domingo, setiembre 25, 2005

ORACIÓN MASÓNICA

"¡Gran Arquitecto del Universo, fuente fecunda e inmortal de
felicidad, de luz y de virtud!
Cediendo a los impulsos de su corazón los obreros de este Templo, te
rinden mil acciones de gracias y te dedican todo lo que ellos han
hecho de bueno, útil y glorioso, en este día solemne en que han visto
aumentar el número de sus hermanos.
Continúa protegiendo sus trabajos y dirígelos incesantemente hacia la
perfección.
¡Que la armonía, la unión y la concordia, sean por siempre el triple
cimiento que sirva a estrechar sus obras!
Amistad, beneficencia, expresiones de las almas sensibles y
generosas, goces deliciosos de los corazones delicados y honrados;
sostened y adornad este Templo, en el cual todos nuestros esfuerzos
propenderán siempre solo a arraigarlos.
Que la prudencia, la discreción, la modestia, la amenidad, sean el
constante ropaje de los hermanos de esta Logia, y que, vueltos al
mundo civil, se reconozca siempre en sus discursos, en sus modales y
en sus acciones, que ellos son los verdaderos hijos de la luz."

CALENDARIOS Y NÚMEROS MASÓNICOS

Se llama Calendario Masónico el modo de computar el tiempo, usado entre los masones; es decir, la manera de expresar las fechas de un modo que no sea la empleada por los iniciados en la masonería.

La introducción del cómputo masónico de tiempo, se debe a los Altos Grados de diversos Ritos. En 1875, algunos acordaron suprimirle, adoptando el calendario usual.

Los principales calendarios masónicos son siete:

1º El del RITO SIMBÓLICO (el más usado en masonería).

La era masónica se obtiene añadiendo 4.000 al año en curso. Así 1989 es igual a 5989. El año masónico va del 1º de marzo (primer mes) al 28 de febrero (ó 29 si es bisiesto) del año siguiente. Febrero es, pues, el duodécimo mes. La datación masónica se obtiene según el ejemplo siguiente: 22 diciembre 1989 = 22º día del 10º mes 5989. Los doce meses de este año masónico reciben los nombres siguientes: Nissam = Marzo; Ijar = Abril; Sivan = Mayo; Thamuz = Junio; Ab = Julio; Eliul = Agosto; Tishri = Septiembre; Heshvan = Octubre; Kislev = Noviembre; Theved = Diciembre; Schevat = Enero; Adar = Febrero.

2º El del RITO ESCOCÉS.

Es el calendario hebreo puro. El año principia en septiembre; su numeración se obtiene agregando 3760 a la era vulgar, de manera que 1989 más 3760 = 5749. Los nombres y los días se designan por sus nombres hebraicos.

3º El del RITO DE MISRAIM.

Se reduce a agregar 4004 a la era vulgar y, por lo tanto, a escribir 5993 en vez de 1989.

4º El del RITO TEMPLARIO.

Cuentan como año primero el de la fundación de la Orden, que fue el 1118 de la era vulgar y escriben como año la diferencia entre la era vulgar y 1118, o sea 1989 - 1118 = 871, en vez de 1989.

5º El del RITO DE LA ESTRICTA OBSERVANCIA.

Toma como año primero el de la disolución de la Orden de los Templarios, que fue el de 1314 y escriben la diferencia entre la era vulgar y 1314, o sea 1989 - 1314 = 675 en vez de 1989.

6º El de la ORDEN DE REALES ARCOS.

Consideran como año primero el de la fundación del segundo Templo de Jerusalén por Zorobabel en 530 antes de Cristo y escriben la fecha añadiendo 530 a la era vulgar, o sea 1989 más 530 = 2519, en vez de 1989.

7º El de la ORDEN DE REALES Y SELECTOS MAESTROS.

Fechan desde 1.000 años antes de Cristo en que quedó terminado el Templo de Salomón y añaden por lo tanto 1.000 a la era vulgar, escribiendo 2989 en vez de 1989.

Las siglas utilizadas en cada caso suelen ser las siguientes:

A.L. = Anno Lucis. Año de la Luz. En algunos casos A.D.V.L. Año de la verdadera Luz. Es utilizado en los ritos Simbólico, Escocés y de Misraim.

A.O. = Año de la Orden. En los ritos Templario y de Estricta Observancia.

A.I. = Año de la invención. En el rito de la Orden de los Reales Arcos.

A.T. = Año del Templo. En el rito de la Orden de Reales y Selectos Maestros.

Por lo que respecta a los números, los masones los dividen en "femeninos" (los pares) y "masculinos" (los impares). El número 1 presenta a la divinidad; el 2, las tinieblas; el 3, es el número perfecto e indica la armonía; el 4, es el número divino; el 5, indica la luz, el matrimonio y la naturaleza, siendo definido como número hermafrodita, al estar compuesto del 3 (masculino) y del 2 (femenino); el 6, indica salud y justicia; el 7 es el número venerable; el 8, representa la amistad indicando el primer cubo: 2 + 2 + 2 + 2 = 8; el 9, es el número considerado finito; el 10, finalmente, indica el cielo porque conserva todas las relaciones armónicas: 1 (masculino) + 2 (femenino) + 3 (armonía) + 4 (número divino).

sábado, setiembre 17, 2005

Una Gran Logia en el Antiguo Egipto

Christian Jacq

En la tumba 218. que pertenece al adepto Amennakht, una escena curiosa nos relata uno de los episodios de la iniciación: se ve a un hombre cuyo cuerpo es de color negro. Es el símbolo de la sombra del sol, del individuo que no ha recibido aún la luz.

Mientras el constructor no ha sido iniciado, permanece en estado de «sombra»; por la comprensión del rito, penetrara en el corazón del sol y se convertirá en un «Hijo de la Luz», encargándose de propagarla entre sus hermanos v por el mundo.

Una intensa alegría se desprende de los ritos de la cofradía; diariamente, los iniciados hacen sacrificios a los dioses y rinden homenaje al rey vivo, al revés muerto y a todas las divinidades egipcias. Se comunican de un modo casi natural con lo sagrado, de donde obtienen la fuerza necesaria para la realización de sus tareas.

Una de las leyendas más apasionantes que nos reveló Deir el-Me-dineh se refiere al asesinato de un maestro llamado Neferhotep por un obrero que quería usurpar su cargo. El nombre del maestro está formado por dos palabras egipcias que significan «la perfección en la belleza» y «la paz, la plenitud». Simboliza, por consiguiente, el iniciado perfecto puesto en peligro por los ávidos y los envidiosos. Ahora bien, encontramos de nuevo el mito del maestro asesinado en el origen de uno de los grados masónicos más profundos, el de maestro masón.

Podríamos extendernos mucho sobre los ritos iniciáticos y la existencia cotidiana de la prodigiosa cofradía egipcia. Nos queda demasiado camino por recorrer hacia la masonería moderna para demorarnos más tiempo. Advirtamos, sin embargo, que una organización iniciática de constructores estaba perfectamente constituida catorce siglos antes de nuestra era. Sus leyes, su simbolismo, su moral alcanzan un alto grado de espiritualidad y, sobre todo, esos hombres construyen su vida al construir el templo.

Divinizando la materia, divinizan al ser humano. Perfectamente integrados en el imperio faraónico, son uno de los más hermosos florones de su sociedad y su mensaje artístico sigue hablando, directamente, a nuestro corazón y a nuestro espíritu.

Es evidente que la cofradía, rigurosamente documentada a finales de la XVIII Dinastía, existía antes. Como han demostrado los trabajos egiptológicos, las pirámides no fueron construidas por esclavos; ya en la más antigua época, los constructores se habían constituido en sociedad y los egipcios del siglo II d.C. conservaban, aún, el admirado recuerdo del genial maestro de obras Imhotep, arquitecto, médico y alquimista.

Con los adeptos de Deir el-Medineh, estamos en el meollo de la expresión primitiva de la masonería. Es el primer apogeo de la época llamada «operativa», puesto que la obra del pensamiento se concretiza directamente en la obra de las manos. El hombre estaba completo, era armonioso; exponía sus ideas a la prueba de la materia y vivía en una comunidad iniciática donde la fraternidad no era una palabra vana.

Recordaremos esos datos fundamentales cuando hagamos un balance de la evolución de la masonería moderna. Los artesanos de Deir el-Medineh nos revelaron reglas de vida mucho más importantes que cualquier otra constitución administrativa.

Fraternidad

“ El imperativo de la fraternidad es obrar con los demás tal y como desea que los demás obren con usted. De no cumplirlo, jamás podrá complacer a Dios ”.

Que tu consigna sea :

“ « Soy el guardián de mi hermano »

¿ Quién es su hermano ?

Sea quien sea, ya sea blanco o negro, joven o viejo, rey o presidente, lleva impresa la huella del Hacedor en la tierra. Todos los hombres son sus hermanos ”.

Desde el principio de los tiempos, hemos estado siempre, a pesar de no ser conscientes de ello, en contacto directo con Dios.

Parte de nuestra herencia es experimentar dicha relación con nuestro Creador a través de la comprensión consciente de nuestra interacción con los demás.

Uno de los aspectos más importantes de la transformación personal es ser plenamente conscientes del vínculo fraternal inherente a todo ser humano.

Dicho vínculo común no es otro que formar parte de una comunidad espiritual.

Puesto que Él es nuestro creador, todos integramos la misma Totalidad.

Esta conexión espiritual aspira manifestarse en la tierra.

En lo más profundo de cada individuo subyace la conciencia de un buscador nato. Todos anhelamos conseguir que en nuestra comunidad espiritual reine la fraternidad.

Dentro de cada uno de nosotros reside un modelo de unidad que avanza hacia la búsqueda de la plenitud, el servicio y el amor hacia los demás.

Al entrar en armonía con dicho modelo, logramos alcanzar la plena realización de la verdadera fraternidad.

Esta llama interior nos impele hacia el grado más alto de plenitud posible en la íntima relación que mantenemos con nuestro Creador. Sin embargo, debido a nuestra limitada comprensión de este deseo espiritual, solemos tratar de satisfacer dicho anhelo de forma material o superficial, lo que aumenta nuestra sensación de vacío interior.

Porque ese deseo fraternal al que el alma aspira, sólo puede ser satisfecho a través de las manifestaciones del espíritu:
el altruismo, el servicio y el amor.

La fraternidad es la plena realización de nuestra conexión con los demás y nuestro vínculo con Dios.

A medida que somos más conscientes de esta relación, comprendemos nuestra obligación para con todos los individuos
que integran la comunidad mundial.

Cuando alcanzamos comprender que Él se halla tanto en nosotros como en los demás, despertamos a nuestro verdadero ser.

Cuando permitimos que el amor de nuestro Creador fluya a través de nosotros, descubrirnos en los demás ese vínculo que nos une en tanto que seres humanos, nuestra común y más profunda conexión espiritual.

Gracias a ella, gracias a la fraternidad, somos conscientes de nuestra estrecha unión con todos los hijos de Dios.

Nuestra responsabilidad hacia los demás Llegará un día en la historia del mundo en el que el hombre será plenamente consciente de su responsabilidad hacia el prójimo.

En respuesta a la pregunta bíblica :

“ ¿ Acaso soy el guardián de mi hermano ? ”, la respuesta debería ser un “ sí ” rotundo.

El mundo es una comunidad de la que todos formamos parte.

Aunque nuestro “ hermano ” se halle en las antípodas, somos responsables de todo cuanto podamos hacer para relacionarnos con él.

Desde un punto de vista práctico, ¿ qué papel debemos representar a la hora de escenificar el plan divino ?

Cada uno de nosotros cuenta con misiones y oportunidades particulares para ayudar a los demás.

Al margen de nuestra situación o circunstancias, siempre podemos ser serviciales con nuestros semejantes.

El estar al servicio de los demás no significa tener que llevar a cabo obras extraordinarias o participar en la vida de cientos de personas.

Siguiendo el modelo de Jesús, debemos tratar a los demás con paciencia, ternura, compasión y amor.

Por ínfima que pueda resultar nuestra acción, en tanto que canales del amor de Dios, cuanto hagamos por nuestros semejantes será siempre la manifestación de la voluntad del Creador en el mundo material.

“ Salvo que cada entidad anímica conforme, a través de la palabra y las obras, un mundo mejor, más lleno de esperanza, un poco más paciente, más fraternal, más digno y más compasivo, la vida es un fracaso.

Aunque logre tener el mundo en sus manos, cuán baja será su autoestima, si olvida el propósito por el cual el alma comenzó esta particular travesía.

No se sobre ~ estime, pero tampoco se infravalore, pues nadie le conoce mejor que usted mismo.

El autoconocimiento no es egoísmo si encamina su vida al servicio de los demás.

¿ Quién es el más grande ?

Aquel que es siervo de todos, el que contribuye para que toda alma sienta la alegría de vivir, la alegría de tener la oportunidad de estar al servicio de su semejante ”.

Al igual que un padre ama incondicionalmente a sus hijos, Dios nos brinda en todo momento su compasión y manifiesta en la tierra su ayuda y amor incondicional a través de nosotros.

Cuando no somos capaces de perdonar a nuestro semejante, demostrarnos compasivos con él o de ofrecerle ternura, incumplimos nuestra responsabilidad en la tierra, obramos en contra de la comunidad espiritual a la que pertenecemos, incumplimos nuestras obligaciones como hijos de Dios.

Mientras estemos vivos, tenemos la oportunidad de estar siempre al servicio de los demás.

Ver en nuestros hermanos la llama de la bondad depende enteramente de nosotros.

Si somos capaces de minimizar los errores de los demás de magnificar sus virtudes, de comprender que incluso nuestro peor “enemigo” tiene amigos, nuestra interacción con los demás mejorará sobremanera.

Esto no significa que debamos aceptar ciegamente la forma de actuar o de pensar de otra persona, sino que debemos verlos con los ojos de nuestro Creador.

Al hacerlo, descubriremos que todo ser humano es digno de nuestro amor, ternura, compasión, consejos y ayuda.

“ No empezará a pensar correctamente hasta ver en la vida de aquellos a quienes desprecia, alguna de las cualidades de su Hacedor.

Porque cada entidad anímica en la tierra, sea cual sea su forma o color, o posea alguna desfiguración corporal o mental,
vive en ella por la gracia de Dios.

Porque Él no desea que ningún alma perezca que ha preparado una vía de escape.

Y a usted, en tanto que siervo e hijo del Dios viviente; le ha brindado la oportunidad de contribuir al bienestar de incluso aquellos que considera indignos de tener dicha oportunidad.

Así pues, si humilla a los demás, ¿qué clase de árbol florecerá en su propio corazón ?

Si lo hace, usted también será humillado ”.

Contemplar el bien en los demás también nos permite ayudarles a reconocer la fuerza interior que poseen.

Debemos amar a nuestros semejantes tal y como nos ama nuestro Creador.

Todo ser humano, al margen de su raza, credo y cultura, forma parte de nosotros y, en consecuencia, de la Totalidad.


Todos somos miembros de la misma comunidad.

Todos somos hijos de Dios.

LA INICIACIÓN Y LAS ETAPAS DE LA ALQUIMIA

F.´.L.´. Ariell Chris

“Aurum Nostrum non est Aurum Vulgi”

La Iniciación Ritual es un complejo laberinto ecléctico, compendio ancestral de toda la Sabiduría simbólica hermética, gnóstica, astrológica, kabalista, teúrgica, alquímica, geométrica, religiosa y filosófica, legada por nuestros ancestros, padres y civilizadores, los Elohim; suprema y poderosa reveladora de símbolos eternos capaces de transformar mediante el Arte Real todo lo inferior, vulgar y vil en reluciente y puro “AURUM” (oro).

En esta Ceremonia Trascendente que encontramos en muchas Escuelas de Esoterismo, se codifica todo el destino evolutivo de la humanidad, y ofrece al hombre buscador y sincero, las llaves de su total LIBERACIÓN, haciéndolo pasar aceleradamente por las diferentes etapas evolutivas humanas; operación que lleva todo UN PERIODO PLANETARIO de manifestación, para la humanidad común.

Es verdaderamente asombroso el constatar las semejanzas de este Ritual Iniciático Antiguo con la Alquimia operativa y su proceso transmutador de metales viles o purificadores de la Piedra.

Tanto la Ceremonia de Iniciación como las etapas del proceso Alquímico constan de CUATRO PARTES bien diferenciadas entre sí:

El Cuarto oscuro, que sirve de Reflexión al aspirante y su símil alquímico NIGREDO; la prueba del Agua y LA ALBEDO; la prueba del Aire y CITRINITAS; y la prueba del Fuego y LA RUBEDO.

Al hombre profano, la Alquimia lo reconoce como la PRIMA MATERIA, PLOMO O LA PIEDRA, todos ingredientes indispensables para llevar adelante el “OPUS MAGNUN”, LA GRAN OBRA DE REGENERACIÓN Y REINTEGRACIÓN.

EL CUARTO DE REFLEXIÓN

Plano Material

Es el Cuarto de Reflexión el escenario donde se lleva a cabo La Prueba de la Tierra.

En esta habitación particular, sin ventanas, pintada de negro y repleta de Símbolos Alquímicos fundamentales (el Mercurio, la Sal, el Azufre, Caput Mortem, las siglas V.I.T.R.I.OL. entre otros), el Profano aspirante a ver la Lux de la Tradición de Sirio escribe su testamento filosófico, mientras se despide para siempre (si la Iniciación es exitosa) de su Yo Mundano.

La Fúnebre decoración, con sus paredes pintadas de NEGRO nos alertan que nos encontramos transitando por LA NIGREDO ALQUÍMICA, “La Obra en negro” o “Negro mas Negro que el Negro”… Putrefactio (putrefacción), La Noche Oscura del Alma, el Cuervo Negro, Osiris y su desmembramiento, nuestro Señor ayunando en el DESIERTO antes de emprender su MISIÓN REDENTORA, luchando contra el GRAN TENTADOR, el “Señor de este Mundo”: Saturno, señor del KARMA (donde reina sobre la enfermedad, la muerte, la vejez, la pobreza y la ignorancia). Aquí la PRIMA MATERIA O EL PROFANO debe sufrir para desprenderse de sus impurezas y purgar sus AMBICIONES, DEBILIDADES MORALES Y TENDENCIAS AL VICIO.

Esta Prueba simboliza la Experiencia de la Muerte Física (Real y Simbólica) o la “purga de la Piedra.”

El espíritu del recién “fallecido”, aún recubierto de sus cuerpos sutiles: etéricos, astrales y mentales “siente que nada ha cambiado en él” y sin embargo nada es como antes.

Comienza a comprender LENTAMENTE y de forma dolorosa que a nada y a nadie se llevará al mundo de los muertos. Tanto tiempo como se mantenga apegado a las personas queridas y a las cosas materiales, así como a sus rutinas y vicios, tanto tiempo se encontrará en este limbo fronterizo que sólo le generará DOLOR y DESESPERACIÓN.

Esta Primera Prueba, le enseña al Aspirante la enorme importancia del DESAPEGO: a su identidad, afectos, posesiones, costumbres y adicciones (todas estas desaparecerán más temprano que tarde, por falta gratificación); o como decía nuestro GRAN MAGISTER PAPUS: Para poder entrar en la Magia hay que saber Sufrir y Morir.

Cuando esta Prueba Iniciática es realizada desde los Planos Invisibles por los Maestros de la Escuela Interna, el Aspirante es DESPOJADO de TODO cuanto da sentido a su vida. (alegoría del abandono de los metales) Dura es esta Prueba en Verdad para el Probacionista.

“La Noche Oscura del Alma”.

En la Kabalah, es el Sendero 32, el de Saturno, el representado por esta prueba, el que une a Malkuth (mundo material o profano) con Yesod o plano Astral. La letra Tau y el Arcano 21 “El Mundo” completan la simbología Kabalista de esta primera prueba.

EL PRIMER VIAJE
La prueba del Agua. El Plano Astral

Luego de la dura y dramática Prueba de la Tierra, LA PRIMA MATERIA U HOMBRE PROFANO se enfrenta a un vasto y tormentoso Océano Astral, regido por el influjo de las mareas claras o turbias de la Luna-Yesod: EPATA ALQUÍMICA DE ALBEDO o la Obra en Blanco: BLANQUEAMIENTO DEL ALMA.

Los Símbolos inherentes a esta etapa alquímica nos sugieren los poderes de lo FEMENINO: ÁNIMA, ALMA, ISIS, BLANCO, LUNA Y AGUA.

Aquí entramos en el plano Astral, mundo donde se depositan todos los deseos humanos…los altruistas así como los egoístas.

Las primeras tres sub-regiones del Mundo del Deseo (llamado así en el Rosacrucismo Heindeliano) ES EL PURGATORIO.

Esta Región confronta al neófito a todos sus sentimientos oscuros y crueles, a sus pasiones animales involutivas, vicios…todas las tendencias inferiores que se han cristalizado en su naturaleza –NEPHESCH-

El tumulto que estalla en la Logia durante esta Prueba, simboliza sin duda a las tempestades del Bajo Astral y a los espíritus aprisionados en el lodazal de sus pasiones inferiores. Aquí reina Soberana la Serpiente Nahash, devoradora insaciable de las almas débiles y viciosas.

En esta Región Purgatorial (en el proceso post-mortem), el hombre revivirá como una película pero en sentido inverso, toda su vida pasada, y todo el dolor generado a otros lo sentirá en carne propia como si fuese el suyo propio.

Aquí sentirá la sed de sus deseos INFERIORES imposibles de satisfacer, hasta PURIFICARSE de los mismos. En ese momento será “MUNDUS” –Purificado- y podrá ascender a las sub-regiones superiores del Mundo del Deseo: El Primer Cielo.

El Iniciado –LA PIEDRA QUE HA ADQUIRIDO AHORA UN COLOR BLANCO- que ha logrado realizar plenamente este proceso de purificación (simbolizado en el Ritual por la Prueba del Agua o el Bautismo de Juan) tendrá un dominio total sobre sus emociones y deseos, y erigiéndose Amo y Señor de los elementales del Agua.

Ahora su Espíritu podrá expresarse SIN NINGUNA CLASE DE INTERFERENCIA.

Una vez concluida su encarnación física, pasará directamente a los Planos Superiores del Mundo Astral, sin necesidad de pasar por el Purgatorio, Liberado y Elevado por la Serpiente de Cobre (Iod, Hei, Shin, Vau, Hei) Cliché Crístico Redentor de los Iniciados del Sendero de la Derecha.

EL SEGUNDO VIAJE
La Prueba del Aire. Plano Mental

En la Alquimia esta etapa se llama CITRINITAS. La Piedra ha adquirido ya una tonalidad amarillenta. El Profano, una vez purificado en sus sentimientos y deseos, debe ahora hacer pleno uso de sus poderes mentales, aprendiendo la dura labor de PENSAR POR SÍ MISMO.

Todas las certezas ilusorias recogidas del mundo profano serán aquí desmitificadas. Esta Prueba alegoriza el abandono necesario de las antiguas formas-ideas para que los Sagrados Conocimientos Tradicionales puedan fijarse en su mente de forma clara y perdurable.

Estabilización, expansión y purificación de los poderes del RUACH kabalista.

La simbología de esta etapa de la Gran Obra es compleja: Isis, habiendo juntado todos los 14 pedazos de Osiris dispersos en los confines de Egipto, halló que faltaba el FALO…y haciendo uso entonces de sus poderes mágicos creó uno de material Astral y copuló con él…concibiendo a HORUS, el vengador de su Padre y Liberador de Egipto.

Sin lugar a dudas este trozo del mito nos esclarece sobre los poderes creadores asexuados Mercuriales (la mente) del Hermafrodita Divino y la Partenogénesis.

En este etapa, el Iniciado aprende a Sublimar la fuerza sexual (el Falo de Osiris) hasta la Glándula Pineal (el Ojo de Horus) despertando en él la FUERZA DEL PENSAMIENTO CREADOR y dominando a los elementales del Aire, los Silfos, como preámbulo de la siguiente y última Etapa Iniciática y Alquímica: El Fuego y la Rubedo.

Según el Dr. Jorge Adoum, este viaje se refiere al triunfo sobre el cuerpo mental.

EL TERCER VIAJE
La Prueba del Fuego. El Plano Espiritual

Finalmente, la Piedra adquirió el legendario tono rojizo que caracteriza a la Piedra Filosofal, el Lapis Philosophorum, la Medicina Universal. Con ella todos los metales viles se convertirán ORO, todas las enfermedades podrán curarse, la liberación Espiritual (SOL-ORO) completa del Karma ancestral (Saturno-Plomo).

Esta última etapa es llamada RUBEDO, dominando sobre ella el SOL; Horus es su Deidad y el color es el Rojo.

En este punto crucial en el Sendero, el neófito recibe el Bautismo del Fuego Crístico y domina definitivamente a su personalidad mortal ENCARNANTE, dando nacimiento al NIÑO DIVINO, AL CRISTO, AL LOGOS, AL AMOR UNIVERSAL. LA ILUMINACIÓN. Al Matrimonio Alquímico del Yo inferior Lunar –Alma- con el Yo Superior Solar o Espíritu lo llamamos “LAS BODAS QUÍMICAS”.

Es el final de la Gran Obra Regeneradora, pero el Principio de la Gran Obra Universal, donde el Iniciado se transforma –si así lo desea- en un OBRERO Y DIOS CREADOR PARA LA GLORIA DEL SEÑOR DEL UNIVERSO.