Mostrando las entradas con la etiqueta Secreto Masónico. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Secreto Masónico. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 04, 2009

La Masonería dejará de ser una sociedad «secreta» en el diccionario de la «Real Academia de la Lengua Española».

Denuncian ante el Defensor del Pueblo que la edición web aún no se haya actualizado.

Aunque la Constitución prohíbe la existencia de asociaciones secretas, el diccionario de la Real Academia Española mantiene en su edición actual una definición de masonería en la que se la califica de esta manera. Pero este enunciado tiene sus días contados: Tras las peticiones de la asociación masónica madrileña Ateneo Génesis, la Academia de la Lengua ha decidido cambiar la descripción del término en la próxima edición de su diccionario. Esta victoria de los masones lo es aún a medias: Pese al compromiso formal del cambio, la edición en Internet aún no recoge la nueva reseña, por lo que Ateneo Génesis ha llevado el asunto hasta el Defensor del Pueblo.

En marzo del 2007 la asociación masónica Ateneo Génesis se dirigió a la Real Academia Española (RAE) para reivindicar un cambio en las definiciones de los términos masonería y francmasonería. Según la entrada que recoge cualquier diccionario de la RAE , la masonería es una 'asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales, y se agrupan en entidades llamadas logias'. Y era esa alusión a lo secreto lo que disgustaba a los masones.

¿Secreta u «originariamente secreta»?:

Como explica en un artículo Amando Hurtado, escritor y colaborador de El Plural, la masonería está legalizada en nuestro país (España) desde 1979, y no puede tener carácter secreto, puesto que está prohibido por el artículo 25 de la Constitución. Tal vez por eso, finalmente la RAE les ha dado la razón: el pasado 27 de marzo el secretario de la organización, José Manuel Blecua, avisaba a Ateneo Génesis de que la próxima edición del diccionario oficial sustituirá la expresión «asociación secreta» por el término «originariamente secreta».

Nueva definición:

Según lo indicado por Blecua, la nueva definición sería la siguiente: 'Asociación universalmente extendida, originariamente secreta, cuyos miembros forman una hermandad iniciática y jerarquizada, organizada en logias, de ideología racionalista y carácter filantrópico'.

Ante el Defensor del Pueblo:

Sin embargo, el cambio aún no se ha producido en la edición digital del diccionario oficial, que mantiene el enunciado que se va a retirar. Ello ha motivado nuevas críticas de los masones, que han reclamado ante el Defensor del Pueblo que la nueva entrada aparezca ya en la web de la RAE. De hecho, la página ya incluye un apartado en el que se recogen los avances de la próxima edición del diccionario, la número 23, que cifra en 4.618 las modificaciones que sufrirá el nuevo volumen.

 

Etiquetas de Technorati: ,

jueves, abril 09, 2009

LA MAGIA DE LA FRANCMASONERÍA

  LA MAGIA DE LA FRANCMASONERÍA nmob19

LOS MISTERIOS

"Hubo misterios instituidos en todos los pueblos conocidos por la historia en la era precristiana: en Egipto como en la India, en Persia, Caldea, Siria, Grecia y en todas las naciones mediterráneas, entre los druidas, los godos, los escitas y los pueblos escandinavos, en la China y entre los pueblos indígenas de América. Pueden observarse trazas de ellos en las curiosas ceremonias y costumbres de las tribus de África y Australia, y en todos los pueblos llamados primitivos, a los que tal vez, más justamente, deberíamos considerar como supérstites degenerados de razas y civilizaciones más antiguas.

Tuvieron fama especialmente los Misterios de Isis y de Osiris en Egipto; los de Orfeo y Dionisios y los Eleusinos en Grecia, y los de Mitra, que, desde Persia, se extendieron, con las legiones romanas, por todos los países del imperio. Menos conocidos y menos brillantes, especialmente en su período de decadencia y degeneración, fueron los de Creta y los de Samotracia, los de Venus en Chipre, los de Tammuz en Siria y muchos otros. También la religión cristiana tuvo en el principio sus Misterios, como surge de los indicios de naturaleza inequívoca que encontramos en los escritos de los primitivos Padres de la Iglesia, enseñándose a los más adelantados un aspecto más profundo e interno de la religión, a semejanza de lo que hacía el mismo Jesús, que instruía al pueblo por medio de parábolas, alegorías y preceptos morales, reservando al pequeño círculo elegido de los discípulos –los que escuchaban y ponían en práctica la Palabra- sus enseñanzas esotéricas. La esencia de los Misterios Cristianos se ha conservado en las ceremonias que constituyen actualmente los Sacramentos.

Igualmente la religión musulmana, así como el Budismo y la antigua religión brahmánica, tuvieron y tienen sus Misterios, que han conservado y conservan hasta hoy muchas prácticas sin duda anteriores al establecimiento de dichas religiones, reminiscencia de aquellos que se celebraban entre los antiguos árabes, caldeos y arameos y fenicios, por lo que se refiere a la primera, y entre los pueblos del Asia Central y Meridional, por los segundos. Aunque los nombres difieran, y difieran más o menos la forma simbólica y los particulares de la enseñanza y de su aplicación, ha sido característica fundamental y originaria de todos la transmisión de una misma Doctrina Esotérica, en grados distintos y sucesivos, según la madurez moral y espiritual de los candidatos, a los cuales se sometía a pruebas (muchas veces difíciles y espantosas) para reconocerla, subordinándose la comunicación de la enseñanza simbólica, y de los instrumentos claves para interpretarla, a la firmeza y fortaleza de ánimo demostradas en superar estas pruebas. La propia Doctrina nunca ha variado en sí misma, aunque se haya revestido de formas diferentes (pero casi siempre análogas o muy semejantes) e interpretada más o menos perfecta o imperfectamente y de una manera más o menos profunda o superficial, por efecto de la degeneración, a la que con el tiempo sucumbieron los instrumentos o medios humanos a los cuales se había confiado. Esta unidad fundamental, así como la analogía entre los medios, puede considerarse como prueba suficiente de la unidad de origen de todos los Misterios de un mismo y único Manantial, del cual han derivado igualmente, o fueron inspiradas, las diferentes instituciones y tradiciones religiosas, y la Masonería, en sus formas primitivas y recientes."

Tomado del MANUEL DEL APRENDIZ DE ALDO LAVAGNINI

Etiquetas de Technorati: ,,

domingo, marzo 15, 2009

NOMBRES PROFANOS Y NOMBRES INICIÁTICOS

Fuente: APERCEPCIONES SOBRE LA INICIACIÓN - René Guénon

Hablando anteriormente de los diversos géneros de secretos de orden más o menos exterior que pueden existir en ciertas organizaciones, iniciáticas o no, hemos mencionado entre otros el secreto sustentado sobre los nombres de sus miembros; y puede parecer, a primera vista, que éste esté incluido entre las simples medidas de precaución destinadas a protegerse contra peligros provenientes de cualquier enemigo, sin que haya lugar para buscar una razón más profunda. De hecho, es así con seguridad en muchos casos, y al menos entre aquellos que tienen que ver con organizaciones secretas puramente profanas; pero, sin embargo, cuando se trata de organizaciones iniciáticas, es probable que haya aquí algo más, y que este secreto, como todos los demás, revista un carácter verdaderamente simbólico. Hay tanto más interés en detenerse un poco sobre este asunto cuanto que la curiosidad por los nombres es una de las manifestaciones más ordinarias del "individualismo" moderno, y, cuando pretende aplicarse al dominio iniciático, da prueba de una gran ignorancia de las realidades de este orden, y de una molesta tendencia a querer reducirlas al nivel de las contingencias profanas. El "historicismo" de nuestros contemporáneos no se satisface sino al poner nombres propios a todo, es decir, a atribuir todas las cosas a determinadas individualidades humanas, según la concepción más estrecha que pueda hacerse, la que tiene su curso en la vida profana y no tiene en cuenta sino solo la modalidad corporal. No obstante, el hecho de que el origen de las organizaciones iniciáticas no pueda ser jamás relacionado con tales individualidades debería hacer reflexionar a este respecto, y, cuando se trata de aquellas de orden más profundo, sus propios miembros no pueden ser identificados, y no porque disimulen, lo que, por cuidado que pusieran en ello, no podría ser siempre eficaz, sino porque, en rigor, no son "personajes" en el sentido en que quisieran los historiadores, y cualquiera que creyera poder nombrarlos estará, por ello mismo, inevitablemente equivocado[1]. Antes de entrar en más amplias explicaciones, diremos que algo análogo se encuentra, guardando las proporciones, en todos los grados de la escala iniciática, incluso en los más elementales, de manera que, si una organización iniciática es realmente lo que debe ser, la designación de uno cualquiera de sus miembros mediante un nombre profano, incluso si es "materialmente" exacto, será siempre tachado de falsedad, casi como lo sería la confusión entre un actor y el personaje al cual interprete y del cual se obstinaran en aplicar el nombre en todas las circunstancias de su existencia.

Ya hemos insistido sobre la concepción de la iniciación como un "segundo nacimiento"; es precisamente por una lógica consecuencia inmediata de esta concepción que, en numerosas organizaciones, el iniciado recibe un nuevo nombre, diferente a su nombre profano; y esto no es una simple formalidad, pues este nombre debe corresponder a una modalidad igualmente diferente de su ser, aquella cuya realización se torna posible mediante la acción de la influencia espiritual transmitida por la iniciación; puede indicarse por otra parte que, incluso bajo el punto de vista exotérico, la misma práctica existe, por una razón análoga, en ciertas órdenes religiosas. Tendremos entonces para el mismo ser dos modalidades distintas, manifestándose una en el mundo profano, y la otra en el interior de la organización iniciática[2]; y, normalmente, cada una de ellas debe tener su propio nombre, no conviniendo el de una a la otra, puesto que se sitúan en dos órdenes realmente diferentes. Se puede ir más lejos: a todo grado de iniciación efectiva corresponde una modalidad del ser; éste debería entonces recibir un nuevo nombre para cada uno de estos grados, e, incluso si este nombre no le es dado de hecho, no por ello no existe, puede decirse, como expresión característica de esta modalidad, pues un nombre no es en realidad sino esto. Pero, como estas modalidades están jerarquizadas en el ser, hay nombres que las representan respectivamente; un nombre será entonces tanto más cierto cuando corresponda a una modalidad de orden más profundo, puesto que, por ello, expresará algo que estará más próximo a la verdadera esencia del ser. Es entonces, contrariamente a la opinión vulgar, el nombre profano el que, estando vinculado a la modalidad más exterior y a la manifestación más superficial, es el menos real de todos; y es especialmente así en una civilización que ha perdido todo carácter tradicional, y donde un nombre no expresa casi nada de la naturaleza del ser. En cuanto a lo que puede ser llamado el verdadero nombre del ser humano, el más real de todos, nombre que es por otra parte propiamente un "número", en el sentido pitagórico y kabalístico de la palabra, es el que corresponde a la modalidad central de su individualidad, es decir, a su restauración en el "estado primordial", pues es éste lo que constituye la expresión integral de su esencia individual.

Se desprende de estas consideraciones que un nombre iniciático no debe ser conocido en el mundo profano, puesto que representa una modalidad del ser que no podría manifestarse en éste, de manera que su conocimiento caería en cierto modo en el vacío, no encontrando realmente nada a lo que pudiera ser aplicado. Inversamente, el nombre profano representa una modalidad de la que el ser debe despojarse cuando permanezca en el dominio iniciático, y que no es para él entonces sino un simple papel con el que actúa en el exterior; no podría entonces valer este nombre en dicho dominio, con respecto al cual lo que expresa es en cierto modo inexistente. Es evidente, por otra parte, que las razones profundas de la distinción y por así decir de la separación entre el nombre profano y el iniciático, como designando a "entidades" efectivamente diferentes, pueden no ser conscientes en todo lugar en que el cambio de nombre se practica de hecho; puede ocurrir que, como consecuencia de una degeneración de ciertas organizaciones iniciáticas, se llegue a estar tentado a explicarlo mediante motivos completamente exteriores, por ejemplo, presentándolo como una simple medida de prudencia, lo que, en suma, equivale casi a las interpretaciones del ritual y del simbolismo en sentido moral o político, y no impide en absoluto que haya habido en un principio algo distinto. Por el contrario, si no se trata sino de organizaciones profanas, estos mismos motivos exteriores son realmente válidos, y no podría haber nada más, a menos no obstante que no exista también, en ciertos casos, como ya hemos dicho a propósito de los ritos, el deseo de imitar las costumbres de las organizaciones iniciáticas, pero, naturalmente, sin que ello pueda entonces responder a la menor realidad; y esto demuestra una vez más que las apariencias similares pueden, de hecho, encubrir las cosas más diferentes.

Todo lo que hemos dicho hasta aquí de esta multiplicidad de nombres, representando a otras tantas modalidades del ser, se refiere únicamente a extensiones de la individualidad humana, comprendidas en su realización integral, es decir, iniciáticamente, al dominio de los "pequeños misterios", tal como explicaremos a continuación de forma más precisa. Cuando el ser pasa a los "grandes misterios", es decir, a la realización de los estados supra-individuales, pasa por ello más allá del nombre y de la forma, puesto que, como enseña la doctrina hindú, éstas (nâma-rûpa) son las expresiones respectivas de la esencia y de la substancia de la individualidad. Un tal ser, verdaderamente, no tiene entonces nombre, ya que ésta es una limitación de la cual está desde ese momento liberado; podrá, si ha lugar, tomar cualquier nombre para manifestarse en el dominio individual, pero este nombre no le afectará en modo alguno y le será totalmente tan "accidental" como un simple ropaje que puede quitarse o cambiar a voluntad. Esta es la explicación de lo que dijimos anteriormente: cuando se trata de organizaciones de este orden, sus miembros no poseen nombre, y por otra parte tampoco lo tendrán más; en estas condiciones, ¿qué hay todavía que pueda dar motivo a la curiosidad profana? Si incluso ésta llega a descubrir algunos nombres, no tendrán sino un valor convencional; y esto puede producirse, muy a menudo, en organizaciones de orden inferior a aquel, en las cuales serán por ejemplo empleadas "firmas colectivas", representando, sea a estas organizaciones en su conjunto, sea funciones consideradas independientemente de las individualidades que las desempeñan. Todo ello, lo repetimos, deriva de la naturaleza misma de las cosas de orden iniciático, donde las consideraciones individuales no cuentan para nada, y no tienen como fin el desviar ciertas investigaciones, aunque ésta sea una consecuencia de hecho; pero, ¿cómo podrían los profanos suponer otras intenciones de las que ellos mismos pueden tener?

De ahí proviene también, en muchos casos, la dificultad o incluso la imposibilidad de identificar a los autores de obras que tengan un cierto carácter iniciático[3]: o son por completo anónimas o, lo que viene a ser lo mismo, no tienen como firma sino una marca simbólica o un nombre convencional; no hay por otra parte ninguna razón para que sus autores hayan tenido en el mundo profano un papel aparente cualquiera. Cuando tales obras llevan por el contrario el nombre de un individuo conocido en algún lugar que haya vivido efectivamente, no se está quizá mucho más avanzado, pues no por ello se sabrá exactamente con quién o con qué tiene que ver: este individuo puede muy bien no haber sido mas que un portavoz, una máscara; en semejante caso, su pretendida obra podrá implicar conocimientos que él jamás habrá realmente tenido; puede no ser sino un iniciado de grado inferior, o incluso un simple profano que habrá sido elegido por cualquier razón contingente[4], y entonces no es evidentemente el autor lo que importa, sino únicamente la organización que le ha inspirado.

Por lo demás, incluso en el orden profano, uno puede extrañarse de la importancia atribuida en nuestros días a la individualidad de un autor y a todo lo que le concierne de cerca o de lejos; el valor de la obra, ¿depende en forma alguna de estas cosas?. Por otra parte, es fácil constatar que la preocupación por vincular el propio nombre a una obra se encuentra tanto menos en una civilización que esté más estrechamente unida a los principios tradicionales, de la cual, en efecto, el "individualismo" bajo todas sus formas es verdaderamente su propia negación. Se puede comprender sin dificultad que todo ello se produzca, y no queremos insistir más, puesto que son cosas sobre las cuales nos hemos explicado a menudo; pero no era inútil indicar aún, en esta ocasión, el papel del espíritu antitradicional, característico de la época moderna, como causa principal de la incomprensión de las realidades iniciáticas y de la tendencia a reducirlas a los puntos de vista profanos. Es este espíritu lo que, bajo nombres tales como "humanismo" y "racionalismo", se esfuerza constantemente, desde hace siglos, en reducirlo todo a las proporciones de la individualidad humana vulgar, es decir, de la porción restringida que conocen los profanos, y en negar todo lo que sobrepasa este dominio, angostamente limitado, luego en particular todo lo que depende de la iniciación,, al grado que sea. Apenas hay necesidad de indicar que las consideraciones que acabamos de exponer aquí se basan esencialmente en la doctrina metafísica de los estados múltiples del ser, de la cual son una aplicación directa[5]; ¿cómo podría esta doctrina ser comprendida por quienes pretenden hacer del hombre individual, e incluso sólo de su modalidad corporal, un todo completo y cerrado, un ser que se basta a sí mismo, en lugar de no ver sino lo que en realidad es, la manifestación contingente y transitoria de un ser en un dominio muy particular entre una multitud indefinida de éstos, cuyo conjunto constituye la Existencia universal, y a los cuales corresponden, para este mismo ser, otras tantas modalidades de estados diferentes, de los cuales será posible tomar conciencia precisamente siguiendo la vía que le es abierta mediante la iniciación?

------------------------------------

[1] Este caso es concretamente, en occidente, el de los verdaderos Rosa-Cruz.

[2] Por lo demás, la primera debe considerarse como no teniendo más que una existencia ilusoria en relación a la segunda, no sólo en razón de la diferencia de los grados de realidad a los que se refieren respectivamente, sino también porque, como lo hemos explicado un poco más atrás, el «segundo nacimiento» implica necesariamente la «muerte» de la individualidad profana, que así no puede subsistir más que a título de simple apariencia exterior.

[3] Por lo demás, esto es susceptible de una aplicación muy general en todas las civilizaciones tradicionales, por el hecho de que el carácter iniciático está vinculado en ellas a los oficios mismos, de suerte que toda obra de arte (o lo que los modernos llamarían así), de cualquier género que sea, participa de él necesariamente en una cierta medida. Sobre esta cuestión, que es la del sentido superior y tradicional del «anonimato», ver El Reino de la Cantidad y los Signos de los Tiempos, capítulo IX.

[4] Por ejemplo, parece que la cosa haya sido así, al menos en parte, para las novelas del Santo Grial; es también a una cuestión de este género a la que se remiten, en el fondo, todas las discusiones a las que ha dado lugar la «personalidad» de Shakespeare, aunque, de hecho, aquellos que se han librado a ellas no hayan sabido llevar nunca esta cuestión a su verdadero terreno, de suerte que apenas han hecho más que embrollarla de una manera casi inextricable.

[5] Para la exposición completa de lo que se trata, ver nuestro estudio sobre Los Estados múltiples del ser.

Etiquetas de Technorati: ,,

sábado, marzo 14, 2009

LA VIRTUD DEL SILENCIO

Powell, Arthur E. (1987:99-111): "La Magia de la Francmasonería".

Barcelona, Edicomunicación, S.A. (Traducción por Salvador Valera).

El ambiente secreto de que se rodea la Masonería constituye, sin duda, para el que no es masón, la característica más notable de la Orden. Esta impresión viene a corroborarse y fortalecerse en la Iniciación y en los grados siguientes de manera suficientemente concluyente para que, quien haya pasado por todas estas  Ceremonias, no pierda jamás la vista su deber de Silencioso masónico.

Pueden existir algunos masones que pongan en tela de juicio al principio y quizá durante mucho tiempo, la necesidad de semejante secreto. Hasta los más pensadores se desconciertan cuando tratan de determinar cuál es el valor práctico del silencio que prometieron guardar, pues cuando dan vueltas en sus cabezas a la naturaleza de los "secretos" tan celosamente guardados, es difícil que puedan evitar una sonrisa incrédula ante la idea de dar gran importancia a unos cuantos útiles y palabras secretas, cuya divulgación por la prensa no podría ocasionar grandes trastornos al parecer. Claro que es conveniente que exista un signo secreto para que los Francmasones se puedan reconocer entre sí; pero esto no justifica al parecer las extraordinarias precauciones que toman los miembros de la Orden masónica para conservar sus signos secretos y sus palabras de paso.

Este tema se presta a profundas reflexiones. Para ello dividiremos nuestro estudio en dos aspectos, es decir, el del Secreto y el del Silencio. El primero es el aspecto externo y exotérico, y el último es el interno o esotérico. El secreto o reserva es un recurso mundano de defensa relativamente fácil. Por el contrario, el silencio es esencialmente espiritual, y no tienen nada que ver con las conveniencias mundanales.

Existen muchas razones sencillas y obvias para que la Francmasonería guarde el secreto externo, pues, si bien hoy día ya no se nos persigue por nuestras ideas religiosas ni por nuestras opiniones filosóficas, conservamos, sin embargo, la tradición de épocas lejanas en que los que sustentaban opiniones o practicaban ritos que no eran ortodoxos debían guardar el más severo secreto y la más estricta reserva, si no querían poner sus vidas en peligro. En realidad, el pensamiento original, las investigaciones científicas, la cultura y, principalmente, las especulaciones religiosas han sido hasta una época relativamente reciente ocupaciones que entrañaban grandes peligros si no se realizaban a puerta cerrada. La reserva y el secreto eran, también, muy convenientes en muchos oficios y comercios con objeto de conservar las recetas y las fórmulas y proteger los intereses de los verdaderos artesanos.

Aparte de estas consideraciones puramente prácticas, no cabe duda de que los actos de naturaleza ritualística han de protegerse contra el menosprecio y las burlas de los profanos a fin de que las cosas preciosas y sagradas no sean execradas por quienes son demasiado ignorantes para comprender su naturaleza interna y su significación espiritual. Si no se tomara la medida de guardar la cosas en secreto es probable que los hermanos más débiles serían incapaces de soportar el esfuerzo, y sucumbirían al ridículo; mientras que ante cualquier evento se haría un derroche innecesario de energía para desviar las pullas d los ignorantes o las malevolencias dirigidas contra la Orden y sus procedimientos.

Existen otras razones poderosas de que se guarde el secreto masónico, entra las cuales destaca la de crear deliberadamente una atmósfera de misterio, pues si bien esa atmósfera atrae a los curiosos y les lienta a profundizar en los misteriosos secretos de la naturaleza, también tiende a avivar el sentimiento religioso en los hombres y procura acrecentar la reverencia que se debe tener por el Ritual Masónico. El amor a lo misterioso es saludable y beneficioso si se dirige cuerdamente, pues no existe nadie por cínico que sea que no abrigue una secreta atracción hacia el misterio. Porque ¿quién no ansía por escéptico que sea conocer y comprender el significado de la naturaleza con todas sus maravillas, de la vida y de la muerte, de la conciencia, del origen y destino de las miríadas de vidas de que está lleno el universo y de lo que existe en las estrellas, así como de su duración? No existe reverencia tan verdadera como la del hombre de ciencia que estudia los milagros de la Naturaleza para arrancar de los tesoros de ésta diminutos fragmentos.

Además, el mero hecho de participar con otros en la conservación de secretos establece un sutil lazo de simpatía que ayuda a fortalecer la cadena fraternal. Pocos hombres pasan de la edad espiritual en que se experimenta esa satisfacción de poseer secretos que es una de las características más destacadas de los niños. Excepto los que carecen de imaginación, todos encuentran cierto encanto en participar con otros en la posesión de secretos, lo cual ocurre hasta en el caso en que éstos no tengan valor alguno ni sean interesantes. El mero hecho de que los francmasones sean capaces de reconocer a los miembros de su fraternidad en cualquier lugar de la tierra y distinguirlos de todos los demás hombres, es un atractivo que tiene algo de ensueño y de romance.

Una lección valiosísima que se desprende de la práctica del secreto y de la reserva es la del dominio de la lengua. Dícese que la lengua es el miembro más rebelde del cuerpo y el más difícil de dirigir, y, en verdad, que pocos hombres son capaces de conservar un secreto, ya sea éste grande o pequeño. Casi todos tienen propensión a las debilidades de la curiosidad, con cuyo defecto va unido íntimamente el deseo de saciar la curiosidad ajena, comunicando al prójimo lo que sería conveniente guardar en secreto. De modo que la Francmasonería proporciona una excelente disciplina, quizá algo elemental, para tener quieta la lengua, y da una educación que puede sernos útil muchas veces. En la jocosa frase de Mark Twain de que "la verdad es nuestro tesoro más preciado y, por lo tanto, debemos economizarla…" se encierra una gran verdad.

Si el francmasón no adquiriese en la Orden otra cosa que la capacidad de no decir cosas innecesarias y de conservar el dominio de la lengua, no habría gastado el tiempo en balde. El hecho de que no encuentre una razón poderosa que justifique la estricta conservación de los secretos francmasónicos, sirve para que entrenamiento sea más efectivo. No deben confiarse los grandes misterios. A quien no sea capaz de guardar secretos sin importancia.

Sin embargo, andaríamos equivocados si creyésemos que la francmasonería no tiene ningún secreto que deba ser ocultado a los profanos por temor de que resulte un perjuicio real. El mundo occidental se va percatando ya de que la Francmasonería tiene íntima relación con los Misterios verdaderos, en que se comunican a los iniciados los secretos reales. Estas cosas fueron dadas al olvido durante muchos siglos, pero no está muy lejano el día en que se restablezcan y en que se confieran genuinos secretos de terrible y extremado poder a los hombres puros y dignos de ello, porque la francmasonería es magia -en la verdadera aceptación de esta mal definida palabra- y magia de orden elevado, a pesar de que actualmente se haya perdido casi por completo el arte. Cuando llegue el momento de su restauración, serán esenciales la reserva y el secreto absoluto, y entonces la educación que ahora recibimos con objeto de que guardemos nuestros secretos aparentemente inofensivos, nos mantendrá en aquellos días en buenas condiciones y hará que seamos dignos de que se nos confíe el faro del verdadero conocimiento, de donde procede el poder de la "magia" espiritual para iluminación de los hombres y servicio del mundo.

Dirijamos ahora nuestra atención al aspecto interno de la conservación del secreto y del verdadero significado del silencio masónico. Múltiples y valiosísimas son las lecciones del silencio así como de su belleza y misterio. Del silencio hemos salido y a él debemos retornar cuando llegue la hora. Cuando estamos en silencio podemos ahondar en la significación de los misterios de la vida. En el silencio solitario de nuestros corazones es donde descubrimos las grandes experiencias de la vida y del amor.

Es preciso acallar a la naturaleza inferior para poder ver la verdad o encararse con la vida en toda equidad y firmeza. Sólo cuando se silencia y aquieta el tumulto de las pasiones egoístas, de los vehementes deseos, del odio destructor o de la malevolencia es cuando puede dejarse oír la voz del Guía interior -que es el Hombre verdadero-, y cuando el V.M. puede dirigir la Logia. Los mensajes y órdenes del Maestro, del Ego sabio, no pueden ser transmitidos a los elementos de la naturaleza inferior, ni pueden ser "obedecidos con toda exactitud" sino cuando hay silencio en la Logia, cuando han cesado el altercado de las luchas emocionales y mentales y cuando todas las partes del organismo se subordinan a la dirección silenciosa del Dueño de la conciencia, o sea del Ego.

Cuando el corazón está en silenció, la inspiración aparece y la visión se aclara. En el desvelo silencioso de la noche, en la calma del desierto, en las cumbres solitarias de las montañas, en el sosiego de los bosques y bajo el plateado dosel de las estrellas las pasiones se debilitan, la iluminación emana de la mente, el corazón se hincha y el espíritu adquiere alas para remontarse al cielo.

En los escasos momentos de silencio en que se acalla el estrépito de las bulliciosas actividades de los hombres y de sus inquietas civilizaciones es cuando podemos encontrar paz y sentir la beatitud de una clara visión. El silencio es siempre más elocuente que el lenguaje: cuando tratamos de expresar la verdadera simpatía, la comprensión más profunda, el más grande de los amores, el más genuino de los afectos y las más noble de las camaraderías no encontramos más que palabras imperfectas e inadecuadas; pero estos sentimientos se comunican libre y fácilmente si permanecemos en silencio.. Emerson estaba en lo cierto cuando dijo que el volumen de un discurso se puede medir por la distancia que separa al orador del oyente. Entre los amigos existe una comprensión, una inteligencia callada: no existe simpatía más real ante el dolor que la silenciosa. En las miradas de los perros y de los caballos se descubren mudas comprensiones que, a veces, nos parecen más verdaderas y consoladoras que las más elocuentes palabras de los hombres.

Las emociones más sublimes sobrepujan a la capacidad del discurso y alcanzan su pináculo supremo en el éxtasis y en el silencio. Las grandes tragedias no pueden expresarse con palabras, y hasta las más agudas chanzas hacen que se acallen las risas para provocar un silencioso regocijo interior. Los grandes fenómenos de la Naturaleza, el esplendor del alba y del ocaso, la imponente grandeza de las cumbres, la fuerza de las cataratas, la pureza deslumbradora de los nevados campos, el monstruoso poder de los glaciares y de las avalanchas, la delicada fragancia de las flores, el grato aroma que despide la tierra sedienta cuando pasado el tropical monzón, el sosiego de los helados mares. El furor de la tempestad, las heroicas hazañas, la vida de devoción y sacrificio, la amargura de la muerte y el nacimiento de una nueva vida nos transportan a una región en que las palabras orales no son necesarias ni posibles, y nos internan en un mundo en que el silencio reina supremo y en que todos los demás medios de expresión son fútiles y mezquinos.

Nada hay que sea tan lívido, tan infinitamente flexible como el silencio. Lejos de ser éste una mera negación de sonido, es capaz de expresar la más extrema diversidad de pensamientos y emociones. Recuérdense sino el silencio del odio implacable y del amor fiel; el silencio del desprecio o de la veneración; el del consentimiento y de la desaprobación; el de la cobardía o del valor; de la tristeza o del regocijo; el de la desesperación y el del éxtasis y del placer.

Es un lugar común conocido por todo observador de la naturaleza humana que los silencios de los hombres expresan con frecuencia mucho más que sus palabras. Las cosas que ellos no saben cómo expresar bien son amanera de velos que cubren otras más profundas que no saben o no se atreven a manifestar por medio del lenguaje. En los momentos de silencio aparece a la superficie la verdadera naturaleza de los hombres, y éstos se percatan de sus almas más íntimas. Los hombres débiles e impuros sienten esto instintivamente; por eso temen a la soledad, y tienen miedo de quedarse a solas sus yoes, pues son incapaces de dominar a su naturaleza ruin. Y por el contrario, los fuertes y los puros no temen al silencio, sino que lo buscan, porque saben que en la soledad pueden acercarse a su Dios interno. Quizá no existe una prueba tan cierta de la grandeza y de la fuerza interior como la de la capacidad de experimentar los largos períodos de silencio, y sacar provecho de ellos ya se hayan buscado deliberadamente, ya hayan sido provocados por la deserción de un amigo o de un amante, porque cuando esto ocurre las voluntades débiles o inferiores se agrian y retornan al vicio, mientras que las poderosas y puras acrecientan su templada fortaleza así como la dulzura de su carácter.

Lo propio ocurre con la amistad cuando llegan momentos de separación o de sombra. Si el afecto es débil, acabará por desaparecer como cosa marchita; pero si es fuerte, su fortaleza y su resistencia aumentarán. En la Francmasonería se nos conduce desde los mundo del estrépito y de la lucha al del silencio en que se cobijan los secretos del corazón. Todo masón ha de descender en el curso de su carrera al silencio de la tumba, y desde ésta ha de cruzar el portal de la muerte para entrar en una vida más noble en la que quizá pueda encontrar los verdaderos secretos del Maestro Masón. Si logra triunfar en su búsqueda, se encontrará en el mundo de los místicos y videntes, en que los lazos del amor y de la amistad unen en el Centro a todas las unidades separadas, y en donde ha de alcanzar una conciencia superior a la del cerebro y entrar en una región en que desaparecen las diferencias y se borran hasta los mismos "pares de opuestos" resolviéndose en una unidad superior. Por lo tanto, la Francmasonería vuelve a proclamar a su manera peculiar, simbólica y dramática, la antiquísima lección de que el Reino de los Cielos ha de encontrarse dentro. La paz se logra en el centro, en el silencio. Aunque el Masón salga del oriente y se encamine al Occidente, no podrá encontrar los verdaderos secretos del Maestro Masón hasta que retorne al centro y mire dentro de su propio corazón.

Se enseña al Maestro Masón que el constructor del Templo Superior, o sea la Mente creadora y plasmadora de las formas bellas, ha sido vilmente a… por algunos Hermanos de categoría inferior a la suya y que, por lo tanto, ella no puede comunicarle el v.s. No obstante, el Maestro Masón recibe ciertos secretos que reemplazan al otro hasta tanto que el tiempo o las circunstancias revelen el verdadero. Esto significa que, debido a la rebeldía y al miope egoísmo de los elementos inferiores del hombre, se ha perdido la posibilidad de obtener los verdaderos s. Por medio de la mente. Pero, si se acalla a ésta y se eleva la conciencia a un nivel superior, sobre los 5 puntos de perfección, es decir, por medio del amor, el Masón que haya llegado al centro podrá abrigar la esperanza de encontrar lo perdido. De suerte que el Maestro Masón puede llegar el s… en el silencio del c…,silenciando a la mente; pero debe encontrarlo por sí mismo, pues hastalos mismos secretos reemplazantes se comunican en un susurro: losverdaderos secretos no se pueden pronunciar en voz alta ni en vozbaja, porque deben ser hallados a solas en el silencio del yo íntimo.

La misma Naturaleza es gran maestra del silencio, pues realiza sus más hermosas obras de artífice sin emitir sonido. Los cataclismos y la destrucción van acompañados de estrépito; pero no hay oído que puedapercibir su trabajo constructivo. Los procesos de asimilación, de recuperación y de crecimiento; la florescencia y la fertilización: lasfuerzas de expansión y de contracción, de electricidad, magnetismo ygravitación: la oscilación de calor y luz, así como muchas otras que construyen el mundo de la vida y lo nutren y sustentan, y le dan calor y luz, color y belleza tienen lugar en silencio. Los hombres no hacen más que imitar a la Naturaleza, tanto cuando construyen maquinarias, como cuando fundan organismos. La prueba de la eficacia de estos últimos consiste en la suavidad y quietud de sus actuaciones, puesto que el ruido y el rechinamiento sin indicios de defectuoso ajuste, fricción y pérdida de energía.

Esta misma ley se aplica también al carácter individual. Los que trabajan con menos ruido suelen ser los más diestros. Los hombres verdaderamente fuertes son, por lo general, los más silenciosos, así como los más gentiles. Los que más hablan son los menos hacen. El silencio interno indicador del dominio completo y consciente sobre todo el organismo es esencial

para esa obra constante, persistente y concienzuda que conduce hacia las grandes realizaciones y hazañas. Los hechos más bravos son los que se hacen y viven en silencio. La incalculable fuerza de la voluntad humana -cuyo valor apenas reconoce el mundo moderno- opera en silencio. Saber es bueno; osar es mejor, pero ser silencioso es lo mejor de todo. El discurso corresponde a hombres; la música a los ángeles, y el silencio a los dioses. Los sonidos tienen principio y fin y son temporales. El silencio nunca cesa, y es eterno. Las voces de los sabios y de los más compasivos no son oídas más que por quienes saben sustraerse al tumulto de las palabras y de las querellas humanas, para colocarse en el centro, esperar que suene la música del silencio y aprender la sabiduría, la fuerza y la belleza que fluyen de ese centro para quienes pueden aliarse con esas secretas fuerzas benéficas de donde vendrá la salvación de los hombres y la salud del mundo.

Según una ley oculta, la charla innecesaria y excesiva representa un gran derroche de energía. Cuando Jesús sanó al hombre enfermo le recomendó que siguiera su camino y no contase a nadie lo que había ocurrido. Cuando es preciso hablar es preferible hacerlo después de haber estudiado el hecho de que se trata en la conversación. Se malgasta más energía en la conversación superflua y necia que en ninguna otra cosa. Los irreflexivos prestan poca atención al prudente consejo que deben escuchar más que hablar. Pocos son los grandes oyentes, pero el mundo está lleno de grandes habladores. Quien quiera aprender para llegar a sabio, debe ante todo adquirir el arte de permanecer silencioso mientras que observa, oye y piensa continuamente.

El primer paso que debe darse en el camino de la sabiduría es el de permanecer en silencio, en tanto que éste sea atento y activo, y no puramente pasivo. Este principio regía en las escuelas pitagóricas, en donde los discípulos, conocidos con el nombre de akoustikoi u oyentes, pasaban por un período probatorio de absoluto silencio, durante el cual no se consentía que hablaran. ¿Cómo podría enseñar un maestro a quienes no saben estar en silencio? Los hombres se lamentan de la falta de cultura, pero suelen tener ellos mismos la culpa, porque no dejan ningún resquicio en su mente para que penetren en ella las nuevas ideas, ya que sus "principios pensantes" como los llama Patanjali, se encuentran en estado de modificación o "agitación” turbulenta, de suerte que las nuevas enseñanzas rebotan en la mente como los objetos que se lanzan contra la periferia de una rueda que gira con gran rapidez.

En la ciencia física abundan las analogías y ejemplos de la ley del silencio. La luz sólo es visible cuando da en un objeto oscuro: si no hubiera nada que recibiera la luz, todo permanecería en tinieblas. El sonido divide la continuidad del silencio en fragmentos y secciones, y de este modo lo hace perceptible a nuestros sentidos. La música está compuesta en silencio, del mismo modo que una estatua de Fidias está esculpida en un mármol informe, o los esplendores de la puesta del sol se reflejan en la pura e invisible luz blanca.

Toda nota musical se compone de numerosas porciones de silencio separadas entre sí como las divisiones de una regla que marcan distancias en el espacio inmensurable. El ritmo, la melodía y la armonía no son otra cosa que métodos de espaciar y colocar en patrones los fragmentos del silencio. Así como todos los colores existen en la luz blanca, así también todos los sonidos están latentes en el silencio. Así como la luz de un Maestro Masón no es otra cosa que tinieblas hechas visibles, así también el sonido o la música es silencio hecho audible. Por lo tanto, la Francmasonería es en realidad un drama de silencio, una sinfonía a base del tema del silencio. Ella llama a los hombres para que abandonen el tumulto y la barahúnda de los negocios humanos y se retiren a ese centro silencioso en donde no pueden penetrar los sonidos y en donde todo es paz. El deber primero y constante de todo francmasón estriba en conservar cerrada la Logia, en guardar silencio y cobijarse en ella. El candidato a la Masonería que va en busca de la verdad entra en la Logia en silencio y tiniebla y es conducido desde los tumultuosos sonidos del exterior hasta el mundo interno en que cesan todo ruido y en donde reinan la paz y el silencio serenos. En todas las etapas de su progreso es puesto a prueba en silencio y jura permanecer callado, hasta que, por fin, sufre la última pena antes que ser infiel al silencio. Después, desciende a la calma final; es exaltado a una vida más plena, y oye que le dicen que busque en el sosiego de su corazón los secretos verdaderos que se perdieron cuando el Maestro H. A. se los llevó consigo al silencio.

La entrada en la Francmasonería significa la iniciación en el conocimiento del silencio; de suerte que, a medida que el masónprogrese en su ciencia, ha de aprender a amar a amar el silencio, amorar en él constantemente, a penetrar cada vez más en susprofundidades y maravillas. Los hombres que viven en el tumulto del mundo son muy propensos a olvidar la existencia del silencio y los misterios que éste guarda. El ruido es vida para ellos, y cuanto más estrepitoso es el sonido, más abundante esa su vida. Ellos creen que la ausencia de sonido es carencia de vida, es muerte. Pierden gradualmente la fe en todo cuanto no puede ser tocado y visto y, no sólo se convierten en meros agnósticos, sino, además, llegan a ser francamente materialistas. Cuando la muerte acalla todo, no esperan nada porque creen que los misterios de la vida y de la muerte y hasta el amor dejan de tener significación alguna. La Francmasonería retrotrae a los hombres a esos misterios, que no pueden ser resueltos ni destruidos con negaciones; ella no sustenta que puede develar los misterios, pero, por lo menos, vuelve a proclamar nuevamente queexisten y manda a los hombres en busca de los perdido.

La Francmasonería aprovecha todas las oportunidades que se le ofrecen para inculcarnos la existencia de inefables misterios tras de toda vida y de toda naturaleza, para lo cual se vale de los artificios del ritual y de la ceremonia. Ella nos muestra esto, símbolo tras símbolo, ordenándonos que contemplemos los eternos principios que éstos representan, de los cuales son mudos testimonios, pues los planes del Divino arquitecto se desarrollan lentamente por estos principios, trabajando en silencio para ordenar todas las cosas conforme a la belleza, la fuerza y la sabiduría.

Así que la insistencia de la Francmasonería en la necesidad del silencio y del secreto está verdaderamente justificada. La inmutable tradición de la Francmasonería ordena sabiamente que todo Hermano debería comprometerse a sellarse los labios como prueba de su lealtad al silencio, En cada nuevo grado el Francmasón se sumerge cada vez más profundamente en el corazón del silencio, hasta que, finalmente, pasa por el Silencio de la Muerte, el gran silenciador, para encontrar que ha sido exaltado a una vida superior, en donde, una voz que surge del silencio, susurra débilmente, hablándole del centro en que él podrá encontrar el verdadero secreto del Maestro Masón, para lo cual ha de ir completamente solo. En el Centro, en el silencio de su propio corazón, encontrará él el punto situado dentro del círculo en donde, como dice un himno egipcio, moran "La Única Obscura Verdad, el Corazón del Silencio, el Oculto Misterio y el Dios interno entronizado en el altar".

 

Etiquetas de Technorati: ,,

martes, enero 20, 2009

En defensa de la Ortodoxia

Creo que no revelo ningún secreto de familia, si admito que nuestra Logia , atraviesa un momento difícil por el bajo número de miembros que posee. Pero esta situación no nos afecta sólo a nosotros, otras logias de este valle y de otros valles, están viviendo la misma circunstancia. E inclusive, puedo afirmar que, esto también se repite en muchas logias de la jurisdicción de las Grandes Logias de la amistad y la correspondencia. Algunos hermanos consideran que los problemas que viven las logias son el fiel reflejo de lo que le ocurre a la Orden. Arguyen que, esas dificultades se deben a que la Masonería necesita un “aggiornamiento”. Que la Orden debe modernizarse porque el mensaje que le da al mundo profano, ya no tiene validez, ni contiene significados que puedan ser valorados por él.

Estos hermanos consideran que, las enseñanzas por alegorías y símbolos característica de la masonería especulativa, han devenido en un método arcaico y fosilizado que no concuerda con la revolución científica y tecnológica que vive la humanidad. Creen que, los Antiguos Linderos han perdido su nexo con la realidad y que por eso, han dejado de ser inmutables. Que esto nos obliga a modificarlos para que la Orden sobreviva. Bajo el pretexto de buscar soluciones para nuestras dificultades, trabajan con ardor tratando de cambiar nuestra esencia. Se están atreviendo a tanto que, algunos de ellos de manera abierta y desembozada nos están proponiendo, nada menos que, refundar la Orden. Con todo lo que el término significa, es decir, demoler su estructura orgánica y doctrinaria para levantar otra cosa completamente diferente. Que esté, según ellos, más acorde con el siglo XXI. Quieren una Masonería sin misterios, sin secretos, sin alegorías, sin símbolos, abierta a la sociedad profana. Abierta a los medios de comunicación, sobre todo, a la televisión donde puedan mostrar no sólo nuestras ceremonias, sino el brillo y oropel de sus joyas, condecoraciones, bandas y mandiles bordados con hilos de falso oro.

Creen obsesionadamente que, la Masonería tal como la conocemos actualmente está viviendo una crisis. No quieren darse cuenta que, de existir esa crisis, ella no se anida en nuestra augusta institución, sino en nosotros mismos. Hace apenas un par de meses durante un debate en Internet sobre este tema, dijimos lo siguiente: “La idea de refundar la Orden es una reverenda falta de criterio y de formación masónica. La crisis es de los hombres y no de la institución. La tarea del momento es cambiar a los masones y no a la Masonería. Cambiar a los masones sólo significa cambiar su formación y educación”. Hoy, ratificamos esa consigna más seguros que nunca, tal vez, vigorizados por el respaldo espontáneo que esas sencillas palabras recibieron al ser recogidas en el editorial de una website masónica internacional. Esos hermanos son los responsables del embate de profanidad que azota nuestros templos. Situación difícil y confusa para nosotros, porque los ataques no provienen de parte de nuestros tradicionales enemigos externos, a quienes hemos sabido derrotar siempre, sino de parte de quienes comparten con nosotros nuestros templos.

Son hermanos que han sido iniciados, adelantados y exaltados dentro de la regularidad y que inclusive, han ocupado altos cargos en las logias y en la Gran Logia. Ellos están minando las estructuras de la Orden e incuban en los demás el germen de la duda y la confusión. Son hermanos que vinieron a la Masonería buscando develar sus secretos y encontrar sus tesoros, pero que no supieron descubrir ni hallar nada. Pensaron que les bastaba recibir la luz de la iniciación para que la verdad y sabiduría descendiera sobre sus testas, cual llama de Pentecostés que los convirtiera en sabios conocedores de los misterios de la vida. Nunca entendieron que la Masonería no entrega sus tesoros a los que no saben buscarlos, ni a los que se conforman con la apariencia de las cosas y no buscan su esencia, ni a los que sólo se conforman con el aspecto externo de nuestras enseñanzas y no trabajan para llegar a conocer lo fundamental de la filosofía y doctrina masónica.

A nuestro entender, la Masonería luce joven y vigorosa, para ella, el presente es mejor que el pasado y el futuro será mucho mejor que su actualidad. Esta afirmación encuentra su fundamento examinando lo que ocurrió en el pretérito: cuando la Orden fue perseguida por la intolerancia política-religiosa, en esas circunstancias tan adversas trabajó sin descanso por lograr mejores condiciones político-sociales para la humanidad, y lo consiguió. Ha marchado a la vanguardia de las corrientes progresistas intelectuales y ha apoyado con éxito el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Su presencia es reconocida en las luchas por la independencia política de continentes y naciones. Por eso, estamos convencidos que la Masonería florecerá mucho más, en la medida en que consigamos mejorar el clima democrático y social de nuestros pueblos y el desarrollo científico le dé a la humanidad mejores condiciones de vida material que le permitan dedicarse a cultivar más, su lado espiritual. En ese momento, la Orden crecerá de manera nunca visto y su magisterio moral y espiritual impondrá su presencia en cada acto social de los hombres.

Creo que vivimos una situación límite. Ha llegado el momento de reflexionar sobre el futuro de nuestros talleres, de la Gran Logia y de la Orden. Hay una necesidad de separar la paja del trigo, lo masónico de lo que no lo es. De defender la pureza de las tradiciones y de los ritos que practicamos desde nuestro origen. De reforzar la docencia y la práctica para que seamos mejores masones. De realizar acciones que refuercen la condición de que la Masonería es una escuela de moral y virtud. Conozco a varios hermanos que tienen la misma preocupación, a ellos les pido formar un grupo de análisis que estudie el problema, despojado de todo interés personal, grupal o mezquino y que se avoque a encontrar soluciones que se puedan alcanzarse a la Gran Logia. Esta reflexión mis hermanos no es ajena al motivo que esta noche nos reúne. Nace de la obligación a los Cargos y Regulaciones que hace un momento ante todos vosotros he prometido y convenido cumplir y hacer cumplir a cabalidad.

Finalmente, nunca está demás recordar que la hermosa ceremonia de instalación que hoy hemos vivido, ha sido instaurada por la Masonería no sólo para dar un marco fastuoso a la renovación del cuadro de dignidades y oficiales de nuestras logias, sino sobre todo, para recordar un hecho histórico, la instalación del rey Salomón en el trono de Israel. Me permito parafrasear libremente una fracción de la oración que él hiciera con ese motivo y que guardando la infinita distancia hago mía, el dijo: “Señor, tu me has puesto aquí para que gobierne en remplazo de David y aunque soy una persona sin experiencia, sólo por tu bondad estoy al frente del pueblo que tu elegiste. Dadme por eso, un corazón atento para gobernarlo y para distinguir entre lo bueno y lo malo, porque sino quien será capaz de gobernar a este pueblo tan generoso”. Muchas gracias,

TMT

Gran Logia del Perú - 17.11.2001

 

lunes, noviembre 17, 2008

Los masones piden a la RAE que dejen de considerarles "ilegales"

Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/politica.php/2008/02/07/masones-piden-rae-considerarlos-ilegales-0987

España. Según el diccionario de la Real Academia Española, masonería -o francmasonaría- es "la asociación secreta de personas que profesan principios de fraternidad mutua, usan emblemas y signos especiales, y se agrupan en entidades llamadas logias".

Los masones piensan que los académicos siguen considerándola como "asociación ilícita" y les piden que lo cambien. El Tribunal Supremo les declaró en su tiempo legales y no quieren que aparezca ese "secreta".

La Constitución prohíbe la existencia de sociedades secretas en España (artículo 22. 5) y la Ley Orgánica 1/2002 completa y desarrolla el tema. Existe un Registro de Asociaciones en el que figuran los datos sobre naturaleza, domicilio y responsables de cada entidad obligatoriamente registrada. Y allí está la masonería.

Los masones han hecho un llamamiento a la Real Academia Española de la Lengua (RAE) para cambiar la definición que sobre ellos se hace en su diccionario. Tal y como ha difundido el Observatorio Europeo para la Defensa de los Derechos Humanos, el Ateneo Génesis ha sido el origen del comunicado de los masones, que consideran que la RAE, al referirse a ellos como “asociación secreta”, los está tachando de “asociación ilegal”.

A juicio de los masones, encabezados en esta cuestión por Ateneo Génesis, “la persecución de la que fue objeto en España la masonería durante los largos años de la dictadura parece prolongarse”.

Tal y como recoge el diario digital de Enric Sopena, "Los masones entienden que se está olvidando la legalización de la masonería por parte del Tribunal Supremo en 1979, junto a la Constitución, que “prohibe en España la existencia de asociaciones secretas”. Por ello, los masones, entienden que “el atribuir” la definición de la RAE a la masonería “equivale a difamarla, tratándola de asociación ilícita”.

A juicio de los masones se “distorsiona” en la definición de la RAE “el concepto filosófico que de la palabra secreto mantiene la masonería”. Además, el comunicado recuerda que los masones sólo actuaron “clandestina o secretamente” cuando ha sido perseguida, “al igual que lo fueron partidos políticos, sindicatos o iglesias”.

“Siendo las obediencias o federaciones masónicas españolas, europeas e iberoamericanas entidades legales y siendo conocidos los responsables de sus órganos rectores, es evidente que no son entidades secretas”.

“Nadie viene obligado a publicar sus opiniones, ni a identificarse con los partidos, religiones, escuelas filosóficas, clubes o asociaciones legalmente constituidas a las que pueda libremente pertenecer”.

Según, el Observatorio Europeo para la Defensa de los Derechos Humanos ha iniciado la tramitación de un expediente informativo para iniciar las acciones pertinentes ante el Defensor del Pueblo Español y diversos organismos internacionales.

Etiquetas de Technorati: ,

domingo, noviembre 09, 2008

PROFANOS CON MANDIL

 

Por:  Dr. CARLOS  RAITZIN

33º-66º-96º 

Es un hecho innegable que la Mas:. atraviesa un período de degeneración muy profundo (como muy bien señaló René Guénon mismo) y de que muchas de las LLog.·. se han llenado de profanos con mandil que desconocen y niegan absolutamente todo en materia de auténticas tradiciones espirituales masónicas. Y al decir profanos con mandil me refiero a muchos HH.·. con muchos años en la Ord.·. y altos GGr.·. y DDign.·. que no han incorporado en realidad casi nada de lo que es la esencia de la Mas.·.

El espíritu que impregna hoy a la mayoría de los HH.·. MM.·. es el de un racionalismo de pacotilla, pronto a negarlo todo en lo que hace a los valores del espíritu. Actitud autocontradictoria y propia de necios pues si todo lo niegan que sentido tiene conservar Rituales, Símbolos, Palabras Sagradas? Bastaría con reunirse a charlar y a comer libremente sin pizca de ceremonia. Todo esto va acompañado, como era inevitable, incluso de una pérdida de moral y de fraternidad muy visible. Ello, desde luego, era esperable pues la moral tiene su fundamento en la aceptación de un Principio Superior del que ella deriva y obtiene su razón de ser. Si se niega a este Principio (como sucede en los hechos en círculos masónicos cada vez más amplios, los que gustan de autodenominarse racionalistas y ateos o al menos agnósticos) la moral se torna nada más que una regla práctica de convivencia, desde luego absolutamente desacralizada. Y ello es garantía segura de corta y endeble vida para ella...

Y año trás año llegan oleadas de neófitos desprevenidos buscando Luz que pronto adoptan (o se les impone) ese espíritu de negación y subversión imperante en tantos TTall.·. .  De persistir esto todo indica que la Mas:. va camino de convertirse en un centro antitradicional e incluso contrainiciático con todo lo que ello supone.

El único remedio que cabría esperar es que surjan más y más reacciones vigorosas y saludables que conduzcan a la creación de nuevas TTall.·. y OObed.·. que recuperen el espíritu tradicional y el sentido iniciático de la Mas.·. de los HH.·. Operativos. De no retornar a los viejos moldes e ideales está claro que la Mas.·. está irremisiblemente perdida para la causa del espíritu. Cuando se recupere el sentido de los símbolos y se asigne el verdadero valor a las palabras habrá posibilidad de que una nueva gran aurora ilumine con esplendor el Or.·.

Supongamos que un señor pasa por una iglesia y decide entrar. Pero una vez adentro comienzan las sorpresas. Aparece un individuo vestido de cura, sube al púlpito y comienza a perorar en favor del racionalismo cartesiano y del positivismo comtiano además de declararse agnóstico.

Mirando a los confesionarios el protagonista de nuestra historia se da cuenta que en realidad estos están pintados en la pared y que nadie de los que interroga allí al respecto sabe para que servían o como se usaban en el pasado. Observa luego la pila de agua bendita y ve que se la usa ahora para vender golosinas. A esta altura nuestro piadoso señor dice: Basta! (y algunas cosas más) y sale de allí furioso.

Si esto resultaría escandaloso y chocante en el orden exotérico imaginemos lo que es transpuesto al orden iniciático. Pues, en definitiva, tal cosa es exactamente lo que sucede en gran parte de la Masonería. Se ha perdido en enorme medida la esencia y las tradiciones de la Orden y solo se conservan las formas exteriores ya desprovistas de significado y con su espíritu o esencia totalmente alterado. Y el que denuncia este estado tan vergonzoso y decadente de cosas inmediatamente es tildado de delirante, ocultista, irracional, intolerante, sectario,... La desverguenza es grande y se ha llegado a falsear lo que resta de lo mucho que se ha olvidado y perdido:

palabras, definiciones, sentidos,...

En suma que se ha alterado y corrompido lo más sagrado y lo más valioso. Se ha venido impregnando la mente de los HH.·. con ideas antitradicionales plenas de esa actitud de negación y subversión que denunciaba Guénon. Y todo este proceso ha avanzado en tal grado y medida que el estado actual de cosas se ha tornado prácticamente irreversible. 

El G.·.A.·.D.·.U.·. ha pasado a ser un mero símbolo al que cabe a lo sumo reverenciar u honrar pero de ningún modo adorar.  Y, desde luego, eso equivale no solo a desacralizar la Ord:. por completo sino a preparar el terreno para que cosas cada vez más bajas tomen el lugar de las más elevadas. El Libro de la Ley Sagrada a menudo falta en el ara y se abren los trabajos a simple golpe de mallete...

La única esperanza es que se recupere vigorosamente por parte de los jóvenes el espíritu tradicional y se recentren las voluntades en construir el Templo Interior. Unica forma de acabar con tanta soberbia, con tanta ignorancia y con tanta ceguera espiritual. Y de erradicar para siempre el sofisma necio de que el ser humano se mejora y se eleva de afuera hacia adentro. La realidad es exactamente lo opuesto y quien desee regenerar la sociedad debe siempre comenzar por él mismo.

Etiquetas de Technorati: ,

lunes, junio 16, 2008

La Masonería

No son pocas las ideas erróneas y los prejuicios que se han difundido sobre la verdadera naturaleza de la Institución que lleva el nombre simbólico de Masonería.

Esto se debe especialmente a su carácter oculto y misterioso que, si constituye para algunos un motivo de atracción, lo es para otros igualmente de desconfianza, haciéndole el blanco para las flechas de sus adversarios que, aun cuando sean sinceros, la desconocen. 

El llamado secreto masónico es justamente el punto sobre el cual más se ha especulado, y sobre el cual se basan los que condenan nuestra Orden Augusta. No comprendiéndose su razón, ni su verdadera naturaleza, o sea, el carácter espiritual, iniciático y constructivo de ese secreto, no se quiere ver en el mismo más que un pretexto para fines execrables, o cuando menos tales que no pueden confesarse públicamente, por tenerle miedo a la luz del día.

Se siente sobre todo, en esas reuniones que se rodean de cuidados y de circunspección para ponerse a cubierto de la indiscreción de todos aquellos que se consideran extraños, una atmósfera que parece como de conspiración en contra del bienestar y de las públicas instituciones.

Por lo tanto se atribuyen a aquellos secretos conciliábulos, una especie de oposición permanente a todo lo que la mayoría de las personas considera como bueno, legítimo, justo y sagrado.

Sin embargo, en todos los ataques abiertos, en contra de ese secreto -- que concierne tanto la naturaleza de la Orden como las reuniones-- siempre se transparenta el temor y la preocupación que hizo motivar a un emperador romano (Trajano) la prohibición de toda clase de reuniones con la razón de que "cuando algunas personas inteligentes se reúnen, aunque fuera sólo para extinguir los incendios, puede producir esto consecuencias mucho más graves que la destrucción de unas cuantas casas o de toda una ciudad".

También la proclamación del principio de la libertad individual, y sobre todo de la libertad del pensamiento, que siempre  ha hecho dentro de la Masonería, así como afuera, con su influencia, se presta aparentemente para justificar toda clase de licencias (olvidándose el carácter de Institución Orgánica de la Moralidad que la define en todos sus estatutos), además de constituir una amenaza en contra de todo aquello que precisamente se funde (aunque sea con buenas y justificadas intenciones), sobre la limitación o la supresión de la misma.

En el curso de la obra haremos ver cómo deben entenderse, tanto la libertad que en la Masonería se proclama como la naturaleza de su secreto. La comprensión de éste y de aquélla contribuirá indudablemente en hacer desaparecer muchos prejuicios que hacen que personas honradas le levanten a menudo objeciones razonables y, en apariencia, justificadas.  Pero, el objeto de este trabajo no es precisamente apologético; nuestro intento no es defender la Sociedad en contra de los ataques que le han venido de muchas partes, ya sea por la incomprensión de su carácter verdadero, o por los temores de cualquier clase que pueda haber inspirado.

En otras palabras, en lugar de detenernos a discutir sobre lo que no es la Masonería, combatiendo los errores y las diferentes objeciones que se le hacen, nos esforzaremos en hacer ver, con la mayor posible claridad y sencillez lo que es realmente. Sobre todo lo que es en su esencia más verdadera, íntima, espiritual y universal, en sus principios que descansan sobre las leyes del universo y de la evolución humana, y en su finalidad constantemente progresista y constructora.

Más bien que la Sociedad, según se halla actualmente constituida y organizada, es nuestro deseo hacer ver el espíritu vivificante, que la anima y que constituye su principio y su razón de ser; o sea, como otros lo han dicho, poner en evidencia por encima de su forma exterior, el masonismo como escuela filosófica ecléctica, impersonal y constructiva, como camino individual hacia la Verdad, como arte (y ciencia al mismo tiempo) de la Vida, en su más alta y dilatada acepción, como doctrina y factor de Armonía y de Progreso para cada hombre particularmente, para la sociedad y el medio en que se encuentra, y para toda la humanidad.

De nuestro estudio se hará evidente el error de atribuirle un carácter antisocial o antirreligioso.  Aunque proclame la Verdad por encima de todas las creencias, y la libertad de buscarla por encima de toda limitación y de todo dogmatismo, no quiere decir con esto que se halle naturalmente en contra de alguna o de cualquier particular convicción o creencia; al contrario, la tolerancia más amplia y más plena, en materia de religión, es uno de sus principios fundamentales, y toda convicción sincera se halla igualmente respetada en su seno.

Más aún, ningún masón verdadero puede ser un ateo o irreligioso, aunque no se haga en ella, tampoco sobre este punto, la menor constricción, dado que se considera que la Verdad ha de ser reconocida de adentro y de ninguna manera impuesta de afuera. Los principios de laicidad y de libertad de conciencia que en ella se afirman, cuando sean, como deben, acompañados constantemente por ese espíritu de plena tolerancia, no pueden nunca interpretarse en sentido antirreligioso; más bien hacen ver y comprender la religión verdadera y única que se halla en la base de los sentimientos religiosos de toda la humanidad, y de la cual toda confesión religiosa es una forma o cristalización particular.

Sin ser una religión, y sin declararse partidaria o contraria de ninguna, la Masonería respeta igualmente todas estas manifestaciones del sentimiento religioso del hombre; pero, por encima de las creencias y formas exteriores (que de por sí no tienen valor y decaen al decaer del espíritu que las anima) hace hincapié en el espíritu religioso que se encuentra en cada hombre, como anhelo instintivo hacia lo bueno, lo bello y lo verdadero y procura cultivarlo y fomentar su desarrollo, independientemente de las formas en que pueda expresarse, de manera que se manifieste libremente en la forma para cada cual más apropiada.

La iniciación por medio de la cual se logra, se confiere y se reconoce la cualidad de Masón (como lo veremos, la iniciación verdadera es un proceso espiritual que se halla simplemente simbolizado por el ceremonial de recepción en la Sociedad), es pues, un desarrollo progresivo que procede de adentro hacia afuera y que puede parangonarse al que origina el crecimiento de una semilla o de un germen en una planta u organismo completo, que potencialmente existía en aquellos, en un estado latente.

Realmente la Masonería se propone buscar y poner en evidencia esa perfección espiritual latente en todo ser humano, que en él se halla inherente al estado de Divina Semilla, facilitando los medios para su más completo, armónico y gradual desarrollo. En otras palabras su objeto fundamental es educar al hombre y hacerle mejor, o según se expresa simbólicamente, trabajar la piedra bruta (que representa el carácter y la personalidad en su estado de imperfección) y hacer de la misma una piedra labrada que pueda mejor llenar su función constructiva en el edificio de la sociedad y de la vida universal.

La Masonería reconoce, por consiguiente, implícitamente la perfección inherente en el hombre --así como una piedra labrada o una estatua se encuentra potencialmente en cada bloque o piedra bruta-- y dirige sus esfuerzos para que esa perfección se haga evidente, por medio del proceso sencillo y seguro de quitarle asperezas externas. Lo mismo hace también el tallador de piedras al transformar el diamante en una joya, desde el estado natural en que se encuentra.  Y ésta es, tal vez, la mayor diferencia de principios entre nuestra Institución y la creencia, comúnmente aceptada en algunas religiones, en la originaria fundamental imperfección del hombre; y en lugar de una patética salvación (o redención) la Masonería indica al hombre la necesidad de labrar por sus esfuerzos su propio Camino de progreso, trabajando como obrero para la realización de los Planes Ideales de la Inteligencia Cósmica.

Y la Masonería es verdaderamente tal según ejerce esa función primordial educativa y constructora, es decir según realmente contribuye en hacer mejores a todos aquellos que ingresen en ella, incitándolos a progresar espiritual, moral e inteligentemente, adquiriendo una conciencia más clara de sus deberes y estableciendo una relación más armoniosa y profunda con el Principio Interno de la Vida (que se reconoce y se venera con el nombre simbólico de Gran Arquitecto), con las condiciones externas en que uno se encuentra, y con sus semejantes. Alejándose de ese objeto se alejaría, pues, igualmente de su principal finalidad.

Nos dirigimos con este escrito  por igual a los masones como a los que no lo sean, y tenemos la seguridad de que, tanto los unos como los otros hallarán en ella un estímulo para conocer mejor la naturaleza verdadera de la Institución, iniciándose en la mística comprensión de ese secreto que nunca puede cesar de ser tal, por más que nos esforcemos por penetrarlo y revelarlo.

Se trata, pues, del secreto mismo de la Vida y del Ser, que es el Manantial Inagotable de la Verdad y de su progresiva revelación. Por más que tratemos de abrevarnos en ella y logremos satisfacer, aunque sea parcialmente, nuestra sed y nuestra hambre de conocimientos, y hacer a los demás partícipes de lo que hemos encontrado y asimilado, más todavía nos queda, por conocer y revelar. Ese secreto es como una mina de oro, cuyo filón se pierde en los abismos insondables de la tierra: nunca nos será posible agotarlo; por más oro que llevemos a la luz, más oro todavía quedará secreto en las entrañas profundas del suelo.

Pretender revelar por completo ese secreto es una implícita confesión de ignorancia. Pretender agotarlo, sería como si un hombre quisiera vaciar el océano, sacando el agua con una cubeta.  De aquí la puerilidad de esas pretendidas revelaciones estilo Leo Taxil, en que el autor ni se ha dado cuenta de la naturaleza real del secreto masónico; ese secreto es tal que sólo los masones verdaderos están capacitados para conocerlo, aunque se proclamara "sobre los techos".

En este escrito no se revela ninguna palabra o signo secreto, ni se dan particulares sobre las diferentes ceremonias que se explican: el que quisiera conocer estas cosas se encontraría desilusionado, pues el Secreto Masónico aún esta oculto. Pero estamos seguros que no lo estará quien desee saber lo que realmente es la Masonería y cómo puede uno ingresarse en su espíritu y participar en la herencia maravillosa que nos trae de las edades más remotas. Sus beneficios son, pues, esencialmente, morales y espirituales, como el oro simbólico de los alquimistas --hermanos de los masones-- y, sin embargo, no dejan de surtir efectos también materiales, en cuanto contribuyen a manifestar en la vida exterior la Divina Perfección Eterna del Ser.

Toda nueva Verdad hacia la cual se abre nuestra mente, todo nuevo conocimiento real que se añade al caudal que enriquece la vida interior, es, pues, una Fuerza Vital que estimula nuestro progreso; y todo error y prejuicio que logremos vencer y superar y una parte necesaria de nuestra progresiva liberación del mal, en sus formas más diferentes. Dado que todo mal, según lo enseñaban Budha y Pitágoras, radica en la ignorancia, en el error y en la ilusión, que constituyen el verdadero pecado originario de la humanidad; y sólo  conociendo la Verdad, según lo dijo Jesús, podemos librarnos a la vez de la causa y de sus efectos.

jueves, mayo 01, 2008

LA GRIPA O TOCAMIENTO

Por: FRANCISCO ROMÁN RUÍZ

Me preguntas ¿Qué es la GRIPA o TOCAMIENTO? Déjame contarte lo que una vez un hombre respondiome a la misma pregunta. Me dijo: "Yo no sé que es GRIPA o TOCAMIENTO, sólo sé que cierto día encontrándome en un campo de concentración como prisionero de guerra, fui conducido con los ojos vendados a lo que supuse era un sótano, por las veinte o treinta gradas que me hicieron bajar antes de continuar por un pasillo de cien metros de largo aproximadamente, donde al abrirse una puerta de fierro me introdujeron a empellones que me hizo trastabillar y golpearme contra el suelo. Me quite la venda... pero todo era tinieblas. - ¿Habré perdido la vista? - me pregunté mientras tanteaba a mi alrededor para darme una idea del lugar donde me encontraba. Era un recinto de un metro y medio de ancho por tres de largo, su altura, nunca pude calcularla. Me pregunté una y mil veces lo que había hecho para merecer esta orfandad. –Tal vez- me repetí, -he sido un hombre negativo para la sociedad, un mal padre, mal hijo, mal hermano, mal amigo-. -Ya sé- me dije, estoy muerto y no logro darme cuenta... pero no puede ser... no es así como he concebido la muerte, además, puedo tocar mi cuerpo, mis piernas, mi cabeza y estoy hablando. Estoy prisionero, claro, pero ¿solo?-. Instintivamente levanté los brazos y busque por todos los rincones algo o alguien que me dijera cualquier cosa. Encontré la puerta, era rectangular, y en su parte inferior provista de una ventana pequeña de unos quince centímetros de alto por veinte de ancho, que no se porque razón dejaron abierta los primeros días. Introduje mi enflaquecida mano en la ventana con mi afán de coger lo que hubiera afuera... mas no encontré nada. –tiene que haber alguien afuera- concluí esperanzado –un soldado... alguien que hable-. -¿Quién esta allí?- grite las veces que pude sin encontrar respuesta. –Hable por favor- insistí desesperado con la misma suerte. Llore y llore de impotencia hasta convencerme que nadie me contestaría... que estaba solo... sin saber donde. –Bien- grité nuevamente impaciente –voy a quedarme solo ¿no?, pues no me importa que me contesten, quédense callados si quieren.- -¡Dios mío!- murmuré sorprendido -¿Con quien estoy hablando?- Seguí llorando, total, era lo único que podía hacer en esos instantes de frustración, sin embargo, en un arrebato de orgullo me dije a mi mismo -¿No eres lo suficientemente hombre para enfrentar esta situación?, entonces, sal adelante. Me senté con las piernas recogidas y los brazos anudados a ellas, y en esta posición me quedé dormido no sé por cuanto tiempo; al despertar en la hora equis de quien sabe que día, y comenzar a hacer preguntas en voz alta, alguien me respondió repentinamente. -¿Quién está aquí?- Pregunté entusiasmado, -¿Dónde estas?... dame tu mano... vamos, dime algo... no tengas miedo, vamos a ser grandes amigos.... ¿Estas aquí conmigo?- El silencio fue la respuesta y respondí con silencio por horas, días quien sabe, transportado a otro mundo del que me hicieron regresar los sordos pasos de alguien que se acercó hasta mi puerta. –Llegó mi hora... me vienen a llevar para ejecutarme- pensé y me avergoncé de mi pesimismo. Dejaron algo debajo de puerta metálica y los pasos se alejaron de mi puerta. -¿Quién está allí?... conteste por favor... este no es el trato que se da a un prisionero de guerra... hable por Dios que voy a volverme loco. El silencio y mis sollozos fueron lo que continuó. Busqué lo que suponía habían dejado debajo de la puerta, era una vasija que contenía algo espeso; no sé si a eso le llamaban comida... pero comí, esa, y las veces que siguieron por espacio de muchos meses, sin olvidar jamás agradecer al Todo Poderoso por su generosidad.

Cierto día, atormentado como siempre por no saber si era de noche o de día, si aun estaba cuerdo o perdiendo la razón, recordé lejanamente algo que hizo decidirme a actuar de modo deferente. Me repetí muchas veces que aun en la adversidad no debía sucumbir mi espíritu. - Desde "mañana" trataré de ser un hombre alegre- me dije recordando el buen humor que me caracterizara antes de la guerra. Al "día siguiente", es decir cuando desperté, era un hombre inspirado lleno de reminiscencias hermosas. –Oh G.A.D.U., Tú sabes porque me escogiste para vivir esta desdicha. Tu me entregaste tres grandes y pequeñas luces para que jamás viva en las tinieblas. Oh Masón hombres de buenas costumbres que aprendiste a elevar tus pensamientos y tu espíritu en la luz como en la oscuridad; que aprendiste de tus maestros a no sentirte solo jamás, ¿Por qué entonces te acobardas en las horas de prueba? ¿Por qué te sientes solo si nunca lo estuviste... si aun te acompañan tus pensamientos... si tienes la elocuencia de tu soledad. Oh soledad amiga mía, claro que estas conmigo y que he sido un tonto al no evocarte hasta ahora. Así es amiga soledad, no me importa ya que el carcelero que me tiene prisionero me responda, porque tú conversarás conmigo, y a ti, no podrán encarcelarte porque naciste libre y sólo a mi perteneces. Serás soledad mi eterno Oriente y tendrás mi septentrión eternamente iluminado. ¡Oh! Querida Logia Mía. ¿Cómo es posible que recién te recuerde?, ¿Cómo pude olvidar el día que recién nacido me cobijaste? ¡Que privilegio! : ver la primera luz en tus brazos Madre Mía, aprender de ti a balbucear mis primeras letras y a encontrar lo más de la creación en el Volumen Sagrado que me entregaste-.

-¿Os dais cuenta Soledad que he estado ahogándome en un vaso de agua? Nunca estuve solo soledad... nunca. ¿Veis la claridad que percibo? Allí están las dos columnas, tú eres el Oriente, allí la piedra tosca. Dejadme que cuadre el templo en presencia de los obreros que llevo en mi corazón.

Desde ese momento caminé por el recinto de escasos metros cuadrados como si fuera de día. Era definitivamente otro, lleno de espíritu, más elocuente que nunca y menos temeroso de mi futuro.

Cierto día le dije a Soledad que se tapara los oídos porque iba a gritar muy fuerte, y así lo hice: - yo soy FFFFRRRRAAAANNNNCCCCIIIISSSSCCCCOOOO- grite inusualmente y acometí a golpes contra las paredes hasta agotarme, cuando desperté escuche voces en idioma incomprensible que venían de la pared del fondo de la habitación. -¿Eres tú Soledad?-, pregunté. –no soy yo- me respondió mi fiel compañera. Me levanté súbitamente y pregunté con insistencia quien era. Me replicó la misma voz en el mismo lenguaje desconocido. Me acerqué lo más que pude a la pared para captar mejor los sonidos; hablaba sin cesar y respondíanme de igual modo, golpeaba la pared de cualquier forma y me contestaban precipitadamente. Estaba exasperado y con el corazón a punto de estallar; me había prometido desde hacía un tiempo no llorar, pero en las circunstancias en que me encontraba me resultaba imposible no hacerlo. Las voces inconfundiblemente llegaban de la parte baja de la pared, me arrodillé, luego me eché sobre el piso cuándo mi mano chocó con un hueco hasta ese momento desconocido y por el que podía introducir parte del brazo. Era concluyentemente otra celda, y el que hablaba, otro desgraciado prisionero como yo. –yo soy Francisco- grite acercando la boca lo más que puede al hueco, recibiendo excitada respuesta en el mismo lenguaje extranjero. ¿Qué podría interesarme el idioma si lo que buscaba era un indicio de que aun estaba vivo?, además, el lenguaje del alma, del sufrimiento, de los sentimientos, es siempre mas expresivo y convincente que cualquier oratoria. Introduje el brazo y rozó con algo, porfié, y una mano estrechó la mía con patente nerviosismo. -¿Quién eres?- pregunté, y quién sabe lo que respondiome en ese instante. Dos seres olvidados protagonistas del mismo infortunio se encontraron ese día. ¿Cómo te llamas?, ¿De dónde eres?- pregunté sollozante. -¿Eres gringo?... yo soy Latino. ¿Cómo te llamas?... ya sé.... te llamaré "gringo"... eso es... mi amigo "gringo".

Por largo rato nuestras manos permanecieron unidas sellando tal vez y eternizando nuestra amistad y nuestras ansias de vivir. Conversamos de todo en aquellos instantes, y aunque no nos entendiéramos el uno al otro, para mi fue el día de mi vida que mejor entendí al hombre y a la creación entera. Al soltar nuestras manos me senté sonriente y le dije a Soledad que teníamos un nuevo amigo y que estaba seguro que nuestras vidas cambiarían, y que ni el "gringo", ni ella ni yo nos sentiríamos ya solitarios.

¿Cuántas habrán sido las veces que al decir "gringo" él contestara en su lenguaje misterioso y sacara presto su mano por el hueco de la pared? Igual hice yo las veces que él quiso conversar conmigo; y así sucedió, hasta que cierto día toqué la pared en forma desacostumbrada y el me respondió de igual manera, y yo receloso y emocionado repetí el toque y recibí igual respuesta.

-¡GRINGO!- grité incrédulo y me apresuré a llegar al hueco y meter la mano, allí estaba la él esperándome y repitiéndome con su pulgar el toque de reconocimiento entre Masones. ¡Oh gringo! ¡Hermano mío!... Q. H. gringo... que infinita bondad la del G.A.D.U.- le dije entre sollozos y seguro que él musitaba lo mismo. Sentía mi mano humedecida por las lágrimas de aquel desconocido hermano, y el corazón acelerado festejando el feliz descubrimiento.

–Gringo...hermano mío te quiero mucho- gritaba fragorosamente y él respondíame en igual tono. Estaba prisionero, humillado en una mazmorra quien sabe en que parte del mundo, pero me sentía el humano más feliz de la tierra por tener a mi lado a un hermano Masón. Ahora no me importaba el tiempo, estaba con él y se agolpaban veloz en mi memoria los recuerdos de mi Madre Logia, de sus canteras, de sus mosaicos y del G.A.D.U. que me permitiera ingresar a ella.

A partir de esa oportunidad, nuestros saludos cotidianos fueron los toques y baterías masónicos que ensayamos juntos, y que sirvieron para fortalecer nuestros espíritus y hacer que soportáramos con serenidad las tristes horas que nos tocara vivir. Pasó el tiempo y lazos de hermandad con el "gringo" fueron creciendo hasta convertirse en un sólido espiritual indestructible. Nos necesitábamos el uno al otro, nos buscábamos con insistencia y comprendíamonos a la perfección sin necesidad de entender nuestras lenguas.

Uno de esos días llamé como de costumbre con los toques conocidos, pero no obtuve respuesta, insistí desesperado metiendo mi brazo al hueco de la pared... y sólo me respondió Soledad. Insistí una y mil veces... –"gringo" ¿Qué te sucede?... hermano mío responde... ¿Estás enfermo?... acércame tu mano-. Nunca más respondió mi querido "gringo" y en mi alma quedaron enlazadas la tristeza por creerlo muerto y la alegría por imaginarlo vivo.

Terminó la guerra algunos meses después quedando libre para regresar a mi patria; así lo hice, pero antes indagué y busqué a mi querido hermano "gringo" por donde me fue posible sin conseguir siquiera el más minúsculo indicio de su existencia. Ya en mi patria, en mi Logia adorada, me empeñé como nunca antes en armonizar mi espíritu y a trabajar con hondo sentimiento fraterno. Años después me dedicaría a viajar por el mundo entero en compañía de mi única hija y de mis queridos nietos, pero jamás pude olvidar a ese extranjero hermano que me sirvió de columna en mis horas de prueba. Antes de terminar mi relato, permíteme que te refiera un episodio más de mi vida: encontrándome en un pueblo lejano en el interior de Grecia, conocido por la calidad de su producción de frutales, en circunstancias que me disponía a saborear uno de ellos en una tienda de la localidad escuche a mis espaldas una voz inconfundible que conmocionó mis sentidos, giré estremecido para escuchar mejor la voz que jamás podría olvidar y grité con todas mis fuerzas: -"Gringo".

Un hombre dejó caer lo que tenía en la mano, se volteo raudo hacía mi y pronunciando lo que siempre me dijera y que nunca pude entender, corrió al igual que yo y nos confundimos llorando en un abrazo infinito".

Por eso Q.: H.: a tu pregunta igual respondo: "Yo no sé lo que es la GRIPA o TOCAMIENTO".

sábado, abril 26, 2008

EL HOMBRE DESPIERTO


La Vida entre el Sueño y la Vigilia

Recip:. La oscuridad que os rodea, es el símbolo de la ignorancia que reina en la mayor parte del mundo, es el trasunto de la impericia marchando entre dudas por el terreno escabroso de la vida, es la impotencia del ser humano para resistir el dominio de las pasiones.

En los templos masónicos, alumbrados por la luz de la razón, se aprende la virtud de vencerse asi mismo, se enseña a transitar con seguridad, a través de las tentaciones que nos cercan.

Cuentan los textos budistas que El Bodhidarma, un día estaba meditando, y se quedó dormido. Esta falta le pareció tan horrible que se cortó los párpados. Estos, según la leyenda, cayeron al suelo y germinaron, naciendo de ellos la primera planta de té, cuya flor simboliza el estado de conciencia superior. .

"todas las cosas derechas mienten, murmuró con desprecio el enano. Toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo"

Y Así habló Zaratustra.

El ser humano superior es aquel que logra despertar a la auténtica realidad de nuestra naturaleza y al sentido último de nuestra existencia.

Este despertar de la "súper conciencia" ha sido buscado por los místicos a través de toda la historia humana. Las religiones nos hablan de gracia divina. Los ocultistas, de iniciación mágica.

Tenemos grandes áreas de la conciencia y sus potencialidades, en estado de sueño.

Solo un diez por ciento del cerebro humano está activo, mientras el resto se funde en las sombras de la inconsciencia.

Todas las escuelas Iniciaticas insisten en que el discípulo debe lograr el estado de alerta interior.

Se debe despertar a la conciencia de ser, para entonces ver con otros ojos, donde estamos realmente.

En uno de los ocho caminos de perfección, el budismo afirma que el dolor del ser humano radica en su inconsciencia. En que el producto del dolor es la ilusión.

Ahora bien, ¿Si el mundo estuviese diseñado por el durmiente? ¿Si solo fuésemos parte de un gran sueño colectivo donde creemos ser lo que somos?

Ideas como estas han desvelado a filósofos, escritores y pensadores sociales.

¿El mundo es real, o solo el producto de nuestra mente?

En el Kybalión encontramos que una de las siete leyes que rigen el universo dice: "El Todo es mente; el universo es mental". Y es justamente la primera de las siete leyes.

. Somos criaturas producto de una idea, de un pensamiento; tal vez solo existamos en el sueño profundo de un ser superior.

El tener el estado de conciencia superior, es convertirse en un hombre superior.( EN MASONERIA EN EL HOMBRE LIBRE Y DE BUENAS COSTUMBRES) Es comprender sin análisis previo, la oculta estructura de las cosas. Es ver y saber.

La naturaleza ha dejado todo escrito en la superficie de su obra, pero nos sumió en un sueño profundo.

De ese sueño a veces creemos despertar y en ese despertar aparente creemos ver y descubrir claves para nuestra vida.

Pero quién actúa bajo los efectos del sueño, comete errores. Ahí nacen las equivocaciones y la pérdida del sentido en la vida.

La humanidad demora mucho en encontrar el camino de perfección. Solo avanza gracias a la intervención providencial de pocos seres despiertos que en determinados momentos de la historia, se hacen presentes.

Es común quejarse de la superficialidad de muchas acciones y comportamientos de la sociedad en general.

Si el mundo es realmente una ilusión, dicho comportamiento superficial y sin profundidad se corresponde con la teoría de la ilusión.

¿Por qué?

Porque de esa manera no destruiríamos el sortilegio de estar dormidos.

Si el mundo en que vivimos es solo una ilusión creada por nuestra propia mente, solo podríamos escapar del sueño, creando otro más a nuestra medida. Porque también cabe la posibilidad de que soñemos el sueño de otros, y no el propio. (EN NO PENSAR CON LIBERTAD SINO SUJETOS AL PENSAMIENTO IMPUESTO, LA PROGRAMACION SOCIAL)

Solo hay dos caminos, o seguir durmiendo, tratando de generar otros sueños, o despertar a la realidad de una existencia que debemos descubrir. (ACTUANDO COMO VERDADEROS HOMBRES LIBRES)

Del análisis de principios filosóficos sobre la existencia, se desprende que: O bien somos seres pensados por un ser superior, Dios, en cuya pupila solo existiríamos. O somos producto de nuestra propia mente.

Sabemos que la fuerza mental modifica a la materia.

En cuyo caso, estaríamos atrapados en la profundidad de un sueño paradojal, creado por esa región de nuestra mente a la cual no tenemos acceso funcional.

Dijimos que el ser humano normal, utiliza un diez por ciento de su capacidad mental, es oportuno preguntarse sobre ese inmenso noventa por ciento que permanece inactivo, o ¿no estará en realidad funcionando activamente, sin que nos percatemos, creando todo este entorno en el que nos movemos y actuamos?

En suma, si el mundo es ilusión, pensamientos materializados, es posible volver a rediseñarlo con el 100% de la fuerza de la mente.

Si solo somos durmientes que soñamos con las vidas que creemos estar viviendo, es fundamental despertar.

Ahora bien, si estamos durmiendo, ¿cómo despertar? ¿quién nos despertaría? ¿para que despertaríamos? ¿Qué realidad veríamos?

Hay escuelas Iniciaticas que promueven el SILENCIO de los sentidos, como manera de dejar de percibir el mundo exterior y así descubrir la esencia interior de cada uno de nosotros.

H:. VVIG:. INVITAD A LOS HH:.DECORAN VUESTRAS CCOL:.COMO LO HAGO YO CONLOS DEL ORT:., SE UNAN A NOSOTROS Y GUARDAR UN MOMENTO DE SILENCIO INICIAL, PARA CONCENTRARNOS, MEDITAR Y BUSCAR EL INTIMO CONTACTO CON LO MAS ELEVADO DE NUESTRO SER, A FIN DE HACER PROVECHOSO EL DESARROLLO DE LOS TTRAB:. DE LA LOG:. (EL MUNDO)

Ese SILENCIO cumpliría la función de DESPERTAR.

Otras corrientes de pensamiento, por el contrario afirman que este mundo no es real, que es solo ilusión. Ilusión de la cual despertamos diez segundos antes de morir. (NUMERO CABALISTICO DEL ABSOLUTO O TODO)

Solo diez segundos de vigilia, por toda una vida en sueños.

¿Paradójico, no?

¿Cómo despertar? ¿Cómo librarnos de aquel sueño? Estas preguntas son las más importantes, las más vitales que puede formularse un hombre. Pero, antes de hacérselas, deberá convencerse del hecho mismo de su sueño.

Cuantas veces, por ejemplo, leemos en el Evangelio: "Despertaos, velad, no os durmáis". Incluso los discípulos de Cristo dormían en el huerto de Getsemaní, mientras su Maestro oraba por última vez.

Con esto queda dicho todo.

Ya la hora de hacer referencia a filósofos que sobre éste tema se han detenido, es preciso escuchar lo dicho por otro pensador contemporáneo:

"La llave que nos hará dueños de la naturaleza interior está oxidada desde el Diluvio. Se llama: velar.

Velar lo es todo.

El hombre está firmemente convencido de que vela, pero, en realidad está preso en una red de sueño y de sueños que ha tejido él mismo. (EL MUNDO MATERIAL, LO APARENTE O FINITO) Cuanto más se aprieta la red, mejor impera el sueño. Los que están sujetos por sus mallas son los durmientes que caminan por la vida, como rebaños de ganado llevados al matadero, indiferentes y sin pensar. (LA INCONCIENCIA DEL SER REAL)

Los soñadores sólo ven, a través de las mallas, un mundo enrejado, no perciben más que aberturas engañosas. (EL MATERIALISTA)

Estos soñadores no son, como tal vez tú crees, los fantasiosos y los poetas. Son los trabajadores, los sin reposo del mundo, los que están roídos por la locura de obrar. (EL HOMBRE ESCLAVO DE LAS ATADURAS MATERIALES)

Ha habido y hay todavía algunos hombres que sabían que soñaban, pioneros que avanzaron hasta las murallas detrás de las cuales se ocultaba el yo eternamente despierto: videntes como Schopenhauer y Kant. Pero no poseían las armas necesarias para el asalto de la fortaleza, y su llamada a combate no despertó a los durmientes.(EL INTELECTUAL NO INICIADO EN LA SABIDURIA ANCESTRAL Y ARCANA)

Velar lo es todo.

¡Vela en todo lo que hagas! No te creas ya despierto. No, tú duermes y sueñas".
Gustav Meyrinck

¡Despertar, despertar! Todos los pensadores y filósofos nos exhortan continuamente a velar nuestra conciencia ¿Pero cómo hacerlo, si la propia Naturaleza está empeñada en sumirnos en el sopor de la inconciencia?

Al igual que todos los que indagamos en los oscuros misterios de nuestra existencia, solo veo un camino, el único; y deseo destacarlo a modo de reflexión final:

Es claro que para lograr el estadío del Hombre Despierto no se debe tomar el camino aparente, el que nos lleva hacia la superficie de la realidad material, la de la activación de los sentidos, no, por el contrario. La puerta de salida del sopor existencialista se encuentra hacia adentro; en lo profundo de nosotros mismos. (EL SER)

Allí se encuentran cifradas las claves personales que dejó grabada nuestra propia alma, en el momento preciso de fundirse con la materia y nacer a este mundo.

Allí están los registros, la memoria guardada en nuestra "caja negra".( EL LADO OSCURO, EL INCONCIENTE COLECTIVO Y DESCONOCIDO) Si logramos tomar contacto con ella, antes de que nuestro tiempo de vida termine, habremos logrado despertar de verdad, y recordaremos de donde venimos, quienes somos en realidad y hacia adonde debemos "seguir viaje". (EL DESPERTAR, LA ILUMINACION, NUESTRA LUZ PROPIA, LA LUZ DEL SER) Y al decir esto hago referencia, no a supuestas encarnaciones de nuestro pasado, sino a quienes somos espiritualmente, y comprenderemos que no debemos permanecer en el vicioso círculo de nacimientos y muertes que nos ligan fatalmente a este mundo material.

Para lograr esto, cada cual deberá comenzar su viaje interior, su "viaje a Oriente", ( LA LUZ ) como lo denominan los maestros Zen.

A quién esté dispuesto a realizarlo, puedo aconsejarle la lectura de la Teoría Egonica, que lejos de contener "recetas", es un compendio de consejos y advertencias, vertidos por quienes hicieron el mismo viaje. (LOS TRES VIAJES SIMBOLICOS)

Una vez iniciado el silencioso y solitario descenso, no nos asistirán fórmulas preestablecidas ni grupos de ayuda que nos garanticen un despertar colectivo.

A la iluminación se llega lenta y solitariamente.

Sí; la puerta de acceso a la liberación espiritual, la que nos hará libres y concientes de nuestra real existencia se encuentra escondida en lo profundo de nuestra propia inconciencia…EL SER REAL, EL G:.A:.D:.U:.