viernes, junio 02, 2006

HACIA EL ENCUENTRO DE LA LUZ


El común de los Francmasones, así como los modernos estudiosos de los ideales francmasónicos, se dan escasa cuenta de las obligaciones cósmicas que toman a su cargo, desde el momento en que empiezan a investigar las sacras verdades de la naturaleza, tal como constan en los antiguo: y modernos rituales. Pero si miran tan superficialmente sus tareas, y no tienen sobre sí años y años de experiencias, acabarán por considerar a la Francmasonería tan sólo como un organismo social de una antigüedad de pocos años. Deben, pues, darse cuenta de que las antiguas enseñanzas místicas, que se han perpetuado a través de los ritos modernos, son sagradas, y que hay invisibles y desconocidos poderes que moldean los destinos de aquellos que, conscientemente y por su propia iniciativa, toman sobre sí las obligaciones de la Fraternidad.

La Francmasonería no es una cosa material; es una ciencia del alma. No es un credo o una doctrina, sino una expresión universal de sapiente trascendencia (El término está usado aquí como sinónimo de una secretísima y sagrada filosofía que existió siempre, y fue la inspiración de los grandes místicos y sabios de todas las edades, la perfecta sabiduría de Dios que se revela a través de una jerarquía secreta de inteligencias iluminadas). La posterior acción conjunta de los gremios medievales o, inclusive, la construcción del templo de Salomón, como hoy se lo entiende, tiene poco, si es que tiene algo, que ver con el verdadero origen de la Francmasonería, puesto que ella no depende de las personalidades. En su más alto sentido no es ni historia ni arqueología, sino un trascendente lenguaje simbólico que perpetúa, bajo ciertos símbolos concretos, los sagrados misterios de los antiguos. Sólo aquellos que ven en ello un estudio cósmico, el trabajo de una vida, una inspiración divina para pensar mejor, sentir mejor y vivir mejor, con el propósito de obtener la luz espiritual y considerar la vida diaria del verdadero Francmasón como un medio para lograrlo, han conseguido apenas una superficial visión interna de los verdaderos misterios de los antiguos ritos.

La antigüedad de la esencia masónica no puede ser calculada por siglos ni milenios, porque en realidad su origen se limita al mundo de las formas. El mundo, tal como lo vemos, es tan sólo un laboratorio experimental, en el cual el hombre se encuentra tratando de edificar y expresar medios cada vez mayores y más perfectos. Dentro de este laboratorio se filtran miríadas de rayos, que descienden de otras jerarquías cósmicas (Grupo de inteligencias superiores que rigen el proceso creador del cosmos). Tales enormes globos y orbes que concentran sus energías sobre la humanidad y moldean sus destinos, hacen esto dentro del mayor orden, cada cual por su lado y a su modo; el edificio masónico puede constituir el núcleo de acción en que dichas jerarquías puedan manifestarse, puesto que una verdadera logia es la plasmación minimizada del universo, no sólo material sino simbólicamente, y de su labor siempre consagrada a la gloria de su Gran Arquitecto. Libre de limitaciones de credo y secta, el Francmasón debe erguirse como amo de toda fe; el que emprenda el estudio de la Francmasonería sin darse cuenta de la hondura, la belleza y el poderío espiritual de su filosofía, no podrá jamás sacar nada permanente como fruto de sus estudios. La antigüedad de las Escuelas Esotéricas puede ser localizada por el estudiante, muy atrás, en la aurora de los tiempos, edades y periodos que datan de cuando apenas se estaba levantando el templo del Hombre Solar. Aquél fue el primer Templo del Rey, dentro del cual se daban y conservaban los verdaderos misterios de la antigua morada, y fueron los dioses de la creación y el espíritu de la aurora los primeros en techar la logia del Maestro.

El hermano iniciado comprueba que sus llamados símbolos y rituales son meras fórmulas elaboradas por la sabiduría a fin de perpetuar ideas incomprensibles para el hombre medio. También se da cuenta de que sólo algunos Francmasones de hoy saben o aprecian el místico significado que se encierra en los rituales. Con fe religiosa, quizá perpetuamos la forma, adorándola en lugar de la vida, pero aquellos que no han reconocido la verdad en la rigidez del ritual, que no han podido reconocer la esencia a través de su envoltura en palabras bien rimadas, no son Francmasones, a pesar de sus grados ostensibles y de sus honores externos.

En el trabajo que estamos emprendiendo, no tenemos intención de tratar del moderno concepto de la Orden, sino considerar a la Francmasonería como realmente es para aquellos que lo intuyen: un gran organismo cósmico, cuyos verdaderos componentes e hijos se encuentran atados no por medio de promesas verbales, sino por vivencias tan reales que los ponen en condiciones de captar un más allá y laborar a niveles tan sutiles que el materialismo no permite siquiera imaginar. Cuando esta apertura se realiza, y los misterios del universo se extienden ante el aspirante candidato, sólo entonces, en verdad, se descubre, lo que la Francmasonería es realmente. Ya no le interesan más sus aspectos secundarios, porque ha conseguido penetrar en la Escuela de Misterio, a la cual es capaz de reconocer sólo cuando él mismo, espiritualmente, forma parte integral de ella.

Todos los que han examinado y estudiado la antigua sabiduría, no tienen la menor duda de que la Francmasonería, como el universo mismo, que es la más grande de las escuelas, trata de la revelación de un principio triple, porque todo el universo se encuentra bajo el gobierno de los mismos tres poderes, a quienes se suele llamar los constructores del templo masónico. No se trata aquí de personalidades, sino de principios, de energías grandemente inteligentes y de fuerzas que en Dios, el hombre y el universo tienen sobre sí la responsabilidad de moldear la sustancia cósmica dentro de la morada del rey vivo; el templo edificado en las primeras edades de esfuerzo inconsciente, y luego consciente, de cada individuo, el cual expresa en su vida los principios creadores de estas tres potencias.

El verdadero afiliado del antiguo Gremio se daba cuenta de que la estructura del templo que se ocupaba en erigir al Rey del Universo, era un deber o, mejor, un privilegio que debía a su Dios, a su hermano y a sí mismo. Se percató de que se deben dar ciertos pasos, y de que su templo debe ser construido de acuerdo con un plan. Hoy día parece, sin embargo, que ese plan se hubiera perdido, pues en la mayoría de los casos, la Francmasonería no es ya un arte operante, sino meramente una idea especulativa, hasta que cada hermano, al leer los misterios de su simbología y percatarse de las hermosas alegorías ocultas en su ritual, viene a caer en la cuenta de que sólo él mismo tiene en sí, las claves y los planos por tan largo tiempo perdidos para su Gremio, y que si pretende enterarse de lo que es el arte real de la construcción simbólica, sólo lo logrará utilizando con pureza los elementos esenciales de su propio ser.

La verdadera Francmasonería es esotérica; no es una cosa de este mundo concreto. Todo cuanto aquí tenemos es sólo un vínculo, medio de manifestación, introducción a través de la cual puede el estudiante pasar hacia lo desconocido. La Francmasonería no tiene mucho que ver con las cosas materiales excepto comprobar que la forma está moldeada por la vida, y manifestar lo que la vida contiene. Consecuentemente, el estudiante trata de moldear su vida de modo que la forma, glorifique a la divinidad cuyo templo está él levantando lentamente en la medida que logre despertar, uno por uno, a los valores que lleva dentro de sí y los dirija para laborar conscientemente en el plan que el destino le ha deparado.

Hasta donde es posible averiguar, la antigua Francmasonería y las hermosas alegorías cósmicas que ella enseña, perpetuándose a través de centenares de logias y antiguos misterios, constituyen la más vieja de las Escuelas iniciáticas de los Misterios (Este es un término usado desde la antigüedad para designar el aspecto esotérico de los ceremoniales religiosos. Al pasar el candidato a través de estos misterios o pruebas, era iniciado en los misterios de la Naturaleza y el aspecto arcánico de la ley natural); y el haber subsistido a través de las edades no ha dependido de sí misma, como un organismo exotérico de individuos parcialmente evolucionados, sino de la hermandad oculta, del lado esotérico de la Francmasonería. Todas las grandes Escuelas de Misterios tienen jerarquías según los planos espirituales de la Naturaleza, los cuales se expresan por sí mismos, en este mundo, mediante credos y organizaciones. Cuando el verdadero estudiante trata de surgir por sí mismo del cuerpo exotérico hacia lo espiritual, al par que trata de juntarse al grupo esotérico, que, aunque carente de morada (o logia) en el plano físico de la Naturaleza, es muchísimo más grande que todas las logias juntas, para las que se convierte en el fuego central. Los instructores espirituales de la humanidad deben trabajar en un mundo concreto, con motivos comprensibles a la inteligencia humana y así es como el hombre empieza a entender el significado de las alegorías y los símbolos que circundan su tarea exotérica tan pronto como se encuentra preparado para recibirlos. El verdadero Francmasón se da cuenta de que el Trabajo que en el mundo realizan las Escuelas de Misterio es de índole más bien inclusiva que exclusiva, y que la única logia suficientemente amplia para expresar sus ideales es aquella cuya cúpula son los cielos, cuyas columnas los límites de la creación, cuyo cuadriculado piso se halla compuesto por las entrecruzadas corrientes de las emociones humanas y cuyo altar reside en el humano corazón. Los credos no pueden atar al verdadero buscador de la verdad. Al percatarse de la unidad de ésta, el Francmasón comprueba también que las jerarquías con las que él colabora le han transmitido, en diferentes grados, los místicos rituales espirituales de todas las Escuelas del pasado, y que si se arriesga a ocupar un puesto en el plan, no debe entrar a este sagrado estudio teniendo en vista lo que pueda sacar de él, sino en lo que puede ser útil en la expansión de esta trascendental labor.

En la Francmasonería yace oculto el misterio de la evolución, igual que la solución al problema de la existencia y la ruta que el estudiante debe seguir con el objeto de unirse conscientemente a aquello que realmente constituye los poderes latentes tras de los procesos nacionales e internacionales. El verdadero estudiante comprueba, sobre todo, que la obtención de grados no convierte al hombre en un Francmasón. Un Francmasón no es el producto de un nombramiento; es un evolucionado, y debe darse cuenta de que el lugar que ocupa en la logia exotérica no significa nada en comparación con su puesto en la logia espiritual de la existencia. Debe descartar, para siempre, la idea de que puede ser instruido en los Misterios sagrados (o que le pueden ser comunicados oralmente); o que el ser miembro de una organización basta para mejorarlo en todo aspecto. Debe comprender que su deber consiste en construir y desarrollar las trascendentales enseñanzas en su propio ser: que nada, salvo su propio ser purificado, puede abrirle la puerta de los impenetrables arcanos de la conciencia humana, y que sus ritos masónicos deben ser eternamente especulativos hasta que los haga operantes, viviendo la vida del Francmasón místico. Sus responsabilidades kármicas aumentan con sus oportunidades. Los que se hallan rodeados de sabiduría y oportunidad para progresar por sí mismos y no aprovechan tales oportunidades, son obreros perezosos que, espiritual, si no físicamente, serán arrojados del templo del Señor.

La Orden Masónica no es una mera organización social, sino que está compuesta por todos cuantos se han comprometido ante sí mismos y ante sus hermanos a aprender y practicar juntos los principios de misticismos y de los ritos ocultos, no por antiguos menos eternos. Son (o deberían ser) filósofos, sabios, individuos de mente equilibrada, dedicados a la Francmasonería, y comprometidos en aquello que más quieren: trabajar para que el mundo sea mejor, más sabio y más feliz, porque ellos lo vivieron. Los que penetran el valor de estos ritos y pasan entre columnas buscando prestigio o ventajas de índole material, son blasfemos, y aunque en este mundo podamos considerarlos como gente de éxito, en realidad los fracasos cualitativos les han cerrado las puertas del verdadero rito, cuya clave es el desinterés y cuyos obreros han renunciado a los bienes tangibles del momento.

En épocas pretéritas se requerían muchos años de preparación para que el neófito lograra la oportunidad de ingresar al templo de los Misterios. De este modo, el frívolo, el curioso, el débil de corazón, y los incapaces de resistir las tentaciones de la vida, eran automáticamente eliminados por su incompetencia para llenar los requisitos de admisión. El candidato triunfante a su paso entre columnas, ingresaba al templo dándose cuenta perfecta de su sublime oportunidad, de su trascendente obligación, y del místico privilegio ganado por sí mismo en el curso de años de ardua preparación. Sólo son verdaderamente Francmasones los que ingresan al templo reverentemente, los que no buscan ni loas efímeras, ni cosas de la vida, sino los tesoros eternos, y cuyo único deseo es conocer el verdadero misterio de la Orden en donde pueden reunirse como honestos obreros con los que vivirán como constructores del Templo Universal en el futuro.

El Ritual masónico no es una ceremonia, sino una vida que vivir. Sólo son verdaderamente Francmasones aquellos que, habiendo dedicado sus vidas y fortunas al altar de la llama eterna, emprenden la construcción de un edificio universal del cual son conscientes, y su Dios, el arquitecto viviente. Cuando tengamos Francmasones así, la Orden volverá a ser operante, el flamígero triángulo brillará con redoblado esplendor, el difunto hacedor se levantará de su tumba y la Palabra perdida, tanto tiempo oculta al profano, se revelará otra vez, con el poder que renueva todas las cosas.

sábado, mayo 13, 2006

SIMBOLOGIA Y SECRETOS DEL AZUL


Cuando los colores son dispuestos en el pentagrama, el azul figura en el ángulo inferior izquierdo, y a partir de él ocurren las situaciones ritualísticas que podrían influenciar nuestros cuerpos y mentes, hasta el punto de que sin ser raro, encerráramos nuestros trabajos, antes casi entorpecidos, en una sensación placentera de bienestar físico y emocional, bien diverso de aquella que muchas veces nos acompaña cuando nos iniciamos.

Tendiendo a indagar si el color azul del interior del templo podría ser uno de los fuertes factores de influencia, inicié alguna lectura sobre la simbología y los efectos psicométricos de ese color. Sorprendido con la riqueza de detalles inherentes al asunto, decidí compartir con los hermanos, las informaciones que capte por medio de este trabajo.

El azul, es un color fundamental para nuestra orden. De los diversos grados del Rito Escocés, los tres primeros corresponden a la masonería azul, que se refiere directamente a las logias simbólicas de San Juan, así es llamada por ese color a relacionarse con la espiritualidad, al orden, a la tolerancia, a la lealtad y a la honestidad, virtudes a ser desarrolladas, en lo más íntimo de los iniciados el decorrer de su trayectoria ascendente por la Escala de Jacob.

Cuando simbólicamente, los colores son dispuestos en el pentagrama: tenemos que el azul figura en el ángulo izquierdo inferior, por tanto en la base y es a partir de él que ocurren las transiciones cromáticas, correspondiendo a las diversas fases de la iniciación.

Es interesante observar que la primera de esas transiciones ocurren del azul para el verde, que se encuentra en el ángulo superior derecho, eso implica un camino ascendente, de izquierda hacia la derecha, en dirección a la luz solar, (amarilla) considerando eso por los esotéricos como un movimiento de expansión, de adquisición de conocimiento.

Similarmente, cuando los colores son dispuestos en cruz, el lugar del azul es el occidente, y por lo tanto, el mismo lugar en dónde se encuentra la puerta de entrada al templo y dónde se inician las marchas de los grados simbólicos.

Históricamente, el color azul, forma parte de las más diversas culturas, desde el siglo XIII, el manto de coronación de los reyes franceses, era azul luminoso, hoy como conocido azul-real. En el pasado se valorizaba mucho al profesional que producía colorantes azules para pigmentos. Esa práctica , llevó a ciertas curiosidades, cómo, que mientras más brillante fuese el azul de una pieza de ropa, más alto sería el nivel social de su dueño.

Por otro lado, hubo la prohibición del uso de vestimenta azules por parte de los funcionarios de la iglesia en la edad media, debido a su origen. Para la obtención del azul, era necesaria la mezcla de una planta conocida en europa central como ísatis (puede ser el índigo o el añil) con orina humana, en una proporción de veinticinco kilos para seiscientos litros.

Sabíase también, que de la fermentación de esa mixtura resultaba un alcohol, y cuanto más alcohol, mayor la cantidad de tinta.

Consecuentemente, ofrecíase a los trabajadores grandes cantidades de bebidas alcohólicas para que orinasen fuertemente, aumentando así la producción de blanco-índigo, los tejidos eran sumergidos in natura en esa solución y secados al aire libre para que sufrieran oxidación y se transformarán en azul-índigo.

Esa fue la causa que movió al Papa, en 1570, a determinar tal prohibición, la profanidad del origen de aquel color. Por esa razón también, que en Alemania se denominaba a los bebedores con la expresión de "azul", refiriéndose al consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

Ya en Inglaterra y en los Estados Unidos se utiliza la palabra "blue" que también significa "azul" para los individuos que se sienten tristes, melancólicos, "blues" para la música sentimental y retrospectiva de compositores de origen negro o influenciados por ellos.

Desde el punto de vista religioso, tenemos el "azul" asociado con el dios egipcio Amon, del Egipto antiguo y figurado en la representación mitológica hindú antiguo de Vishua, como Krisha, en el manto del dios Nórdico, Odín, en la túnica de Jesús como doctrinador, y en el manto de la virgen María, poéticamente también llamada de lirio azul, símbolo de pureza y de modestia.

En las pinturas antiguas, frecuentemente se vé a la virgen extendiendo su manto azul para proteger a los fieles. En el arte budista es el color del espacio vacío, y siempre fue usado como fondo para la representación de la imagen de Buda.

Otra aplicación religiosa de ese color era la vinculación con la protección contra los malos espíritus. Romanos, Germanos y Eslavos usaban moras y paños azules para ese fin. Las criaturas al nacer eran envueltas en tejidos azules y cuando se morían eran enterradas en cajas de ese color. Los funcionarios de los cementerios suizos y alemanes, vestían de azul, para alejar los demonios.

Los egipcios guardaban las piedras semipreciosas conocidas como lapizlázuli, como sagrada, pues a partir de ella es que teñían de ultramarino, el color de los dioses, para hacer los ojos azules de las máscara de los faraones, la piedra era derretida hasta dar un tipo de esmalte vitrificado, tan caro como el oro.

Considerando el color del despertar de la espiritualidad, el azul, es el único capaz de producir calma, tranquilidad, ternura, afectuosidad, paz y seguridad. Favoreciendo las actividades intelectuales y disponiendo el ánimo de los hombres a la meditación.

La contemplación del azul, determina la profundidad del sentimiento de penetración en el infinito y sensación de ligereza y satisfacción, estimulando en la personalidad, la parsimonia y la sensatez. La psicología profunda, lo asocia a una liberación espiritual, a una configuración de vida moderada, leve y superior, a un punto tal, de recomendarse que se pinten de azul, las paredes de los lugares sujetos a mucha tensión donde hay discusiones y desaveniencias.

En un sentido más profundo, es el color de identificación del ser humano con el planeta, que observado desde el espacio, es de un azul indescriptible. Si alguien presenta aversión o miedo cuando está en presencia del azul, puede significar, desequilibrio psíquico, ansiedad excesiva, inquietud, inconstancia, orgullo, rebeldía y necesidad de realización emocional insatisfecha.

Orgánicamente, los efectos de la aplicación del color por diferentes medios y sistemas, se resumen en: reducción del pulso, de la presión arterial, y de las frecuencias cardíacas y respiratorias, inhibición de la adrenalina, efecto hipnótico en el sistema nervioso central, recargando energéticamente al organismo.

Considerando esos efectos benéficos, se indica en los tratamientos cromoterapeúticos como coadyuvante en los casos de estrés, fatiga, convalecencia, presión alta, obesidad, taquicardia, palpitaciones, nerviosismo, insomnio, irritabilidad, celos, miedo, inseguridad, ansiedad, alcoholismo, convulsiones, agitaciones, psicomotora y jaquecas.

En contrapartida, no se recomienda el empleo del azul, en los casos de presión baja, parálisis y principalmente en las depresiones. De las formas de aplicación, los especialistas prescriben desde el uso de ropas hasta el empleo de cristales y piedras azules, directamente sobre la región tratada, el acondicionamiento del ambiente, con la utilización de iluminación cromatizada y la pintura de la paredes, lo que es sabio y no apenas coincidentemente aplicado en nuestros templos.

El azul del interior de los templos, nos lleva según Goethe, en su Doctrina de Cores, a perseguir algo que huye de nosotros, atraídos por la sensación del azul, parece retroceder delante de nuestros ojos como la lejanía del cielo, o las montañas que se ven a lo lejos. Esa búsqueda constante, conduce, ciertamente a la evolución del espíritu y de la mente.

Finalizando, transcribo un valioso ejercicio de relajamiento titulado "Tornado a la Luz Azul", sugerido por el Médico Psiquiatra Gerald Epstein, especialista en Terapia por Imágenes Mentales.

"Cierre los ojos. Respire tres veces y vea el oxígeno que usted está inspirado en forma de una luz azul dorada, formada por el azul sin nubes, y el sol dorado brillante: vea el gas carbónico que usted expira en forma de fumarada ceniza, como fumarada de cigarro, siendo llevada por el aire y desapareciendo. Vea la Luz tornárse azul cuando entra en su cuerpo, pasar por su corazón y viajar homogénea, ligera y suavemente por las arterias y capilares, sabiendo que en cuanto eso pasa, usted está relajado. Cuando la Luz haya pasado por todo el cuerpo, abra los ojos."

" ..... el azul, símbolo de verdad y eternidad de Dios

(porque es verdadero y eterno) permanecerá siempre

como señal de inmortalidad humana "

Fabio C.B. de Abreu-e-Lima

MODELOS SIMBÓLICOS BINARIOS


Por José Ramón Gonzalez
(Tomado de su Libro "Simbólica del grado de Aprendiz")

La "puesta en oposición" se sitúa al principio de toda percepción y constituye el principio de todo proceso de pensamiento. La educación consiste en practicar este proceso en diversos aspectos, aunque cabe señalar que la puesta en oposición del bien y del mal puede conducir a la actitud maniquea, que en sí misma contiene sus propias limitaciones.

La vía iniciática propone al neófito buscar su bienestar por su propios medios, proporcionándole el camino a seguir y los medios de acción.

La primera etapa de la formación iniciática consiste en tomar conciencia del "Avidya", estado gracias al cual podemos percibir nuestro entorno. La percepción por los sentidos impone límites; a manera de ejemplo: el órgano de la vista percibe las vibraciones luminosas comprendidas entre el rojo y el violeta pero no percibe las ondas electromagnéticas de ciertos colores. Resulta lo mismo para los demás órganos de los sentidos. Por una parte, nosotros interpretamos por medio de las facultades mentales las percepciones sensoriales, que varían en cuanto a la forma según el momento y el lugar. De tal manera, en occidente estamos familiarizados con la lógica aristotélica, aunque como bien sabemos, existen otras formas de lógica igualmente válidas y respetables.

La segunda etapa de la formación iniciática consiste en percibir la acción de las fuerzas que están en nosotros, denominadas "Maya", que nos impiden liberarnos del mundo de las apariencias. El neófito es advertido de cuidarse de la tentación de luchar contra estas fuerzas "Maya", ya que combatiéndolas no hace más que reforzarlas . La tercera etapa de la formación iniciática consiste en enseñar una estrategia y una táctica de combate. La gran epopeya del Bhagavad Gita relata el combate entre el iniciado - guerrero "Arjuna", bajo la conducción del iniciador Krishna y el principio del mal.

Una clave de primordial de la enseñanza de esta lucha consiste en pasar de la oposición a la complementariedad. En lugar de oponer el bien al mal -lo que implica un juicio hecho bajo la influencia dominante de Maya-, hay que aprender a aceptar la coexistencia de las cosas como partes de un todo, de una sola realidad. El juicio moral viene después, cuando de lo que se trata es de actuar sin negar al prójimo ni a sí mismo. La aceptación sin juzgar es una condición objetiva de la vía iniciática, mientras que el juicio moral posterior es su condición subjetiva.

Veamos ahora en qué consiste el proceso de complementariedad: comentaremos enseguida siguiendo a Berteaux, dos ejemplos típicos, referentes el uno a la tradición china y el otro a la civilización contemporánea.

Partamos de los conceptos Fuerza y Belleza y coloquémonos en las extremidades de un modelo bipolar:

Aquel que no posea más que la Sabiduría será como un pozo de Ciencia, pero será incapaz de poner en acción una fuerza de realización; no le será de ninguna utilidad, ni para sí ni para su prójimo. Por su parte, aquel que posea exclusivamente la Fuerza será como el Toro, que simboliza la potencia ciega. Aquel que se sitúe entre los dos polos Fuerza y Sabiduría está en posibilidad de transitar por el camino de una realización armoniosa. Ambos polos se complementan y de esta manera, el modelo bipolar tomado de referencia permite a cada quien "Situarse" .

En todo caso, gracias a la meditación podremos notar nuestra inclinación hacia uno de los polos y a través de la voluntad consciente corregir nuestro comportamiento hacia el equilibrio, dedicando una mayor actividad a la realización de cosas ubicadas en el polo complementario. De acuerdo con lo anterior, el modelo de referencia, que "sitúa", puede convertirse en guía de comportamiento.

La enseñanza mediante los modelos binarios complementarios se encuentra en muchas tradiciones, algunas de ellas muy antiguas. A manera de ejemplo, comentamos la tradición china del I Ching, que propone cuatro modelos binarios de trigramas complementarios, denominados en conjunto "Pa Kua" (ocho senderos):

Como podemos notar, estos trigramas ponen en evidencia a simple vista la complementariedad, pues a cada trazo continuo de uno de los polos, corresponde un trazo discontinuo del segundo polo.

Estos cuatro modelos están dispuestos alrededor de un centro común, de manera que forman una rueda de 8 rayos con 64 combinaciones posibles entres sí.

Pasando de los trigramas a los exagramas, incorporados a su vez en los modelos simbólicos binarios complementarios (utilizados de manera intensiva en la antigua China), cabe mencionar que el I Ching ofrece un total de treinta y dos modelos binarios.

Sería un error creer que el principio de complementariedad pertenece al pasado y que la civilización actual dispone de procesos de pensamiento más elaborados que lo sustituyen. Una muestra clara de la pervivencia de dicho modelo podemos encontrarla en la física nuclear actual .

"Contraria Sunt Complementa"

A lo largo de la década de los años 1920, un grupo de físicos -que entonces no poseían la notoriedad de la que gozarían más tarde (entre ellos estaban por ejemplo Albert Einstein y Neils Bohr), se reunieron en Copenhague para confrontar sus ideas, que desafiaban temerariamente ciertos conceptos fundamentales de Newton tomados hasta entonces como verdades absolutas, aunque se encontraban un poco desconcertados: Uno de los puntos de controversia se centraba en la estructura de la luz, pues mientras que una parte del grupo intentaba demostrar que ésta tiene una estructura ondulatoria, la otra afirmaba que dicha estructura era de naturaleza corpuscular.

La contradicción resultaba incómoda, pues si la luz respondía a una de las estructuras confrontadas no podría responder a la otra y viceversa... -¿Y por qué no?- fue la pregunta que se atrevió a hacer Neils Bohr. Siendo ambas posiciones producto del pensamiento humano, su resultado responde a la vez a la naturaleza de lo observado y al pensamiento del observador. De esta forma nacía la idea de la imposibilidad por el observador de dar una respuesta totalmente objetiva a las peguntas que éste puede formularse sobre la naturaleza.

De tal manera, este científico - filósofo redescubría el principio de Complementariedad, ubicado en la base de toda enseñanza iniciática. Cuando Neils Bohr recibió el Premio Nobel de física, diseñó su blasón inscribiendo en él la sentencia "Contraria Sunt Compementa" (los opuestos son complementarios), resumiendo así lo que él mismo consideraría, si no como lo esencial de su investigación científica, sí al menos la base misma del proceso de su pensamiento.

Los dos tipos de experiencias sobre la estructura de la luz se han repetido con precisión creciente, sin que hasta el momento se haya podido cambiar la estructura de los planteamientos iniciales de Bohr. Newton había creado con sus propias bases de pensamiento los conceptos de Fuerza, de Masa y de Aceleración. Los nuevos conceptos de campo, curvatura de campo y Quanta de energía produjeron nuevas leyes de la física, pero también para el ser humano, una nueva manera de situarse en el cosmos.

Werner Eisenberg, otro premio Nobel de física, prosiguió al margen de sus estudios científicos -tal como lo hiciera Neils Bohr- sus meditaciones sobre la estructura del pensamiento. Es así que estudió la obra de Platón, más que para conocer mejor su filosofía, para reconstruir los modelos de pensamiento que derivaron de la misma. Por otro lado, si bien la cultura occidental se desarrolló como prolongación de la cultura judeocristiana, recibió también una herencia importante de la tradición helenística a partir de que los Padres de la Iglesia, tanto griegos como latinos, adoptaron a Aristóteles como Maestro de Pensamiento.

La teoría de la relatividad y su correlativa y correspondiente: la física quántica, han conducido a la revisión de conceptos que por considerarse anteriormente como evidentes, supuestamente no requerían demostración alguna. Hasta hace poco, el átomo de Demócrito estaba lleno, ahora está inmensamente vacío; era inerte, ahora condensa cantidades fantásticas de energía, y así podemos dar otros ejemplos similares.

Los cambios de lenguaje y de imágenes representativas suponen un cambio en la estructura del pensamiento en sí mismo. De ahí que el paso del modelo en oposición al modelo en complementariedad, o dicho de una forma más moderna: el modelo "Contraria Sunt Complementa" de Bohr, sea una etapa esencial.

El modo de pensar del mundo moderno occidental reposa sobre la alternancia de los esquemas filosóficos platónico (análisis) y aristotélico (síntesis), o desde el punto de vista de la terminología simbólica, sobre la alternancia de los modelos binario y ternario, que constituyen por cierto el fundamento de la enseñanza esotérica de la Logia en los tres primeros grados de la Masonería.

Concluyamos este apartado remarcando que una parte importante de la enseñanza en la Logia de Aprendiz consiste en poner de manifiesto los principios herméticos binarios de Complementariedad y de Correlación

domingo, mayo 07, 2006

CÁBALA Y CONSTRUCCIÓN MASÓNICA


La interpretación de la tradición esotérica y de la mística hebreas constituye el objeto de estudio de la Cábala, según expone Gerschom Scholem, tal vez el cabalista más fascinante de nuestro tiempo por su rigor y su solvencia. Nos dice tambien que la Cábala no representa un misticismo, si por tal ha de entenderse el vacío o aniquilación del individuo, requerido para alcanzar una fusión con Dios mediante la "penetración"de éste en ese vacío espiritual. Pero sí será mística, cuando el estudioso cabalista busque el "conocimiento" de Dios y de su creación más allá de la mera, pero importante, activación de sus cualidades o capacidades intelectuales. Mediante la contemplación, se llega a una percepción luminosa de la creación y de su Causa que los cabalistas consideran como una "revelación de lo primordial". La aproximación a la realidad trascendente no es meramente intelectual, como ocurre en las religiones, en las que no se plantea el tema de una "iniciación" personal, que suele ser sustituída por una "fe" simplificadora, consistente en "creer" lo que no se entiende.

El texto fundamental de la Cábala es el Sefer-ja-Zoar (Libro del Esplendor), compuesto en España por Moisés de León, a finales del siglo XIII, aunque el autor afirma haber "descubierto" el libro, que habría sido escrito en el siglo II por Simeon Bar Yochai y su hijo Eleazar, en el seno de una gruta en la que ambos se escondían huyendo de la persecución romana de aquel tiempo.

La Cábala (=Tradición o "Ley transmitida oralmente" ) postula que la manera más auténtica de conocer a Dios es practicar la introspección: "esa experiencia dual y aparentemente contradictoria del Dios que se esconde y se revela (en nosotros), determina la esfera esencial del misticismo, conduciendo a descartar otras concepciones religiosas".

El misticismo cabalístico es un conocimiento muy próximo, en su espíritu, al de la Gnosis helenística, que no puede explicarse sino mediante símbolos y metáforas. Ese conocimiento esotérico puede, sin embargo, articularse y transmitirse como teoría, aunque los cabalistas nunca han deseado hacerlo indiscriminadamente, exigiendo rigurosas cualificaciones morales, intelectuales y de madurez humana como condiciones previas de los posibles receptores, sin las que el conocimiento buscado no puede fructificar. Históricamente, el movimiento cabalístico representa la voluntad de ir más allá de la mera interpretación de la Torah como ley del pueblo judío, viendo en ella un sistema de símbolos con valor universal y traduciéndola como Ley interna y secreta del universo.

Es fácil detectar el paralelismo entre este planteamiento de la búsqueda de la Verdad y el método masónico de avance en busca del lado encubierto de la realidad a través de mitos, metáforas y símbolos que encierran los valores universales a los que el hombre ha de acceder, a través del sentimiento y de la intuición, a partir de un corazón regenerado o "renacido" mediante la iniciación personal progresiva.

El método cabalístico consiste, equemáticamente descrito, en interpretar los valores contenidos en las palabras hebreas, teniendo en cuenta que cada letra del alfabeto hebraico ( que contiene 22 consonantes, sin vocales definidas) representa un número y cada número tiene, a su vez, un valor simbólico. Las palabras tienen un significado directo, material, y otro encubierto, especulativo o esotérico. Así, dos palabras cuyas letras sumen idénticos valores poseen siempre una determinada equivalencia (este análisis es el objeto de la gematriah cabalística).

Veamos, muy sucintamente, a título de ejemplo, algunas de las interpretaciones cabalísticas que tienen un paralelismo en la terminología y en la simbología masónicas:

1.- Los símbolos masónicos se toman de la construcción. Pero el obrero masón es constructor de un templo inmaterial y los utensilios que emplea para ello son tambien ideales. Se pretende volver a construir un nuevo Templo de Salomón, formado con piedras "vivas"(cada ser humano) que dé cabida a una humanidad hermanada y regenerada a través de la práctica de la Virtud.

Salomón (en hebreo Schlomo o Schalom) significa "Paz", pero sus letras suman exactamente lo mismo que las de la palabra "Plenitud". Salomón construyó su Templo en Jeru-schalom o Jeru-schalem. Jeru significa "manifestación". Según esto, es posible interpretar que el templo ideal "se manifiestó en la Paz o en la Plenitud", siendo destruído luego por los hijos de Babel (babilonios). Babel significa "confusión", lo que refleja que la confusión destruyó la idea de paz y de plenitud que representaba el Templo y que es necesario vencerla para poder reconstruir éste.

2.- Fuera del Templo, quiso Salomón que Jirám , el Maestro, situara dos columnas de bronce. A la de la izquierda se la llamó BOAZ ("con fuerza", poder de atracción o principio femenino), la de la derecha recibió el nombre de JAKIN (que significa "él establece", lo que implica tambien "acción"o principio masculino) . Así pues, ambas columnas completaban la idea de "él establece con fuerza". "ÉL" representa al UNO universal (el SER o Jehovah de la tradición hebrea) que establece o crea con fuerza sobre el Dos y el Tres, los principios o polaridades cósmicas, formando la tríada o primer triángulo de la construcción universal.

3.- En el centro del Templo masónico, figuran, en torno al Cuadro de Trabajo de la Logia y en cada uno de tres de sus ángulos, sendos pilares representando los arquetipos que integran la primera tríada de la construcción universal: Fuerza, Belleza y Sabiduría, quedando libre el cuarto ángulo, por el que la Luz de la Inteligencia Suprema penetra en el plano terrestre, simbolizado por el número 4. El número 5 representa al hombre elevándose desde lo terreno, hacia lo que le trasciende. Se simboliza en la Logia mediante la Estrella Flamígera.

4.- El Aprendiz masón tiene tres años simbólicos y el último grado del método de ascesis iniciática llamado Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cuenta con 33 grados.

En hebreo, la palabra "gal", que significa "forma", "vibración" o "encarnación", está compuesta por dos consonantes cuyos valores son 3 y 30, respectivamente y cuya suma da 33. El sentido que la Cábala da al valor de esta palabra es el de "plenitud de la forma manifestada". Lo Esencial se manifiesta a través de vibraciones periódicas que proceden de lo invisible y retornan a lo invisible, yendo del 3 al 30 y confluyendo en el 33. Tanto el grado 33 como la edad simbólica atribuída a Cristo por los gnósticos griegos aluden a una última etapa de la manifestación formal.

5.- Los aprendices masones se sitúan en el lado Norte de la Logia y los Compañeros lo hacen en el lado Sur. En la Cábala, el Norte representa la "carne" o la "materia" y tambien el color rojo de la sangre vital. El Sur representa el espíritu, el color blanco y la pureza. Por otra parte, la palabra hebrea "scheleg" significa "nieve"y sus consonantes suman el valor 333. Pasar del Norte al Sur es elevarse sobre lo material pasando al mundo espiritual, en el que se busca la perfección de las formas puras o "blancas".

El espacio de la Logia contiene tres secciones, que en hebreo se denominan "Ulam"(= mundo), "Heikal"(sala del palacio celeste) y Dbir, que equivale numéricamente a Dbar (=hablar). Así, el masón, procedente del Ulam, ha de pasar por el Heikal para encontrar la Palabra perdida, en el Dbir.

6.- Tal vez el símbolo cabalístico en torno al cual más se haya reflexionado y escrito sea el Árbol Sefirá o árbol de la Vida. Se trata de un árbol simbólico que enlaza, en las ramas que salen de su tronco, todo lo existente. Representa la unidad uiversal y nos recuerda que nada de cuanto existe puede ser analizado aisladamente.

El "Ein-Sof" (Lo infinito, lo que no tiene fin ni principio), que es el nombre que da la Cábala a Dios, es tambien "lo misterioso", que ha de ser descubierto a través de sus manifestaciones en el universo. En efecto, el Ser generador se manifiesta mediante la "emanación", la "creación", la "formación"y la "acción". Estas cuatro polaridades del Ser en acción se distribuyen en diez "sefirots"o etapas : Kether o Corona suprema; Jojma o Sabiduría; Binah o Inteligencia; Jesed o Gracia; Yebora, o Fuerza; Tiferet, o Belleza; Netsah, o victoria; Jod, o Gloria; Yesod, o Fundamento y Maljut, o Reino. El Hombre resume en sí mismo todos estos sefirots y, por ello, habría sido creado en último lugar.

Siguiendo la descripción esotérica de la creación, contenida en el Libro del Génesis, las tres primeras sefirots representarían emanaciones previas a la creación de nuestro mundo, que comenzó realmente con la cuarta sefirot o "Chesed" (=Sabia Compasión, o primer "día"), seguida de la "Geburah"(= Fuerza, en el segundo día) y de la "Tiferet"(= Belleza, en el tercer día), concluyendo con las cuatro últimas antes mencionadas. Es decir, que Sabiduría, Fuerza y Belleza son, en la Cábala, como en Masonería, los tres arquetipos fundamentales del universo.

7.- Pero para adquirir el pleno Conocimiento, contenido en las tres primeras sefirots, que precedieron a la creación del mundo, el hombre, creado en último lugar, habrá de realizar un camino de "retorno" por cada una de las siete últimas sefirots, no pudiendo pretender alcanzar el fruto del Árbol de la Vida sin llegar antes a la Sabiduría Compasiva. Esta es, precisamente, la temática del grado 30º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Amando Hurtado

El Triángulo



El concepto que tenemos del triángulo se relaciona con una figura geométrica de tres lados y tres ángulos, cuando los lados y ángulos son iguales estamos hablando de un triángulo equilátero. Desde el punto de vista filosófico y dentro de la simbología Mas.:con la denominada plancha triangular, la cual contiene tres preguntas que nos sirven para conocer su calidad Moral, Física e Intelectual, partiendo de una visión individual y ampliándose a una general. EL simbolismo que podemos entender con el triángulo nos permite reconocer la representación de la vida y la naturaleza así como del proceso de evolución del universo. Cada lado del triángulo tendrá como significado el cual lo podemos relacionar para complementar una idea que estemos analizando o desarrollando tanto a nivel físico como mental, por ejemplo: el ciclo de la vida, esta comprendido por tres estados, a saber, el nacimiento, la vida y la muerte. Un aspecto importante del triángulo es que resulta perfecto tanto en su estructura lineal como en la angular, esto entendido en el equilibrio, la perfección y la rectitud que ejerce la energía cósmica sobre nosotros; recapacitando, podemos encontrar que hay muchas cosas, componentes o procesos que implican la existencia de una triángulo; consideremos lo siguiente:

• La tierra es el tercer planeta dentro de nuestro sistema solar,

• EL cual requiere de tres elementos para su regeneración, que son: aire, fuego y agua,

• Así mismo, el agua esta conformado por dos volúmenes de hidrogeno y uno de oxigeno.

Como se comento anteriormente, cada idea que se desarrolle en nuestra mente, tendrá para lograrse tres factores o elementos, ya que si hablamos de geometría, la tenemos que relacionar con que los cuerpos tienen forma, densidad y color. Respecto a la luz, en su proceso de descomposición, encontramos los tres colores primarios: amarillo, azul y rojo. Dentro de los mismos triángulos, nos debemos de referir a que existen tres tipos, el equilátero, el isósceles y el escaleno. Dentro de la física, se nos dan tres estados de la materia, como son el liquido, sólido y gaseoso, en biología nos podemos ubicar con la existencia de tres grandes reinos: el animal, el vegetal y el mineral. Para las matemáticas, vistas como una de las ciencias exactas, existen tres tipos de números, los enteros, los quebrados y los mixtos. Para los griegos el imperio se dividía entre tres dioses: Júpiter, Neptuno y Plutón, las tres virtudes teológicas identificadas como: la fe, la esperanza y la caridad; así mismo el tiempo lo podemos ubicar en tres ámbitos: pasado, presente y futuro. Dentro de las creencias católicas, se refieren a tres ubicaciones: el limbo, el purgatorio y el infierno. Y desde luego tenemos que tener presente la figura de los tres grandes fundadores de las religiones: Moisés, Jesús y Mahoma. Así mismo, observemos la importancia del triángulo, que la podemos ubicar dentro de la perfección y es origen de todos lo que existe y todo lo que tenemos en la Madre naturaleza, que es influenciada por energía cósmica. El elemento geométrico triángulo, se le relaciona con el símbolo de la Triada, en la creación principio de la transmutación, manifestación, renovación. En lo universal se relaciona con Júpiter, el signo zodiacal Géminis, la nota musical Mi, el color púrpura, el metal estaño, la esencia de tuberosa, el mineral aguamarina, la substancia química potasio clorhídrico y en el hombre esta asociado al Plexo esplenico, hígado y tensión muscular. Dentro de la numerología, los números rigen su personalidad, de manera breve enunciare que la numerología es un sistema filosófico-religioso de Pitágoras que explica por medio de los números la formación del Universo, fue desarrollado en Egipto y había sido empleado en otros antiguos pueblos para explicar el misterio de la Creación. Pitágoras lo adoptó y lo dio a conocer al mundo occidental en base a dos normas
básicas:

• Los números son los símbolos representativos de los principios
eternos que rigen los secretos de la Creación.

• Cada número representa una fuerza en actividad que contiene el
conocimiento del Poder de la cual es atributo.

Así, la numerología nos permite estudiar la propia naturaleza y la de quienes nos rodean. Y para los nacidos el 3, 12, 21 y 30 de cualquier mes, podemos decir que son: de mente rápida y aguda. Creativos pero no lo suficientemente prácticos. Talentosos para expresarse. Disfrutan de la vida social. Tiene posibilidades en el campo de lo artístico. Soñadores de grandes aventuras. Simbolizan al planeta Júpiter y tiene una relación especial con los números que ocupan el 3er. Lugar (3, 6, 9) y sus múltiplos. Son ambiciosos. Se sienten insatisfechos en una posición subordinada. Tienen metas elevadas y desean dirigir. Excelentes en el desempeño de posiciones de mando. Sus defectos más notorios son la tendencia a ser autoritarios; por eso tienen muchos enemigos. Son particularmente orgullosos, y les desagrada deber favores. Sus días favorables para sus planes: 3, 12, 21 y 30 de cualquier mes. El 3 posee cualidades de autoexpresión. Tiene necesidad de comunicarse. Irradia alegría y entusiasmo. Aprecia el romanticismo, arte, belleza y los placeres en general. El 3 tiene una naturaleza emocional muy fuerte. Sensible al halago. Ambicioso y orgulloso. Debe expresar su talento mediante alguna manifestación artística. Para concluir, debemos tener presente que un ángulo del triángulo este apuntando hacia arriba, significa que toda duda que exista en la base o abajo, la solución se encontrara en el vértice o en la parte superior, esta figura bien conocida y respetada por los egipcios los cuales construyeron tres pirámides perfectas, que semejan la constelación de Orión, constituida por tres estrellas, en la misma situación que las pirámides egipcias. El triángulo resulta ser un símbolo muy importante en todos los sentidos, por lo que debemos tener presente que es la fuente de la existencia, de la perfección y de la vida.

Es cuanto.





M.:Mas.: Hiram