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domingo, agosto 22, 2010

LA PIEDRA BRUTA Y LA MORAL DEL APRENDIZ

 

Q:.H:. OCTAVIO TAPIA LU

Resp:. Log:. Unión Fraternal Nº 21 -  Gran Logia de Panama

Una reflexión sobre el significado simbólico de la Piedra Bruta, sugiere una estrecha relación con un sistema moral que la Masonería nos enseña en torno a la perfección del hombre, en la búsqueda del desarrollo espiritual y hacia las conductas sociales basadas en valores, el respeto, la fraternidad, la humildad, la tolerancia y los derechos del individuo.

Este sistema moral es representado por la piedra rudimentaria, que desde muy temprano, a nivel de aprendiz, nos estimula a un incesante trabajo en torno a las prácticas y doctrinas masónicas, en un vehemente deseo de buscar la Verdad. De ahí la estrecha relación de sentido entre la Piedra y el Cuarto de Reflexión, negro en su apariencia, donde sobresale la antigua fórmula alquímica y hermética V.I.T.R.I.O.L,: "Visita Interior Terrae, Rectificando Invenies Ocultum Lapidem", (Visita al Interior de la Tierra, Rectificando Descubrirás la Piedra Oculta).

Pero la búsqueda de la Verdad o el descubrimiento de un sentido superior de la vida como respuesta a nuestra propia existencia, sólo es posible por medio de una profunda indagación de nuestros sentimientos y la mejor disposición a un verdadero trabajo interior. Es así cómo el trabajo masónico consiste simbólicamente en perfeccionar la existencia humana, a través de un permanente y sucesivo proceso de transformación. La "piedra bruta" constituye el símbolo del Aprendiz, la "piedra cúbica" simboliza al Compañero y la "piedra cúbica en punta" al Maestro, las cuales en su conjunto, simbolizan el motivo central de la superación permanente y constante en la búsqueda del pensamiento independiente y de la perfección.

Esta atribución de sentido simbólico al moldeamiento de la piedra como unidad de toda construcción, se basa en el trabajo realizado por los antiguos masones operativos, verdaderos albañiles. Los constructores medievales, que erigieron grandes edificaciones y catedrales góticas, adornaron bellamente a Europa, cuya obra se aprecia hasta nuestros días. Organizados en una orden con tradiciones iniciáticas, basados en el estudio del simbolismo, con un sistema conceptual del hombre, de la vida y del universo, eligieron la piedra como el elemento más sencillo y común, para legar la enseñanza más significativa y trascendente: que los hombres son perfectibles.

En las construcciones de Catedrales, la misma comenzaba materialmente cuando la piedra, en su estado más natural, recién cortada de su veta era retirada de la cantera, para ser sometida al trabajo de pulimento que el picapedrero debía realizar, a fin de hacerla útil al plan constructivo a seguir, dándole las debidas dimensiones y formas, además del necesario pulimento. Ello implicaba una habilidad, un conocimiento, un arte y una forma de vida.

Expresiva de esta percepción de la existencia humana, el destacado Poeta y Alquimista Medieval, Clovis Hesteau de Nuycement en su "Poema Filosófico de la Verdad de la Física Mineral" editado en París en 1620, citado por Fulcanelli en el "Misterio de las Catedrales", escribe el siguiente mensaje hermético:

"Ve por este camino, no por otro, te advierto.

Observa solamente las huellas de mi rueda

Y para dar a todo un calor igual,

No subas ni desciendas al cielo y a la tierra

Si demasiado subes, el cielo quemarás;

Si bajas demasiado, destruirás la tierra.

En cambio, si mantienes en medio tu carrera,

el avance es seguido y la ruta más segura".

Los aprendices buscamos y escogemos las piedras que deben ser preparadas para la construcción del templo y debemos empezar a moldearlas y darle forma a golpe de cincel. Ello deberá ser continuo y pausado, con inteligencia y disciplina, con paciencia y dedicación, con una precisa fuerza que, golpe a golpe de cincel, moldee gradualmente las partículas de la piedra hasta desbastarla. Según sea la resistencia de la piedra, el uso de la fuerza deberá estar en equilibrio con el peso y la solidez de las herramientas; el mazo y el cincel.

Es esta alegoría, la que justamente encierra el motivo central de la existencia humana, cuyo escultor es el propio Yo interno de cada uno hacia el logro de la perfección, al fortalecimiento del espíritu, aprender a disciplinar de manera constructiva todas sus facultades, al conocimiento de uno mismo y de las circunstancias que lo rodean. El logro de la perfección, simbolizada en el pulimento de la piedra, consiste en desprenderse de errores, prejuicios, odios, desarmonías e intransigencias, existentes en la vida interna, así como de aquellas derivadas de las relaciones sociales entre los hombres, tales como el "desorden profano", la oscuridad del fanatismo y la barbarie de la intolerancia.

Lograr la trascendencia a un plano más elevado es cumplir con el elemental compromiso humano de mejorar cada día, en todos los aspectos de su existencia, modelando el carácter y el desarrollo de la personalidad, de acuerdo a valores, como el constante progreso, la pasión por la sabiduría, el conocimiento y el repudio de la ignorancia, la virtud, la búsqueda de lo bello como alternativa, así como el amor a sí mismo y a los semejantes.

De acuerdo a esta atribución de sentido simbólico de la "piedra bruta", existe potencialmente en cada persona, en su calidad de protagonista primario de la historia humana y de su propia vida, un estado de perfección inherente, latente en todas sus formas de expresión, la cual es necesaria reconocer, educar y hacer explícita por medio del trabajo, el estudio y de la obra que masónicamente simboliza el desbastamiento de la piedra informe.

Ahora bien, desde nuestra perspectiva de aprendiz masón, es en la "piedra bruta" donde se representa la fortaleza y la moral del Primer Grado, en la actitud para aprender, del esfuerzo y dedicación que en ello se ponga. Este es el principio y el fundamento en que descansa todo progreso, toda vez que se efectúa reconociendo, asimilando y dominando lo aprendido, a pesar de las circunstancias de la vida y de la sociedad en que nos insertamos, con las respectivas experiencias que se deriven de esta relación.

En la historia de la humanidad, han existido distintas formas de concebir la idea del perfeccionamiento y la búsqueda de la felicidad, expresado en el cambio cualitativo, por un lado, en sus relaciones con los demás y por otro, desde la perspectiva del crecimiento espiritual personal. Así, desde el helenismo, el budismo, el cristianismo, el islamismo, el renacimiento y la denominada modernidad, han significado para la historia humana, distintos niveles y formas de interpretar la realidad social, las relaciones entre los hombres y su  concepción de lo trascendente.

En la sociedad de hoy, caracterizada por distintas crisis estructurales, económicas, políticas, ideológicas y humanas, se manifiesta directa o indirectamenta, la pérdida de una de las aspiraciones históricas entre los hombres: la búsqueda de la felicidad.

Por el contrario, el conjunto de las crisis han estimulado en la sociedad moderna, el pesimismo, la decadencia de valores, la atracción por lo efímero, el consumismo y la posesión material, el individualismo, el hedonismo y la ausencia de sentimientos de solidaridad y fraternidad. La sociedad actual nos muestra que el interés del individuo apunta al goce inmediato, al usufructo de lo material como camino de la satisfacción espiritual y a las relaciones sociales basadas en la vanidad, la arrogancia, la prepotencia del poder y de la abundancia, precipitando al hombre moderno hacia una constante deshumanización.

En este contexto, la transformación interna del Aprendiz Masón, a través del pulimento simbólico de la piedra bruta, debe crear en su conciencia, la necesidad de superar las condiciones de arrastre de su materialidad pasada y actual, producto de la vida profana. El trabajo de transformación de la piedra bruta, significa simultáneamente para el aprendiz, la transformación de sí mismo en su condición de masón. Simbólicamente muere para nacer a una nueva vida. He ahí su fortaleza moral, en el descubrimiento de su unidad y esencia interna, en la conciencia de su propio ser y la estimulación de sentimientos nobles, lo cual implica un doble proceso psíquico, en permanente equilibrio:

Por un lado, la capacidad intelectual de razonar, de aprender de la experiencia, de reflexionar en torno a ella e interpretarla, en miras a establecer las formas de interacción entre la conciencia y lo externo a ella. Por otro, el conocimiento intuitivo, emocional, en otras palabras, el volcamiento al interior de la conciencia. Esta consiste en la faceta espiritual del pensamiento humano, que facilita acceder a un conocimiento superior, a través de tres etapas, según el filósofo austriaco Rudolf Steiner, en su "Filosofía de la Libertad", a saber: la preparación, que desarrolla el sentido interior; la iluminación que hace brotar la luz espiritual; y la iniciación, que establece el contacto con las altas realidades del espíritu.

Sin embargo, para acceder a un conocimiento espiritual o superior, el aprendiz deberá asimilar y experimentar en su conciencia, el sentimiento de la enseñanza simbólica del pulimento de la piedra bruta, es decir, la devoción, la vida interior y la calma interior. Sólo de esta forma llegan a aflorar en la conciencia del aprendiz, los valores de fraternidad, de caridad y de tolerancia, los cuales nos hará más dignos de nuestra condición de masones.

Por último, mientras más nos acerquemos a nuestro ideal de perfección, seremos más humanos y, paulatinamente, iluminándonos con la luz de nuestros hermanos para desbastar con certeros golpes la piedra bruta, algún día seremos piedras cúbicas, trascendiendo a planos superiores, para satisfacción de nuestros propios retos, para beneficio de la humanidad y para la gloria de la augusta institución Masónica, como escultores de nuestros propios templos y destinos.

 

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miércoles, julio 01, 2009

MASONERÍA: HERMOSO SISTEMA O CIENCIA MORAL

CARLOS MANUEL VERHELST BERROCAL

 INTRODUCCIÓN:

La Masonería  es un Hermoso Sistema o Ciencia Moral, velado en alegorías e ilustrado por medio de símbolos, o lo que es lo mismo, una asociación de hombres que aspiran con ver el sol de los libres, caballeros de honor a carta cabal, que proceden de padres honrados, que buscan perfeccionarse y tratar de perfeccionar a la humanidad.  Para eso se nos ha dotado de herramientas de trabajo simbólicas para que volvamos al ADM primigenio.

La masonería proclama desde tiempos inmemoriales, la existencia de un principio Creador, que ha dado un orden matemático al universo y que se le ha dado el nombre de Grande Arquitecto Del Universo.

La masonería no impone límite alguno a la libre investigación de la verdad ya que este es uno de nuestros preceptos, para garantizar lo anterior, exige a todos y cada uno de sus miembros sin importar raza, nacionalidad, creencia tanto política como religiosa, una absoluta y verdadera tolerancia.

La masonería prohíbe en sus TTall:. Toda discusión política o religiosa y acoge a todo profano, lo único que se pide es que sea hombre libre y de buenas costumbres.

La masonería tiene por fin combatir la ignorancia bajo todas sus formas, es una escuela de regeneración, cuyo programa es el de obedecer las leyes del país, vivir con honradez y con honor, practicar la caridad en todas sus formas, amar al prójimo, ya que este es nuestro más sagrado precepto que nos marca el camino y trabajar sin descanso en bien de la humanidad.  Aquí primero tenemos que velar por nuestra familia: la gran familia masónica, que incluye a nuestras mopses, a nuestros sobrinos y sobrinas.

La masonería enseña como debe el masón dominar las pasiones, los vicios, las ambiciones, el odio, los deseos de venganza, todo esto que oprime al hombre y lo hace esclavo de sí mismo y de su prójimo.  Ese es el arte real de la verdadera cantería.

La masonería ayuda al hombre a reforzar su carácter, a mejorar su visión moral y espiritual, a ensanchar su horizonte mental y lo más importante a ser un varón de una sola mopse.

La masonería hace de un hombre bueno un hombre mejor.  Para conocerla hay que vivirla y practicar sus postulados y no convertirse ni en ratones de biblioteca ni en repetir como loros lo que otros han dicho.  La masonería es una escuela de regeneración eminentemente práctica.

La masonería perfecciona a sus miembros mediante la práctica de planchas de suficiencia y trazados de arquitectura.  Trabajos que deben ser prácticos y que sirvan a otros masones a seguir sus pisadas.

La masonería debe ser de mente abierta y lo será cuando sus miembros así lo sean.  Enseña a través de su simbolismo que la transmutación de nuestra parte carnal trae paz, libertad y por último inmortalidad.

– PUNTO DE VISTA MASÓNICO:

La masonería tiene como su emblema la libertad, la igualdad y la fraternidad.  Es discreta pero no secreta.  Emplea en sus ceremonias instrumentos, símbolos y términos tomados de la albañilería que va más allá de la construcción del Templo de Salomón.  A nuestras reuniones le damos el nombre de Tenidas y las celebramos en Templos o Talleres.  A veces se les da el nombre de Altares.  Tiene varios ritos, pero el más conocido y practicado es El Rito Escocés Antiguo y Aceptado.  A las asociaciones locales se les llama logias que son independientes unas de otras, que tienen su carta constitutiva.  Se reúnen en Logias Capitulares, Grandes Logias, que a su vez constituyen los Grandes Orientes.  En ellas los Sefaraditas miembros de La Nación Hispano Portuguesa del Caribe pudieron practicar su judaísmo sin la interferencia de la iglesia de marras, fuimos Co – fundadores y levantamos columnas a lo largo del Caribe.  Ha sido condenada por los Papas, especialmente por León XIII en su Humanus Genus y con anterioridad por Clemente XII en su In Eminenti.  Pero a nosotros ni nos quita ni nos pone, eso hace que seamos una institución bien interesante para la humanidad.  Que El Grande Arquitecto del Universo guarde y proteja a todos los FF:. MM:. A sus mopses, a sus sobrinos y a sus sobrinas donde sea que nos encontremos.

– OPINIÓN PERSONAL:

Desde el Grado de Aprendiz hasta el Grado más elevado, el de Ilustre Soberano Gran Inspector General, la masonería impone una condición, sin la cuál nada se le concede al aspirante, esta es que tenga una reputación de honor y una probidad incontestable.  La masonería no es una religión, no tiene culto, su doctrina entera se encierra en esta bella prescripción: AMA A TU PRÓJIMO.  Y es que el amor al prójimo está ligado al amor a Dios.  Según Magíster, la masonería reconoce la existencia de una Jerarquía Oculta, una Fraternidad de Sabios y Maestros, que a través de las edades se ha manifestado en las sociedades humanas.  A esta fraternidad la masonería le llama comúnmente la gran logia blanca.  Debemos a esta Jerarquía Oculta, formada por Sabios y Maestros de todas las épocas, el primitivo y continuo establecimiento de todos los Misterios y de todos los cultos, en sus formas más antiguas, así como de la institución masónica, y de todo movimiento progresista y libertador.  Elevar y libertar a las conciencias, conducir a los hombres desde las tinieblas de la ignorancia y de la ilusión a la luz de la verdad, desde el vicio a la virtud, desde la esclavitud de la materia a la libertad del espíritu, ha sido y es constantemente la finalidad de estos Seres Superiores, de estos verdaderos Maestros Desconocidos y Filósofos Incógnitos del mundo.

3. – APLICACIÓN PRÁCTICA: La masonería enseña a sus obreros a labrar la piedra, es decir ser buenos canteros, por medio de unos útiles de trabajo.  Aprendiendo a trabajar los instrumentos que nos dota la masonería, aprenderemos a vivir dentro de normas superiores, pero trabajando concientemente.  A nosotros se nos dio el libre albedrío y somos nosotros los que hemos de escoger el camino sea este bueno o malo, podemos cambiar nuestra existencia y todo lo que nos rodea.  A medida que desbastamos y cincelamos nuestra P:. B:. I:. Con los útiles de cantería que nos ha dotado la masonería, vamos ganando virtudes y vamos liberando esencia, vamos construyendo eso lo que nosotros los masones rosacruces gnósticos hemos denominado como alma, vamos moldeando en esta existencia lo que será nuestra próxima encarnación.  Las viejas faltas y caídas se convertirán en los tres, cinco y siete escalones y más de ascenso hacia una mayor perfección.

La masonería da plena libertad a sus obreros para que trabajen su P:. B:. I:. Para ansiar esa libertad como masones: debemos aprender a conocernos a nosotros mismos, a pensar como masones, a actuar como masones y a sentir como masones, para poder empezar a desbastar, cincelar, eliminar todas las impresiones que lleguen a nuestra mente y transformar nuestras energías de la generación, para llegar algún día a ser piedra cúbica en punta del edificio social que levantamos A:. L:. G:. D:. G:. A:. D:. U:.  “La masonería no cambia a la sociedad, el masón si”.

– RESUMEN:

La masonería en la actualidad es una institución liberal burguesa pero en sus comienzos fue una institución revolucionaria, donde se gestaron los grandes cambios que ha tenido la humanidad entera.  Es laicista pero no antirreligiosa, afirma la libertad de conciencia, aboga por la tolerancia tanto política como religiosa, apoya la autoridad de la razón y la verdad demostrada frente a la revelada.  La masonería enseña a sus miembros a ser librepensadores, es decir, reclama para sí la razón individual y una total independencia de todo criterio sobrenatural en materia religiosa.  La masonería proclama que el G:. A:. D:. U:. Le dio al ser humano la posibilidad de actuar independientemente por propia voluntad y no por la acción de causas externas ni por el mayor peso de unas razones sobre otras.  Los principios masónicos de libertad, igualdad y fraternidad y lo que ello implica hay que vivirlos en forma verdadera, no aplicando la doctrina del ojo sino la doctrina del corazón.

La masonería es descrita como asociación de hombres libres y virtuosos que viven en perfecta paz, armonía e igualdad, unidos íntimamente por vínculos de la estimación, de la confianza y de la amistad.

La masonería enseña como alcanzar la perfección de lo perfecto, perfeccionamiento que sus miembros deben esforzarse en alcanzar con fe, esperanza y caridad.

La masonería enseña a sus miembros a ser hombres de espíritu, es decir, que tengan la habilidad de saberse relacionar cada uno consigo mismos y con su prójimo.

La masonería no hace consistir la religión en solo ritos y dogmas, sino también en la sana moral, en la práctica de la caridad y en toda especie de virtudes, persuadidos de que el G:. A:. D:. U:. Ha creado a los hombres para amarse y servirse mutuamente.

La masonería enseña que debemos ponerle límite a nuestros instintos que no podemos controlar, para que no vayamos a caer al nivel del animal irracional y nos vayamos dejar esclavizar por sus apetitos si es que queremos conservar la dignidad de ser hombres libres.

La masonería enseña a sus obreros a ser hijos sumisos, buenos padres, esposos fieles, amigos sinceros y leales, hombres honrados y de palabra, jueces íntegros y compasivos, trabajadores esclavos de su palabra y de su deber, a ser generosos sobre todo con los débiles y desgraciados sin caer en el vicio de la disipación, a ser imparciales y justos en toda ocasión, a tener siempre presente que todo hombre es hijo de Dios, y por consiguiente considerarse como de un origen común.

En la masonería existen diferentes ritos para practicar la sana moral y las virtudes masónicas, sin embargo el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que consta de treinta y tres grados, en los cuales se va progresivamente desenvolviendo con el mayor acierto y circunspección el francmasón, es el que más se práctica en el mundo.

En la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado existen tres grados simbólicos, quince grados de perfección, doce grados filosóficos, y tres grados administrativos

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miércoles, mayo 20, 2009

CONOCERSE A SI MISMO

Cuenta una pequeña leyenda que al gran filósofo y matemático griego Tales de Mileto, se le acercó un día un sofista quien tratando de confundirlo le hizo nueve preguntas a manera de probar su sabiduría:

  1. que es lo mas antiguo? Dios, porque siempre ha existido

  2. que es lo mas bello? El universo, porque es obra de Dios

  3. cual es la mayor de todas las cosas? El espacio, porque contiene todo lo creado

  4. que es lo más constante? La esperanza, porque permanece en el hombre después que lo ha perdido todo

  5. cual es la mejor de todas las cosas? La virtud, porque sin ello no existiría nada bueno

  6. cual es la más rápida de todas las cosas?  El pensamiento, porque en menos de un minuto nos permite volar hasta los confines del universo

  7. cual es la mas fuerte de todas las cosas? La necesidad, porque es con lo que el hombre enfrenta a todos los peligros en la vida

  8. cual es la mas fácil de todas las cosas?  Dar consejos,

Luego vino la ultima pregunta que dejó atónito al sofista quien no logró entender la respuesta de tales:

¿y  cual es la más difícil de todas las cosas?  El sabio respondió: "conocerse a si mismo".

Si bien el origen  de esta expresión aún es incierto, ya que se dice que se encontraba también  inscrita en el templo de Delfos; el mismo Sócrates la mencionaba a manera de enseñanza ya que ésta hacía referencia a que "conócete a ti mismo", tenia relación no solo con el conocimiento de nuestros límites, de nuestra ignorancia, sino también con su afirmación de que en la virtud reside en el conocimiento.

Se dice que Sócrates tenia un aspecto no muy agradable; platón lo comparaba con los silenos, por fuera grotescos y por dentro lleno de dioses.

El dominio de si mismo, la doma de las pasiones es uno de los grandes temas Socráticos.

Se preguntaba él ¿en que se diferencia de una bestia el hombre sin dominio de sí e incontinente?. Incluso, se dice que cuando Sócrates bebía licor mantenía el pleno dominio de sí, porque sus apetitos y pasiones los tenía bajo control.

Cuando iniciamos nuestra vida como masones esta misma expresión la vemos en la cámara de reflexiones: "conócete a ti mismo". Debiera ser como un  llamado de atención a nosotros mismos, a reflexionar si realmente sabemos quienes somos, de donde venimos  y hacia donde vamos.

Conocerse a si mismo es enfrentarse cada uno de nosotros, a nuestros defectos, admitir nuestros egoísmos y poner en una balanza nuestra ignorancia.

Los preceptos masónicos tienen una finalidad y es la de preparar, instruir y capacitar a los hombres para hacer frente a  la vida misma y empeñar una lucha decisiva entre lo material y lo espiritual. Solo haciendo frente a aquellos defectos que llevamos dentro sabremos no solo quienes somos, sino que lucharemos para superar nuestros defectos, llegar a un mejor entendimiento de nuestras vidas y conocernos realmente;  pues quien se conoce sabe que puede ser útil para si y consecuentemente es útil para los demás. De allí podríamos Sacar aquella máxima que nos dice: no hagas a nadie lo que no quieres que hagan contigo. Porque si nos conocemos  nos amamos y podemos asimismo amar a nuestro prójimo.

El perfeccionamiento moral que todo masón aspira a alcanzar es precisamente el mejor entendimiento del hombre en si y empieza por uno mismo, por sacar lo mejor que tenemos, por sacar de nosotros esa buenas costumbres, derrotar ese Ego y alcanzar la fraternidad, llegar a la virtud y abrazar la felicidad universal.

Un camino muy largo nos espera en  el mundo actual en donde hay pérdida de valores, ausencia de virtudes, personas egoístas y pesimistas; no nos contagiemos de ello, saquemos esas armas que tenemos dentro, y que en nuestros templos se nos da como herramientas.

Blaise Pascal dice acertadamente: "¡Qué quimera el hombre! ¿Qué novedad, que monstruo, qué caos, que contradicción, qué prodigio! Juez de todas las cosas y gusano infecto, depositario de la verdad, cloaca de incertidumbre y error, gloria y desecho del universo".

Esas contradicciones tan grandes que encontramos solo podrán ser superadas si llegamos realmente al fondo de todo y es que el dominio de Sócrates lo resume todo, que hasta bajo los efectos de la bebida, esa bebida que podemos decir sociedad moderna, aun así debemos tener dominio de nosotros mismos.

Buscar la verdad es ver hacia adentro y no hacia fuera, ya que cuando nos alejamos de nosotros, exteriorizamos verdades que muchas veces confunden al ser humano; esas son las ideologías, que muchas veces obedecen a intereses o a circunstancias mas no a necesidades humanas.

El  premio Nobel de literatura Imre Kertësz, con su experiencia vivida del holocausto pagano-nazi dice: "el instrumento de la destrucción se llama ideología: lo grave es que la masa, que nunca participó de la cultura, absorbe las ideologías como cultura".

Hago mención a esta cita,  ya que la ideología es sólo una explicación razonada de la realidad, que queriendo, o sin querer, la limita. La ideología tiende al totalitarismo, casi con necesidad. La realidad, con su amplitud y riqueza, lleva a la libertad y al respeto. Esa realidad o esa verdad a la que como masones estamos en camino de alcanzar esta en nosotros mismos; simplemente, busquémosla.

Muchas gracias V:.M:.

GBMcE

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El Silencio en la Masonería

" Yo me dije, vigilare mis caminos para no pecar con mi lengua. He puesto una guardia a mi boca."

Salmo 39:2-3

Desde la Escuela de los Misterios Egipcios, pasando por la antigua cultura indo, luego por la Grecia Antigua y llegando desde los primeros siglos del cristianismo hasta el apogeo del monaquismo cristiano occidental, se puede afirmar que el silencio ha sido una estimada virtud, como parte de los procesos de ascesis, para el perfeccionamiento de la vida interior y elemento vital para el cultivo de virtudes como la perfección de vida, la prudencia, la capacidad de escucha y el juicio justo y recto.

El silencio, es un don de los sabios, y se logra, como se logra coronar toda virtud, por el perfeccionamiento interior, por su búsqueda y aplicación diaria, cosa que el mundo actual, no pareciera tener en gran estima, pues somos testigos y muchas veces actores del barullo absurdo del hablar por hablar, eso nos lleva poco a poco a una dependencia tal del ruido y de los superficialmente banal, que cuando por casualidad entramos en un espacio de silencio, nos parece raro, curioso, algo que no es nuestro, aquello que es ajeno a nosotros y que nos parece muchas veces absurdamente extraño. Muchas veces, comenzando por mí, sentimos que el silencio nos mata, que nos pone en una posición incomoda, pues los ambientes silenciosos, siempre llaman al hombre a la interiorización, al encuentro consigo mismo.

Si observamos las campañas a favor de los budistas donde monasterios contemplativos católicos, ayunos protestantes, jornadas de silencio por la paz, de esta sangrante nación y marchas silenciosas, pidiendo que cesen el secuestro y las masacres. O el silencio, de los mas pobres, mas débiles, los olvidados, humillados y ofendidos, los que no tienen voz, estos son los desplazados del mundo. En todas esas experiencias de silencio, se encuentran personas simples, personas doctas, que buscan en el silencio el primer paso hacia la sabiduría, es en silencio donde la Naturaleza actúa, trabaja, crece y el Gran Arquitecto del Universo, cualquiera sea la idea que tengamos de El, perfecciona y completa en sus leyes universales las obra de la Evolución Espiritual y Material.

Para el masón, el silencio es y debe ser virtud noblemente apetecida, pues cuando los masones conforman logia, hay una condición ritual fundamental, y ella es el silencio. En el silencio del Taller, en esa comunidad física y espiritual de hermanos, los masones en el misterio del silencio, elevamos, espíritu, mente y cuerpo a la presencia del Eterno, sin dogmas, sin credos, sin divisiones fanáticas. Pues sabemos que en ritual del grado, en la presencia de la Luz, en el simbolismo del Universo que es el Templo, tenemos contacto con lo trascendente, por escasas dos horas cada semana, los masones ingresan en la Cámara del grado a escuchar el lenguaje del silencio, a conocer los misterios de lo oculto, en su sana y responsable acepción.

El silencio es para el masón, virtud firme que conlleva a la corrección de defectos, es parte del trabajo del cantero, que con el cincel y el mazo, simboliza y aplica en la practica, la devastación de la Piedra Bruta, o en el decir de San Pablo, trasforma el hombre viejo con sus defectos en el hombre nuevo, para la Gloria. Gracias a la observancia del silencio, el masón hace crecer en su vida interior, la capacidad de escucha, acrecienta poco a poco su buen juicio y sabe tener piedad y sana compasión de los defectos de los demás, a partir del trabajo escultórico de su cambio interior, para ser persona integral, hombre de bien y varón probado en el duro pero bello andar en la vida.

Queridos Hermanos , recordemos que en nuestros augustos misterios, el silencio esta representado por la cuchara de albañil, también llamada llana, pues con ella el albañil aun hoy toma el cemento y los esparce en la hilera de ladrillos, debidamente niveladas y aplomada, para construir la edificación material y cubrir con la capa de cemento el sostén que permitirá agregar la próxima hilera, eso mismo hacemos nosotros los masones especulativos, con la llana de la paciencia y el silencio, extendemos una capa de bondad sobre los defectos que vemos en el otros, sabiendo como dice el Evangelio, ¡ que primero miremos la viga en nuestro ojo, antes de ver la pelusa en el ojo del hermano"; duro ejercicio es este, pues el masón gasta su vida en la devastación de su vida interior, es decir de su defecto, limitación espiritual y limpieza de todo aquello, que lo hace ver a la Orden como algo mas que un club social, una asociación de caballero y un encuentro de viejos amigos. En la practica ascética y sana del silencio, nosotros los masones, tenemos nuestro mayor reto, escucharnos a nosotros mismos y escuchar en la sabias leyes cósmicas que rigen el universo, la voz dulce y suave, del Gran Arquitecto. Allí en esos momentos, nos descubrimos tal cual somos, encontramos nuestros defectos y faltas, recordamos en esa practica efectiva del silencio, cual es efectivamente nuestro deber para con Dios, nuestros deberes para con el prójimo y nuestros deberes para con nosotros mismos.

Por todo lo dicho, aun frente a nuestra Piedra Bruta a medio devastar, no debemos tener descanso, pues aun en el defecto, algún vicio, una debilidad, debemos tener claro, que en el silencio, hablara la voz interior, esa voz que es regalo divino y nos interroga y señala, esa voz que en el silencio con nosotros mismos, se expresa como conciencia y nos induce a recordar como masones, el momento primero de nuestra Iniciación como eternos Aprendices, en el contacto silente e impresionante de nuestra permanencia en la Cámara de Reflexiones, donde podemos decir: " Acéptame oh Dios y que se lleve el olvido los días huérfanos que pase sin Ti."

Hermanos míos, que el Silencio nos conduzca a todos, cada día, a ver mas Luz, a tener mas compasión, a recordar que en Logia el silencio, nos abre la puerta espiritual a lo Trascendente, y nos lleve en el día a día, a una mayor indulgencia hacia nuestros semejantes y al reconocimiento de nuestra propia limitación, pero a la vez a la certeza de que así como somos imperfectos, también somos perfectibles, quisiera terminar, recordándolos a todos y cada uno de ustedes a mis antiguos hermanos y a los nuevos que no tengo la dicha de conocer, con la siguiente reflexión:

Que nuestros sentidos sean silenciosos y escucharemos al Divino;

Que nuestro cerebro sea silencioso y lo comprenderemos;

Que nuestras pasiones sean silenciosas y le amaremos;

Que nuestros deseos sean silenciosos y le poseeremos."

(Nolini Kanta Gupta)

Hacia la Luz

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jueves, abril 09, 2009

LA INICIACION MASONICA

Extracto del libro: "LA MASONERÍA HOY RAZÓN Y SENTIDO"

JAVIER OTAOLA

La Masonería no es una organización de caridad aunque puede apoyar la creación y mantenimiento de actividades humanistas y de bienestar social.

La Masonería no compite con ninguna confesión religiosa ni con ningún partido político, aunque se adhiera al valor político de la libertad y al respeto a los Derechos Humanos.

La Masonería no tiene una estructura dispuesta para la acción política organizada ni busca el poder político.

La Masonería no es tampoco una asociación cultural o recreativa aunque pueda dar lugar a iniciativas culturales o de ocio.

La Masonería no es una empresa mercantil, ni actúa movida por ningún animo de lucro aunque esta interesada en gozar de la suficiencia económica necesaria para el desempeño de sus funciones.

La Masonería combina en su organización y funcionamiento la verticalidad iniciática con la horizontabilidad democrática.

La Masonería no esta organizada como una estructura mundial o internacional sino que se organiza nacionalmente en Federaciones de Logias que reciben el nombre de Grandes Logias o Grandes Orientes.

El ideal de la Masonería es "Un masón libre en una Logia libre".

La Logia o el grupo local es la base del trabajo masónico.

El fundamento básico de la Masonería es la experiencia de autoconstrucción personal que describieron las hermandades de constructores y que posteriormente fue elaborada como un verdadero método de construcción personal y social:  "Lo que tú haces, te hace".

La Masonería no propugna una ideología política determinada, concreta y detallada, pero si unos valores generales que se han de concretar históricamente: "Libertad, igualdad, fraternidad".

En el seno de la Masonería liberal es esencial la aportación de la mujer como Maestra de su propia arquitectura interior con el mismo rango que el hombre.

La Masonería no es una institución didáctica ni doctrinaria.

La Logia no enseña sino que suscita, sugiere, provoca, despierta, impregna.

Las Declaraciones de los Derechos y Deberes del Hombre son referencias axiológicas esenciales de la Masonería.

La arquitectura simbólica con que trabaja la Masonería pretende que cada masón haga de su vida una verdadera Obra de Arte de Sabiduría, Fuerza y Belleza, y del Mundo un lugar donde sea posible la Paz, el Amor y la Alegría. A eso llamamos los masones al Arte Real.

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LOS MISTERIOS

"Hubo misterios instituidos en todos los pueblos conocidos por la historia en la era precristiana: en Egipto como en la India, en Persia, Caldea, Siria, Grecia y en todas las naciones mediterráneas, entre los druidas, los godos, los escitas y los pueblos escandinavos, en la China y entre los pueblos indígenas de América. Pueden observarse trazas de ellos en las curiosas ceremonias y costumbres de las tribus de África y Australia, y en todos los pueblos llamados primitivos, a los que tal vez, más justamente, deberíamos considerar como supérstites degenerados de razas y civilizaciones más antiguas.

Tuvieron fama especialmente los Misterios de Isis y de Osiris en Egipto; los de Orfeo y Dionisios y los Eleusinos en Grecia, y los de Mitra, que, desde Persia, se extendieron, con las legiones romanas, por todos los países del imperio. Menos conocidos y menos brillantes, especialmente en su período de decadencia y degeneración, fueron los de Creta y los de Samotracia, los de Venus en Chipre, los de Tammuz en Siria y muchos otros. También la religión cristiana tuvo en el principio sus Misterios, como surge de los indicios de naturaleza inequívoca que encontramos en los escritos de los primitivos Padres de la Iglesia, enseñándose a los más adelantados un aspecto más profundo e interno de la religión, a semejanza de lo que hacía el mismo Jesús, que instruía al pueblo por medio de parábolas, alegorías y preceptos morales, reservando al pequeño círculo elegido de los discípulos –los que escuchaban y ponían en práctica la Palabra- sus enseñanzas esotéricas. La esencia de los Misterios Cristianos se ha conservado en las ceremonias que constituyen actualmente los Sacramentos.

Igualmente la religión musulmana, así como el Budismo y la antigua religión brahmánica, tuvieron y tienen sus Misterios, que han conservado y conservan hasta hoy muchas prácticas sin duda anteriores al establecimiento de dichas religiones, reminiscencia de aquellos que se celebraban entre los antiguos árabes, caldeos y arameos y fenicios, por lo que se refiere a la primera, y entre los pueblos del Asia Central y Meridional, por los segundos. Aunque los nombres difieran, y difieran más o menos la forma simbólica y los particulares de la enseñanza y de su aplicación, ha sido característica fundamental y originaria de todos la transmisión de una misma Doctrina Esotérica, en grados distintos y sucesivos, según la madurez moral y espiritual de los candidatos, a los cuales se sometía a pruebas (muchas veces difíciles y espantosas) para reconocerla, subordinándose la comunicación de la enseñanza simbólica, y de los instrumentos claves para interpretarla, a la firmeza y fortaleza de ánimo demostradas en superar estas pruebas. La propia Doctrina nunca ha variado en sí misma, aunque se haya revestido de formas diferentes (pero casi siempre análogas o muy semejantes) e interpretada más o menos perfecta o imperfectamente y de una manera más o menos profunda o superficial, por efecto de la degeneración, a la que con el tiempo sucumbieron los instrumentos o medios humanos a los cuales se había confiado. Esta unidad fundamental, así como la analogía entre los medios, puede considerarse como prueba suficiente de la unidad de origen de todos los Misterios de un mismo y único Manantial, del cual han derivado igualmente, o fueron inspiradas, las diferentes instituciones y tradiciones religiosas, y la Masonería, en sus formas primitivas y recientes."

Tomado del MANUEL DEL APRENDIZ DE ALDO LAVAGNINI

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EL GRAN ARQUITECTO

 

El concepto de un Gran Arquitecto, o Principio Divino Inteligente que constituye el foco espiritual y la Base Inmanente de la Gran Obra de la Construcción particular y universal, ha representado sin duda en todos los tiempos el fundamento de la Religión de los Constructores. Este mismo concepto constituye el Principio Cardinal de la Masonería Moderna, pues no tienen valor masónico los trabajos que no sean hechos “a la gloria” de este Principio, es decir, con el fin de que la espiritualidad latente en todo ser y en toda cosa encuentre por medio de los mismos su expresión o manifestación más perfecta.

Se trata, sin embargo, de un concepto eminentemente iniciático, es decir, en el cual ingresamos progresiva y gradualmente a medida que nuestros ojos espirituales se abren a la luz masónica. Así pues, mientras en el principio se deja a cada masón en libertad de interpretar esta expresión de Gran Arquitecto según sus particulares ideas filosóficas, opiniones y creencias (teístas como ateístas, considerándose en este último caso el Gran Arquitecto como expresión abstracta de la Ley Suprema del Universo), se le conducirá después gradualmente, por medio de su propio trabajo interno o del esfuerzo personal con el cual se consigue todo progreso, a un reconocimiento más perfecto, a una realización más íntima y profunda de este Principio, al mismo tiempo inmanente y trascendente, que constituye la base y esencia íntima de todo lo existente. Alrededor de esta idea central (cuyo carácter iniciático la diferencia de todo concepto o creencia dogmáticos) se han agrupado, como en torno de su centro natural, las diferentes tradiciones, símbolos y misterios que constituyen otras tantas aplicaciones y expresiones del Principio Fundamental a la interpretación de la vida y a su perfeccionamiento.

De esta manera, sin imponer opinión o creencia alguna, pero dejándole a cada cual en libertad de interpretar esta expresión simbólica según su particular educación y sus convicciones, todos son conducidos naturalmente hacia una misma Verdad, esforzándose en penetrar cada cual más adentro, llegando al fondo de su propia visión y creencia, que (como todas) tiene que ser tolerada, respetada e interpretada como uno de los infinitos caminos que conducen a la Verdad.

Tomado del Libro MANUAL DEL APRENDIZ DE ALDO LAVAGNINI

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sábado, marzo 14, 2009

LA VIRTUD DEL SILENCIO

Powell, Arthur E. (1987:99-111): "La Magia de la Francmasonería".

Barcelona, Edicomunicación, S.A. (Traducción por Salvador Valera).

El ambiente secreto de que se rodea la Masonería constituye, sin duda, para el que no es masón, la característica más notable de la Orden. Esta impresión viene a corroborarse y fortalecerse en la Iniciación y en los grados siguientes de manera suficientemente concluyente para que, quien haya pasado por todas estas  Ceremonias, no pierda jamás la vista su deber de Silencioso masónico.

Pueden existir algunos masones que pongan en tela de juicio al principio y quizá durante mucho tiempo, la necesidad de semejante secreto. Hasta los más pensadores se desconciertan cuando tratan de determinar cuál es el valor práctico del silencio que prometieron guardar, pues cuando dan vueltas en sus cabezas a la naturaleza de los "secretos" tan celosamente guardados, es difícil que puedan evitar una sonrisa incrédula ante la idea de dar gran importancia a unos cuantos útiles y palabras secretas, cuya divulgación por la prensa no podría ocasionar grandes trastornos al parecer. Claro que es conveniente que exista un signo secreto para que los Francmasones se puedan reconocer entre sí; pero esto no justifica al parecer las extraordinarias precauciones que toman los miembros de la Orden masónica para conservar sus signos secretos y sus palabras de paso.

Este tema se presta a profundas reflexiones. Para ello dividiremos nuestro estudio en dos aspectos, es decir, el del Secreto y el del Silencio. El primero es el aspecto externo y exotérico, y el último es el interno o esotérico. El secreto o reserva es un recurso mundano de defensa relativamente fácil. Por el contrario, el silencio es esencialmente espiritual, y no tienen nada que ver con las conveniencias mundanales.

Existen muchas razones sencillas y obvias para que la Francmasonería guarde el secreto externo, pues, si bien hoy día ya no se nos persigue por nuestras ideas religiosas ni por nuestras opiniones filosóficas, conservamos, sin embargo, la tradición de épocas lejanas en que los que sustentaban opiniones o practicaban ritos que no eran ortodoxos debían guardar el más severo secreto y la más estricta reserva, si no querían poner sus vidas en peligro. En realidad, el pensamiento original, las investigaciones científicas, la cultura y, principalmente, las especulaciones religiosas han sido hasta una época relativamente reciente ocupaciones que entrañaban grandes peligros si no se realizaban a puerta cerrada. La reserva y el secreto eran, también, muy convenientes en muchos oficios y comercios con objeto de conservar las recetas y las fórmulas y proteger los intereses de los verdaderos artesanos.

Aparte de estas consideraciones puramente prácticas, no cabe duda de que los actos de naturaleza ritualística han de protegerse contra el menosprecio y las burlas de los profanos a fin de que las cosas preciosas y sagradas no sean execradas por quienes son demasiado ignorantes para comprender su naturaleza interna y su significación espiritual. Si no se tomara la medida de guardar la cosas en secreto es probable que los hermanos más débiles serían incapaces de soportar el esfuerzo, y sucumbirían al ridículo; mientras que ante cualquier evento se haría un derroche innecesario de energía para desviar las pullas d los ignorantes o las malevolencias dirigidas contra la Orden y sus procedimientos.

Existen otras razones poderosas de que se guarde el secreto masónico, entra las cuales destaca la de crear deliberadamente una atmósfera de misterio, pues si bien esa atmósfera atrae a los curiosos y les lienta a profundizar en los misteriosos secretos de la naturaleza, también tiende a avivar el sentimiento religioso en los hombres y procura acrecentar la reverencia que se debe tener por el Ritual Masónico. El amor a lo misterioso es saludable y beneficioso si se dirige cuerdamente, pues no existe nadie por cínico que sea que no abrigue una secreta atracción hacia el misterio. Porque ¿quién no ansía por escéptico que sea conocer y comprender el significado de la naturaleza con todas sus maravillas, de la vida y de la muerte, de la conciencia, del origen y destino de las miríadas de vidas de que está lleno el universo y de lo que existe en las estrellas, así como de su duración? No existe reverencia tan verdadera como la del hombre de ciencia que estudia los milagros de la Naturaleza para arrancar de los tesoros de ésta diminutos fragmentos.

Además, el mero hecho de participar con otros en la conservación de secretos establece un sutil lazo de simpatía que ayuda a fortalecer la cadena fraternal. Pocos hombres pasan de la edad espiritual en que se experimenta esa satisfacción de poseer secretos que es una de las características más destacadas de los niños. Excepto los que carecen de imaginación, todos encuentran cierto encanto en participar con otros en la posesión de secretos, lo cual ocurre hasta en el caso en que éstos no tengan valor alguno ni sean interesantes. El mero hecho de que los francmasones sean capaces de reconocer a los miembros de su fraternidad en cualquier lugar de la tierra y distinguirlos de todos los demás hombres, es un atractivo que tiene algo de ensueño y de romance.

Una lección valiosísima que se desprende de la práctica del secreto y de la reserva es la del dominio de la lengua. Dícese que la lengua es el miembro más rebelde del cuerpo y el más difícil de dirigir, y, en verdad, que pocos hombres son capaces de conservar un secreto, ya sea éste grande o pequeño. Casi todos tienen propensión a las debilidades de la curiosidad, con cuyo defecto va unido íntimamente el deseo de saciar la curiosidad ajena, comunicando al prójimo lo que sería conveniente guardar en secreto. De modo que la Francmasonería proporciona una excelente disciplina, quizá algo elemental, para tener quieta la lengua, y da una educación que puede sernos útil muchas veces. En la jocosa frase de Mark Twain de que "la verdad es nuestro tesoro más preciado y, por lo tanto, debemos economizarla…" se encierra una gran verdad.

Si el francmasón no adquiriese en la Orden otra cosa que la capacidad de no decir cosas innecesarias y de conservar el dominio de la lengua, no habría gastado el tiempo en balde. El hecho de que no encuentre una razón poderosa que justifique la estricta conservación de los secretos francmasónicos, sirve para que entrenamiento sea más efectivo. No deben confiarse los grandes misterios. A quien no sea capaz de guardar secretos sin importancia.

Sin embargo, andaríamos equivocados si creyésemos que la francmasonería no tiene ningún secreto que deba ser ocultado a los profanos por temor de que resulte un perjuicio real. El mundo occidental se va percatando ya de que la Francmasonería tiene íntima relación con los Misterios verdaderos, en que se comunican a los iniciados los secretos reales. Estas cosas fueron dadas al olvido durante muchos siglos, pero no está muy lejano el día en que se restablezcan y en que se confieran genuinos secretos de terrible y extremado poder a los hombres puros y dignos de ello, porque la francmasonería es magia -en la verdadera aceptación de esta mal definida palabra- y magia de orden elevado, a pesar de que actualmente se haya perdido casi por completo el arte. Cuando llegue el momento de su restauración, serán esenciales la reserva y el secreto absoluto, y entonces la educación que ahora recibimos con objeto de que guardemos nuestros secretos aparentemente inofensivos, nos mantendrá en aquellos días en buenas condiciones y hará que seamos dignos de que se nos confíe el faro del verdadero conocimiento, de donde procede el poder de la "magia" espiritual para iluminación de los hombres y servicio del mundo.

Dirijamos ahora nuestra atención al aspecto interno de la conservación del secreto y del verdadero significado del silencio masónico. Múltiples y valiosísimas son las lecciones del silencio así como de su belleza y misterio. Del silencio hemos salido y a él debemos retornar cuando llegue la hora. Cuando estamos en silencio podemos ahondar en la significación de los misterios de la vida. En el silencio solitario de nuestros corazones es donde descubrimos las grandes experiencias de la vida y del amor.

Es preciso acallar a la naturaleza inferior para poder ver la verdad o encararse con la vida en toda equidad y firmeza. Sólo cuando se silencia y aquieta el tumulto de las pasiones egoístas, de los vehementes deseos, del odio destructor o de la malevolencia es cuando puede dejarse oír la voz del Guía interior -que es el Hombre verdadero-, y cuando el V.M. puede dirigir la Logia. Los mensajes y órdenes del Maestro, del Ego sabio, no pueden ser transmitidos a los elementos de la naturaleza inferior, ni pueden ser "obedecidos con toda exactitud" sino cuando hay silencio en la Logia, cuando han cesado el altercado de las luchas emocionales y mentales y cuando todas las partes del organismo se subordinan a la dirección silenciosa del Dueño de la conciencia, o sea del Ego.

Cuando el corazón está en silenció, la inspiración aparece y la visión se aclara. En el desvelo silencioso de la noche, en la calma del desierto, en las cumbres solitarias de las montañas, en el sosiego de los bosques y bajo el plateado dosel de las estrellas las pasiones se debilitan, la iluminación emana de la mente, el corazón se hincha y el espíritu adquiere alas para remontarse al cielo.

En los escasos momentos de silencio en que se acalla el estrépito de las bulliciosas actividades de los hombres y de sus inquietas civilizaciones es cuando podemos encontrar paz y sentir la beatitud de una clara visión. El silencio es siempre más elocuente que el lenguaje: cuando tratamos de expresar la verdadera simpatía, la comprensión más profunda, el más grande de los amores, el más genuino de los afectos y las más noble de las camaraderías no encontramos más que palabras imperfectas e inadecuadas; pero estos sentimientos se comunican libre y fácilmente si permanecemos en silencio.. Emerson estaba en lo cierto cuando dijo que el volumen de un discurso se puede medir por la distancia que separa al orador del oyente. Entre los amigos existe una comprensión, una inteligencia callada: no existe simpatía más real ante el dolor que la silenciosa. En las miradas de los perros y de los caballos se descubren mudas comprensiones que, a veces, nos parecen más verdaderas y consoladoras que las más elocuentes palabras de los hombres.

Las emociones más sublimes sobrepujan a la capacidad del discurso y alcanzan su pináculo supremo en el éxtasis y en el silencio. Las grandes tragedias no pueden expresarse con palabras, y hasta las más agudas chanzas hacen que se acallen las risas para provocar un silencioso regocijo interior. Los grandes fenómenos de la Naturaleza, el esplendor del alba y del ocaso, la imponente grandeza de las cumbres, la fuerza de las cataratas, la pureza deslumbradora de los nevados campos, el monstruoso poder de los glaciares y de las avalanchas, la delicada fragancia de las flores, el grato aroma que despide la tierra sedienta cuando pasado el tropical monzón, el sosiego de los helados mares. El furor de la tempestad, las heroicas hazañas, la vida de devoción y sacrificio, la amargura de la muerte y el nacimiento de una nueva vida nos transportan a una región en que las palabras orales no son necesarias ni posibles, y nos internan en un mundo en que el silencio reina supremo y en que todos los demás medios de expresión son fútiles y mezquinos.

Nada hay que sea tan lívido, tan infinitamente flexible como el silencio. Lejos de ser éste una mera negación de sonido, es capaz de expresar la más extrema diversidad de pensamientos y emociones. Recuérdense sino el silencio del odio implacable y del amor fiel; el silencio del desprecio o de la veneración; el del consentimiento y de la desaprobación; el de la cobardía o del valor; de la tristeza o del regocijo; el de la desesperación y el del éxtasis y del placer.

Es un lugar común conocido por todo observador de la naturaleza humana que los silencios de los hombres expresan con frecuencia mucho más que sus palabras. Las cosas que ellos no saben cómo expresar bien son amanera de velos que cubren otras más profundas que no saben o no se atreven a manifestar por medio del lenguaje. En los momentos de silencio aparece a la superficie la verdadera naturaleza de los hombres, y éstos se percatan de sus almas más íntimas. Los hombres débiles e impuros sienten esto instintivamente; por eso temen a la soledad, y tienen miedo de quedarse a solas sus yoes, pues son incapaces de dominar a su naturaleza ruin. Y por el contrario, los fuertes y los puros no temen al silencio, sino que lo buscan, porque saben que en la soledad pueden acercarse a su Dios interno. Quizá no existe una prueba tan cierta de la grandeza y de la fuerza interior como la de la capacidad de experimentar los largos períodos de silencio, y sacar provecho de ellos ya se hayan buscado deliberadamente, ya hayan sido provocados por la deserción de un amigo o de un amante, porque cuando esto ocurre las voluntades débiles o inferiores se agrian y retornan al vicio, mientras que las poderosas y puras acrecientan su templada fortaleza así como la dulzura de su carácter.

Lo propio ocurre con la amistad cuando llegan momentos de separación o de sombra. Si el afecto es débil, acabará por desaparecer como cosa marchita; pero si es fuerte, su fortaleza y su resistencia aumentarán. En la Francmasonería se nos conduce desde los mundo del estrépito y de la lucha al del silencio en que se cobijan los secretos del corazón. Todo masón ha de descender en el curso de su carrera al silencio de la tumba, y desde ésta ha de cruzar el portal de la muerte para entrar en una vida más noble en la que quizá pueda encontrar los verdaderos secretos del Maestro Masón. Si logra triunfar en su búsqueda, se encontrará en el mundo de los místicos y videntes, en que los lazos del amor y de la amistad unen en el Centro a todas las unidades separadas, y en donde ha de alcanzar una conciencia superior a la del cerebro y entrar en una región en que desaparecen las diferencias y se borran hasta los mismos "pares de opuestos" resolviéndose en una unidad superior. Por lo tanto, la Francmasonería vuelve a proclamar a su manera peculiar, simbólica y dramática, la antiquísima lección de que el Reino de los Cielos ha de encontrarse dentro. La paz se logra en el centro, en el silencio. Aunque el Masón salga del oriente y se encamine al Occidente, no podrá encontrar los verdaderos secretos del Maestro Masón hasta que retorne al centro y mire dentro de su propio corazón.

Se enseña al Maestro Masón que el constructor del Templo Superior, o sea la Mente creadora y plasmadora de las formas bellas, ha sido vilmente a… por algunos Hermanos de categoría inferior a la suya y que, por lo tanto, ella no puede comunicarle el v.s. No obstante, el Maestro Masón recibe ciertos secretos que reemplazan al otro hasta tanto que el tiempo o las circunstancias revelen el verdadero. Esto significa que, debido a la rebeldía y al miope egoísmo de los elementos inferiores del hombre, se ha perdido la posibilidad de obtener los verdaderos s. Por medio de la mente. Pero, si se acalla a ésta y se eleva la conciencia a un nivel superior, sobre los 5 puntos de perfección, es decir, por medio del amor, el Masón que haya llegado al centro podrá abrigar la esperanza de encontrar lo perdido. De suerte que el Maestro Masón puede llegar el s… en el silencio del c…,silenciando a la mente; pero debe encontrarlo por sí mismo, pues hastalos mismos secretos reemplazantes se comunican en un susurro: losverdaderos secretos no se pueden pronunciar en voz alta ni en vozbaja, porque deben ser hallados a solas en el silencio del yo íntimo.

La misma Naturaleza es gran maestra del silencio, pues realiza sus más hermosas obras de artífice sin emitir sonido. Los cataclismos y la destrucción van acompañados de estrépito; pero no hay oído que puedapercibir su trabajo constructivo. Los procesos de asimilación, de recuperación y de crecimiento; la florescencia y la fertilización: lasfuerzas de expansión y de contracción, de electricidad, magnetismo ygravitación: la oscilación de calor y luz, así como muchas otras que construyen el mundo de la vida y lo nutren y sustentan, y le dan calor y luz, color y belleza tienen lugar en silencio. Los hombres no hacen más que imitar a la Naturaleza, tanto cuando construyen maquinarias, como cuando fundan organismos. La prueba de la eficacia de estos últimos consiste en la suavidad y quietud de sus actuaciones, puesto que el ruido y el rechinamiento sin indicios de defectuoso ajuste, fricción y pérdida de energía.

Esta misma ley se aplica también al carácter individual. Los que trabajan con menos ruido suelen ser los más diestros. Los hombres verdaderamente fuertes son, por lo general, los más silenciosos, así como los más gentiles. Los que más hablan son los menos hacen. El silencio interno indicador del dominio completo y consciente sobre todo el organismo es esencial

para esa obra constante, persistente y concienzuda que conduce hacia las grandes realizaciones y hazañas. Los hechos más bravos son los que se hacen y viven en silencio. La incalculable fuerza de la voluntad humana -cuyo valor apenas reconoce el mundo moderno- opera en silencio. Saber es bueno; osar es mejor, pero ser silencioso es lo mejor de todo. El discurso corresponde a hombres; la música a los ángeles, y el silencio a los dioses. Los sonidos tienen principio y fin y son temporales. El silencio nunca cesa, y es eterno. Las voces de los sabios y de los más compasivos no son oídas más que por quienes saben sustraerse al tumulto de las palabras y de las querellas humanas, para colocarse en el centro, esperar que suene la música del silencio y aprender la sabiduría, la fuerza y la belleza que fluyen de ese centro para quienes pueden aliarse con esas secretas fuerzas benéficas de donde vendrá la salvación de los hombres y la salud del mundo.

Según una ley oculta, la charla innecesaria y excesiva representa un gran derroche de energía. Cuando Jesús sanó al hombre enfermo le recomendó que siguiera su camino y no contase a nadie lo que había ocurrido. Cuando es preciso hablar es preferible hacerlo después de haber estudiado el hecho de que se trata en la conversación. Se malgasta más energía en la conversación superflua y necia que en ninguna otra cosa. Los irreflexivos prestan poca atención al prudente consejo que deben escuchar más que hablar. Pocos son los grandes oyentes, pero el mundo está lleno de grandes habladores. Quien quiera aprender para llegar a sabio, debe ante todo adquirir el arte de permanecer silencioso mientras que observa, oye y piensa continuamente.

El primer paso que debe darse en el camino de la sabiduría es el de permanecer en silencio, en tanto que éste sea atento y activo, y no puramente pasivo. Este principio regía en las escuelas pitagóricas, en donde los discípulos, conocidos con el nombre de akoustikoi u oyentes, pasaban por un período probatorio de absoluto silencio, durante el cual no se consentía que hablaran. ¿Cómo podría enseñar un maestro a quienes no saben estar en silencio? Los hombres se lamentan de la falta de cultura, pero suelen tener ellos mismos la culpa, porque no dejan ningún resquicio en su mente para que penetren en ella las nuevas ideas, ya que sus "principios pensantes" como los llama Patanjali, se encuentran en estado de modificación o "agitación” turbulenta, de suerte que las nuevas enseñanzas rebotan en la mente como los objetos que se lanzan contra la periferia de una rueda que gira con gran rapidez.

En la ciencia física abundan las analogías y ejemplos de la ley del silencio. La luz sólo es visible cuando da en un objeto oscuro: si no hubiera nada que recibiera la luz, todo permanecería en tinieblas. El sonido divide la continuidad del silencio en fragmentos y secciones, y de este modo lo hace perceptible a nuestros sentidos. La música está compuesta en silencio, del mismo modo que una estatua de Fidias está esculpida en un mármol informe, o los esplendores de la puesta del sol se reflejan en la pura e invisible luz blanca.

Toda nota musical se compone de numerosas porciones de silencio separadas entre sí como las divisiones de una regla que marcan distancias en el espacio inmensurable. El ritmo, la melodía y la armonía no son otra cosa que métodos de espaciar y colocar en patrones los fragmentos del silencio. Así como todos los colores existen en la luz blanca, así también todos los sonidos están latentes en el silencio. Así como la luz de un Maestro Masón no es otra cosa que tinieblas hechas visibles, así también el sonido o la música es silencio hecho audible. Por lo tanto, la Francmasonería es en realidad un drama de silencio, una sinfonía a base del tema del silencio. Ella llama a los hombres para que abandonen el tumulto y la barahúnda de los negocios humanos y se retiren a ese centro silencioso en donde no pueden penetrar los sonidos y en donde todo es paz. El deber primero y constante de todo francmasón estriba en conservar cerrada la Logia, en guardar silencio y cobijarse en ella. El candidato a la Masonería que va en busca de la verdad entra en la Logia en silencio y tiniebla y es conducido desde los tumultuosos sonidos del exterior hasta el mundo interno en que cesan todo ruido y en donde reinan la paz y el silencio serenos. En todas las etapas de su progreso es puesto a prueba en silencio y jura permanecer callado, hasta que, por fin, sufre la última pena antes que ser infiel al silencio. Después, desciende a la calma final; es exaltado a una vida más plena, y oye que le dicen que busque en el sosiego de su corazón los secretos verdaderos que se perdieron cuando el Maestro H. A. se los llevó consigo al silencio.

La entrada en la Francmasonería significa la iniciación en el conocimiento del silencio; de suerte que, a medida que el masónprogrese en su ciencia, ha de aprender a amar a amar el silencio, amorar en él constantemente, a penetrar cada vez más en susprofundidades y maravillas. Los hombres que viven en el tumulto del mundo son muy propensos a olvidar la existencia del silencio y los misterios que éste guarda. El ruido es vida para ellos, y cuanto más estrepitoso es el sonido, más abundante esa su vida. Ellos creen que la ausencia de sonido es carencia de vida, es muerte. Pierden gradualmente la fe en todo cuanto no puede ser tocado y visto y, no sólo se convierten en meros agnósticos, sino, además, llegan a ser francamente materialistas. Cuando la muerte acalla todo, no esperan nada porque creen que los misterios de la vida y de la muerte y hasta el amor dejan de tener significación alguna. La Francmasonería retrotrae a los hombres a esos misterios, que no pueden ser resueltos ni destruidos con negaciones; ella no sustenta que puede develar los misterios, pero, por lo menos, vuelve a proclamar nuevamente queexisten y manda a los hombres en busca de los perdido.

La Francmasonería aprovecha todas las oportunidades que se le ofrecen para inculcarnos la existencia de inefables misterios tras de toda vida y de toda naturaleza, para lo cual se vale de los artificios del ritual y de la ceremonia. Ella nos muestra esto, símbolo tras símbolo, ordenándonos que contemplemos los eternos principios que éstos representan, de los cuales son mudos testimonios, pues los planes del Divino arquitecto se desarrollan lentamente por estos principios, trabajando en silencio para ordenar todas las cosas conforme a la belleza, la fuerza y la sabiduría.

Así que la insistencia de la Francmasonería en la necesidad del silencio y del secreto está verdaderamente justificada. La inmutable tradición de la Francmasonería ordena sabiamente que todo Hermano debería comprometerse a sellarse los labios como prueba de su lealtad al silencio, En cada nuevo grado el Francmasón se sumerge cada vez más profundamente en el corazón del silencio, hasta que, finalmente, pasa por el Silencio de la Muerte, el gran silenciador, para encontrar que ha sido exaltado a una vida superior, en donde, una voz que surge del silencio, susurra débilmente, hablándole del centro en que él podrá encontrar el verdadero secreto del Maestro Masón, para lo cual ha de ir completamente solo. En el Centro, en el silencio de su propio corazón, encontrará él el punto situado dentro del círculo en donde, como dice un himno egipcio, moran "La Única Obscura Verdad, el Corazón del Silencio, el Oculto Misterio y el Dios interno entronizado en el altar".

 

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domingo, marzo 08, 2009

THE DIGITAL FREEMASON: La piedra bruta y la piedra pulida

MRH Rod Ponech

Hermanos, el año pasado el MRH Norman Thomas, nuestro 99no. Gran Maestro, nos dio una a cada uno de nosotros una tarea. El nos encargó, a cada uno, que nos embarquemos individualmente en una misión para “Un estudio que nos demuestre a nosotros mismos que hemos aprobado”.

Este no fue un encargo fácil, no solo para cumplirlo sino, como dirían algunos, para siquiera entenderlo. El año pasado, como Vice Gran Maestro mi primer paso en este encargo fue de estudiar – aunque sea solo para entender de que se trataba el encargo entre manos.

Mi estudio incluyó una revisión de “El Francmasón”, una publicación de la Gran Logia de Inglaterra, y finalmente me concentre en un trazado del H.  J. Fairbairn Smith, el cual se basaba a su turno en una investigación del eminente estudioso masónico MRH J. Smith, el Editor Emérito de “El Mundo Masónico de Detroit”, y que fuera iniciado en una logia en Hawick, Escocia en 1925.

En cada Logia Masónica hay una Piedra Bruta y una Piedra Pulida, colocadas ahi para que reflexionemos sobre las enseñanzas morales que ellas nos traen. Estas dos piedras conjuntamente con la Plancha de Trazar constituyen nuestras Joyas Moviles. Cual es us importancia, que es lo que tienen que ver con la Francmasonería y, finalmente, nos podrán ayudar en nuestra misión para demostrarnos que hemos aprobado?

Una vez le preguntaron a un escultor: “Como has podido tallar estatuas tan bellas?” Su respuesta fue: “Es la cosa mas simple del mundo. Solo tomo un martillo, un cincel y una roca sin forma, luego extraigo toda la piedra que no quiero y, ahí encuentro la estatua. Funciona siempre.”

En nuestras enseñanzas masonicas se nos dice que la Piedra Bruta es una piedra extraida de la cantera en su estado natural y burdo y que la Piedra Pulida es una piedra trabajada por las manos del obrero, para ser medida con las herramientas de trabajo del Compañero Mason.

La Piedra Bruta nos solamente una piedra recogida de cualquier parte. Es una piedra que ha sido seleccionada. Algo de trabajo se ha realizado sobre ella. Era, aparentemente, una buena piedra, una piedra que mostraba buenas posibilidades de ser transformada en una Piedra Pulida. Si no hubiera sido una buena piedra nunca hubiera sido cortada de la cantera en primer lugar.

Y así también es con cada candidato a Masón. Tu no fuiste simplemente recogido de cualquier parte sino que fuiste cuidadosamente seleccionado. Antes de que estuvieras listo para ser iniciado, algo de trabajao se había realizado sobre tí. Habías sido preparado para pasar algunas pruebas básicas. Tu eras, aparentemente, de buen material. Demostraste que eras un hombre que tenía las cualidades internas para ser transformado en un buen Masón. Si no hubieras sido un buen hombre nunca se te hubiera propuesto para ser miembro de nuestra Orden.

Para transformar una Piedra Bruta en una Piedra Pulida debes, como obrero, retirar las imperfecciones.  Picar y picar. Cortar y pulir los “bordes ásperos”. Trabajar diligentemente para eliminar los defectos visibles. No crearás un nuevo material sino que trabajarás con el que ya tienes para transformarlo en una Piedra Perfecta.

Muy pocos masones llegarán a ser Piedras Pulidas. Así que, si hubiera, hay muy pocos masones perfectos en nuestras logias. En nuestro trabajo ritualístico, podemos eliminar muchas de las asperezas; remover los puntos filosos y dentados y eliminar los defectos mas visibles. Podemos trabajar diligentemente para producir un Masón tan bueno como el que nuestras facultades nos permitan. No obstante, lo primordial es tener un buen material.

Estas verdades son aplicables para toda la humanidad, pero para nosotros como Masones Simbólicos, tienen un significado muy especial. Pues cada uno de nosotros al inicio de nuestro viaje masónico, fue colocado en la esquina Noreste como una piedra ejemplar, con la esperanza de que, colocados en ese lugar, pudieramos con el paso del tiempo ser transformados a un estado de perfección aceptable al Constructor.

Que es lo que dice el poeta acerca de la piedra?

No es extraño que Principes y Reyes

Y payasos que resuenan en las carpas

Y tipos comunes como tu o yo

Somos los constructores, para la eternidad.

A cada uno de nosotros se nos entrega nuestras herramientas,

Una masa informe, y un libro de reglas:

Y cada uno debe hacer, adonde la vida lo lleve;

Un obstáculo o una escalera de piedra.

La masa informe con la que trabajamos es el carácter de hombre, y cada uno de nosotros es su propio arquitecto y cada uno de nosotros es su propio material de construcción. Al igual que nuestros predecesores, los Masones Operativos, caad uno de nosotros debe mostrar sus habilidades constructivas preparando una Piedra Pulida, que pueda ser probada por la escuadra de nuestra propia consciencia.

Detente un momento y preguntate “Que estas construyendo – un obstaculo o una escalera de piedra?”

Si la vida de un hombre es de tal orden que no puede “unirse al gran esfuerzo de ser feliz y transmitir felicidad a los demás” entonces será un obstaculo de piedra, no solo para sí mismo, sino para todos aquellos con los que se relaciona. Si un hombre es un Francmasón entonces está obligado por sus juramentos a estudiar el ritual, a descubrir los significados simbolicos ocultos y escondidos, de modo que pueda pulir su Piedra.

Historicamente, un antiguo cargo establece que, cuando se recibía a un Mason Operativo se le entregaba una piedra de masón (una Piedra Bruta) para que pueda demostrar sus habilidades y capacidades constructivas a sus hermanos masones. Su salario era determinado por su habilidad. Sus reconocimientos eran establecidos de acuerdo al trabajo que húbiera realizado. No es acaso esta la regla de la vida?

En una obra de construcción cada piedra es seleccíonada de la cantera para ajustarse a los requerimientos de la construcción. Como masones especulativos, nosotros obtenemos las piedras con las que trabajamos de las canteras de la vida. Así, cuando recibimos una solicitud de ingreso a nuestra Orden es nuestro deber indagar cuidadosamente todas las credenciales del candidato, para asegurarnos que solo material aprobado es admitido en la Orden. Para asegurarnos que solo material que puede volverse perfecto ingresa a la construcción de nuestro templo simbólico.

La masonería puede, y de hecho lo logra, mejorar el buen material, pero n puede transformar en bueno el material malo. Para el Masón Operativo el material malo hubiera puesto en peligro la integridad de la estructura, poniendo el edificio en peligro. Así para los Masones Especulativos, una Piedra defectuosa pondría en peligro el Templo Espiritual que nos hemos comprometido a construir.

Como un obrero, como un hombre del mundo, y como Masón continuamente entrarás en contacto con otros por lo que tendrás que aprender a controlar tus pasiones y reconocer el valor de los otros, de modo que la piedra sobre la que estás trabajando, es decir tu propio carácter vaya, lento pero seguro, tomando la forma de una Piedra Pulida.

Busca los materiales que necesitamos para completar nuestro Templo. Incentiva y recomienda a los hombres de honor el ingreso a nuestra obra. Hoy y siempre pica y pule una falla de tu Piedra Bruta. “Estudia para mostrarte a ti mismo como aprobado.”

Y así, podrás estar seguro que cuando llegue la hora final, encontrarás que el Gran Constructor habrá previsto un lugar para tí dentro del “Gran Templo Espiritual no construído por manos” para descansar eternamente en la Casa de Dios.

Mis hermanos, continuemos juntos nuestra labor en el Gran Diseño. Trabajemos diligentemente en nuestra Piedra Bruta y movamonos juntos perfeccionando el “Material Burdo” que el Todopoderoso nos ha entregado para trabajar.

Mis hermanos, la Francmasonería ofrece diferentes cosas a diferentes hombres. Disfrutamos la fraternidad y el contacto social. Involucramos a nuestras familias en muchos eventos. Viajamos y conversamos juntos. Algunos inclusive, disfrutan de beneficios comerciales y financieros. Para muchos, la Masonería es el foco de sus vidas. Todo esto es bueno. Todos estos elementos suman a nuestro disfrute de la Orden.

Sin embargo, me permito advertir a cada uno de ustedes: Nunca olviden ni ignoren el verdadero propósito de la Francmasonería: Trabaja diligentemente para ayudar a todos nuestros “Buenos hombres convertirse en mejores.” Y como individuos – perfeccionemos nuestra Piedra Bruta.

El MRH Rod Ponech fue el 100mo. Gran Maestro de Alberta

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ENGLISH VERSION

Ashlars - Rough & Smooth (http://www.thedigitalfreemason.com/index.php?option=com_content&task=view&id=13&Itemid=30)

Written by MW Bro. Rod Ponech

Monday, 31 October 2005

Brethren, Most Wor. Bro. Norman Thomas, our 99th Grand Master set each one of us a task last year. He charged us, each of us, to individually embark upon a quest to “Study to show thyself approved.”

This was not an easy task, to either accomplish, nor, some might say, to even understand, last year as the Deputy Grand Master, my initial step in the task, was to study – to simply understand what the task at hand really was.

My study included a review of “The Freemason”, a publication of the Grand Lodge of England, and finally centered on a paper by Bro. J. Fairbairn Smith, which he in turn had based on research by the eminent Masonic Scholar, Rt. Wor. Bro. J. Smith (no relation), the Editor Emeritus of the Detroit Masonic World, who was first made a Mason in the Lodge at Hawick, Scotland in 1925.

In every Masonic Lodge room there is the Rough Ashlar and the Perfect Ashlar, placed there for us to “moralize on”. These two and the Trestle Board constitute our Movable Jewels. What is their significance, what do they have to do with Freemasonry, and, can they assist us in our quest to show ourselves approved?

A Sculptor was once asked: “How do you carve such beautiful statues?” His reply (often quoted) was: “It is the simplest thing in the world. I take a hammer and chisel from the shapeless rock, I knock off all of the stone I do not want, and there is the statue. It works every time.”

In our Masonic teaching we are told that the Rough Ashlar is a stone taken from a quarry in its rude and natural state and that the Perfect Ashlar is a stone made ready by the hands of the workman, to be adjusted by the working tools of the Fellow Craft.

The Rough Ashlar was not a stone that was merely picked up somewhere. It was one that had been selected. Some work was initially done upon it. It was apparently a good stone, a stone that showed good prospects of being capable of being made into a Perfect one. Had it not been a good stone it would never have been cut from the quarry in the first place.

So it is with each prospective Mason. You were not merely “picked up somewhere” but rather were carefully selected. Before you were ready to be initiated, some work had been done on you. You were made to stand certain basic tests. You were apparently of good material. You were shown to be a man who had within you the prospect of being made into a good Mason. If you had not been a good man you would never have been proposed for membership.

In changing a Rough Ashlar into a Perfect Ashlar, as a workman you take away the imperfect. You chip away, and you chip away. You cut away the “rough edges”. You work diligently to remove the visible flaws. You do not create a new material but rather work with what is already there to develop and mould it into your Perfect Stone.

Very few Masons will ever make a Perfect Ashlar. So there are very few, if any, perfect Masons in our Lodges. In our ritualistic work, we can take away much of the roughness, remove the sharp and jagged points and obliterate the most visible defects. We can diligently work to produce as good a Mason as there is within our power to produce. However, the most essential thing is to first have good material.

These truths are applicable to all mankind, but for us as Symbolic Masons, they are provided with especial meaning. For, was not each one of us, at the commencement of our Masonic journey, placed at the Northeast corner as an example in stone, in the hope that being so placed, we would, in the fullness of time, be brought towards a state of perfection, acceptable to the Builder.

What does the poet say of the stone?

Isn’t it strange that Princes and Kings

And clowns that caper in the sawdust rings,

And common folks like you and me

Are the builders all, for eternity.

Each is given a kit of tools,

A shapeless mass, and a book of rules:

And each must make, ere life is flown;

A Stumbling Block or a Stepping Stone.

The shapeless mass we work with is a man’s character, and each one of us is his own architect, each is his own building material. Like our predecessors, the Operative Stone masons, we must each show true craftsmanship in working out a Perfect Ashlar, fit, to be tried by the square of our own conscience.

Pause for a moment; Ask yourself “Which are you crafting – a Stumbling Block or a Stepping Stone?”

If a man’s life is such that he cannot “join in the grand design of being happy and communicating happiness to others” then he is a stumbling block, not only to himself, but to all those with whom he is associated. If a man is a Freemason then he is bound by oath to study the ritual, to discover the hidden and inner symbolic meanings, so that he can perfect his Ashlar.

Historically, an ancient charge states that; a visiting “Operative Mason” was provided with a mason’s stone (a Rough Ashlar) to enable him to demonstrate his skills and craftsmanship to his brother masons. His wages were determined by his skill. His rewards established by the work he had done. Is this not the rule of life?

On a building site each stone is selected from the quarry to suit the requirements of the building. As Speculative Masons, we obtain our mouldings stones from the quarries of life. Thus, when we receive an application for admission to our order it is our duty to carefully scrutinize all of the applicant’s credentials, to ensure that only approved material is admitted to the craft. Ensuring that only material which may be made perfect, goes into the building of our symbolic temple.

Freemasonry can, and does, improve good material, but it cannot make bad material good. As with the Operative Mason, poor material would have endangered the integrity of the structure, placing the building at risk. So too with Speculative Masons, a faulty Ashlar will endanger the Spiritual Temple we are all endeavouring to build.

In you capacity as a craftsman, as a man of the world, and as a Mason you are continually coming into contact with your fellows and you must learn to control your passions, and to recognize the worth of others, with the result that the stone you are working on, namely your own character, is slowly but surely taking shape as a Perfect Ashlar.

Seek out the materials we need to complete our Temple. Encourage and cultivate men of honour to join in our building. Today and every day, chip away yet one more flaw from your Rough Ashlar. “Study to show thyself approved.”

And thus, you may rest assured that when your final summons comes, you will find that the Great Builder will have provided a place for you in the “Great Spiritual Temple not made with hands” eternally resting in the House of God.

My Brethren, let us continue to labour together in the Grand Design. Let each one of us work diligently at our “Rough Ashlar” And move together towards perfecting the “Rough Material” which the Almighty has given us to work.

My Brothers, Freemasonry offers many men many things. We enjoy fellowship and social contact.

We involve our families in many events. We travel and converse with one another. Some even enjoy commercial or financial benefits. For many, Masonry is the focus of their lives. All of this is well and good. All of these elements add to our enjoyment of the Craft.

However, I caution each one of you: Do not ever forget, nor ignore the real purpose of Freemasonry: Work diligently to assist all of our “Good men in becoming better.” And as Individuals – Perfect your Ashlars.

M.W. Bro. Rod Ponech was the 100th Grand Master of Alberta

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sábado, marzo 07, 2009

Plancha Aprendiz en Templo Católico

Adjunto fotografias en donde se puede apreciar la Plancha de Trazar del grado de Aprendiz. Lo sorprendente de ellas es que la Plancha esta ubicada en el sitio principal de un templo católico en Francia.

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viernes, enero 23, 2009

MANDIL DEL APRENDIZ MASÓN

La palabra mandil viene de la voz Latina “MANTILE”, que en términos profanos, se refiere a un trozo de tela impermeable que se sujeta al cuerpo a la altura de la cintura por medio de una cuerda o cinta, afecta diferentes formas y tamaños y sirve para proteger las ropas del individuo que lo usa durante los trabajos rudos. Ahora bien, por lo que respecta a las enseñanzas e interpretaciones simbólicas en Masonería, el MANDIL tiene su origen desde las más antiguas costumbres Hebreas y Egipcias, en donde en principio se adoptó, para ser usado durante los trabajos de edificación de monumentos, templos y demás construcciones de arte en materia de arquitectura. Teniéndose la seguridad de que el MANDIL se implantó para el uso de los neófitos, durante las ceremonias de admisión en los Templos Iniciáticos que se conocen como las costumbres más remotas de aquellos tiempos. Dentro de cuya interpretación se le atribuían la de Perseverancia, Constancia y Firmeza en las acciones humanas como cualidades indispensables en los iniciados.

En la actualidad el símbolo de esa misma prenda, ó sea el MANDIL, se coloca atado a la cintura por medio de una cinta azul que rodea el cuerpo del iniciado, el color de fondo es blanco, que representa el trabajo, el dinamismo, la actividad y en general de todo aquello que indique laboriosidad, el adelanto y el progreso humano, por esa razón se le considera también como alegórico del día, es decir, de las horas que tarda el Sol para recorrer el espacio, en su carrera de Oriente a Occidente. Contiene un ribete de color azul sobre el contorno del MANDIL, por ser dicho color alegórico del Infinito y de la Confraternidad Universal; también la cinta que lo sujeta por la parte superior debe de ser del mismo color azul, puesto que el círculo que forma alrededor de la cintura del iniciado, es precisamente alegórico del área universal, dentro de cuyo límite sólo puede el hombre ejercer su poder intelectual, en relación con todas las obras de la naturaleza, y en cuanto a las figuras que se observan al centro del cuadrado y del triangulo de la solapa, sobre el primero sólo se acepta a la letra “B” bordada en oro, misma que simboliza a la fuerza de voluntad del iniciado para demostrar que sabe hacer frente a los obstáculos y problemas que para su resolución se le presentan durante su vida, y está bordada en oro, por considerársele a dicho metal, como emblemático del valor que como obra meritoria, ejecuta el hombre a favor de sus semejantes, y en segundo lugar, al centro del triangulo de la solapa del MANDIL, del aprendiz Masón se ve el escudo del primer grado, o sean el martillo y la regla en forma de aspa, instrumentos que simbolizan a la perfección del trabajo que ejecuta el iniciado al labrar la piedra bruta.

Con esto se resume que el uso del Mandil del Aprendiz Masón, es meramente simbólico en materia de moral filosófica y en relación al espiritualismo, indicando claramente cuál es el trabajo moral, material e intelectual que los aprendices deben principiar a ejecutar durante su misión en la lucha por dominar sus pasiones y sus malos hábitos.

Mi punto de vista respecto al tema es que el MANDIL, es la vestimenta masónica por excelencia, es uno de los primeros objetos que el Venerable Maestro entrega al iniciado, porque simboliza el trabajo, primer deber del hombre y fuente de todos los bienes, que nos da el derecho de estar aquí reunidos y sin el nunca estaremos en logia. Puedo dilucidar que al ponernos el mandil simbólicamente estamos recordando la naturaleza y la finalidad misma del hombre tal como ahora lo conocemos: espíritu revestido con un cuerpo que trabaja para plasmar su esfuerzo, dedicación y capacidades, que a través de ese trabajo, puede conocerse así mismo. Así que me atrevo a decir que el mandil es al masón como el cuerpo físico es al hombre. Puedo decir que el mandil tiene tres partes: Una triangular, una cuadrada y unas cintas que lo rodean y sostienen; como el propio cuerpo humano tiene cabeza, tronco y extremidades. El MANDIL lo asocio igualmente con liberación y autocontrol permitiéndonos vencer las pasiones y los vicios que nos tiranizan, estableciendo un esfuerzo, constancia y progreso en nosotros mismos.

El MANDIL me deja claro que la fraternidad y la unión constituyen la base de la trama con la que el Gran Arquitecto del Universo ha realizado su obra: todos los masones llevamos mandil (todos los masones hacemos de nuestra vida un trabajo tras la iniciación) y sin mandil, sin trabajo, no hay un masón auténtico. Asimismo es de gran importancia el uso del MANDIL ya que con el protegemos la parte genital que es valiosa para la generación. Nunca hubiera pensado que esta humilde prenda, que yo he portado a veces tan despreocupadamente, encerrara el simbolismo de la razón de ser de la propia existencia del hombre y por supuesto del trabajo masónico. Estando muy lejos de haber agotado el simbolismo del mandil, compruebo fascinado que cualquier símbolo encierra en sí TODO UN SIMBOLISMO, y que si pudiéramos comprender uno cualquiera de ellos, nos habríamos comprendido a nosotros mismos. Al Hombre y al Universo.

Es Cuanto

A M ITHV

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