando los dos San Juanes como Patronos, haciendo llegar esa costumbre a la moderna Masonería, donde existen, siguiendo la mayoría de los Ritos, las Logias de San Juan, que abren sus trabajos “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo (Dios) y en honor a San Juan, nuestro patrono”, englobando, en ese momento a los dos santos.

En el templo Masónico, esas fechas solsticias están representadas en un símbolo, que es el Circulo entre Paralelas Verticales y Tangenciales. Este significa que el Sol no transpone los Trópicos, o que sugiere, a los masones, que la consecuencia religiosa del Hombre es inviolable, las paralelas representan los trópicos de Cáncer y de Capricornio y de los dos San Juan.

Tradicionalmente, por medio de la noción de puerta estrecha, como dificultad de ingreso, el masón evoca las puertas solsticias, estrechos medios de acceso al conocimiento, simbolizados en el circulo cósmico, en el circulo de la vida, en el zodiaco, por el eje Capricornio-Cáncer, ya que Capricornio corresponde, al solsticio de Invierno y Cáncer al de Verano (en el Hemisferio Norte, con su inversión para el Hemisferio Sur). La puerta corresponde al inicio, o al punto ideal de partida, en la elíptica de nuestro planeta, en los calendarios Gregorianos y también en algunos Pre-colombinos, dentro del itinerario Sideral..

El hombre primitivo distinguía la diferencia entre dos épocas, una de frío y una de calor, concepto que inicialmente le sirvió de base para organizar el trabajo agrícola. Gracias a eso es que surgieron los cultos solares, como el Sol siendo proclamado --- como fuente de calor y de luz --- o rey de los cielos es el soberano del mundo, con influencia marcada sobre todas las religiones y creencias posteriores de la humanidad. Y desde la época de las antiguas civilizaciones, el hombre imaginó los Solsticios como aberturas opuestas del cielo, como puertas, por donde el Sol entraba y salía, al terminar su curso, en cada circulo tropical.

La personificación de tal concepto, en el panteón romano, fue del Dios Janus, representado como divinidad bifásica, gracias a su marcha pendular entre los trópicos, como su propio nombre muestra esa implicación, ya que deriva de janua, palabra latina que significa puerta. Por eso, él era también, conocido como Janitur, o sea portero, siendo representado como un grupo de llaves en la mano, como guardián de las puertas del cielo. Posteriormente, esa alegoría pasaría a través de la tradición popular cristiana, para San Pedro, mas sin cualquier relación con los solsticios.

Janus era un dios bicéfalo, con dos caras simétricamente opuestas, cuyo significado simbolizaba la tradición de observar, una de las caras, constantemente, para el pasado, y la otra, para el futuro.. Los Césares de Roma imperial, en sus celebraciones y para dar ingreso al Sol en los dos hemisferios celestes, anteponían al dios Janus, para presidir todos los comienzos de iniciación, por atribuirle la guarda de las llaves.

Tradicionalmente, tanto para el mundo oriental, como para el occidental, el

hemisferio Norte e Invierno en el hemisferio Sur), es la puerta cruzada por las almas mortales y por eso es llamada la Puerta de los Hombres, mientras que el solsticio de Capricornio, o de Reconocimiento, alusivo a San Juan Evangelista (Invierno en el hemisferio Norte y Verano en el hemisferio Sur), y la puerta cruzada por las almas inmortales y por eso, denominada Puerta de los Dioses. Para los antiguos egipcios, el solsticio de Cáncer (Puerta de los Hombres) era consagrado al dios Anúbis; los antiguos griegos lo consagraban al dios Hermes. Anúbis y Hermes eran, en la mitología de esos pueblos, los encargados de conducir las almas al mundo extraterreno.

La importancia de esa representación de las puertas solsticias puede ser encontrada con el auxilio del simbolismo cristiano, pues, para un masón, las fiestas de los solsticios son, en último análisis, las fiestas de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista. Son dos San Juan y allí hay una evidente relación con el dios romano Janus y sus dos caras: el futuro y el pasado, el futuro que debe ser construido a la luz del pasado. Sobre una visión simbólica, los dos se encuentran en un momento de transición, en el fin de un gran año cósmico y el comienzo de uno nuevo, que marca el nacimiento de Jesús: uno anuncia su venida y el otro propaga su palabra. Fue la semejanza entre las palabras Janus y Juanes (João - Juan, que, en hebreo es Ieho-hannam = gracia de Dios) que facilito el intercambio de Janus pagano por el Juan cristiano, con la finalidad de extirpar una tradición “pagana”, que se chocaba con el cristianismo. Y fue de esta manera que los dos San Juan fueron asociados a los solsticios y presiden las fiestas solsticias.

Continua, de esa manera la dualidad, principio de la vida: delante de Cáncer, Capricornio; delante de los días mas largos del Verano, los días mas cortos, del Invierno; delante de San Juan “de Invierno”, con las tinieblas, Capricornio es la Puerta de Dios, y San Juan “de Verano”, con la luz, Cáncer y la Puerta de los Hombres (vale recordar que, para los masones, simbólicamente, las condiciones geográficas son, siempre, las del hemisferio Norte).

Dentro de esa misma visión simbólica, podemos considerar la configuración de la constelación de Cáncer. Sus dos estrellas principales toman el nombre de Aselos (del latín Asellus, i = diminutivo de Asinus, o sea: jumento, burro). En la tradición hebraica, las dos estrellas son llamadas de Haiot Nakodish, o sea, animales de santidad, designados por las dos primeras letras del alfabeto hebraico, Aleph y Beth, correspondiente al asno y al buey. Delante de ellas, hay un pequeño conglomerado de estrellas, denominado en latín, Praesepe, que significa pesebre, corral, establo, y que, en francés, es "crèche", también con el significado de pesebre, establo, cuna. Esa palabra "créche" ya fue inclusive, incorporada a idiomas latinos, con un significado de local donde los nuevos bebes son acogidos, temporalmente.

Ese simbolismo da sentido a la observación material: Jesús nació un 25 de diciembre, sobre el signo de Capricornio, durante el solsticio de Invierno, siendo colocado en un establo-cuna, entre un asno y un buey.

Esa fecha de nacimiento, todavía, es puramente simbólica. Para los primeros cristianos, Jesús nacería en Julio, sobre el signo de Cáncer, cuando los días son mas largos en el hemisferio Norte. En el sentido cristiano, en el plano simbólico, abordaría, entonces, apenas la Puerta de los Hombres y, así solamente habría la comprensión de Jesús, como ser, como hombre. Mas Jesús es el ungido, el Mesías, el Cristo --- según la teología cristiana ---y el otro polo, obligatoriamente dualidad comprensible.

Entretanto dos elementos, uno material y uno religioso, vendrían a influir en la determinación de la fecha del 25 de Diciembre. El material se refiere a los hábitos y costumbres de los antiguos cristianos y al aspecto religioso, al mitraismo de la antigua Persia, adoptado por Roma:

Los primeros cristianos del Imperio Romano, para escapar las persecuciones, crearon el hábito de festejar el nacimiento de Jesús durante las fiestas dedicadas al dios Baco, cuando los romanos, ocupados con los festejos y orgías, los dejaban en paz.

Mas el origen mitraico es el que parece mas plausible para explicar esa fecha totalmente ficticia: los adeptos al mitraismo acostumbraban reunirse en la noche del 24 para amanecer el 25 de Diciembre, la mas larga y mas fría del año, en una festividad llamada --- en el mitraismo romano --- de Natalis Invicti Solis (nacimiento del Sol triunfante). Durante toda la fría noche, se quedaban haciendo ofrendas y deseos pidiendo la vuelta de la luz y del calor del Sol, asimilado al dios Mitra. El cristianismo, al marcar esa fecha para el nacimiento de Jesús, lo identifico con la luz del mundo, la luz que surge después de las prolongadas tinieblas.

viernes, diciembre 02, 2005

EL SIMBOLO Y EL RITO MASONICO DE LA CADENA DE UNION

FRANCISCO ARIZA

La cadena de unión es sin duda alguna uno de los símbolos más significativos de entre todos los que decoran la Logia masónica. Se trata de un cordel que rodea todo el templo por su parte superior.

Esta situación en lo "alto" le da una connotación celeste, confirmada por los doce nudos que aparecen de trecho en trecho a lo largo de todo el cordel, los cuales simbolizan los doce signos del zodíaco. Esos nudos se corresponden, además, con las doce columnas que excepto por el lado de Oriente también rodean el recinto de la Logia. Cinco de esas columnas están situadas en el lado de Septentrión, otras tantas a Mediodía, y las dos restantes -las columnas J y B- a Occidente.

Para comprender esta simbólica habría que tener en cuenta que la Logia es, ante todo, una imagen del mundo, y como tal debe existir en ella una representación de lo que constituye el "marco" mismo del cosmos, que es propiamente el zodíaco. Muchos recintos o santuarios sagrados -al igual que las ciudades edificadas según las reglas de la arquitectura tradicional-, siendo la proyección en la tierra del orden celeste, están de una u otra manera "enmarcados" por las constelaciones zodiacales. Es el caso, por ejemplo, del Ming-Tang chino, del Templo de Jerusalén (y su arquetipo la Jerusalén Celeste), de muchas fortalezas templarias, y en construcciones tan antiguas como puedan ser el crómlech megalítico de Stonehenge. Asimismo, los masones operativos, y en general los artesanos constructores de cualquier sociedad tradicional, se servían de un cordel para determinar la posición correcta de los templos o catedrales, que siempre y de forma invariable, estaban orientados según las direcciones del espacio señaladas por los cuatro puntos cardinales, exactamente igual que la Logia. Ahora bien, como menciona René Guénon ". entre las funciones de un 'marco' quizá la principal es mantener en su sitio los diversos elementos que contiene o encierra en su interior de modo de formar con ellos un todo ordenado, lo cual, como se sabe, es la significación misma de la palabra 'cosmos'. Ese 'marco' debe pues, en cierta manera, 'ligar' o 'unir' esos elementos entre sí, lo que está formalmente expresado por el nombre de 'cadena de unión', e inclusive de esto resulta, en lo que a ella concierne, su significación más profunda, pues como todos los símbolos que se presentan en forma de cadena, cordel o hilo (todos ellos símbolos del eje) se refieren en definitiva al sûtrâtmâ". 1 Por consiguiente, la cadena de unión masónica vendría a significar, considerada desde el punto de vista metafísico, exactamente lo mismo que la "cadena de los mundos": un símbolo que resume el conjunto de todos los estados, seres y mundos que conforman la manifestación universal, los cuales subsisten y están ligados entre sí por el "hilo de Atmâ" (sûtrâtmâ), es decir por su hálito o espíritu vivificador.

Por otro lado, la cadena de unión es también la cuerda anudada (o houppe dentelée) que aparece figurada en los "cuadros de Logia" masónicos, y concretamente en los pertenecientes a los grados de aprendiz y de compañero. La significación simbólica de dicha cuerda es idéntica a la de la cadena de unión, pero, al mismo tiempo, y vinculado específicamente con el simbolismo del cuadro de Logia, habría que considerar también otro aspecto importante de ella: el que tiene como función "proteger", además de "unir" y de "ligar", los símbolos y emblemas que aparecen dibujados en el cuadro, el que es considerado como un espacio sacralizado, y por tanto inviolable. En este sentido, la idea de "protección" está incluida en el simbolismo de los nudos y las ligaduras, que por sus formas respectivas recuerdan el trazado de los dédalos y laberintos iniciáticos. En la simbólica universal, el laberinto, además de estar relacionado con los "viajes" y las pruebas iniciáticas, también tiene como función la defensa y protección de los lugares sagrados o centros espirituales, impidiendo el acceso a los mismos a los profanos que no están cualificados para recibir la iniciación. Pero la defensa se extiende igualmente (y podríamos decir que principalmente) a impedir el acceso a las influencias sutiles del psiquismo inferior, el que por su carácter especialmente disolvente representan un claro peligro que ha de ser controlado y evitado a toda costa, pues por medio de esas influencias se introducen determinadas energías maléficas y caóticas destinadas a destruir, o en el mejor de los casos a debilitar, a los propios centros espirituales y a las organizaciones tradicionales ligadas a ellos, y consecuentemente a impedir en lo posible la comunicación con las influencias verdaderamente superiores, de las que esos centros y organizaciones han sido -y son- precisamente el soporte. Y al hilo de esta última reflexión, quizá no estaría de más señalar los peligros de disolución (o de petrificación, pues para el caso es lo mismo) que en la actualidad acechan a la Masonería, ya que es a todas luces evidente que esta organización tradicional se ha visto sometida a una paulatina extirpación de la dimensión iniciática y esotérica de sus símbolos y sus ritos. Y lo que es tal vez más lamentable es que esa acción ha sido llevada a cabo muchas veces por masones que no han comprendido que es precisamente gracias a esos símbolos y ritos (revelados en el origen y transmitidos a lo largo del tiempo) que la Orden masónica adquiere su pleno sentido, pues ellos constituyen sus señas de identidad, lo que dicha Orden es en sí misma, y no podría dejar de ser, a menos de quedar totalmente desvirtuada y vacía de contenido esencial. Para que esa situación no llegue a ser irreversible, pensamos que se hace necesario que los masones de espíritu tradicional (esto es, aquellos que consideran que la Masonería pertenece y es una ramificación de la Tradición Primordial y por tanto una vía de realización al Conocimiento) restituyan de nuevo el sentido cosmogónico y metafísico de su legado simbólico-ritual, empezando por considerar que la cadena de unión es, efectivamente, el "marco" celeste que delimita, separa y protege el "mundo de la luz" del "mundo de las tinieblas", lo sagrado de lo profano.

Además de la cuerda anudada que rodea la Logia y el cuadro, existe un rito en la Masonería que también recibe el nombre de cadena de unión.

Se trata de aquel que está constituido por el entrelazamiento que forman las manos, con los brazos entrecruzados, de todos los integrantes del taller, lo cual, precisamente, tiene lugar alrededor del cuadro de la Logia y de los tres pilares de la Sabiduría, la Fuerza y la Belleza momentos antes de clausurar los trabajos. En primer lugar, habría que decir que la cadena de unión es uno de los ritos masónicos que más directamente aluden a la fraternidad masónica, la que, en efecto, está sustentada en los lazos de armonía y concordia que entre sí ligan a todos los masones. De ahí el por qué a los nudos de la cuerda también se les denomine "lazos de amor", pues el amor, entendido por lo más alto, es la fuerza que concilia los contrarios y resuelve todas las oposiciones en la unidad del Principio. Dicha fraternidad representa, por tanto, el fundamento mismo sobre el que se apoya la propia organización iniciática y tradicional. En este sentido, el entrelazamiento de manos y brazos configura una trama cruciforme que evoca la imagen de una estructura fuertemente cohesionada y organizada.

Pero este rito se realiza, fundamentalmente, para dirigir una plegaria o invocación al Gran Arquitecto, siendo en esa invocación donde reside su sentido profundo y su razón de ser. Por ello, prescindir de la plegaria como sucede en muchas logias actuales, por el mero hecho de ignorarla o por considerarla un trasnochado anacronismo, provoca inevitablemente el empobrecimiento del propio rito, quedando éste, en consecuencia, reducido prácticamente a casi nada. Sin embargo, en la antigua Masonería operativa, la plegaria y las invocaciones de los nombres divinos formaba parte constitutiva del rito y de los trabajos simbólicos; y precisamente ella se realizaba en la cadena de unión y alrededor del cuadro de la Logia, con lo cual se confirma el papel verdaderamente "central" que este último ha desempeñado siempre en la Masonería.

Por lo general, la cadena de unión comienza y termina en el Venerable Maestro, y es él, como la máxima autoridad de la Logia, el que dirige la invocación al Gran Arquitecto. Veamos a continuación un ejemplo de ésta según es de uso todavía entre algunos Ritos masónicos que han seguido conservando parte del legado operativo: "¡Arquitecto Supremo del Universo! ¡Fuente única de todo bien y de toda perfección! 'Oh Tú! Que siempre has obrado para la felicidad del hombre y de todas Tus criaturas; te damos gracias por Tus paternales beneplácitos, y te conjuramos para que los concedas a cada uno de nosotros, según Tus consideraciones y según nuestras necesidades. Esparce sobre nosotros y sobre todos nuestros Hermanos Tu celeste Luz. Fortifica en nuestros corazones el amor hacia nuestras obligaciones, a fin de observarlas fielmente. Que puedan nuestras reuniones estar siempre fortalecidas en su unión por el deseo de Tu placer y para hacernos útiles a nuestros semejantes. Que ellas sean por siempre la morada de la paz y de la virtud, y que la cadena de una amistad perfecta y fraterna sea en lo sucesivo tan sólida entre nosotros que nada pueda alterarla. Así sea".

Por consiguiente, y según se desprende de esta oración masónica, la unión encadenada y fraterna se convierte en el soporte horizontal y psicosomático (terrestre), sobre el que "descenderán" -estimulados por la plegaria- los beneplácitos (bendiciones) de la influencia espiritual o supra-individual -"Tu celeste Luz"-, posibilitando así una vía de comunicación axial entre el cielo y la tierra, o como se dice en lenguaje masónico, entre la Logia de lo Alto y la Logia de Abajo. Es decir, que a través de la invocación lo que se pretende esencialmente es la comunicación con las energías celestes (las Ideas o atributos creadores del Arquitecto universal) cuya acción espiritual ha conformado -y conforma permanentemente- la realidad simbólica, ritual y mítica (es decir, cosmogónica y metafísica) de la organización iniciática. Al mismo tiempo, en el rito de la cadena de unión se concentra la entidad colectiva constituida por todos los antepasados que realmente participaron en la Tradición y su conocimiento, y de los que se dice moran en el "Oriente Eterno" (la Logia celeste). Dicha entidad se hace una en comunión con sus herederos actuales, esto es, con los masones que, habiendo recibido y comprendido (en la medida que sea) el mensaje de su legado tradicional, contribuyen hoy en día a mantenerlo vivo y actuante. En este sentido, la cadena de unión también está simbolizando la cadena iniciática de la tradición masónica (y por analogía la de todas las tradiciones), cuyo origen es inmemorial, como lo es asimismo el mensaje que ella ha ido transmitiendo a lo largo del tiempo y de la historia.

Las individualidades, o mejor, la idea de lo individual y lo particular que cada componente de la cadena pudiera tener de sí mismo, desaparece como tal para formar un solo cuerpo que vibra y respira a una misma cadencia rítmica. La cadena de unión deviene así un círculo mágico y sagrado donde se concentra y fluye una fuerza cósmica y teúrgica que asimilada por todos y cada uno de los integrantes de la misma les permite participar del verdadero espíritu masónico y de su energía salutífera y regeneradora. No es entonces de extrañar que durante el transcurso del rito de la iniciación, el neófito reciba simbólicamente la "luz" integrado en la cadena de unión, lo cual es perfectamente coherente en una tradición en la que el rito y el trabajo colectivo desempeñan una función eminente como vehículos de transmisión de la influencia espiritual.

NOTA

1 Ver René Guénon, Símbolos Fundamentales de la Ciencia Sagrada cap. LXV.

LA LIBERTAD Y LA VERDAD

En la filosofía masónica tenemos preceptos y normas disciplinarias tendientes a regular el criterio de los individuos a fin de que éstos no se pierdan en un mar de confusiones y puedan hacer sus exposiciones lo más nítidamente posible; basado en los anteriores conceptos, me estoy permitiendo hacer una transcripción de uno de ellos, el cual me servirá de preludio al trabajo medular que pongo a vuestra consideración y buen entendimiento. Este pensamiento es: "Para razonar es indispensable y condición necesaria la definición de los términos, pues de lo contrario nuestro razonamiento sería confuso y no llegaríamos a una conclusión lógica y de verdad".

Como claramente se podrá advertir, si entendemos la anterior sentencia, que para hablar de cualquier asunto es necesario conocerlo con propiedad a fin de exponerlo con toda veracidad y, además, que sepamos definir los términos o las palabras que vamos a utilizar para que así se pueda entender lo que deseamos decir. Pues bien, a riesgo de que no exprese claramente lo que yo entiendo del tema que pretendo esbozar, permítaseme en primer término, definir los conceptos que en este trabajo emplearé:

LIBERTAD.- Poder de obrar o de no obrar, o de escoger, derecho que uno se toma.

TRILOGIA.- Conjunto de tres obras dramáticas cuyo tema tiene entre sí cierto enlace.

TRIADA.- Conjunto de tres unidades, de tres personas.

AUTOCRACIA.- Gobierno en el cual un sólo hombre reúne todos los poderes (dictadura).

AUTOCRATA.- Persona que ejerce autoridad ilimitada.

ESENCIA.- Lo que constituye la naturaleza de una cosa.

COSMOS.- El mundo, el universo.

EGIDA.- Protección de defensa.

PSICOLOGIA.- Parte de la filosofía que trata del alma, sus facultades y operaciones.

La trilogía Masónica, base y esencia de una de las más antiguas Instituciones que han perdurado a través del tiempo pese a los embates a que ha sido sometida, está cimentada y constituida bajo la égida de la LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD. En esta noche deseo hablar sólo de la LIBERTAD y en otra ocasión, si las circunstancias me son propicias, trataré de complementar este trazado abordando las otras dos cuestiones.

Hemos dado a conocer el significado tradicional de la palabra LIBERTAD y está asentado como "EL PODER DE OBRAR O DE NO OBRAR, O DE ESCOGER; DERECHO QUE UNO SE TOMA". Sin embargo, en este asunto tan escabroso llegaremos a una de las más viejas y debatidas opiniones que vierten, a manera de interrogante, la religión, la política y la psicología y es ésta: ¿Es el hombre un alma libre, un ser libre, un pensador libre?.

Quienes contestan esta interrogante, lo hacen con dos creencias opuestas entre sí; Hay quienes claman y predican abiertamente que el hombre es LIBRE en pensamiento, en acción e igualmente en existencia. Hay otros que creen que el hombre NO ES LIBRE, QUE ES UN ESCLAVO del fanatismo, de las circunstancias, de su ambiente, e igualmente esclavo de Dios y de sus dictados.

Apartándonos completamente de esas opiniones tan definidas y particulares, se precisa que retrospectiva e internamente hagamos un análisis sereno de cuál es nuestra propia condición y determinar de por sí solos, si somos hombres libres o estamos subyugados. Solamente así, tratando de esclarecer internamente nuestro pensamiento y expresando nuestras opiniones sobre este asunto, es como podremos realizar completamente lo que hemos creído en el pasado sobre el debatido punto de la LIBERTAD, para llegar a la mejor comprensión.

El hombre no ha nacido ni libre ni esclavo. El hombre nace esencialmente sin elección, pero con la habilidad de elegir para ser libre o esclavo. Pero desde el preciso momento de su nacimiento, esta condición comienza a modificarse. Mientras es niño, el hombre es esclavo de las reglas autocráticas y dictadas de dos mentes: la mente humana de los padres y la mente Cósmica, o como se llama comúnmente, las leyes de la Naturaleza. La regularidad con que el infante de condiciones normales se alimenta, duerme, le funciona su corazón, intestinos y demás órganos, prueba que alguna suprema ley de la Naturaleza está dirigiendo autocráticamente sus asuntos. Por otra parte los padres, con todo, también ejercen una influencia autocrática dirigiendo o escogiendo qué alimentos debe comer, cuando debe bañarse al niño, dónde debe dormir y otros aspectos de la vida del niño. Todo esto nos debe probar que el hombre, siendo un niño de escasos meses de nacido, es un ESCLAVO de la autocracia tanto interna como externamente. Pero, conforme crece el niño, día a día, empieza a ejercer de varios modos sus poderes y facultades de elección; se manifiesta en la selección o preferencia de ciertos alimentos, de ciertos períodos de sueño, ciertas posiciones de su cuerpo al dormir y otros aspectos de su vida.

Algunos principios de la Psicología hacen referencia al desarrollo gradual del niño, desde la no elección hasta la libertad de elegir algunas cosas y estos cambios se incrementan o modifican cada semana; prefieren el color rojo a cualquier otro color; les agrada los objetivos brillantes y relucientes a los opacos u obscuros; les agrada el movimiento más que la inmobilidad; etc.

Así vemos que el niño, en las distintas etapas por las que atraviesa, ejerce una preferencia o selección para ciertas cosas y, además, su poder voluntario para pedir lo que escoge o lo que piensa que prefiere, haciendo abstracción absoluta de los deseos muy particulares de sus progenitores.

Después viene el período de desarrollo de aquello que el individuo llama su derecho para pedir y seleccionar. Haciéndose más tarde un adulto, llega a lo que se llamaría un agente libre, con el derecho, poder y facultad para escoger o rechazar, para pedir o aceptar, para actuar; esto es lo que podríamos llamar pensamiento libre en su análisis final.

Debemos considerar que las ideas y preferencias vienen del exterior o de nuestro interior y constituyen orientaciones o impulsos en nuestra mente; y si admitimos esos impulsos probamos con ello que tenemos la libertad de elección entre impulsos de varias clases, pero permanecemos esclavos -verdaderos esclavos- de los impulsos y deseos.

Dado que el hombre tiene la facultad de razonar de modo que pueda hacerlo considerando los impulsos y hacer la debida elección, debemos cuidarnos de que nuestras decisiones no estén basadas en las voces del exterior, pues debemos recordar que hemos sido educados sólo en aspectos materiales y hasta falsamente, siendo, por tanto, un esclavo del materialismo y no el agente libre que piensa que es.

Si admitimos que el ser humano es esencia o chispa del Gran Arquitecto del Universo y somos microcósmicos de esa Inteligencia Suprema, debemos confiar en nuestra propia mente y no desviarnos de esa inteligencia que internamente tenemos.

Para ser un verdadero agente libre, no nos apoyemos en los razonamientos que nuestra mente objetiva nos dicte, pues podríamos incurrir en apreciaciones y decisiones erróneas; debemos ante todo, hacer una selección rigurosa de nuestros impulsos y deseos y determinar, en ciertos momentos, si la selección que hemos realizado se debe al resultado de la recomendación de alguna persona o estado pasajero o si ésta viene desde dentro como intuición o "corazonada".

Para conocernos a nosotros mismos y saber definitivamente si somos capaces de utilizar la libertad de pensar y elegir, hagamos nuestras selecciones de criterio utilizando la guía de nuestro ser interno que sólo él es capaz de conducirnos hacia la meta suprema de la LIBERTAD Y LA VERDAD individual absoluta.

Apolinar Saldivar Garza