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sábado, febrero 13, 2010

Barcelona Masónica

Los chocolates Toblerone tienen forma triangular porque su creador era masón. También lo era el de los chocolates Suchard, y el inventor de la maquinilla de afeitar con cuchilla y uno de los fundadores del FNAC y Adolf Sax, inventor del saxofón. Y también escritores como Mark Twain y Sherlock Holmes. Lo dijo ayer Xavier Casinos, periodista y autor del libro Passejades maçòniques per Barcelona, que lleva prólogo nada más y nada menos que del alcalde de Barcelona, Jordi Hereu. Casinos, acompañado de Hereu, presentó ayer el texto en la Biblioteca Pública Arús y empezó citando una ristra de masones extranjeros para referirse luego a la hipótesis de que los colores del Barça tenga su origen en la masonería. La primera vez que se lo dijeron no lo creyó Casinos. Podía, claro, ser una mera casualidad. Porque es cierto que hay un mandil con los colores azul y grana, pero también hay otro (de aprendiz, enfatizó con cierta dosis de ironía) que es blanco y eso no debería llevar a pensar que también la camiseta del Real Madrid es de origen masónico.

Pero andando el tiempo y estando precisamente en la Biblioteca Arús vio un cuadro firmado por D'Artagnan, una alegoría masónica, en el que aparecen los colores azul y grana. Pero eso no llevaba a ninguna parte porque no había constancia de conexión alguna entre la logia de Rossend Arús y el fundador del Barça, Joan Gamper. Hasta que apareció la conexión. Uno de los miembros de la misma era pariente de Gamper y participó en la fundación del club de fútbol. Desde luego, no hay documento que establezca fidedignamente que el nacimiento de los colores del Barça estén indisolublemente vinculados a la logia, pero hay razones para creerlo que antes no existían.

El interés por conocer el asunto es, sobre todo, ciudadano, como recordó el gerente de la biblioteca, Josep Brunet. Grandes capitales europeas tienen recorridos masónicos. Perfectamente conocidos y públicos porque en otras partes la masonería no sufrió la persecución a la que en España fue sometida por el dictador Francisco Franco. Éste ordenó borrar cualquier símbolo que quedara en la ciudad. Algunos, recordó Hereu, se salvaron porque el régimen era bastante ignorante y no supo reconocerlos. Casinos citó algunos y remitió al público (que abarrotaba la salita) a su libro para encontrar otros. Entre los que citó: el restaurante Set Portes, la calle de Portaferrisa e incluso un edificio que albergó un cuartel de reclutamiento.

Jordi Hereu expresó su satisfacción por vivir en un tiempo y una ciudad donde se puede ser normalmente masón sin tener por qué ocultarlo. "Es la normalidad de la libertad", dijo el alcalde. También estuvieron en el acto el líder de CiU, Xavier Trias, y el socialista Josep Maria Sala. El libro es un paseo por la ciudad, incluyendo las referencias a calles que tienen nombre de personajes que fueron masones. Sin ir más lejos, Andreu Nin, Antonio Machado y Lluís Companys.

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sábado, febrero 21, 2009

Masonería, Crisis y Modernidad

Por Eduardo Roberto Callaey Arancibia

En la entrada del laberinto:

Dentro de pocos años, en 2017, se cumplirán tres siglos desde el momento histórico en el que cuatro logias masónicas con asiento en Londres constituyeron la primera Gran Logia especulativa de la que se tenga conocimiento. Por primera vez un grupo de logias de masones abandonaban su antiguo oficio de albañiles para dedicarse a la especulación filosófica. Nacía así la francmasonería moderna.

No es tema del presente artículo dilucidar si estos eran los verdaderos masones, ni si tenían mayor legitimidad que los que se negaron a acompañarlos en tal evento fundacional. Ni siquiera cuestionaremos si los antiguos límites establecidos en las constituciones inglesas de 1717 y 1724 tenían o no la entidad suficiente para imponerse luego –como lo hicieron- como base de la denominada regularidad masónica. Al respecto nos remitimos a lo que ya hemos dicho.

Más importante que indagar las raíces de la regularidad, o discutir sobre los sistemas masónicos de reconocimiento entre Grandes Logias (me refiero al denominado Derecho Interpotencial Masónico) o la marca de origen de las distintas corrientes que conforman la francmasonería, es el hecho de reconocer que a partir de esa fecha surgió el modelo de masón “libre y aceptado” cuyo estereotipo ha sobrevivido a casi tres siglos de existencia. Eso es lo que nos interesa.

Los masones del siglo XVIII asumieron como propia la herencia de las grandes corporaciones de constructores de la antigüedad y del medioevo. Reunieron un conjunto de documentos importantes –algunos verdaderos y otros de dudoso origen- y se construyeron para sí mismos un meta-relato, un mito de base con una dinámica propia que permitió que se siguiese enriqueciendo hasta el día de hoy en la medida que la historiografía encontró nuevos y mejores indicios de la existencia real de grandes gremios de albañiles, de sus secretos, de sus ritos y de sus respectivas tradiciones.

Tal fue el éxito de esta sociedad de masones especulativos que pronto se convirtió en el contrapeso secular más importante de la Iglesia Católica que no tardó en excomulgarlos en masa ante la impotencia de su avance.

Pocas instituciones en la historia de la civilización humana gozan del privilegio de haber sido testigos de las grandes mutaciones de la cultura y de la sociabilidad. Cada era trajo consigo sus propias estructuras cívicas, sus formas de gobierno y sus filósofos. Occidente es el resultado de un conglomerado de culturas e imperios que se sucedieron a lo largo de más de dos milenios y que, a su vez, venían de sufrir la influencia de antiguas culturas del Mediterráneo Oriental y del Oriente Medio.

En su ensayo sobre “El Espíritu de la Política”, el filósofo y sacerdote catalán Raymon Panikkar afirma que el mundo moderno sigue siendo la continuación de una historia europea y cristiana, definámoslo como Sacro Imperio Romano Germánico, Occidente, Civilización Occidental o Democracias. Podríamos afirmar que la religión goza de esa rara categoría institucional de la que hablábamos al principio. Aún con sus mutaciones, sus conflictos, cismas, reformas y excesos, el cristianismo, corporizado en sus iglesias, ha sobrevivido al paso del tiempo e influido profundamente en el derrotero de la historia.

Sin embargo, no es la religión el único factor perenne en la cultura occidental desde el momento en que irrumpió en su seno el agudo proceso de secularización que dio por resultado el actual estatus de separación entre las iglesias y los Estados y los conflictos que aun se dirimen entre ambos campos. Entre los factores que intervinieron activamente en ese proceso deben mencionarse principalmente las estructuras comunales y las asociaciones gremiales. La francmasonería es –al mismo tiempo- un fenómeno burgués y una consecuencia directa de la organización de las corporaciones de oficios ligados a la construcción. Desde esta perspectiva ha sido participe primario de la construcción de la sociedad secular.

Conceptos como “laicismo”, “laicidad” y “secularidad” son motivo de arduo debate entre los actores de la cultura y la política. Se trata de una confrontación que continúa en pleno desarrollo y que afecta directamente al campo social en la medida que éste reclama cada vez mayores libertades que frecuentemente colisionan con los límites del dogma y la moral que impera en el campo religioso.

Pese a que el público tiende a creer que este proceso de secularización nace con la Ilustración y el advenimiento del relativismo como resultado inmediato de la valoración de la razón y la ciencia, la realidad es que aquella corriente secular hunde sus raíces en tiempos remotísimos y que su desarrollo ha acompañado el devenir de la historia con un protagonismo sólo equiparable al de las religiones. Este otro campo tiene en su mismo centro a otra institución milenaria que, luego de sufrir sus propias mutaciones, cismas y reformas, ha devenido en lo que actualmente denominamos Masonería, cuyo sentido y significado es el objeto mismo de este pequeño artículo.

Uno de los aspectos más irritantes del momento histórico que vivimos es la crisis de las definiciones. En esencia, la posmodernidad tiende a la hibridación, a la exaltación de la cultura popular, el descreimiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos. Si la modernidad defendía la diversidad de las diferentes culturas bajo el primado de los derechos humanos como base normativa de "una vida libre de dominación", la posmodernidad –tanto en el sentido de cultura o el de civilización- se ha caracterizado por la dificultad de sus planteamientos, ya que no forma una corriente de pensamiento unificada.

No sabemos exactamente de qué hablamos cuando mencionamos los términos familia, género, amor, religión, vida, etc. Todo el tiempo nos vemos obligados a entender y explicar a nuestro interlocutor qué cosa significa para nosotros aquello que durante siglos había permanecido inmutable, seguro, confiable.

Por decenas de generaciones la civilización occidental no supo nada de hogares multifamiliares, derechos de minorías sexuales, amor libre, dudas acerca de qué significaba ser religioso ni si la vida podía ser interrumpida en el seno materno. La lujuria, la sodomía, los abortos y la apostasía eran el ámbito del pecado, el territorio del mal, la ruptura del orden que las masas no discutían. Roto ese orden todo ha debido ser replanteado, redefinido y reclasificado.

Así las cosas hoy resulta más importante definir qué significa ser humano, religioso o masón antes que intentar definir qué es la humanidad, la religión o la masonería, pues según avanza la historia, se multiplican los conceptos de humanidad, religión y, también, de masonería. El lenguaje se ha vuelto babélico, confuso y superficial. No debiera entonces llamarnos la atención ésta necesidad de definir claramente qué significa hoy ser masón, puesto que, seguramente, descubriremos las infinitas diferencias que han surgido al respecto en los albores del siglo XXI y la profunda ruptura de la antigua tradición que intenta, no sin un enorme esfuerzo, perpetuarse en un mar de opiniones, posiciones confusas y extravíos diversos.

Conocida mi posición en torno a los “Orígenes Cristianos de la Francmasonería”, ampliamente expuesta en varios volúmenes que preceden a este ensayo, no por ello desconozco la posición de quienes proponen un análisis del fenómeno masónico desde la teoría de la sociabilidad –como en su momento me reclamara mi colega Víctor Guerra- pues tan cierto es el hecho religioso subyacente en la actitud masónica como su fuerte penetración en la historia fruto de su actuación colectiva en el plano secular. Desde esa perspectiva pueden concebirse de antemano dos vertientes a su vez divididas en numerosas ramas: La de los tradicionales y la de los seculares. Si existe una significación masónica debiera contener a ambos. Si tal significación no existe –asunto que nos proponemos indagar- la masonería, tal como la hemos conocido, transita sus últimos solsticios.

Aun así, si nos proponemos preguntarnos qué significa ser masón no podemos soslayar las opiniones más relevantes en torno a qué es la masonería aunque, como masón, comparta la vieja frase de Perogrullo que reza que es mucho más fácil decir qué no es la masonería.

Tampoco podemos abstraernos al hecho histórico, ni al mito ni a la leyenda sobre los que la Masonería ha construido su sistema de perfeccionamiento humano, hecho que pone de manifiesto a priori la incompatibilidad de lo masónico con la posmodernidad en tanto que esta se caracteriza por la incredulidad respecto de los grandes relatos, el desprecio por la utopías y el fin de los ideales. Toda la estructura de la Francmasonería está construida justamente sobre un meta-relato, mitad histórico, mitad mítico, concebido como una gran utopía y lleno de ideales. Un hombre que renegase de estas tres características no podría, en verdad, ser masón. Continuaremos desarrollando estas ideas en futuras entregas.

(*) Eduardo R. Callaey es autor de los libros: “Monjes y Canteros” Una aproximación a los orígenes de la francmasonería (Buenos Aires; 2001). "Ordo Laicorum ab Monacorum Ordine" (Buenos Aires, Academia de Estudios Masónicos, 2004). "La Masonería y sus Orígenes Cristianos" (Buenos Aires, Editorial Kier, 2006. “El otro Imperio Cristiano; De la Orden del Temple a la Francmasonería” (Madrid; Ediciones Nowtilus, 2005). "El Mito de la Revolución Masónica" (Madrid, Editorial Nowtilus, 2007). Es Director Editorial de la colección "Masonería Siglo XXI" Editorial Kier Argentina. Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española.

Eduardo Roberto Callaey (1958) es un historiador, periodista y guionista argentino. Su labor vinculada a los medios de comunicación le ha llevado por diferentes televisiones, productoras y revistas de su país. Además como historiador ha publicado numerosas obras sobre la Edad Media, la Francmasonería, sobre la Religión y Simbolismo. Desde 1989 es miembro de la Masonería Argentina y ha presidido dos logias y ocupado el cargo de Gran Consejero de la Orden.

Más información se puede encontrar en www.bibliografiacallaey.blogspot.com 

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viernes, enero 23, 2009

Jorge Adoum: El Aprendiz y sus Misterios

Aunque fue un prolífico escritor, no se conoce ningún currículum-vitae suyo, ni siquiera para la contratapa de alguno de sus numerosos libros. Toda la información de la que se dispone proviene de las referencias de sus hijos, ya que habiendo fallecido en 1958 a la edad de 61 años, en 1988 (30 años después) la mayoría de sus contemporáneos que pudieran informar sobre sus primeros años han dejado también de existir. Se sabe que tuvo un hermano menor, el último, Salim, y tres hermanas: Celinda, fallecida en Guayaquil, Nazza y Rebicimia, fallecidas en Brasil, país adonde emigraron casadas durante la Primera Guerra Mundial.

Fue una persona hermética en lo que concernía a su vida. En dos de las novelas que escribió: "Adonay" y "El Bautismo del Dolor" (la primera publicada en español y portugués y la segunda sólo en portugués), lo que aconteció a "Adonay" aparentemente son relatos autobiográficos de su vida en Líbano, Cercano Oriente y Francia; no obstante, cada vez que se le preguntó si realmente podrían considerarse como acontecimientos de su vida, eludía sistemáticamente una respuesta objetiva, diciendo que la pregunta carecía de importancia, actitud que mantenía, según explicó a uno de sus hijos, por temor a que se cultivara una reverencia a su persona, a causa de la admiración que le tenían y aun tienen sus discípulos.

ADOUM o ADUM

La ortografía con que escribía su apellido (incluyendo una "o" entre la "d" y la "u") proviene de su pasaporte emitido por autoridades francesas, en cuyo idioma es indispensable escribir "Adoum" para que suene igual que "Adum" en español.

SU INFANCIA

Su infancia debe haber sido difícil, al igual que la de todos los cristianos en Europa Oriental y Cercano Oriente, la ocupación turca revistió extrema crueldad como lo testimonian hechos muy conocidos, provocados por el fanatismo otomano en los países árabes y en Europa.

Las restricciones impuestas por los turcos fueron draconianas, al extremo que les estaba prohibido acercarse al mar y el que lo hiciera recibía disparos de alguno de los gendarmes que vigilaban las playas. Durante la guerra no podían siquiera salar los alimentos ya que la sal escaseaba particularmente entre los cristianos. Sin embargo, los turcos no tenían óbice para que sus súbditos emigraran, razón por la cual concedían pasaportes o salvoconductos para salir del Imperio.

Así, cuando las cosas se pusieron difíciles entre 1900 y 1918, se produjo la avalancha de cristianos libaneses, sirios y palestinos a América y esa es la razón por la que se les dio equivocadamente el gentilicio de "turcos" a todos los inmigrantes que se identificaban con tales documentos.

Nada se sabe de los estudios que hizo, pero en su novela "Adonay" hay evidencias de que inició su investigación sobre las religiones antes de salir del Líbano, país al que jamás regresó, porque se refiere con gran conocimiento a la de los drusos, secta y etnia circunscripta al Cercano Oriente, de la cual hay escasísima información en Occidente.

SATISFACCIONES EN EL CAMPO ESPIRITUAL

Para 1946 era una figura conocida en el continente sudamericano, en el campo esotérico. Recibió una invitación de Chile para que dictara algunas conferencias y allí aprovechó para publicar su nuevo libro "El Pueblo de las Mil y Una Noches" (1946) en un lugar donde su demanda era mucho mayor que en Ecuador. Su intención fue permanecer en Santiago por tres meses, pero sus compromisos jamás le dejaron regresar en otra condición que de visita a su familia. Volvió algunas veces hasta 1953, año en que murió su esposa.

Desde 1946 su existencia cambió totalmente y fue llena de satisfacciones personales en el campo espiritual y la admiración que sus discípulos tenían por él rebasa toda ponderación. La generosidad de éstos hizo que las estrecheces económicas que sufrió en Ecuador se superaran sin esfuerzo.

Vivía indistintamente entre Chile, Argentina y Brasil haciendo giras. Finalmente, en 1950, decidió establecerse en Río de Janeiro, desde donde visitaba otros países. La venta de sus libros se multiplicó y continúan siendo éxitos de librerías en América Latina.

En los años cincuenta, en vida suya, se constituyó en Brasil la "Comissáo Divulgadora das Obras do Dr. Adoum", cuya sede está aun en Santos Dumont, estado de Minas Gerais y se ocupa principalmente de la difusión de las enseñanzas y escritos de quien ha sido considerado un maestro en ese tipo de investigaciones.

En 1955 viajó a Buenos Aires y alguien cometió la indiscreción de dejar saber en qué hotel se alojaría. Se hospedó tranquilamente la noche de su llegada y a la mañana siguiente la policía acudió a su habitación a pedirle que dejara la ciudad a la brevedad posible. Le resultó totalmente incomprensible esa descortés actitud porque aun no se había enterado que el hall de hotel estaba lleno de gente en silla de ruedas, con muletas y caras demacradas, que querían visitar al Dr. Adoum por razones médicas; hecho que obligó a la administración a llamar a la policía.

FALLECE EN BRASIL

El 4 de mayo de 1958 falleció en Río de Janeiro a causa de un derrame cerebral y cumpliendo su voluntad está enterrado en la ciudad de Petrópolis, Brasil, donde le recuerdan como "JEFA EL VENERABLE".

De sus discípulos ecuatorianos más conocidos cabe destacar la enorme admiración que por él tuvo el poeta César Dávila Andrade, para quien las enseñanzas de Jorge Adoum tuvieron mucho significado.

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domingo, noviembre 23, 2008

Últimos libros publicados en Francia sobre Masonería

 

L'Encyclopédie de la Franc-Maçonnerie

Ce livre est organisé autour de quatre chapitres : les origines du mouvement, les symboles et secrets ainsi que la relation conflictuelle avec l’Église catholique. Puis l’auteur présente l’ensemble des obédiences maçonniques et les termes génériques employés par les francs-maçons. Enfin Xavier Coadic consacre une partie de l’ouvrage à évoquer la vie des grands francs-maçons. 232 pages. Prix public conseillé: 22,00 euro. Votre Prix "Magicka" - 9% de remise = 20,00 euro

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Franc-maçonnerie - Des origines à nos jours

Cet ouvrage très complet reprend l'histoire de la franc-maçonnerie, des origines bibliques à nos jours. Les auteurs partent à la recherche des sources, de la transmission de l'orient à l'occident par l'Égypte, en passant par les confréries d'artisans du monde gréco-romain. Il étudie les relations entre la franc-maçonnerie et l'Église, la Révolution française jusqu'à la période la plus contemporaine. 640 pages... brix public conseillé: 25,90 euro. Votre Prix "Magicka" - 7% de remise = 24,00 euro

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Guide de la franc-maçonnerie d'aujourd'hui

Cet ouvrage aborde la franc-maçonnerie de manière détaillée avec ses structures juridiques, les personnalités, mais aussi la maçonnerie dans le monde. L’auteur décrit également le processus initiatique, les thèmes et symboles maçonniques. Enfin, se pose la question de savoir comment et pourquoi rentrer, au travers d’un chapitre sur le guide des Obédiences en Francophonie. 200 pages. Prix public conseillé: 16,00 euro. Votre prix Magicka -12%: 14,00 euro

 

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lunes, noviembre 17, 2008

Bibliografia Masonica

Algunos libros importantes para instrucción masonica:

Adoum Jorge - Aprendiz y sus misterios - 88 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?sykeg2nmf 5u

Adoum Jorge - Compañero Mason y sus misterios 67 pgs.PDF http://www.mediafire.com/?jrwv22dbf rx

Adoum Jorge - El Maestro Mason Y Sus Misterios 72 pgs.PDF http://www.mediafire.com/?wbujzdy3z gu

Aldo Lavagnini- Manual del Maestro 108 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?5axdybj0w lt

Aldo Lavagnini- El secreto masonico 191 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?bwy5ndxxy zd

Aldo Lavagnini- Manual del Aprendiz - 106 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?1dgylt92b m7

Aldo Lavagnini- Manual del Companero 136 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?d1itg9ykx tk

Aldo Lavagnini- Manual del Maestro Secreto 98 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?4jlfhien2 dn

Terrones Adolfo y Garcia Alfonso - 33 temas del Apr.'. Mas.'. 293 pgs.pdf  http://www.mediafire.com/?amjjksafx tb

Terrones Adolfo y Garcia Alfonso - Los 21 temas del Compañero Masón http://www.mediafire.com/?i2cokyztc ng

Terrones Adolfo y Garcia Alfonso - Los 27 temas del Maestro Masón http://www.mediafir e.com/?zzhxd6bocqm

IMPORTANTE. Hacer click al enlace, esperar unos segundos hasta que aparezca el siguiente mensaje Click here to start download.  Dar click a este enlace y se inciará la descarga.

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domingo, noviembre 02, 2008

Literatura Masónica

Muy interesante Blog Masónico (http://elmoreh.blogspot.com/). Adjunto la presentación de su autor.

El masón debe ser un hombre que se distinga por el cultivo de sus virtudes y por el dominio de sus instintos. Sólo un espíritu elevado es capaz de arrebatar los sagrados misterios que se ocultan tras los símbolos y las alegorías milenarias de nuestros Templos.

Aquí os ofrezco la bibliografía básica que todo masón que se aprecie de serlo debe de leer y releer constantemente. En las páginas de estos libros encontrarás pistas del secreto masónico, sin embargo jamás llegueis a la cojclusión a la que llegan algunos profanos, que piensan que el leer libros con tópicos masónicos los llevará realmente a ser masones..jamás!

El verdadero masón es un ser conciente que sabe que la SABIDURÍA es su principal objetivo y que el cultivo de la inteligencia y la razón a través del perfeccionamiento de sus sentidos es la única vía para llegar al Gran Arquitecto del Universo que llevamos cada uno de nosotros.

Hermanos y Hermanas de todos los Ritos y Logias, saciad vuestra sed de conocimientos.

Paz eterna

M.'. mas.'. Sealtiel Enciso Pérez

México

masondesudcalifornia@gmail.com

 

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domingo, agosto 03, 2008

Libros Masonicos

 

La RLS Fraternidad No. 10 del Oriente de Mexico, ya coloco en su pagina WEB (http://fraternidad10.org/index.php), los siguientes libros digitalizados para poder bajarlos:

-Los 33 Temas del aprendiz Mason

-Los 21 Temas del Compañero

-Los 27 Temas del Maestro

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sábado, abril 26, 2008

MASONERIA Y ALQUIMIA

FRANCISCO ARIZA*


En su importante obra Hermetismo y Masonería, y más concretamente en el capítulo II titulado "Tradición Hermética y Masonería", Federico González afirma que entre los amigos de la Filosofía Hermético-Alquí mica se suele decir que el último gran Alquimista (y escritor sobre estos temas) fue Ireneo Filaleto en el siglo XVII. Esto es bastante exacto desde una perspectiva, sólo que no se advierte con toda claridad que a partir de esa fecha no se interrumpe esta Tradición hasta el presente, sino que se transforma, y muchísimas de sus enseñanzas y símbolos pasan a la Masonería, como transmisora del Arte Real y la Ciencia Sagrada, tanto en los tres grados básicos como en la jerarquía de los altos grados.

Estas palabras señalan con toda claridad que la antigua Masonería fue la receptora, a lo largo de todo ese período llamado de "transición", a caballo entre los siglos XVI y XVII, de un importante simbolismo hermético-alquí mico, el cual va a ser decisivo para el surgimiento de la Masonería especulativa, la que se concretiza a comienzos del siglo XVIII. A partir de ese momento puede hablarse de un Hermetismo masónico que de alguna manera constituye el eje doctrinal que vertebra esa nueva Masonería, y que se conjuga perfectamente con la herencia de la antigua Masonería medieval, que continúa estando presente a través del importante simbolismo constructivo y las herramientas que le son inherentes, conservando también su forma y su estructura institucional a través de sus antiguos usos y costumbres.

Haciendo un paréntesis, debemos decir que las relaciones entre la Masonería y la Alquimia, o mejor la Tradición Hermético-Alquí mica, vienen de muy antiguo, más allá incluso de la Edad Media, época en que los masones constructores realizan sus grandes obras en piedra, tanto iglesias románicas como catedrales góticas, pero también obras civiles, como castillos, palacios, etc., y por supuesto comienzan a construir los grandes centros urbanos de acuerdo a una estructura que habían heredado de los Collegia fabrorum romanos, y que se continuaría durante el Renacimiento, estructura que obedecía en sus trazos esenciales a una imitación del modelo cósmico, el cual también estaba reflejado en la catedral y la planta románica, y que se conjugaba con otras tradiciones mucho más antiguas que se remontaban incluso a la prehistoria, a los constructores megalíticos, y por supuesto, y principalmente, a la otra gran herencia venida de Oriente: la de los constructores del Templo de Salomón, o Templo de Jerusalén, mostrándose así el vínculo con la tradición judía, y más especialmente con su esoterismo, es decir con la Cábala. Añadiremos en este sentido que el diseño del Templo de Salomón, o mejor su estructura interior, y la Idea que la configuró, se plasmará también en la catedral cristiana, y desde luego formará parte de la arquitectura occidental a lo largo de todo el Renacimiento como una imagen de la Ciudad Celeste, siendo a partir del siglo XVIII que esa estructura, y esa Idea, pasará a formar parte de la Logia masónica.

Tanto en la herencia venida de los Collegia fabrorum, como en la que procedía del Templo de Salomón estaba presente la Tradición Hermética, que es propiamente hablando la Tradición de Occidente, pues reúne en su cuerpo simbólico y doctrinal el legado sapiencial greco-egipcio y romano, que se concentró especialmente en la Alejandría de los primeros siglos de nuestra era, dando como fruto, entre otras obras importantes, el Corpus Hermeticum, conjunto de libros y textos inspirados directamente por la deidad que da nombre a esta Tradición: Hermes Trismegisto, el Thot egipcio. Ese legado se nutrió también de las corrientes gnósticas, tanto cristianas como judías, y de todo ese conjunto de enseñanzas sustentadas en la Magia Natural, la Astrología y la Alquimia propias de las tradiciones milenarias venidas tanto de Oriente Próximo como de toda la cuenca mediterránea, herederas en realidad de una Ciencia Sagrada y una Tradición Unánime que ha estado presente en todos los pueblos, culturas y civilizaciones del mundo entero desde tiempo inmemorial.

No debe pues resultar extraño que en muchas de esas edificaciones, tanto medievales como renacentistas y otras posteriores, que manifestaban de manera palpable la "Harmonia Mundi" a través de una verdadera Geometría filosofal, aparezcan grabados en la piedra y otros materiales un sin fin de símbolos que hacen alusión a la Alquimia y a las distintas fases de la Gran Obra de la transmutación interior, y por supuesto la presencia por doquier de un simbolismo astrológico-astronó mico que denotaba claramente el hecho de que los masones constructores y los alquimistas, astrólogos, magos y teúrgos realizaban su trabajo conjuntamente, pues en realidad todos ellos pertenecían a una misma "cadena áurea" que tiene en Hermes Trismegisto, Pitágoras y Platón sus "padres fundadores".

Precisamente esta noche queremos hablar de cómo efectivamente existe una clara correspondencia entre el simbolismo alquímico y el simbolismo masónico, sin entrar a desarrollar todo lo que el tema da de sí, que es desde luego muchísimo, sino tan sólo apuntar algunas ideas básicas que vienen dadas de forma natural con tan sólo meditar con cierta atención en el rico simbolismo alquímico y masónico. Evidentemente tampoco carecería de interés investigar cómo se gestó esa mutación que dio nacimiento a la Masonería moderna, cuáles fueron las influencias que, por ejemplo, sirvieron para que aquel o aquellos desconocidos autores masónicos del siglo XVIII elaboraran la leyenda de Hiram y el ritual del tercer grado tal cual ha llegado hasta nuestros días, que es esencial en toda la Masonería, pues no existe Rito que no tenga esa leyenda y ese ritual, aun con los matices y pequeñas diferencias que se quiera, formando parte de sus enseñanzas más elevadas y profundas.

En este sentido se ha señalado que el autor, o autores, de la leyenda de Hiram, tal cual se psicodramatiza en el ritual del tercer grado, es muy probable que se hubiera inspirado en una obra hermética del siglo XVII titulada Septimana Philosophica, del médico alquimista y rosacruz Michel Maier (autor asimismo de Atalanta Fugitiva, entre otras obras importantes) , escrita en forma de diálogo y cuyos interlocutores son el rey Salomón, Hiram y la reina de Saba1. En este contexto surge también la figura de Tubalcaín, que según los Old Charges, o Antiguos Deberes, fue el inventor de la metalurgia y uno de los fundadores míticos de la Masonería junto a su hermana Noemá (inventora del arte del tejido), y sus hermanos Jabal (inventor de la Geometría) y Jubal (inventor de la Música). Tubalcaín, que tiene también un papel relevante en el ritual del tercer grado, aparece como un antepasado de Hiram y perteneciente como él a una tradición antiquísima relacionada con el Arte metalúrgico, y por tanto con evidentes vinculaciones con la Alquimia, que utiliza justamente el simbolismo metalúrgico, y el fuego a él inherente como elemento activo y transformador de la materia, para ejemplificar los procesos de transmutación y purificación interior. Y no deja de ser interesante, además, que este antepasado de Hiram, Tubalcaín, aparezca en ciertos textos alquímicos también del siglo XVII teniendo en sus manos la escuadra y el compás, herramientas masónicas por excelencia, recordando así al Rebis hermético de Basilio Valentino y Juan Daniel Mylius, el cual sostiene también en sus manos estas dos herramientas.

En fin, como decimos es este un tema sumamente interesante y que a los masones les brinda la excelente oportunidad de conocer más en profundidad su Venerable Tradición, heredera de los Antiguos Misterios, y cuyo lema más importante es aquella sentencia que ya figuraba en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos: "Conócete a ti mismo". Diremos que ese Conocimiento es gradual y necesita de una didáctica y una enseñanza que viene dada efectivamente a través del recorrido por los tres grados masónicos: aprendiz, compañero y maestro, los cuales sintetizan en realidad todos los grados iniciáticos, los llamados altos grados, que recogen también numerosas enseñanzas herméticas y alquímicas, y nos hacen ver que en realidad, y como dejábamos vislumbrar anteriormente, la Masonería actual forma parte integrante de la Tradición Hermética, y reproduce a través del desarrollo de todos sus grados las etapas de la Gran Obra Alquímica, análoga igualmente al proceso de creación del Cosmos, como más adelante veremos.

Por otro lado esta expresión, "Conócete a ti mismo", encierra todo el sentido de la Masonería como vía iniciática, palabra que como todos Uds. saben indica la aspiración en el hombre de emprender o iniciar el camino hacia la búsqueda de su verdadera identidad, de su auténtico "Yo", o como se dice en la tradición hindú, de su auténtico Sí Mismo. Para la Masonería el ser humano, en su estado ordinario, o "profano", no se conoce apenas, no sabe quién es en realidad, de tal manera que en ese estado vive una existencia completamente "exterior" a lo que es su verdadera Esencia, aquella que en la Masonería recibe el nombre de Gran Arquitecto del Universo. Recordemos que la palabra "profano" quiere decir "fuera del templo", aludiendo el templo a la "casa del Padre", es decir el lugar de nuestro origen, la tierra nutricia espiritual, la patria celeste, o la Logia de "lo Alto" de que se habla en la Masonería, que un día abandonamos porque sobrevino en nosotros el olvido, esa terrible enfermedad del alma que se cura invocando a la Memoria, a Mnemósyne, que los griegos consideraban una diosa.

A los que emprendían ese camino, el camino del autoconocimiento, antiguamente se les llamaba "peregrinos" , o "extranjeros" que viene a ser lo mismo, y recorrían los senderos del mundo y de la vida como un símbolo de su viaje interior hacia la "casa del Padre", siendo precisamente las etapas de ese viaje el proceso que iba señalando la recuperación de su memoria arquetípica. Esto que decimos no es una licencia más o menos poética, sino una realidad recurrente en la vida del hombre desde siempre y que se puede expresar como queramos, pero que tiene que ver con la asunción de un hecho incontestable: la fragilidad de la existencia humana, la percepción clara de que verdaderamente nuestro paso por la vida es justamente eso: un pasaje, un tránsito entre nuestro nacimiento y nuestra muerte, y es bajo la denominación de "pasantes" como también se denominaban antiguamente a los constructores que viajaban de ciudad en ciudad dejando en la piedra las huellas de su Arte Real.

De hecho, y si reparamos en ello con cierta atención, la existencia misma de cualquier cosa o ser tiene algo de ilusorio y de evanescente, que le viene de su propia "provisionalidad" , de "estar de paso", y así nos lo hacen ver las enseñanzas iniciáticas y esotéricas de cualquier tradición. Pero precisamente el darse cuenta de este hecho, con todo lo que significa, nos empuja a buscar el sentido de nuestra propia existencia, es decir su razón de ser, el principio del que ella depende y que evidentemente no ha de estar fuera de nosotros, pues si fuera así ni tan siquiera nos formularíamos la pregunta fundamental y con la que en realidad da comienzo la búsqueda hacia la verdadera identidad: ¿quién soy?

¡Oídme, poderosos liberadores! (exclama el neoplatónico Proclo a los dioses en su Himno IV). Concededme, por la comprensión de los libros divinos y disipando la tiniebla que me rodea, una luz pura y santa a fin de que pueda comprender con claridad al Dios incorruptible y también al hombre que yo soy.

Es innegable que la respuesta a esa pregunta sobre nuestra identidad tiene que venir a través de lo que Platón denomina la anamnesis, la "reminiscencia" , o sea "el recuerdo de sí", que puede irse dando poco a poco, o de una vez por todas, o combinando ambas experiencias, pues de hecho es así como ocurre en realidad, ya que la "revelación es coetánea con el tiempo", y esa posibilidad siempre viene dada por la gracia de Mnemósyne, y de sus hijas las Musas, las que inspiran en el "peregrino" su canto liberador y le hacen partícipe del misterio y la armonía del Cosmos. Cuenta Platón que el alma humana al venir a este mundo "olvida" cuál es su verdadero origen, y como consecuencia de ello queda encerrada en la "esfera sublunar", o mundo inferior, en donde vive como en un sueño con los ojos vendados a la verdadera realidad. A esto precisamente se refiere también Platón con el famoso mito de la caverna: todo lo que en ella acontece es un reflejo de una realidad más alta, de donde procede la luz que ilumina esa caverna, la cual es evidentemente una imagen simbólica de nuestro mundo, y en consecuencia de la existencia que llevamos dentro de él.

Pues bien, a despertar de ese sueño, a escapar de ese mundo y de esa existencia que no tiene en sí misma su realidad y su razón de ser, viene a socorrernos la Filosofía, la auténtica Filosofía, la que hace honor al significado verdadero de su nombre: "Amor a la Sabiduría". Ese amor, o esa filiación, es un estado de la conciencia propio del ser humano, y está en todos nosotros, sólo que como estamos completamente volcados hacia el exterior, hacia "fuera de nosotros mismos", no lo percibimos como algo propio y que nos pertenece por el hecho de haber nacido humanos, como lo único, en fin, que puede arrancarnos esa venda que nos cubre los ojos, y que es como un embeleso enraizado en el mundo de los sentidos, el "velo de Maya", la ilusión de lo relativo, lo impermanente y lo condicionado.

Amar la Sabiduría implica pues una aspiración denodada y sin tregua alguna hacia el Conocimiento, hacia la Gnosis, lo que supone pasar del exterior, o del mundo de las apariencias, hacia el interior, al mundo de la realidad. De la periferia de la rueda hacia su centro, que es precisamente el que da todo su sentido a la rueda y a su movimiento, vale decir a nuestra existencia en este mundo, que sin ese centro, sin su Esencia, no existiría. Ir del exterior hacia el interior, de la representació n a la realidad, supone efectivamente seguir un camino, una vía, un radio, y eso no es otra cosa que nuestra "recta intención", nuestro querer "ser", que es lo mismo que orientarnos "en la dirección que señala la luz", como se dice en lenguaje masónico. Se trata en definitiva de pasar de una lectura exterior de las cosas, del mundo y de nosotros mismos, a una lectura interior, más acorde con lo que constituye la razón de ser de esas mismas cosas, del mundo y de nosotros. "Leer interiormente" es lo que quiere decir precisamente la palabra inteligencia, que es, al igual que Mnemósyne (la Memoria), o la misma Sabiduría, el nombre de una diosa: la diosa Inteligencia, aquella que como dice Federico González en varios lugares de su obra, y más concretamente en Simbolismo y Arte (libro que tuvimos ocasión de presentar aquí mismo junto a otros miembros del Centro de Estudios de Simbología de Barcelona), es una energía capaz de seleccionar los valores y ponerlos en su lugar creando un orden mental en oposición al caos de la ignorancia. De allí la importancia del modelo del Universo y su Orden Arquetípico, o sea de la doctrina y su encarnación puesto que es capaz de activar y generar el auxilio de esta deidad, la que siempre se manifiesta en el microcosmos como la comprensión inmediata, efectivizada en el corazón.2

Ese Amor a la Sabiduría es lo que se practica en los talleres masónicos, y hace de los hermanos masones verdaderos filósofos cuyo aprendizaje en el "recuerdo de sí", o sea en el reconocimiento de su identidad más verdadera y profunda, es constante y permanente, y les va dando una dimensión cada más amplia y universal de sí mismos, lo cual es inversamente proporcional al abandono de sus superficialidades, que son aquellos metales impuros, o aristas de la "piedra bruta" que con paciencia y perseverancia, dos virtudes muy alabadas por los alquimistas y masones de todos los tiempos, han de ser pulidas por las herramientas del mazo y el cincel, símbolos respectivos de la voluntad y la recta intención que la dirige y con la que se conjuga.

En el lenguaje de los símbolos (que los trovadores medievales llamaban "la lengua de oc" –languedoc– o el "lenguaje de los pájaros") el corazón es precisamente la sede de la inteligencia, no de la inteligencia racional, que según el mismo lenguaje simbólico estaría ubicada en el cerebro, y que es dual por naturaleza, sino de la inteligencia superior, o de la intuición intelectual, aquella que tiende hacia la síntesis por la reunión de los contrarios, y que es como un sexto sentido que tiene el hombre, el microcosmos, para "descubrir" esos otros estados más sutiles que están en nuestro interior, y que al igual que los radios de la rueda o de la circunferencia nos ponen en comunicación directa (o sea la "comprensión inmediata" de que habla Federico González) con nuestro verdadero "Yo", o Sí Mismo.

Pero en el "descubrimiento" de esa facultad superior inherente a la naturaleza humana es muy importante, en efecto, conocer el modelo del Universo, que nos habla de un Orden Arquetípico, de una Cosmogonía; y no sólo eso, sino que dicho conocimiento, para ser comprendido en toda su integridad, ha de "encarnarse" y vivirse como tal, es decir que ha de ser realmente transformador y operativo, y no una mera especulación teórica que por muchos "saberes" que acumule nunca podrá llevarnos más allá del umbral o de la periferia de la rueda, en ese punto donde realmente comienza el viaje hacia el centro de nuestro ser, el cual se vive, volvemos a repetir, como un retorno a la "casa del Padre".

Ese retorno tan sólo es posible a través de un Arte que la Masonería llama "Arte Real", idéntico a la Gran Obra alquímica, Obra que es la que el hombre puede realizar consigo mismo en su interior, y cuyo proceso creativo como dijimos al principio es análogo a la creación misma del Cosmos, ya que hay una identidad entre el hombre y el Universo, entre el microcosmos y el macrocosmos, de tal manera que existe una relación constante y permanente entre uno y otro, es decir que el conocimiento de sí se interrelaciona con el conocimiento del mundo, conformando ambos un todo unitario, "una sola y única cosa maravillosa" , verdadero objetivo de la Gran Obra, como dicen los textos herméticos según la fórmula de la Tabla de Esmeralda: "Lo que está arriba es como lo que está abajo, y lo que está abajo es como lo que está arriba, para hacer la maravilla de una cosa única". A esto alude sin duda alguna el conocido sello de Salomón, que como saben son dos triángulos entrelazados, siendo el uno el reflejo del otro.

Tú te crees una nada y es en ti en quien reside el mundo,

nos recuerda en este sentido René Guénon3 citando al filósofo Avicena.

Y así como el orden cósmico, el Mundo, según los relatos mitológicos de todas las tradiciones de la humanidad, surgió del caos de las tinieblas primigenias, también ese proceso interior que el hombre realiza consigo mismo surge a partir del "caos de nuestra ignorancia", como decía Federico González en la nota citada. Según la Alquimia, en ese "caos" están en potencia y sin desarrollar todas nuestras virtudes y cualidades, y es gracias al Arte de la transmutación que ese "caos" comienza poco a poco a ordenarse, es decir a actualizarse, recibiendo la luz de la Inteligencia, análoga al Fiat Lux ("Hágase la Luz") que iluminó las tinieblas precósmicas.

Por eso justamente la iniciación se concibe como una "iluminación" interior, y la expresión "dar a luz", que se refiere al nacimiento carnal, es exactamente lo mismo que "dar la luz", tal cual se realiza durante el rito de la iniciación masónica, y en cualquier iniciación al Conocimiento pues se trata de un arquetipo universal, con lo cual se establece una correspondencia entre el nacimiento físico y el nacimiento espiritual. La misma palabra "neófito" con que se designaba al recién iniciado en los antiguos Misterios de Eleusis, y también en la Alquimia y en la Masonería, quiere decir tanto "nueva planta" como "nuevo nacido". Y todo esto está vinculado con la propia palabra Conocimiento, que es realmente un "co-nacimiento" , un volver a nacer nuevamente. En este sentido cualquier conocimiento relacionado con estas ideas es sin duda alguna un nacimiento a una realidad otra, con lo que el campo de nuestra visión del mundo y de nosotros mismos se amplía y se hace más verdaderamente universal.

Por eso mismo no se ilumina, no se despierta o no se nace, sino a aquello que el ser ya posee dentro de sí, pues como dice también Platón: "Todo lo que el hombre aprende ya está en él". De ahí que la vía alquímica y masónica sea un proceso de estricta realización personal, y todos los medios o ayudas que vienen del exterior contribuyen de hecho a facilitar ese despertar y ese nacimiento, pero teniendo siempre en cuenta que son sólo ayudas, o soportes, o vehículos, para iniciar y comenzar ese proceso, y que incluso pueden servirnos durante un largo trayecto del camino, pero finalmente, y como se dice en los textos alquímicos, a "quien no comprende por sí mismo, nunca nadie podrá hacérselo comprender, hiciere lo que hiciere".

Los soportes más importantes, y podríamos decir prácticamente que los únicos, son los símbolos y la alta Enseñanza que se deriva de ellos, teniendo en cuenta que los símbolos iniciáticos han sido especialmente diseñados para cumplir esa función didáctica, y están "cargados", si se nos permite la expresión, de influjos espirituales, o, si se prefiere, de ideas-fuerza, que ellos mismos transmiten bajo sus formas y modos respectivos, y que convenientemente estimulados por nuestro estudio, meditación y concentración, nos comunican y nos hacen partícipes de su contenido, el cual una vez ha sido comprendido, lo incorporamos y hacemos plenamente nuestro, es decir que nos identificamos con la idea que revelan, o dicho de otra manera: devenimos esa idea misma, pues como dice Aristóteles, y confirman las experiencias de todos los que lo han vivido, y lo viven, "el ser es lo que conoce", es decir que hay una identidad entre ser y conocer: uno es lo que conoce. Por eso mismo es tan importante el conocimiento de ese Orden Arquetípico, que es la Cosmogonía, pues en la medida en que dicho conocimiento se hace en nosotros por su comprensión, y teniendo siempre presente las correspondencias y analogías entre el macrocosmos y el microcosmos, nuestra conciencia se universaliza al aflorar en ella otros estados de una naturaleza mucho más sutil, y que hasta ese momento eran completamente desconocidos aun formando parte de nosotros mismos. Esa "floración" es lo que en el tantrismo hindú se denomina el "despertar de los chakras", palabra que quiere decir "ruedas", y que son efectivamente estados de nuestra conciencia que yacen dormidos hasta que son despertados por la energía espiritual (una de cuyas expresiones es la pasión por el Conocimiento) , a la que podemos relacionar con el azufre alquímico, fuerza divina que yace en el centro de nuestro ser, o también con el mazo y el cincel masónicos, cuya acción conjunta sobre la "piedra bruta" hacen posible la transformació n de ésta en piedra cúbica.

Ese despertar de los centros sutiles nos permite ir ascendiendo peldaño a peldaño, escalón tras escalón, por la "escala filosófica" que une la tierra con el cielo, hasta llegar a concebir, y en consecuencia vivir, la idea de la Unidad, del Sí Mismo, que constituye la "clave de bóveda" o "piedra angular", idéntica a la "piedra filosofal" de la Alquimia, de todo el Edificio Cósmico y por supuesto del ser humano, que vive así la plenitud de una existencia no circunscrita ya sólo a su individualidad, pues ésta ha sido trasmutada por la gradual identificació n con lo universal por medio de su conocimiento y la identidad con él.

Entonces aquella existencia que estaba sujeta a lo ilusorio y evanescente de que hablábamos más arriba, cobra aquí todo su sentido y pasa a ser el soporte permanente de esa transmutación, que es una sucesión constante de muertes y nacimientos, o dicho en lenguaje alquímico, de disoluciones y coagulaciones, que van "afinando" el "compuesto" humano hasta hacerlo "simple", o sea "no compuesto ni doble", semejante a una semilla o un germen, lo cual evoca claramente la parábola evangélica del "grano de mostaza" (Mateo XIII, 31-32): "Semejante es el Reino de los Cielos a un granito de mostaza, que tomándolo un hombre lo sembró en su campo; el cual es la más pequeña de todas las semillas, mas cuando se ha desarrollado es mayor que las hortalizas, y se hace un árbol, de modo que vienen las aves del cielo y anidan en sus ramas". O este otro texto de los libros sagrados de la India, que dice lo siguiente: "Este Âtmâ (el Gran Espíritu), que reside en el corazón, es más pequeño que un grano de arroz, más pequeño que un grano de cebada, más pequeño que un grano de mostaza, más pequeño que un grano de mijo, más pequeño que el germen que está en un grano de mijo; este Âtmâ, que reside en el corazón, es también más grande que la tierra, más grande que la atmósfera, más grande que el cielo, más grande que todos los mundos en conjunto".

El grano de mostaza, como otros ejemplos semejantes, es evidentemente una imagen simbólica de la Unidad misma, que no tiene compuesto ni doble, por eso es la Unidad, y que en nuestro mundo aparece como lo más pequeño, pero que en sí misma es lo más grande, pues todo lo contiene, y al mismo tiempo está contenida en todo. De ahí el ejemplo de la semilla o germen, que es precisamente en lo que ha de convertirse el candidato a recibir la "luz" de la Inteligencia, para lo cual necesita purificarse de todo cuanto no es él mismo, es decir necesita pasar por la prueba de los elementos, que es otra herencia que la Masonería recibe de la Alquimia, y cuyo fin no es otro que llevarlo a un estado completamente receptivo a la "luz" de la Inteligencia.

En este sentido, es interesante señalar que los cuatro elementos alquímicos, más el quinto que es el éter o "quintaesencia" , tienen su correspondencia con el simbolismo constructivo, en concreto con las cuatro piedras de fundación situadas en las cuatro esquinas o ángulos de base de un edificio más la quinta piedra, la cual no está en el mismo plano o nivel de las otras cuatro sino que propiamente constituye el "quinto ángulo", o "piedra angular", situada en la sumidad del edificio, y desde la cual toda la construcción aparece como la "proyección" o "emanación" de esa misma piedra, es decir que la construcción en sí cobra realidad a partir de ella, de lo que realmente ésta significa como representació n de la Unidad metafísica. Y si esto es así en el simbolismo constructivo propio de la Masonería también lo es en el alquímico, en el que dicha construcción no es otra cosa que la que se realiza en el alma humana a base de transmutaciones y purificaciones constantes y permanentes hasta lograr su total identificació n con la Unidad que reside en el centro o "quintaesencia" de ella misma, y que es ella misma: "Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor", es también una máxima de la Tradición Unánime.

El "viaje" por los elementos que realiza el postulante a recibir la iniciación masónica se vive innumerables veces a lo largo de su vida. Podríamos decir que es toda la vida la que está involucrada en ello, pues dichos viajes se viven a distintos niveles de comprensión al no ser los elementos, desde el punto de vista alquímico, sino estados del Ser Universal, y por lo tanto del ser individual. Si tomamos el ejemplo del Arbol de la Vida cabalístico, vemos que en cada uno de sus cuatro planos: Asiah, Yetsirah, Beriah y Atsiluth (relacionados también con los cuatro elementos) existe un Arbol entero, al que hay que recorrer desde el comienzo hasta el final, lo que conforma un ciclo, acabado el cual comienza otro en la escala evolutiva de nuestra conciencia, que va así de la periferia al centro, es decir a la quintaesencia, a la Unidad, en sí misma y más allá de la cual cualquier idea de "viaje" o de "búsqueda" tal y como se consideraba hasta entonces carece ya de todo sentido.

Aquí tan sólo hablaremos del primero de esos viajes, y sin el cual no sería posible el resto. Este se realiza visitando el interior de la tierra, lo que en la Masonería se simboliza con la "Cámara de Reflexión", que es en todo semejante al athanor, un espacio "herméticamente cerrado" donde es introducido el aspirante para "despojarse de los metales impuros", lenguaje claramente alquímico que alude a esas "escorias" y superficialidades (los "egos" en lenguaje corriente) que impiden precisamente la "recepción de la luz". Allí, encerrado en su athanor, en la soledad más completa, el aspirante ha de encontrar su "piedra bruta", es decir su "materia prima", pues sin ésta es imposible la Gran Obra. O dicho de otra manera: ha de darse cuenta de que todo lo tiene que aprender de nuevo y que en consecuencia ha de morir a su estado anterior, o sea a no identificarse con lo más denso de uno mismo aprendiendo a "separar lo espeso de lo sutil", pues existe la promesa de una vida nueva, y que si ha llegado hasta ahí, hasta esa "Cámara de Reflexión" que es su propia alma recogida en una extrema concentración, es porque secretamente, sin apenas saberlo, está cumpliendo con su destino. En este punto dicen nuevamente los textos alquímicos:

Mi sobrenombre es Dragón. Soy el siervo fugitivo, y me han encerrado en una fosa para que luego se me recompense con la corona real y pueda enriquecer a mi familia... Mi alma y mi espíritu me abandonan... Que ellos no me dejen nunca luego, para que vea de nuevo la Luz del Día, y que este Héroe de la Paz que el mundo espera pueda salir de mí".

A todo ello aluden sin duda alguna los símbolos que se encuentran en la Cámara de Reflexión, todos destinados a hacernos precisamente "reflexionar" sobre su sentido profundo. Ahí encontramos, por ejemplo, al gallo, pájaro solar y de Hermes que anuncia la luz; a los tres principios alquímicos: azufre, mercurio y sal, es decir al principio activo, al pasivo, y la síntesis de ambos respectivamente; a la calavera que nos indica el estado en que nos encontramos y al mismo tiempo nos permite entender que en lo impermanente y lo fugitivo, como la vida misma que se nos escapa de entre las manos, existe una imagen de lo inmutable, de lo que permanece, es decir que esos huesos nos evocan una primordialidad y un origen incorruptible. Por eso mismo en las correspondencias entre el cosmos y el hombre los huesos están regidos por el planeta Saturno, el rey de la Edad de Oro, que es también el plomo, el más vil y denso de todos los metales pero en el que sin embargo está encerrado el oro, el más precioso y sutil de todos ellos. Y allí, en fin, encontramos las siglas alquímicas VITRIOL, o VITRIOLUM, las que dan pleno sentido a la Cámara de Reflexión: "Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta. Verdadera Medicina".

Visitar el interior de la tierra es hacerlo en uno mismo, buscar en nuestra memoria las señales que nos lleven al país de los antepasados, a nuestro linaje espiritual, como hace el maestro Hiram cuando va a buscar en el interior de la tierra, en el mundo subterráneo, a su antepasado Tubalcaín, según se relata en otras leyendas que revisten a Hiram con los rasgos de un héroe civilizador. Resuenan aquí las palabras de todos los iniciados de todos los tiempos: para ascender a lo más alto has de descender a lo más bajo, y este hecho se cumple indefinidas veces en el proceso iniciático, pues el recorrido por el eje que comunica los distintos planos del Ser universal, y del ser individual, se hace siempre en las dos direcciones: ascendente-descende nte:

Asciende de la Tierra al Cielo, desciende de nuevo a la Tierra, y une los poderes de las cosas de arriba y de las de abajo,

podemos leer en La Tabla de Esmeralda hermética, fundamento doctrinal y síntesis magistral de todas las labores alquímicas.

En realidad, la Piedra Oculta, la verdadera Medicina o elixir de inmortalidad de que se habla en las siglas VITRIOLUM, no es otra cosa que la obtención del Conocimiento, ya que como antes recordábamos, también se ha dicho que "Quien se conoce a sí mismo conoce a su Señor", es decir a la Unidad. El "premio", si es que hubiera alguno en este camino de enormes contrastes que realiza el peregrino hacia su patria de origen, no es otro que ese Conocimiento, al que algunos prefieren poner el nombre de Tradición Primordial, que es la Fuente de la que emana la Ciencia Sagrada o Filosofía Perenne de todos los tiempos y lugares. En este sentido, en un momento determinado de ese viaje, la Cámara de Reflexión pasa a ser otra Cámara: la Cámara del Medio, situada en la base el Eje del Mundo durante el rito de recepción al tercer grado, allí donde tienen lugar otros misterios que hacen referencia también a una muerte y a un nuevo nacimiento.

Esto nos hace recordar inevitablemente que cuando Dante, en su viaje al centro de la tierra, desciende al punto más bajo de ésta, "rectifica" inmediatamente el sentido de esa dirección y comienza a ascender por el eje del mundo, que es su propio eje interior, hacia la salida a la "Luz del Día", a la Realidad, abandonando el "reino de las sombras" al encuentro con su dama Beatriz, personificació n de la Sabiduría.

Y no quisiéramos terminar estas reflexiones que he querido compartir con todos vosotros sin citar nuevamente el libro Simbolismo y Arte, concretamente el capítulo titulado "Arte Alquímica", donde se dice lo siguiente:

Y de igual forma que todo nacimiento se resuelve en muerte y ésta es continuada por un renacimiento –cualquiera sea el punto de vista que se adopte puesto que la creación es perenne–, así estos estados se suceden en el ser, sujeto al espacio, el tiempo y la memoria. Por lo que el chamán vive en su proceso alquímico indefinidas defunciones y resurrecciones. (...) Sin embargo también debemos observar que de modo acorde en Alquimia se señalan diversas etapas significativas en el proceso general, que se realiza escalonadamente en la proyección temporal, las cuales están vinculadas con los ciclos que, si bien universalmente se suceden sin solución de continuidad, tienen un sentido claro en el subciclo de una existencia particular, donde la dimensión de una vida humana reconoce las tenues y sutiles señales de una transformació n, que por leve y difuminada que parezca se hace de pronto transparente y se arraiga profundamente en el corazón del athanor, o lo que es lo mismo, del alma humana, permitiéndole así al operario seguir desarrollándose para enfrentar nuevos trabajos de sus ciencia evolutiva, gracias a la intuición intelectual, directa, que no admite dudas ni demostraciones, pues de cara a la certeza resultan completamente innecesarias.

Se puede comprender, entonces, que este proceso del adepto –o el chamán, que ha recibido sucesivas iniciaciones, o comprendido distintos estados del Ser Universal– que va obteniendo para sí paulatinamente los colores de la Obra es una verdadera inmersión en el tiempo, ya que advierte la simultaneidad de todo lo posible (que se da merced a la proyección temporal, o sea, gradualmente) , y reconoce estados no humanos desde una perspectiva distinta, donde ve girar la rueda de los sucesos y fenómenos sin apego, tal cual el alquimista metálico observa de una manera imparcial las sustancias que combustionan –coagulan y se disuelven– en su athanor. En todo esto juega un papel decisivo la memoria, materia con que está tejido el tiempo y por lo tanto el hombre, ya que éste es tanto lo que conoce como lo que recuerda, y en todo caso si es algo en sí, lo es por su memoria: imprecisa y frágil substancia que cambia con los momentos y los días y constantemente se actualiza.4



NOTAS

Conferencia pronunciada el 20 de Enero de 2005 en la Biblioteca Arús de Barcelona.

Ver Arturo Reghini: Les Nombres Sacrés, dans la Tradition Pythagoricienne Maçonnique. Archè, Milano 1985. ( reseña).

Simbolismo y Arte, cap. II. Ed. Symbolos, Barcelona 1992. 2ª ed., Los Libros del Innombrable, Zaragoza 2004.

Mélanges, cap. VI. Gallimard, París 1976.

Simbolismo y Arte, cap. V, p. 87-88.

lunes, octubre 08, 2007

Nuevo libro analiza las personalidades de 18 grandes masones de la historia

Artículo Original Aqui


El escritor Gustavo Vidal Manzanares analiza en su nuevo libro las personalidades de 18 grandes personajes históricos que pertenecieron a logias masónicas y que influyeron en el devenir de la historia de la humanidad.

El autor de la obra La obra "Masones que cambiaron la historia. 18 semblanzas masónicas" recuerda que, en los últimos tres siglos, "ninguna institución ha sido tan calumniada, vilipendiada, manipulada y difamada" como la masonería.

Dicha institución se define como una asociación universal que se propone el mejoramiento personal -"hilo conductor que persiguen todos los masones"- a través del método filosófico e iniciático para perfeccionar la sociedad, y a ella han pertenecido a lo largo de la historia multitud de políticos, médicos, artistas, pensadores, abogados, o filósofos de gran relevancia.

Vidal Manzanares ha seleccionado a 18 de esos masones históricos para analizar sus personalidades y ver de qué modo influyó la masonería en sus vidas o qué importancia tuvieron las enseñanzas masónicas en sus trayectorias políticas, artísticas o científicas.

Entre ellos, Alexander Fleming, "el masón que salvó millones de vidas", Winston Churchill, "el masón que frenó a Adolf Hitler", Santiago Ramón y Cajal, Simón Bolívar, José de San Martín, Salvador Allende, George Washington, Franklin D. Roosevelt, Mozart o Antonio Machado, personas "que contribuyeron a construir una sociedad más justa y un mundo mejor dejando en la historia una huella indeleble".

A ellos y a muchos otros les deben los masones, según el autor,"una participación protagonista en acontecimientos tales como las primeras declaraciones de derechos, la lucha contra la esclavitud, el sufragio universal, el parlamentarismo o la Ilustración".

También en "hitos científicos como la moderna neurología o el descubrimiento de la penicilina, o en la creación de organizaciones como la Cruz Roja, la Sociedad de Naciones o la Unión Europea".

Manzanares, miembro activo de la Gran Logia de España, se pregunta también en su obra por qué la masonería es una de las instituciones más calumniadas y perseguidas si es de las que reúne, proporcionalmente, mayor cantidad de celebridades.

sábado, agosto 11, 2007

Nuevo Libro: "HISTORIA DE LA MASONERÍA"



SEGUNDA EDICIÓN, AMPLIADA Y ACTUALIZADA
Autor: Iván Herrera Michel MM:.
PRÓLOGO A LA SEGUNDA EDICIÓN

En el año 2004 se cumplieron 120 años de haber sido fundada la primera y más prestigiosa Logia de Investigación del mundo, la cual lleva por nombre el de "Quatuor Coronati" No. 2076 y está jurisdiccionada desde sus inicios a la Gran Logia Unida de Inglaterra, con sede capital en Londres. En diciembre de 2005, este Taller Masónico publicó la edición número ciento veinte, de su prestigioso anuario "Ars Quatuor Coronatorum", que recoge los trabajos de investigación histórica adelantados por sus miembros durante el año que culmina.

Las razones que motivaron la creación de una Logia dedicada exclusivamente a la investigación de la historia de la Masonería, siguen siendo válidas a pesar del paso del tiempo. Básicamente, surgieron de la confrontación de mentalidades formadas al amparo de los nuevos descubrimientos de la ciencia con los antiguos relatos místicos de la Orden, en los años decimonónicos.

La historia es la siguiente: Cuando la Gran Logia Unida de Inglaterra surgió de la fusión de 1813 de la Gran Logia de Inglaterra, fundada en 1705 en la ciudad de York, y de la Gran Logia de Londres creada en 1717 en la ciudad del mismo nombre, se consideró necesario hacer una nueva revisión al ritual y a las Constituciones de Anderson. Esta iniciativa se pensó llevar a la práctica dividida en dos partes siguiendo la estructura original, con sus reformas de 1738, que por un lado contenían las regulaciones por las cuales la Gran Logia, sus Logias subordinadas y sus miembros debían ser gobernados, y por el otro, relataban una historia mítica de la Masonería basada en el texto bíblico.

La parte que contenía las reformas a las regulaciones fue aprobada en 1815, y la que revisaba la historia de la Orden nunca fue publicada. Por lo tanto, la versión oficial inglesa de la historia de la Orden siguió siendo la de 1723, que se remontaba hasta Adán, arrojando como resultado el que a partir de 1813 surgieran entre los Masones fuertes dudas acerca de la autenticidad de algunas de sus partes.

En esa época, para el Masón medio no existía una alternativa científica para la versión de Anderson. Ella era tan verídica como lo era la Biblia como expediente histórico, lo cual no fue seriamente desafiado sino hasta 1850 cuando Charles Darwin hizo reparos a la versión bíblica del origen del hombre y a la cronología de Usher que era generalmente aceptada.

Para los años 1860s, e inclusive desde los últimos de los 1850s, ya había transcurrido un largo período desde el establecimiento de los nuevos rituales posteriores a la fusión de 1813, y algunos Masones estudiosos ya estaban listos para cuestionar el expediente mítico de Anderson y proponer hipótesis alternativas sobre el origen de la Masonería basados en un terreno mucho más sólido.

El Manuscrito o Poema Regius es un manuscrito medieval (s. XIV) que se refiere al negocio de la construcción en piedra. La primera noticia pública de este documento fue dada por J. O. Halliwell, en 1839, cuando presentó un escrito, titulado On the Antiquity of Free Masonry in England ante la Sociedad de Anticuarios. En 1840 se publicó una reimpresión con el título Historia Temprana de la Masonería en Inglaterra que hoy reposa en el Museo Británico.

En 1859, el Museo Británico adquirió el Manuscrito de Cooke, otro texto medieval del s. XIV, considerado posterior al Regius, que también se ocupaba del negocio de la construcción y estaba en manos privadas. Este nuevo documento, conocido gracias a Matthew Cooke, un coleccionista Masónico, fue publicado por el Museo Británico en un facsímil en 1861, bajo el título Historia y Artículos de la Masonería. Aunque los Manuscritos Regius y el Cooke se relacionan con el negocio de la construcción, son muy diferentes en estilo y hay diferencias sustanciales de contenido.

En la edición de 1738 de las Constituciones de Anderson, el autor hace referencia al hecho de que las copias "de las viejas constituciones góticas" formaron la base del libro de Anderson.

Estos documentos, denominados Old Charges (Antiguos Deberes), eran poco conocidos durante algún tiempo. Pero ya en 1860 unos veinte ejemplares se habían difundido.

Los estudiosos pronto vieron las semejanzas entre el estilo y el contenido del Manuscrito de Cooke y el estilo general contenido en las copias existentes de los Antiguos Deberes. Había también diferencias materiales, pero las semejanzas eran suficientemente grandes como para considerar seriamente que hubiera una conexión entre el manuscrito medieval y las copias del S. XVII de los Antiguos Deberes.

Entonces, a través de los comentarios de Anderson, se intentó conectar estos documentos con la Masonería, como paso propicio para formular una teoría que sostuviera que la Masonería inglesa había derivado del arte operativo de la Edad Media. Algunos historiadores tuvieron esta hipótesis como posible, pero difícil de probar. En cualquier caso, este interés creciente, a partir de ese tiempo fue llamado Arqueología Masónica por la definición que trae el Concise Oxford Dictionary, 5° ed., de la palabra Arqueología: Estudio de las antigüedades, especialmente del período prehistórico.

Sin embargo, esta no era la única teoría propuesta por los investigadores, como demuestran los documentos conservados hasta la época, ya que ahora había alternativas a los mitos de Anderson que eran soportadas con evidencias firmes.

De esta forma nació en Inglaterra la Escuela Auténtica de los historiadores Masónicos, preparada para aceptar solamente lo que se podía apoyar en evidencia apropiada. Rápidamente esta forma de enfocar la historia de la Orden se propagó por el mundo Masónico, y vino a complementar aquella escuela que el alemán Carl Christian Krause había impulsado en la primera década del siglo XVIII en Dresden, Alemania, que sostenía que debía buscarse el origen de la Francmasonería en las corporaciones y sociedades de arquitectos de la antigua Roma y no en antiguos misterios de civilizaciones muy lejanas en el tiempo.

Fueron figuras emblemáticas de esta corriente historicista los destacados intelectuales Ignacio Fessler, John Gottlieb Fichte, Frederic Schroder, Frederic Mossdorf y John August Schneider, quienes sostenían firmemente en sus escritos que la Masonería poseía un origen medieval y gremial. En cuanto a los escritores vivos que pertenecen a esta escuela se destacan, en idioma inglés el británico Robert Lomas; en lengua francesa el ex Gran Maestro del Gran Oriente de Francia Alain Bauer, Jean Pierre Bacot, Eugenn Lennnhoff, y Jean Palau; y en habla castellana los españoles Javier Otaola y Amando Hurtado, el chileno residenciado en Israel León Zeldis, y el argentino Eduardo E. Callaey. Especial mención merece el escritor francés Daniel Beresniak, fallecido en la noche del 27 de abril del año 2005 en París, Francia, una noche al salir de una Tenida en la que celebraba sus 50 años de Iniciación Masónica.

En la misma dirección apuntan las conclusiones de los estudios que adelantan los centros para la investigación sobre la historia de la Masonería de las universidades de Zaragoza en España y Sheffield en Inglaterra, integrados por historiadores ajenos a la Orden.

Este libro fue escrito con perspectiva histórica - científica, y con esa misma línea de pensamiento muestra el rumbo real que ha tomado la Orden en la actualidad, sin esconder ni manipular datos y tendencias. Por último, intenta leer racionalmente las "señales de la carretera" con el ánimo de ofrecer una visión de futuro seria.

La circunstancia de haberse agotado la primera edición de 1.000 ejemplares de este libro, la publicación de una segunda a ruego de muchos Masones, las opiniones amables de algunos no Masones, la reproducción de apartes del libro en algunas revistas y la recomendación boca a boca en diferentes ciudades, es una muestra de que los Masones están listos para asumir la realidad de la Institución a la que pertenecen.

De todos modos, estas páginas contienen una revisión meticulosa de su primera edición, así como una ampliación que hemos creído útil para una mejor captación del paisaje histórico de la Masonería y de su fenómeno sociológico.

El Autor

domingo, febrero 18, 2007

DANTE Y LA MASONERIA



Un libro rastrea la relación de Dante Alighieri con la masonería

El autor de "La divina comedia", tuvo fuertes vinculaciones con organizaciones masónicas que signaron su obra, según rastrea el ensayista René Guénon (1886-1951) en "El esoterismo de Dante", un ensayo recién reeeditado que explora el costado esotérico de la obra del célebre escritor italiano.

Dante fue, sin duda, algo muy distinto al genio literario que tanta admiración despierta, y es evidente que muchas cosas -por no decir muchos tesoros- quedan todavía por descubrir en lo que Guénon ha llamado con razón "el testamento espiritual de la Edad Media".

El ensayista parte de la figura del autor de "La divina comedia" para señalar que durante el período medieval existieron organizaciones cuyo carácter era iniciático y no religioso.

Esta tradición estuvo íntimamente relacionada con el desarrollo de las Ordenes de Caballería -principalmente con la Orden del Temple-, los verdaderos depositarios del esoterismo cristiano, cuya fundación estaba ligada a la gesta de las cruzadas, donde se practicaban activos intercambios intelectuales entre Oriente y Occidente.

"El esoterismo es verdaderamente, en relación al esoterismo religioso, lo que el espíritu es en relación al cuerpo, si bien cuando una religión ha perdido todo punto de contacto con el esoterismo, no queda allí más que "letra muerta" y formalismo incomprendido", señala Guénon.

Tal como explica el autor en "El esoterismo de Dante", que acaba de ser reeditado en la Argentina por el sello Paidós, durante toda la Edad Media existió una tradición iniciática de características puramente occidentales, la Tradición Hermética, que pudo recoger y sintetizar en su seno toda esta simbología esotérica y universal propia de Occidente, y que ha estado presente en sus símbolos, ritos y mitos.

El verdadero esoterismo, dice Guénon en su libro, "es algo muy diferente a cualquier característica de una religión externa y si presenta algún tipo de relación con esta, no puede ser sino mediante una consideración que supone a las formas religiosas como un modo de expresión simbólico".

Este aspecto, aparentemente, fue incomprendido por los comentaristas de la obra de Dante, que por eso se atrevieron a llamarlo hereje, lo cual demuestra que lo interpretaban todo desde un punto de vista exterior, aunque como dice el autor "el esoterismo cabal debe situarse por tanto más allá de las oposiciones que se afirman en los movimientos exteriores que convulsionan el mundo profano".

En "El esoterismo de Dante", libro tan breve como suculento, Guénon corrige los errores de quienes no habían hecho sino entrever el sentido profundo de la obra de Dante y, a la vez, proporciona una explicación enteramente nueva de múltiples puntos que los exegetas del autor de "La divina comedia" jamás habían podido resolver de forma satisfactoria.

Dante, según explica Guénon, fue el más célebre "iniciado" de la Edad Media. Y como gran adversario del papado parece haber desempeñado un gran papel en las sociedades secretas de aquel entonces: era, en particular, uno de los jefes de la Fede Santa, Orden Tercera de filiación templaria.

Además, se convirtió en portavoz de dicho esoterismo en "La divina comedia", que el ensayista describe como "una alegoría metafísico-esotérica, que vela y expone al mismo tiempo las fases sucesivas por las cuales pasa la conciencia del iniciado para alcanzar la inmortalidad".

Guénon utiliza como "punto de apoyo" para su estudio a algunos de los múltiples comentaristas de "La divina comedia" y a aquellos pocos que de alguna manera entrevieron en ella un carácter esotérico, pero que debido a "los prejuicios que los acosan sin remedio", tal como dice el autor, y dado el alcance iniciático de la mism, cometieron graves errores de apreciación en cuanto a su verdadera naturaleza, no pudiendo sobrepasar el aspecto ritualista, formal, o exterior que oculta la verdad.

Finalmente, en referencia a "La divina comedia", y a lo que Dante dice de la misma en este verso del Infierno, afirma "la existencia de un sentido oculto en esta obra de carácter doctrinario, cuyo significado exterior y aparente no es sino un velo que debe ser descubierto por aquellos que son capaces de captarlo".



Fuente: http://www.diariohoy.net/notas/verNoticia.phtml/html/236460/

domingo, febrero 04, 2007

Libro Virtual "Historia de la Masonería"

QQ:. HH:.

Fraternalmente les comunico que la edición virtual del libro "Historia de la Masonería", de mi autoría, se puede encontrar en la "Pagina del Unicornio", en la siguiente dirección electrónica:

http://unicorniod64.googlepages.com/historiadelamasoneria

Como no tengo el más mínimo interés en obtener ingresos económicos de la edición virtual, ella se ofrece al ciberespacio sin ninguna clase de restricción para que pueda ser copiada o reproducida parcial o totalmente por cualquier medio o método.

Para mayor facilidad y rapidez al bajar, el texto se ha dividido en tres volúmenes en Formato PDF, que espero sean de sus agrados.

En caso de presentarse algún inconveniente, les ruego avisarme a mi correo personal comasino@gmail.com con el fin de solucionarlo con la mayor brevedad posible.

También recibiré comentarios en la misma dirección.

Fraternalmente,

Iván Herrera Michel