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domingo, noviembre 30, 2008

Masoneria de York

Un link para los interesados en profundizar sus conocimientos acerca de los grados filosóficos del rito de york.

http://masoneriayork.blogspot.com/

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domingo, octubre 19, 2008

¿CUAL FUE LA APARIENCIA DEL TEMPLO DE SALOMON ?

La construcción del Templo comenzó durante el cuarto año del gobierno de Salomón. Se tardó en construirlo aproximadamente 7 años, lo que implica ue debió de terminarse en el año 961 a.C. El Templo propiamente dicho debió ser un edificio largo y bastante estrecho, orientado sobre un eje longitudinal en dirección Este-Oeste. El edificio debió tener una longitud de aproximadamente 30 metros, 9 metros de ancho y una altura de casi 3 metros.

En la fachada oriental se construyó una escalera, junto a la puerta de la entrada. A ambos lados de ésta se erigieron dos columnas, llamadas Jaquin y Boaz, la primera a mano derecha de la entrada y la segunda a su izquierda.

Los sacerdotes y el rey entraban en el Templo a través de una gran puerta chapada de oro, de aproximadamente 10 metros de alto y 4 de ancho. Trás de esa puerta se encontraba el vestíbulo de entrada, el "Ulam". Después de este vestíbulo, se encontraba la estancia principal, el "Hekal" o Santo, iluminado a través de unas ventanas altas. Estas ventanas eran más grandes hacia dentro que hacia fuera, simbolizando que la Luz vino del interior hacia el exterior. El "Hekal" medía 13'5 metros de alto, 9 metros de ancho y 18 de largo, en una proporción de 3:2:4. La anchura y longitud guardaban una proporción de 1:2, lo que significa que la planta del "Hekal" estaba compuesta de un "doble cuadrado", una proporción que puede encontrarse en muchas "estancias sagradas". El forjado de piedra se cubrió con un solado de madera de cedro en el que, según algunas fuentes, se grabó el "Sello de Salomón". Las paredes del "Hekal" se cubrieron con lamas de cedro, traidas de las montañas del Líbano; las vigas del forjado también se hicieron del mismo material.

El Templo propiamente dicho según la reconstrucció n de Juan Bautista Villalpando (1595) La tercera cámara, el "Debir" o Santo de los Santos (Sancta Sanctorum), se encontraba en la parte trasera, a un nivel más alto que el "Hekal", y sólo podría accederse a él subiendo por una escalera. El "Debir" tenía la forma de un cubo de 9 x 9 x 9 metros, y en su centro se puso el Arca de la Alianza. Éste era un arcón grande, hecho de madera de acacia, cubierta con planchas de oro y con cuatro anillas a las esquinas en las que se ponían varas para transportarla. Dentro del Arca se guardaron las Tablas de la Ley, entregados por el mismo Dios a Moisés. En estas Tablas se grabaron los Diez Mandamientos, sirviendo de conexión entre Yahvé e Israel.

Durante los tiempos del Éxodo del pueblo judío el Arca estaba oculta en el Tabernáculo, que fue finalmente traído a Jerusalén por el rey David. Ya se había acreditado el poder mágico del Arca cuando se derrumbaron las murallas de Jericó al pasar los judíos ante ellas con el Arca. Las dos columnas Jaquin y Boaz se erigieron frente a la entrada del Templo y se fundieron en bronce en una sola pieza. Tenían una altura de más de 12 metros, con unos capiteles esféricos de aproximadamente 2 metros de diámetro. Las columnas sólo tenían una función simbólica y no sujetaban ninguna viga ni ningún elemento estructural. Los investigadores relacionan estas columnas con los obeliscos encontrados a la entrada de los templos egipcios. El arquitecto romano Vitruvio contaba que estos obeliscos se usaban como un reloj, midiendo su sombra como hacemos nosotros con los los relojes de sol. Sin embargo, las esferas ornamentales de encima de las dos columnas del Templo de Salomón habrían hecho muy inexacta esta función de reloj.

Jakin y Boaz, las columnas del Templo, y el Mar de Bronce, según Juan de Caramuel (1678) Cerca del Templo se situó un altar para los holocaustos (sacrificio de animales en la hoguera) y un gran cuenco de bronce, el "Mar de Bronce" o "Mar Cobrizo". Éste era un gran cuenco semiesférico de 4'5 metros de diámetro, apoyado en las partes traseras de 12 toros, también fundidos en bronce, tres en cada dirección de los puntos cardinales. El cuenco debió pesar en vacío más de 25.000 Kg. El propósito de este depósito (descrito detalladamente en II Cron 4:1) no está muy claro. Quizás se usara como un espejo para observar los cuerpos celestiales. En el idioma hebreo antiguo, las palabras para cobre y bronce eran idénticas: el bronce era un metal más duro y menos proclive a la corrosión, debido a la aleación de una cierta cantidad de estaño. Algunos autores creen que el "Mar" debió hacerse de bronce y no de cobre. Todas las herramientas de metal como martillos y cinceles se hicieron de bronce hasta el siglo XII a.C., cuando comenzó la producción de herramientas de hierro. Existió una gran tradición en la producción de bronce el Oriente Medio, donde el cobre se encontraba fácilmente en las minas de Arabia, el desierto al sur del Mar Muerto del que Salomón obtenía la mayor parte de sus fuentes de ingreso.Lo problemático era más bien encontrar el estaño, un metal que entonces podía hallarse al aire libre en grandes cantidades sólo en las minas del Sur de Inglaterra. Los fenicios, dándose cuenta de este problema, navegaron con sus pequeños barcos hasta allí, atravesando el Mediterráneo y el Océano Atlántico

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miércoles, setiembre 03, 2008

El Rey Salomón: El Evangelio Según Egipto


Extracto del libro de Ahmed Osman:

En la Biblia(1) se dice del rey Salomón que:

  1. Heredó un inmenso imperio conquistado por su padre David que se extendía desde Nilo en Egipto hasta el río Éufrates en Mesopotamia (1 Reyes 4:21; Gén. 15:18; Deut. 1:7,11:24; Jos. 1:4; 2 Sam. 8:3; 1 Crón. 18:3).

  2. Tenía una gran riqueza y sabiduría (1 Reyes 10:23).

  3. Administró su reino a través de un sistema de 12 distritos (1 Reyes 4:7).

  4. Poseyó un gran harén, el cual incluía a "la hija del faraón" (1 Reyes 3:1; 1 Reyes 11:1,3; 1 Reyes 9:16).

  5. Honró a otros dioses en su vejez (1 Reyes 11:1-2,4-5).

  6. Consagró su reinado a grandes proyectos de construcción (1 Reyes 9:15,17-19), incluyendo:

    1. el Templo (1 Reyes 6).

    2. el Palacio Real (1 Reyes 7:2-12).

    3. las murallas de Jerusalén,

    4. el Milo (un relleno de tierra hecho para ampliar Jerusalén) (1 Reyes 11:27)

    5. las ciudades reales de Meguido, Hazor, y Gezer

    6. las ciudades almacenes, ciudades para sus jinetes y ciudades para sus carros a lo largo de su imperio.

Para ser consistentes con el modelo de otras culturas de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro en el antiguo Cercano Oriente (egipcios, babilónicos, asirios, e hititas), sería de esperar que numerosos documentos, artículos, e inscripciones en edificios o monumentos públicos hubieran sido dejados por este gran rey o más tarde por sus descendientes en su honor.(2) Todavía no se ha encontrado ningún artículo de cualquier clase que lleve su nombre.(3)

Las ciudades de Hazor, Meguido y Gezer han sido excavadas extensamente hoy en día. Se encontró en cada una de estas ciudades un estrato que contenía grandes palacios, templos y fortificaciones. No se ha hallado el nombre de Salomón, pero en cambio sí se ha encontrado el cartucho del faraón de la XVIII Dinastía Amenhotep III.(4) En Jerusalén no ha sido posible excavar en el monte del templo, sin embargo, las extensas excavaciones realizadas en la ciudad, incluso en las áreas adyacentes al monte del templo, no han revelado la existencia de ningún palacio salomónico.(5) Es más, la excavación del Millo ha revelado (según la alfarería encontrada en él) que su construcción original también fue contemporánea del reinado de Amenhotep III de la XVIII Dinastía egipcia.(6)

Amenhotep III, conocido en tiempos antiguos como el "Rey de Reyes" y "Señor de Señores,"(7) fue un faraón de la gloriosa XVIII Dinastía de Egipto. Al igual que Salomón, heredó un inmenso imperio cuya influencia se extendía literalmente desde el Nilo al Éufrates.(8) En contraste con el imperio de Salomón, el imperio de Amenhotep es indiscutible.(9) Los edificios, monumentos, documentos, artículos, y otros numerosos vestigios de su reinado son universales e incomparables (con la posible excepción de los que dejó el faraón de la XIX Dinastía, Ramsés II).

El reinado completo de Amenhotep III fue consagrado a la construcción de monumentos a lo largo de Egipto, Canaán y Siria.(10) Aparte del templo más glorioso de la antigüedad en Luxor,(11) construyó otros muchos templos de diseño similar a lo largo de Egipto y en el resto de su imperio,(12) incluso en las ciudades fortificadas cananeas de Hazor, Meguido, Gezer,(13) Laquis y Bet-seán.(14)

Según los registros egipcios, el padre de Amenhotep, Thutmosis IV, y su abuelo Amenhotep II deportaron a unos 80.000 cananeos. Los habitantes cananeos de Gezer fueron específicamente incluidos en esta deportación.(15) Fue durante el reinado de Amenhotep III cuando Gezer y otras ciudades principales de Palestina fueron fortificadas como las guarniciones reales egipcias, y se las dotó de refinados templos y palacios.

La Biblia dice que durante los días de Salomón, el faraón de Egipto capturó la ciudad cananea de Gezer y se la regaló a su hija como dote de su matrimonio con Salomón (1 Reyes 9:16-17).(16)

Era una costumbre obligatoria para Amenhotep III casarse con "la hija del faraón" para asegurarse el trono.(17) Esto es precisamente lo que hizo cuando se casó con Sitamon, la hija de su padre, el faraón Thutmosis IV.

La red de ciudades fortificadas de la XVIII Dinastía egipcia también incluía a Jerusalén. Si las construcciones de Amenhotep III en Gezer, Hazor, Meguido y otras guarniciones son alguna muestra, entonces Amenhotep indudablemente edificó un magnífico templo en el venerado Monte del Templo de Jerusalén.(18) La estructura adyacente al Monte del Templo de Jerusalén, conocida tradicionalmente como los "establos de Salomón," es consistente con la arquitectura de las ciudades fortificadas de Amenhotep.(19) La arqueología también ha confirmado que durante su reinado se guardaron carros en estas ciudades en grupos de entre treinta a ciento cincuenta cada uno.(20)

Las antiguas minas de Timna, en el desierto del Neguev, conocidas como las "minas de Salomón," "son anteriores a Salomón en unos trescientos años [según la cronología convencional],"(21) datándolas una vez más en los tiempos de Amenhotep III. Cobre de Timna, oro del Sudán,(22) otros metales preciosos, joyas y piedra de alta calidad fueron utilizados en gran abundancia en los templos de Amenhotep, así como en los de Salomón.(23) Una estela del templo funerario de Amenhotep alardea de que el templo fue "embellecido por todas partes con oro, su suelo brilla como la plata... con estatuas reales de granito, de cuarcita y de piedras preciosas."(24) La cantidad de materiales empleados en otro templo construido por Amenhotep es también "asombrosa: 3,25 toneladas de electro [una aleación de plata y oro], 2,5 toneladas de oro, 924 toneladas de cobre..."(25)

Se dice que la satisfacción más grande del Salomón bíblico fue el reto de completar sus grandes proyectos (Eclesiastés 2:4-11). Lo mismo se dijo de Amenhotep III. En un texto egipcio real del periodo se lee, "He aquí que el corazón de su Majestad estaba satisfecho con la construcción de monumentos muy grandes, como los cuales nunca se habían hecho realidad desde las primeras edades de las Dos Tierras."(26) Sólo un rey enormemente rico de un imperio bastante estable podría construir tan espléndidamente y en muchos sitios tan distribuidos en la antigüedad. Amenhotep III fue indiscutiblemente el rey más rico de la antigüedad. La realización de tales magníficos proyectos requirió el mantenimiento de una considerable y constante fuente de trabajo y de ingresos que se extendía a lo largo de un periodo de muchas décadas.

La administración y el sistema de impuestos de Amenhotep con sus 12 distritos(27) es idéntico al de Salomón que se describe en la Biblia (1 Reyes 4:2-7,27; 5:13; 9:23). Amenhotep también se dedicó a redescubrir la sabiduría, los misterios y las tradiciones de las dinastías egipcias anteriores.(28) Se ha establecido una fuerte relación entre los "Proverbios de Salomón" de la Biblia y las "Máximas de Amenhotep III" encontradas en Egipto.(29)

Además de los proyectos ya mencionados, Amenhotep construyó también un palacio completamente nuevo en Tebas. La nueva residencia real incluía todos los elementos contenidos en el palacio de Salomón que se describe en la Biblia (1 Reyes 7:2-12),(30) a saber:

1.       una casa fabricada casi completamente de cedros del Líbano (construida para la fiesta del Jubileo de Amenhotep);(31)

2.       una sala de columnas con una terraza en la fachada y rodeado por un patio de columnas;(32)

3.       un salón del trono construido con muchas columnas de madera y cuyo suelo era la escena de un lago pintado (idéntico al que cruzó maravillada la reina de Saba cuando se acercó al trono de Salomón, como se describe en el Corán);(33)

4.       un palacio separado construido para Sitamon, "la hija del faraón";(34)

5.       un palacio real (consistente en su propia residencia, la residencia de su Gran Esposa, Tiye, y una residencia para el harén real).(35)

Amenhotep, como Salomón, fue incansable en la persecución de mujeres para su harén, especialmente de mujeres extranjeras y hermosas tanto de origen regio como humilde.(36) El harén de Amenhotep incluía a dos princesas de Babilonia,(37) dos princesas de Siria, dos princesas de Mitani, y como el harén de Salomón, incluía a una princesa de cada una de las siete naciones enumeradas en 1 Reyes 11:1.(38) Como el rey más poderoso de Oriente Medio, Amenhotep no envió a cambio a ninguna de sus propias hijas a otros reyes, ni lo hizo ningún otro faraón de esta dinastía (ni probablemente ningún otro en toda la historia de Egipto).(39) Denegó específicamente una petición del rey de Babilonia para una esposa egipcia.(40) De forma pretenciosa, la Biblia da énfasis a la pretendiente egipcia de Salomón, pero no menciona que Salomón tuviera alguna esposa hebrea.(41) Roboam, del que se dice haber sucedido a Salomón, fue el hijo de una princesa amonita.(42)

La corte de Amenhotep III era extremadamente liberal, y reflejaba cada posible exceso de un reinado poderoso y seguro.(43) El erotismo en el arte y en la vida de la corte alcanzó su plenitud durante el reinado de Amenhotep.(44) La famosa pintura mural de las "bailarinas desnudas" data del reinado de Amenhotep.(45) Al igual que Salomón, Amenhotep "no negó a sus ojos ninguna cosa que desearan" y "apartó su corazón de cualquier placer" (Eclesiastés 2:10). Sin embargo, los últimos años de los treinta y ocho del reinado de Amenhotep no fueron agradables. Los largos años de indulgencia habían pasado factura y tuvo muchas dolencias. Como gesto compasivo, su cuñado mitani(46) le envió un ídolo de la diosa Ishtar (es decir, Astoret)(1 Reyes 11:5).

La "conclusión ineludible"(47) es que la historia de Salomón fue tomada después y específicamente de la vida de Amenhotep III. El mismo nombre de Salomón, que literalmente significa "paz" o "seguridad", apunta a Amenhotep III, cuyo largo y penetrante reinado en el siglo XIV a. C. no incluyó ninguna gran campaña militar, pero se caracterizó por una estabilidad sin precedentes a lo largo del Cercano Oriente.(48) Después de la XVIII Dinastía egipcia, la región entre los dos grandes ríos no fue controlada de nuevo por ningún poder individual hasta el imperio asirio de Asurbanipal (el nieto de Senaquerib), el cual invadió Egipto y saqueó Tebas en el siglo VII a. C.,(49) y el imperio de Ciro en el siglo VI a. C., el cual conquistó también Egipto y lo convirtió en una provincia persa.(50) No hay ningún indicio de ningún imperio de estos tiempos que controlara esta región y que cuya capital fuese Jerusalén.(51)

Se dice que Salomón tuvo "mil cuatrocientos" carros (1 Reyes 1:26). Esto representa un ejército prodigioso según los cánones antiguos, y el cual sólo pudo haber sido reunido en un largo periodo de tiempo por una civilización estable.(52) A pesar de eso, se nos dice que sólo cinco años después de la muerte del gran rey Salomón, el faraón egipcio Sisak y sus aliados invadieron Judá y capturaron sus ciudades fortificadas con poca o ninguna resistencia militar (2 Crón. 12). La Biblia añade que la misma Jerusalén fue perdonada sólo después de entregar a Sisak la totalidad de las riquezas acumuladas por el rey Salomón.

La rapidez con la que se estableció el imperio de Salomón, como se describe en la Biblia, y la facilidad con la que fue sometido después al poder extranjero en un corto plazo de tiempo, tampoco es consistente con el modelo fijado otras grandes civilizaciones antiguas.

El Rey Salomón

  1. Osman, La casa del Mesías, 260-291.

  2. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 304.

  3. Ibid., 309.

  4. Osman, La casa del Mesías, 274.

  5. Ibid., 277.

  6. Ibid., 258-259, 276; Rohl, Pharaohs and Kings, 181.

  7. Redford, Akhenaten the Heretic King, 35.

  8. Osman, La casa del Mesías, 260.

  9. Redford, Akhenaten the Heretic King, 43.

  10. Aldred, Akhenaten, 147.

  11. Osman, La casa del Mesías, 281.

  12. Ibid., 281.

  13. Ibid., 274.

  14. Ibid., 282.

  15. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 165, 208.

  16. Osman, La casa del Mesías, 264; Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 310.

  17. Osman, La casa del Mesías, 264.

  18. Osman, La casa del Mesías, 283; Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 270.

  19. Osman, La casa del Mesías, 283

  20. Ibid., 267.

  21. Mazar, Archaeology of the Land of the Bible, 397.

  22. Osman, La casa del Mesías, 261.

  23. Osman, La casa del Mesías, 281-282.

  24. Badawy, A History of Egyptian Architecture, 339, citado por Osman, La casa del Mesías, 281-282.

  25. Redford, Akhenaten the Heretic King, 45, citado por Osman, La casa del Mesías, 282.

  26. Redford, Akhenaten the Heretic King, 43. Citando de Leipzig, Urkunden des Agyptishcen Altertums, IV, 1648.

  27. Osman, La casa del Mesías, 271.

  28. Aldred, Akhenaten, 151, 162, 164, y Redford, Akhenaten the Heretic King, 52.

  29. Osman, La casa del Mesías, 290, citando de Bright, A History of Israel, 199.

  30. Osman, La casa del Mesías, 277.

  31. Ibid., 215, y Aldred, Akhenaten, 163.

  32. Osman, La casa del Mesías, 279.

  33. Ibid., 279-280.

  34. Ibid., 278.

  35. Ibid., 278.

  36. Redford, Akhenaten the Heretic King, 37.

  37. Osman, La casa del Mesías, 261.

  38. Osman, La casa del Mesías, 263-264.

  39. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times.

  40. Redford, Akhenaten the Heretic King, 37.

  41. Osman, La casa del Mesías, 263-264.

  42. Ibid., 263-264.

  43. Redford, Akhenaten the Heretic King, 46.

  44. Aldred, Akhenaten King of Egypt, 132.

  45. Aldred, Egyptian Art, 176, Aldred, Akhenaten, 131-132.

  46. Osman, La casa del Mesías, 291.

  47. Ibid., 283.

  48. Ibid., 261.

  49. Redford, Egypt, Canaan, and Israel in Ancient Times, 364.

  50. Osman, La casa del Mesías, 118-119.

  51. Osman, La casa del Mesías.

  52. Osman, La casa del Mesías, 267.

lunes, enero 14, 2008

El Arca de la Alianza, la vara de Arón, el vaso de Maná y las Tablas de la Ley


Por el Q.·.H.·. Alvaro Laborde
España

Moisés es el fundador de la religión monoteísta hebrea. La trae según las últimas investigaciones desde el corazón de Egipto. Basándome en la opinión de Freud, (ver Obras completas, capítulo sobre Moisés), es Moisés, el sacerdote del templo de Atón que escapa a la caída del culto monoteísta que se había implantado en la época anterior a Tuthankamon. Así, la famosa “Tierra Prometida” de Israel, que en esas fechas históricas era una provincia del Imperio Egipcio, será el lugar fronterizo a donde escaparán Moisés, los levitas, sacerdotes de Atón, y sus familias, seguidos por una guardia militar que les cubre la retaguardia, para escapar de las guardias militares al mando de los nuevos Faraones que son apoyados por las castas sacerdotales de Memfis y los demás centros religiosos, que habían sido desplazados por el nuevo culto, y que por ello, habían visto perder sus poderes, sus impuestos y sus comodidades.

Los sacerdotes adoradores de Atón, seguramente conocían los Misterios que posteriormente le serán transmitidos a Pitágoras sobre el número áureo, y que están escondidos secretamente dentro del Pentagrama o la estrella de cinco puntas. El arquitecto suizo-francés Le Corbusier, siguiendo el estudio de el “Modulor”, un sistema de diseño basado en el número de oro, y utilizando la descripción que se hace del Tabernáculo en la Biblia, logra representar el mismo con las dimensiones áureas, probando justamente, que los levitas conocían dichos secretos geométricos.

Dentro de dicho Tabernáculo, se guardará la famosa Arca de la Alianza, que esta formada con Oro y madera de Acacia. El oro simboliza todo lo noble, es uno de los metales más nobles ya que no se oxida prácticamente, por lo que en dichos tiempos, era considerado como contenedor de poderes mágicos. La Acacia es también, uno de los árboles del desierto del Cercano Oriente, y por estar expuesto a dichas inclemencias, es de una madera durísima que la hace incorruptible. Así, vemos que el arca esta compuesta de un mineral y de un vegetal, ambos incorruptibles. Falta el complemento animal. Este podría estar simbolizado por el vaso de Maná. El Maná que es enviado del cielo para alimentar a los hijos de Yahvé, sería el alimento que haría “incorruptibles a los seres humanos”, unido a las Tablas de la Ley, que eran los principios éticos o los “Landmarks” que debían obedecer los Hebreos (“Levitas”) para permanecer dentro de la comunión con Yahvé.

Las Tablas de la Ley, seguramente estaban esculpidas en jeroglíficos, y por lo tanto eran ininteligibles para los hebreos, o sea, para el pueblo raso. Así, se hace necesario que los sacerdotes sean los que traduzcan a los diferentes idiomas utilizados en esas zonas, el significado de las Tablas.

Dentro del arca, hemos mencionado que se encontraban las Tablas, el Vaso y la Vara. Desarrollaremos a continuación algunas opiniones sobre sus significados. Las Tablas de la Ley, un tema en si mismo, son como dijimos anteriormente, los reglamentos internos de la orden de sacerdotes, son como para los MM.·. los Landmarks que nos rigen y nos definen como comunidad. Ante el peligro que los levitas sufrían en la persecución, estos deciden hacer llegar al pueblo que los acompaña, los secretos de su orden, develando (corriendo el Hejal del Tabernáculo), los misterios que ellos guardaban celosamente en sus templos.

Los castigos que decide Moisés imponer cuando baja del Monte con las tablas, es seguramente un ajuste de cuentas con los levitas que le dan los reglamentos secretos al pueblo, ya que seguramente Moisés lo considera como un acto de traición.

Luego tenemos la presencia del vaso de Maná, que como hemos mencionado anteriormente es lo que alimenta al pueblo en su viaje por el desierto. Mucho se ha hablado sobre el aspecto práctico de este alimento, no llegando los especialistas a develar si realmente existió alguna planta que permitiera alimentar al pueblo. Algunos mencionan al cilantro como posible compuesto. Pero en su aspecto filosófico, el vaso es el símbolo de lo que contiene, o sea, de la cueva, del cuarto de reflexiones donde antes de cada iniciación de un profano o de un pase de grado, el individuo debe volver a ese “útero materno” de donde renace a una nueva dimensión. Ese vaso conteniendo el alimento espiritual del pueblo, es como el símil del útero que contiene la placenta que alimenta al individuo antes de nacer.

Como tercer elemento, se encuentra la vara de Arón. Además de sus funciones obvias de vara de poder o de mando, como la que detentaba el antiguo Faraón de Egipto, también tiene connotaciones de tipo geométrico. Recordemos que cuando se define en Francia el “metro patrón” este es una vara, que tiene determinada medida y determinadas subdivisiones (en centímetros y decímetros). A mi entender, siguiendo la hipótesis planteada anteriormente, la vara de Arón es seguramente el “metro patrón faraónico” con el que se medían los templos y con los que se trazaban los planos de los mismos. Seguramente sería una especie de “escalímetro” de la época y tendría relación con el codo egipcio que se utilizó para la construcción de las pirámides de Gizeh.

Esta tradición hebrea, llega a la época de Salomón de la mano de Hiram Abif, que entre sus funciones tenía la de organizar la construcción del Templo, que respetaba en una escala mayor las dimensiones del Tabernáculo. También es Hiram el que se encarga del diseño interior del Templo, y de la fundición de los metales para adornarlo.

Si Moisés es el iniciador de la tradición, Hiram es el culminador de la misma. Si el Tabernáculo era una estructura desmontable y por lo tanto era transportable por el territorio, cuando los hebreos terminan de conquistar el territorio prometido por su dios, deben obligatoriamente construir un templo no desmontable, eterno, de piedra. Un pueblo criador de ovejas en el desierto como eran los hebreos, jamás hubieran podido llegar a realizar tamaña obra de arquitectura. Los que tenían el conocimiento arquitectónico para construir los templos de piedra, como los sacerdotes egipcios y más tarde con la construcción del segundo templo, siguiendo los diseños de los sacerdotes babilónicos, eran los que tenían las capacidades técnicas de la época para realizarlo.

Seguramente las dos columnas del pórtico de entrada, Jakim y Bohaz, eran las famosas columnas que representaban a Faraones o a Dioses Egipcios que podemos ver aún en los templos de Karnak o de Luxor, pero a diferencia de estos que representaban dioses antropomorfos, siguiendo las nuevas leyes de no representar a Yahvé, es que estas pasan a ser simples columnas como las de nuestros templos.

Estas no estaban unidas en su parte superior, por ningún arco, ya que el arco era desconocido en el Antiguo Egipto, debido al uso que hacían los mismos de la piedra para sus construcciones. Lo mismo ocurría con los griegos clásicos, ya que estos eran alumnos directos de los egipcios. Solo el arco aparecerá posteriormente, con el retorno de los hebreos del exilio en Babilonia, ya que los babilonios, si construían con arcos, debido al uso que hacían del ladrillo igual que los romanos, que lo utilizarán posteriormente.

Para concluir, digamos que si Moisés es el nacimiento del estado nación hebreo, Hiram bien puede ser la muerte del mismo, conformando el primer ciclo histórico de la nación hebrea.

Hiram muere en manos de los tres malos compañeros que representan la ambición, la hipocresía y el fanatismo. Si comparamos estos tres compañeros con los objetos presentes en el Arca, y consideramos el Arca de la Alianza, como el Hombre mismo, en donde se da el pacto entre el Hombre como ser y su dios, Yahvé, podemos ver que estos objetos y estos vicios están íntimamente relacionados.

Si estos objetos son las virtudes a desarrollar, los vicios son las conclusiones que se generarán del mal uso de esos objetos.

La Hipocresía vendría a ser el mal uso de la vara de poder, aquel que mal usa el poder termina gobernando mal, aquel que mal usa la medida termina siendo injusto con los demás, si consideramos a la medida como la regla que mide todas las cosas.

La ambición está representada por el vaso de maná. Ya Moisés les decía a los hebreos que recogieran solo el maná para alimentarse en el mismo día porque si lo dejaban para el día siguiente este se echaba a perder. La gula por el maná, es el afán de ambición mal entendido.

Finalmente, el fanatismo esta relacionado a las tablas de la Ley. Si uno respeta los códigos y leyes que la sociedad se auto impone, siempre que estas sean justas, o sea, democráticamente definidas por los miembros de dicha comunidad, entonces esas leyes rigen con honor a los hombres. Pero si estas leyes se utilizan de manera intolerante, y despóticamente, sin el uso de la Razón, es que terminan llevándonos al fanatismo.

Moisés nos brindó los objetos que tenemos que utilizar para hacer el bien o para hacer el mal. Hiram nos mostró con su muerte a donde llegan los malos compañeros que no saben utilizar esos objetos de manera adecuada. Debemos entrenarnos en el uso de estos objetos, utilizando justamente la Razón, para que por medio de una actividad mental positiva de la Conciencia, la Luz nos guíe hacía la concreción de un templo interior eterno, de bondad, paz y amor.

jueves, diciembre 20, 2007

LA REPRESENTACION DEL TEMPLO DE SALOMON



In deo fiducia nostra

VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA

Las historias genéricas y las especiales asignan a la institución masónica la antigüedad remota del Templo de Salomón. La magnitud para entonces colosal de la obra que la soberbia o el miedo del apodado Rey Sabio, hizo dedicar al dios de aquellas épocas, al terrible y colérico, al vengativo y sanguinario, al dúctil y caprichoso Adonaí, hubo de exigir el concurso de obreros y artífices de diversos países o regiones. El trabajo era lento, dificultoso, pesado; con pocas o imperfectas herramientas todavía para facilitarlo, y menos al tratarse de lo que habría de superar en magnificencia, riqueza y novedad a lo conocido entonces.

Falanges, multitudes de operarios acampaban en este vasto campo; y fue preciso ordenar los grupos, metodizar los obrajes, dividir las faenas, disciplinar las gentes e imponer el régimen de los expertos, de los peritos, de los maestros, de los artistas sobre los braceros o simples cooperantes.

La leyenda de Babel estaba fresca ...

Continúa en : http://los33escalonesdelconocimientomasonico.blogspot.com

sábado, setiembre 15, 2007

SECRETOS DEL TEMPLO DE SALOMÓN


El interés por el conocimiento de la forma o la estructura del templo es, en realidad, el interés por el conocimiento hermético de Salomón que personifica la sabiduría de la Tradición de todas las edades. De acuerdo con la Cábala que es la recopilación de la tradición oral judía y base de la religión judía ,Salomón era experto en Magia.

También tenía profundos conocimientos de Teurgia y Goetia y era capaz de controlar sus propios demonios internos, obteniendo de ellos buena parte de su sabiduría. En su Claviculas Salomonis o Claves del Rey Salomón trabajo en el que presumiblemente se exponen los secretos mágicos obtenidos por Salomón y empleados por él en la conjuración de espíritus- se arroja luz sobre los rituales iniciáticos masónicos. El papa Inocencio III reconoce la posibilidad de que se tratara de un mago en el más amplio sentido de la palabra. Hipótesis que basa en las afirmaciones del historiador judío Flavio Josefo, quien hizo especial mención a los trabajos mágicos y dotes sobrenaturales de este rey. Todo lo cual se encuentra asimismo reflejado en muchas tradiciones orientales que subrayan, entre otras muchas, las facultades mágicas de Salomón, como se indica frecuentemente, por ejemplo, le hermetique kabahala. Pero este misterioso monarca encierra aún más sorpresas.

Así por ejemplo, los alquimistas medievales estaban convencidos de que conocía los secretos de Hermes Trismegisto y que, gracias a ellos, llegó no sólo a multiplicar los metales, sino también a fabricar la piedra filosofal. Y se dice también que Salomón sabía cómo controlar la "esencia od incorpórea del espíritu universal", conocimiento que lo habría asistido en la construcción del Templo.

Por otro lado, y de acuerdo con los antiguos cabalistas, Salomón habría sido, paralelamente, un iniciado de las escuelas mistéricas, siendo su templo un lugar de iniciación que. Tanto las gradas como los pilares situados a ambos lados del pórtico, los querubines babilónicos y todo el arreglo de las alcobas indican, de hecho, que el templo habría sido erigido de acuerdo a patrones tomados de Egipto. Michel Lamy nos recuerda en La otra historia de los templarios que Salomón hizo también erigir unos santuarios para unas "divinidades extranjeras". Consagró en particular unos templos a Astarté, "la abominación de los sidonios" y a Milkom, "el horror de los amonitas". Según el canon místico, siempre han existido sobre la Tierra una serie de hombres santos que han accedido al trato íntimo con la deidad. De ellos, el que alcanza la posición más alta entre sus contemporáneos es el enclave de su época, siendo los demás intermediarios. El enclave es un individuo misterioso que, desconocido y nada conspicuo, se mezcla con la humanidad.

Como un dinamo extraño alrededor del cual todo converge, en él se encarna el significado y el espíritu de una edad hasta nuestros días. ¿Pudo ser Salomón el enclave del judaísmo cabalístico? En el seno de la primera monarquía terrestre se elevó el primer templo a Dios. La Biblia recoge claramente las tradiciones según las cuales fue el propio Gran Arquitecto del Universo -al que identificaban como Dios- quien, en última instancia, ordenaba cuándo, quién y cómo se había de construir el Templo. Para esta misión, de entre todos los hijos de David Dios elegiría a Salomón: Y así fue. Cuando Salomón quiso alzar el templo, pidió ayuda al rey de Tiro, Hiram, ya que tal edificación requería un arquitecto experimentado en las técnicas y conocedor de la doctrina secreta de los números y de las formas.

De ahí que el monarca enviara a Hiram-Abiff el fundidor, para que se hiciera cargo de la sagrada obra. Pero como en todas los hechos acaecidos en épocas remotas, en los que no se sabe muy bien donde termina la historia y donde comienza la leyenda, las circunstancias iniciales no están nada claras. Michel Lamy, en su obra La otra historia de los templarios nos dice que "fue sin duda edificado hacia el año 960 a.C., al menos en su forma primitiva. Salomón, que deseaba construir un templo para mayor gloria de Dios, había establecido unos acuerdos con el rey fenicio, que se había comprometido a proporcionarle madera (de cedro y de ciprés). Éste le enviaría también trabajadores especializados: canteros y carpinteros reclutados en Guebal, donde los propios egipcios tenían por costumbre reclutar a su mano de obra cualificada. El templo se elevó en el monte Moriah y su construcción tardó siete años. Fue uno de los edificios más sagrados que jamás hayan existido en la Tierra.

La geometría secreta con la que fue erigido por Hiram había sido heredada por el propio arquitecto, cuyo probable origen es develado por Heckethorne en su libro Las sociedades secretas de todos los tiempos y países. Según Heckethorne, Hiram habría sido descendiente directo de la línea de Caín, lo cual podría explicar la creencia de que el templo había sido realizado por demonios -o elementales- sobre los que tanto Hiram como el propio Salomón ejercían cierto control. Pero ocurrió que la Reina de Saba se enamoró de Hiram, el arquitecto del templo, éste cayó en desgracia ante los ojos del rey y, finalmente, murió asesinado.

Esto no quiere decir que el rey tenga algo que ver con tal asesinato. Sin embargo, antes de morir dijo Hiram que tendría muchos descendientes que completarían su trabajo, es decir, que construirían otros templos humanos. Y, en este sentido, son muchos los estudiosos que están convencidos de que esos descendientes fueron los templarios, ya que ellos mismos se consideraban los arquitectos y custodios de la "ciencia más secreta". De cualquier forma es esta una cuestión muy confusa también, pues dice Michel Lamy al respecto: "El arquitecto Hiram, según la leyenda, murió a manos de unos compañeros celosos a quienes había negado la divulgación de determinados secretos. Como consecuencia de la desaparición de Hiram, Salomón envió a nueve maestros en su busca. Nueve maestros, como los nueve primeros templarios, en busca del arquitecto de los secretos". En aquella época se creía que el Templo de Jerusalén unía el Cielo y la Tierra y que los ritos que allí se desarrollaban reforzaban está asociación; por tanto, cualquier desviación en el servicio del templo podía tener consecuencias catastróficas.

El Templo de Salomón, construido en el siglo X a.C., se convirtió así en algo esencial no sólo para la imaginería religiosa judía, sino también para el simbolismo cristiano en siglos venideros. En el 587- 586 a.C. fue arrasado hasta los cimientos por Nabucodonosor. Restaurado alrededor del 500 a.C. por Zorobabel, fue nuevamente destruido, para ser reconstruido una vez más por Herodes "El Grande", no mucho antes del nacimiento de Jesús. El tercer templo fue abatido finalmente por los romanos en el año 70 d.C., ocupando en la actualidad su antiguo lugar la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada del Templo.

Dice Lamy sobre las reliquias que se custodiaban en el Templo: "Si bien la mayor parte de los objetos sagrados habían desaparecido en el momento de las diversas destrucciones, y principalmente durante el saqueo de Jerusalén por Tito, hubo uno que, aún habiéndose volatilizado, no parecía haber sido sacado de allí. Ahora bien, había sido para albergar dicho objeto por lo que Salomón hizo construir el Templo: el Arca de la Alianza que guardaba las Tablas de la Ley. Una tradición rabínica citada por Rabbí Mannaseh ben Israel (1604-1657) explica que Salomón habría hecho construir un escondrijo debajo del propio Templo, a fin de poner a buen recaudo el Arca en caso de peligro"... Y continúa explicando: "No parece que el Arca hubiera sido robada con ocasión de alguno de los diferentes saqueos o por lo menos, de ser cierto, fue recuperada, según los textos. Su desaparición por medio de un robo habría dejado numerosos rastros, tanto en los textos como en la tradición oral. Louis Charpentier nos recuerda a este respecto: "Cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén, no se hace ninguna mención al Arca entre el botín. Hizo quemar el Templo en 587 a.C.". A Charpentier no le cabe ninguna duda acerca de ello: el Arca permaneció en su sitio, oculta bajo el Templo, y los templarios la descubrieron. Esta es una cuestión en la que entraremos en profundidad cuando tratemos los pormenores de la creación de la Orden del Templo. Según ha escrito Jonathan Smith, recordando antiguas creencias, "la Piedra de la Fundación, como en las construcciones mesopotámicas, es el centro exacto del Cosmos, el eje o polo, y fue sobre esta Piedra donde estuvo Yahvé cuando creó el mundo; de esta Piedra surgió por primera vez la Luz (se entiende que esta luz iluminaba el templo, que fue construido sobre la Piedra y cuyas ventanas estaban diseñadas para dejar salir la luz y no para permitir su entrada); de la superficie de esta Piedra se obtuvo, rascando, polvo para crear a Adán; bajo esta Piedra está enterrado Adán; en esta Piedra ofreció Adán el primer sacrificio; sobre esta Piedra Caín y Abel ofrecieron su fatal sacrificio; de esta Piedra vinieron las aguas del diluvio y bajo esta Piedra recedieron". Se creía, en efecto, que bajo la roca fluían las aguas subterráneas, fuerzas del caos que no cesaban de amenazar con engullir el mundo ordenado. La función del Templo era, supuestamente, mantener a raya a aquellas fuerzas. Han sido muchos los exégetas que han tratado de reconstruir teóricamente la estructura del Templo. Es el caso del franciscano normando Nicolás de Lyre o el filósofo François Vatable. Incluso el mismo Isaac Newton, subyugado por la magia de la visión de Ezequiel donde se apuntaban las medidas del Templo de Jerusalén, hizo alarde de erudición como teólogo, filósofo, físico y matemático exponiendo sus resultados en Solomon´s Temple. Su intención, dado el carácter simbólico del templo, era conocer su forma para averiguar su significado. Pero ni siquiera un gigante del pensamiento como él, artífice de la Física clásica y de la mecánica celeste, pudo descifrar el mensaje mistérico subyacente en esa misteriosa forma arquitectónica. Y es que la sabiduría que el rey Salomón plasmó en la construcción del Templo parece estar más allá de las mediciones y los cálculos matemáticos. Los que más se han acercado a esa fuente que inspiró a Salomón son los masones, cuyos rituales dejan entrever un conocimiento esotérico milenario comparable al que configuró el Templo. En cada escuela de pensamiento esotérico, filosófico y místico como lo es la escuela de los Rosa Cruces o en la Masonería, siempre se encuentran dos columnas, las cuales hacen referencia a la eterna dualidad de las energías del Cosmos, energías que tienen su representación totalmente científica en todo cuanto existe

Son las dos columnas simbólicas del templo de Salomón, una de nombre Jakin ( J ) y la otra Boaz ( B ), siendo Salomón símbolo de la consciencia, y el templo, del cuerpo denso. Jakín representa el aspecto masculino de la deidad, y Boaz el aspecto femenino de la misma, es decir, el hombre y la mujer

Por eso, si no fuera por el poder de la dualidad, por el poder del binario, no sería posible la existencia diferenciada de todo cuanto Es en el Universo tal como la ciencia lo ha llegado a conceptuar y a conocer

La dualidad permite que podamos conocernos; es la ley del contraste llamada la ley de los contrarios, que mas que contrarios, son complementarios. La dualidad dentro de la evolución se manifiesta como energía - materia según la ciencia, o espíritu - materia como dirían los filósofos. No podemos separar lo uno de lo otro. Por eso no se debe decir espíritu y materia, energía y materia, o materia y energía, porque la materia como ya lo demostró la ciencia actual no es mas que energía coagulada, condensada, cristalizada, mientras que la energía es la misma materia pero en un grado mayor de sutilización o de vibración, que la hace intangible relativamente a los sentidos físicos

Gracias a que existe un principio femenino en todo lo masculino y uno masculino en todo lo femenino, se hace posible la evolución que es movimiento. Si en el hombre no existiera el principio femenino escondido en sus hormonas, en su alma y en su lenguaje, no desearía, ni se enamoraría, ni amaría a la mujer, ni ella lo haría del hombre, porque el alma en la mujer es de naturaleza masculina, es ánimus, mientras que el alma del hombre es de naturaleza femenina, es ALMA

Es el movimiento eterno constantemente mutando un aspecto en el otro: lo femenino en masculino, y lo masculino en femenino. Eso es lo que pasa tanto en nuestra naturaleza interna como en la naturaleza terrestre y en el Cosmos; en todo siempre está lo masculino y lo femenino relacionándose y mutando constantemente.

Debido a esta ley renacemos unas veces como hombre y otras como mujer. Por eso los hombres y las mujeres nos enamoramos permanentemente y gracias a esa misma ley se tiene la posibilidad de que en la naturaleza lo masculino fecunde a lo femenino. Es un pleamar y un bajamar; es un plus y un minus, es la eterna dualidad, es el ritmo eterno de las cosas.

Por esa acción binaria es posible que dos especies puedan dar como resultado la generación progresiva de la misma, para que ésta pueda continuar su proceso evolutivo. Es el milagro maravilloso de los aspectos masculino y femenino de la deidad, tanto en la naturaleza formal como en la naturaleza humana.

Si no fuera porque existen el hombre y la mujer en esa dicotomía extraordinaria, no podrían amalgamarse complementándose tanto en lo físico como en lo metafísico y en lo espiritual, para hacer posible la manifestación del hijo en el plano denso o la gestación de las ideas y de los descubrimientos en el plano metafísico, y que puede llevar aún a más elevados estados a aquellos seres que se aman, se respetan y se adoran en el campo sensible y espiritual, llegando a la realización de la sensibilidad y de la conciencia.

Divino aquel varón que aprenda a admirar en todas las mujeres siempre lo bello, lo espiritual, lo divino; admirarlas tal como se admiraría lo más santo de la vida, tal como lo es la madre para su hijo pequeño, para quien -guardando las proporciones- ella es dios

Pero el ser humano ha perdido el sentido espiritual hacia la otra columna de la existencia: las damas hacia el varón y viceversa, y por eso el sufrimiento de la humanidad, porque se mira a la otra polaridad de la Vida como un instrumento de placer, lo que lleva a la humanidad a los odios, a las enfermedades y al sufrimiento.

Divino momento (aunque inconsciente) , el de los niños que viven en su paraíso, porque no han conocido todavía esa fuerza tremenda del instinto psicosexual que se despierta en el adolescente y le convierte en un ser gallardo, majestuoso, prepotente, que admira a la belleza femenina, que ve a todas las adolescentes como diosas en su ideal, siendo así mismo él para las jovencitas.

Pobres adultos que por el desconocimiento del misterio santo de la vida que es la energía procreadora, al abusar de ella pierden el paraíso, la armonía, el magnetismo agradable que muestran los jóvenes y las jovencitas, esa lucidez que permite comprender rápidamente las diferentes situaciones, y la plasticidad que tienen sus cuerpos para acomodarse a las situaciones de su diario vivir.

Como ilustración de esta herencia espiritual, tenemos los pilares de la masonería, las columnas J y B; columnas de sabiduría y rigor del cabalístico Árbol de la Vida-, que corresponden a los pilares del mismo nombre que sostenían al pórtico del Templo de Salomón y que Hiram-Abiff había hecho forjar en bronce. En su tiempo, Salomón fue la personificación de la sabiduría universal, siendo su Templo la "Casa de la Luz Eterna", nombre que algunos exégetas han querido ver en el propio rey: "Sol-om-on". De acuerdo con las enseñanzas mistéricas, hay tres templos de Salomón. El primero es la "Gran Casa del Universo", en medio de la cual se asienta el Sol, rodeado de sus compañeros artesanos: los doce signos del Zodíaco. Tres luces -la estelar, la solar y la lunar- iluminan este templo cósmico. Acompañado de sus planetas, lunas o asteroides, es Divino se pasea con pompa por las avenidas del espacio. Según esta interpretación, Hiram representaría la luz física activa del Sol, mientras que Salomón simbolizaría su refulgencia intelectual y espiritual, invisible pero todopoderosa. El segundo templo simbólico es la "Mansión" o "Catedral del Alma", una estructura invisible cuya comprensión corresponde única y exclusivamente a un arcano masónico supremo. El misterio de este edificio intangible está encerrado tras la alegoría del "Soma Psychon" o "traje de boda", como lo describió San Pablo, las "Vestiduras de Gloria" del gran sacerdote. Según esta última interpretación, el alma, creada a partir de una sustancia ígnea invisible, un metal áureo llameante, habría sido introducida por el maestro masón Hiram-Abiff en el molde de barro (el cuerpo físico), conformando el denominado "Mar Fundido".

Así, el Templo del alma humana habría sido construido por tres maestros masones que personifican la sabiduría, el amor y el servicio, y sólo cuando esta operación se realiza de acuerdo con la Ley de la Vida, el espíritu de Dios mora en este lugar sagrado. El templo del alma así concebido es la verdadera "Casa Eterna" y sólo quien es capaz de erigirlo de esta manera está considerado como un verdadero maestro masón. Estas características las reunía en su persona el rey Salomón.

sábado, febrero 03, 2007

EL PRIMER TEMPLO



Por MANUEL AYLLÓN CAMPILLO

¿Qué sucedería en el caso de que Dios deseara disponer de su casa en la Tierra, para aviso y recuerdo de los hombres que no vean en la naturaleza la mejor de sus moradas? ¿No sería razonable que Él "dictara", como el Primer "Cliente", a algunos hombres la naturaleza y modo de resolver su "encargo"? A partir de ahí todo es posible. Y entonces pudo comenzar el oficio de arquitecto. Un asunto sobre el que los arquitectos durante toda la historia de esta profesión hemos teorizado, escrito, dibujado y polemizado ha sido sobre el de las características esenciales del Templo primordial, del arquetipo de Templo.

No hay que olvidar es que el Templo de Jerusalén no fue, propiamente, un lugar de culto y, por lo tanto, de concentración de los fieles, que lo hacen en el atrio y fuera de lo que específicamente es Templo, sino la morada del Arca de la Alianza, cofre guardián de las Tablas de la Ley, y símbolo de la alianza entre JHWH y su pueblo elegido, el hebreo. Por ello el Templo de Salomón es, propiamente, el conjunto de tres piezas: el Ulam, el Hekal y el Debir, lo que traducido vulgarmente se llama el Atrio, el Santo y el Santo de los Santos. Esta composición jerarquizada y tripartita la encontraremos, de alguna manera, en la forma griega del pronaos, naos y adyton. Comprenderemos con esto que la tipología de templos producida por el Cristianismo no encuentra en el de Salomón su referencia modélica, ya que lo hace en la planta basilical romana, como romano es también el ordenamiento jurídico cristiano. El Templo de Salomón no será pues un modelo sino un arquetipo, es decir un tipo soberano y eterno que sirve de ejemplar al entendimiento y la voluntad de los hombres. Visto esto, conviene transitar hacia la naturaleza esencial de tan singular edificio cual es el carácter de su usuario: Dios. Es un espacio para que en él se albergue el signo de Su pacto con los hombres y se edifica a Su Gloria para mostrar Su Magnificencia Solitaria. Por ello el edificio ha de buscar y pretender la perfección, pues es Perfecto quien lo inspira.

Y en ello radica su importancia, pues no sólo es un arquetipo, sino que fue perfecto como Perfecto es Dios. La búsqueda de su forma es por tanto la búsqueda de la perfección. No es de sorprender, por tanto, que el proyecto del Templo sea el proyecto por antonomasia, pues obtener la precisión de sus trazas en buena medida es perseguir la perfección y la armonía. En ese sentido, la elaboración de esos dibujos corresponde al recorrido de un camino interior, pues debe ser espiritual la gimnasia que lleva al arquitecto a esas tareas. Los instrumentos de que se ha de servir son las potencias de su espíritu, sus virtudes y es el estudio y la reflexión la vía para iniciar ese camino. Es lógico que en esta vía, perseguir esta tarea se haga desde el estudio, la interpretación, el lenguaje y, por fin, la intuición, es decir la interiorización en la búsqueda de la respuesta. Pues, al igual que Dios actuó a través de las revelaciones proféticas de Natan o de Ezequiel, es razonable entender que sólo desde la iluminación es posible acercarse al final de estos trabajos, y la iluminación es lo que se descubre al desvelar la última cortina que queda cuando, desde el estudio y el trabajo reflexivo, se cree uno encontrar al término del camino al que el hombre accede por sus exclusivos medios y que según va transitando comporta la práctica su desnudez esencial.

Y si bien es cierto que estas tareas devienen de una practica moral y sensitiva cierto es que se accede a ellas desde la discusión de un problema intelectual y lógico cual es determinar la plástica visualización de lo que esta descrito, de manera aparentemente clara, en los textos bíblicos. Muchos arquitectos que se acercaron así al problema estilístico y compositivo del proyecto del Templo iniciaron, con ello, una aventura espiritual que no tiene final, sino es por la precitada vía de la iluminación. Y en ese supuesto, dificilísimo, dibujar los planos pretendidos se convierte en lo menos importante, casi en innecesario.

En el fondo se aprecia que la atracción que esta materia tiene entre muchos y en especial entre algunos arquitectos -desgraciadamente cada vez menos entre estos últimos- se residencia en dos motivos básicos.

De una parte, haber servido como referencia mítica sobre los orígenes de una profesión y, por tanto, sus elementos narrativos y formales, aunque sea de manera parcial y fraccionaria, han servido para construir un mundo de referencias analógicas y simbólicas en que enmarcar el contenido doctrinal y esencial de esa actividad profesional en la historia. De alguna manera puede ser que el asunto que se relata no sucediera como se dice que fue, pero nos encontramos con un relato mitológico y como tal hay que entenderlo y, para ello, nada mejor que la definición que de la mitología da en el siglo VI Esteban de Bizancio al decir de ella que es lo que nada fue y siempre será.

De otra, relatar el empeño del hombre en perseguir el ideal de la perfección por vía de la construcción. Aunque en el relato, de forma figurada, la perfección pretendida sea la que se alcanza con la construcción del Templo como objeto y problema edificatorio. Por tanto, y en el trasunto del relato, muchos han entendido que tal perfección en la construcción no tiene como objeto una "res aedificatoria" de carácter mensurable y limitado, y han encontrado el objeto de sus esfuerzos en la construcción de esa sociedad justa, en esta tierra, de la que el Templo es una referencia simbólica.