jueves, octubre 16, 2008

EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

El concepto de un Gran Arquitecto, o Principio Divino Inteligente que constituye el foco espiritual y la Base Inmanente de la Gran Obra de la Construcción particular y universal, ha representado sin duda en todos los tiempos el fundamento de la Religión de los Constructores.

Este mismo concepto constituye el Principio Cardinal de la Masonería Moderna, pues no tienen valor masónico los trabajos que no sean hechos "a la gloria" de este Principio, es decir, con el fin de que la espiritualidad latente en todo ser y en toda cosa encuentre por medio de los mismos su expresión o manifestación más perfecta.

Se trata, sin embargo, de un concepto eminentemente iniciático, es decir, en el cual ingresamos progresiva y gradualmente a medida que nuestros ojos espirituales se abren a la luz masónica. Así pues, mientras en el principio se deja a cada masón en libertad de interpretar esta expresión de Gran Arquitecto según sus particulares ideas filosóficas, opiniones y creencias (teístas como ateístas, considerándose en este último caso el Gran Arquitecto como expresión abstracta de la Ley Suprema del Universo), se le conducirá después gradualmente, por medio de su propio trabajo interno o del esfuerzo personal con el cual se consigue todo progreso, a un reconocimiento más perfecto, a una realización más íntima y profunda de este Principio, al mismo tiempo inmanente y trascendente, que constituye la base y esencia íntima de todo lo existente.

Alrededor de esta idea central (cuyo carácter iniciático la diferencia de todo concepto o creencia dogmáticos) se han agrupado, como en torno de su centro natural, las diferentes tradiciones, símbolos y misterios que constituyen otras tantas aplicaciones y expresiones del Principio Fundamental a la interpretación de la vida y a su perfeccionamiento.

De esta manera, sin imponer opinión o creencia alguna, pero dejándole a cada cual en libertad de interpretar esta expresión simbólica según su particular educación y sus convicciones, todos son conducidos naturalmente hacia una misma Verdad, esforzándose en penetrar cada cual más adentro, llegando al fondo de su propia visión y creencia, que (como todas) tiene que ser tolerada, respetada e interpretada como uno de los infinitos caminos que conducen a la Verdad.

La vida en la tierra es verdaderamente asombrosa, extraordinaria y admirable. Sucedió algo tan grande que no tiene paralelo en la Historia del Universo, por eso la Tierra se ha poblado de dioses, los humanos son creadores, tienen la herencia divina.

Tal vez las etapas hayan sido muy lentas, hasta que el espíritu se forme y la inteligencia se desarrolle, para comprender todo y descubrir uno a uno, los secretos de la naturaleza en el espacio insondable del Universo.

Estrellas, soles, planetas, millones, millones. Distancias inconmensurables entre uno y otros. En ese torbellino inigualado de la materia, la vida que brota, como una floración del TODO y de la nada.

La ciencia hasta hoy se ha detenido junto al origen de la vida, y en los dinteles del espacio infinito, palpitante, todo poderoso, bello, insuperable, misterioso. Ante semejante espectáculo, el hombre ha podido articular una sola palabra, que encierra toda la grandeza, esa palabra, esa palabra ha surgido de los labios de los seres humanos, desde el preciso momento que aparecieron en la tierra. Esa palabra es: DIOS.

Ideal de la Verdad, del Bien, de la Belleza, de la Civilización y del Progreso. "El problema de la divinidad, ó , acaso mejor planteado, del origen del Universo y de sus fenómenos, en cuanto permanece ignorado para la razón humana, es el fundamento de las religiones y ha sido el martirio de muchas escuelas filosóficas.

Creyentes, pensadores y sabios resultan divididos, a este respecto, por límites infranqueables. Entre tanto la MASONERÍA, que busca la verdad sin exclusivismos y sin pretender ser su maestro infalible, que respeta todas las creencias sinceras y juicios honrados, aunque no acepte cuanto estima erróneo, ha debido adoptar una formula que a nadie repugne fundamentalmente y que no coarte ninguna investigación. Esa formula es la del: GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO, Con esta denominación, nuestros hermanos que pertenecen a cualquiera de las comunidades religiosas que se disputan el mundo de los creyentes, pueden reconocer y adorar a sus particulares divinidades. Aquellos otros de nuestros hermanos que no comulgan en religión alguna pueden ver en el GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO la sustancia universal con sus actividades constructoras, con sus modalidades y leyes propias y fijas, sin causa superior, realizando sus creaciones por causas secundarias, impotente para realizar el milagro y sin actos providenciales.

Cada masón, según su cultura, según su idiosincrasia, asigna esencia y reviste de atributos AL GRANDE ARQUITECTO DEL UNIVERSO. Que lo que es la masonería levanta esa formula como manifestación DE RESPETO A TODOS LOS CULTOS, COMO SIGNO DE ALIANZA ENTRE INCRÉDULOS Y CREYENTES Y COMO INCÓGNITA FORMIDABLE PARA LA CIENCIA" (Liturgia de Iniciación, G ∴L ∴B ∴).

Son en realidad, muchas las conclusiones que podemos sacar de este bello párrafo del Ritual de Iniciación, simplemente resumiremos que: la masonería respeta toda idea personal que cada hombre pueda tener de Dios, cualquiera que pueda ser esta y los alcances que individual e íntimamente se le quiera dar, y es más, la sabiduría de la Orden, a través de LA TOLERANCIA, respeta aún a aquellos que no tienen creencia alguna.

Para nosotros las pruebas de la existencia del G:.A:.D:.U:. , resultan inútiles y superficiales, pero la verdad es que este, aparte de ser un tema de inagotables discusiones que recuerdan a nuestras trasnochadas bohemias, ES UNA CUESTION DE FE y para la Orden la FE, junto a LA ESPERANZA Y CARIDAD, forma parte de las tres virtudes Teologales es decir nuestra UNION con Dios.

Aunque esto parecería muy poco científico, debo confesar que tomar los conceptos de FE y CIENCIA, como opuestos excluyentes, es demasiado simplista. No olvidemos que la FE no es completamente irracional, y la ciencia-especialmente la ciencia moderna- no está exenta de artículos de fe.

Por otra parte nosotros los masones, abrimos nuestros Trabajos "A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo", es decir: consagrados a Él, y las Tenidas son en realidad un culto dedicado al Ser Supremo, Único Creador, y cuando se consagra un Templo, abriendo la Biblia en Eclesiastés, se pide a Dios bendecir el recinto como un lugar sagrado donde alabaremos su Nombre.

He considerado importante, el recordar el concepto de los Trabajos Masónicos, para encontrar en esos conceptos la ayuda necesaria para cambiar nuestra actitud y nuestras posturas, cuando nos encontramos en Logia.

Por otra parte y nada más que a modo de comentario, la masonería, siguiendo su tradicional método de enseñanza es decir EL DEDUCTIVO, analiza el Universo y la perfección que reina en el y concluye que esta no puede ser la Obra de otro que no sea EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO.

Dios existe en todo lo creado por la naturaleza y masonería sostiene que en el hombre existe un Soplo Divino, una esencia Luminosa, que le hace practicar todos sus actos ajustados a los dictados de su conciencia.

Ya sabemos que el egoísmo es propio del hombre ignorante, pero el YO SAGRADO, el YO conciente y respetuoso, que nos guía y nos aconseja, para obrar con razón y con justicia, es nada menos, lo que en el hombre, se llama CONCIENCIA, o sea el VERBO DE LA DIVINIDAD, y efectivamente, la conciencia es el medio por el cual Dios hace llegar hasta nosotros sus dictados, sobre la manera de obrar o proceder dentro de la sana moral y perfecciona nuestros actos.

La filosofía de la Divinidad, o del concepto humano sobre DIOS, no consiste pues, en vivir, nada más porque se nos dio la vida; nuestra vida en masonería debe ser el conducto por el que nuestra inteligencia trabaja, se perfecciona y progresa, dándonos a conocer los fines que la Naturaleza persigue dentro del mundo espiritual y que nos obliga a ser útiles a la Humanidad, aún a costa del sacrificio propio.

La filosofía que entraña la enseñanza del VERBO DIVINO consiste en compenetrarse fielmente al conocimiento de la SUPREMA VERDAD, pues hay que tener en cuenta que nosotros mismos formamos parte de la Naturaleza, esa fuerza irresistible e invisible que a la vez que da vida y vigor, destruye sus obras, para poderse hacerse inmortal, y Naturaleza quiere decir Dios, no cabe duda de que en cada Ser animado existe un Soplo Divino.

El masón define a Dios como EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO y al hombre lo distingue como artífice de su propio destino, o lo que es lo mismo, la causa y el efecto de la propia Naturaleza.

Si tomamos en consideración las enseñanzas esotéricas de las explicaciones anteriores veremos que las funciones naturales de lo creado, tienen su origen en donde otras mueren para nosotros, pero la verdadera interpretación simbólica consiste en saber ser útiles a Dios y con ello lo seremos a nuestros semejantes y aun a nosotros mismos, para que mas tarde, sin temor a la muerte, podamos rendir nuestro último tributo a Él, dándole cuenta de nuestra misión en la Vida.

El masón, para cumplir debidamente su misión ante Dios, no tiene moralmente, más que cumplir con los dictados de su Conciencia, esa Virtud que constituye la enseñanza de todas las religiones.

Esa es la Doctrina más pura que debemos observar, la Moral, la Caridad, ese dorado cofre de esperanza de la Humanidad; el Honor y la Honradez; el Olvido a las injurias, la indulgencia y la tolerancia Universal porque constituyen los verdaderos Dogmas de la Teología Masónica. La HERMANDAD es el don precioso que la Divinidad hizo sobre la Tierra para consolar al hombre en medio de las tribulaciones de su vida. Constituye el dulce sentimiento de las almas grandes.

Después de todas estas consideraciones, después de definir que la sola nobleza que se nos encomienda a nuestra Orden consiste en practicar LA CIENCIA Y LA VIRTUD, podremos todavía poner en duda la existencia del GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO ? , dejo en ustedes la respuesta cabal y que su conciencia rija no solamente sus vidas sino también su masonería.

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MÚSICA Y MASONERÍA

Antonio Diez 

Revista Hermética Nº 5

La música es el arte de producir y combinar sonidos acordes de todos los elementos de creación sonora: instrumentos, ritmos, sonoridades, timbres, tonos, organizaciones seriales, melodías, armonías, etc., En su sentido más primigenio, es el arte de producir y de combinar los sonidos de una manera tan agradable al oído, que sus modulaciones conmueven el alma.

En todas las civilizaciones, la música cobra un papel importante en los actos más relevantes, social o personalmente, donde ejerce un papel mediador entre lo diferenciado (material) y lo indiferenciado (la voluntad pura), o entre lo intelectual y lo espiritual. Por ello cobra especial importancia en las ceremonias rituales, además de por su capacidad de promover las emociones. La música representa el equilibrio y orden; es un lenguaje universal.

En la Masonería, la música representa una de las siete artes liberales, simbolizando la armonía del mundo y especialmente la que debe existir entre los masones. A través de la belleza de los sonidos y de la armonía de los ritmos se llega a la sabiduría del silencio. La música es el arte de organizar los sonidos. Todo arte consiste en organizar un material de acuerdo con las «Leyes» y un propósito. La música es, en ella misma y por esencia, una masonería, una construcción de carácter iniciático. Los elementos que la componen no son los sonidos, piedras brutas, sino las notas, piedras talladas. Los tres parámetros que precisa la talla de la piedra, la precisa el sonido:

La Fuerza, que reside en la densidad.

La Sabiduría, en su «tempo» o longitud.

La Belleza, en su altura o frecuencia.

Las piedras justas y perfectas del edificio musical deben ser ensambladas: la música es una construcción, una arquitectura, un «arte real» que nos revela las leyes universales de la «Gran Obra» que podemos organizar en tres etapas.

El Silencio, vacío necesario antes de la manifestación, es el estado de aprendizaje. El Sonido, la manifestación, la toma de conciencia, el despertar del compañero. La Melodía, la organización del sonido por el maestro.

Se puede encontrar otra analogía en tres etapas, entre el método de formación del músico y del masón:

El Aprendiz: Estudia la música en sí mismo (canta). Aprende a descodificar unos símbolos o signos (solfeo) y escoge su/s instrumento/s. Para ello precisa de un maestro o instructor.

El Compañero: Alcanza la soltura en la interpretación de los signos y en la utilización de su/s instrumento/s. Colabora con otros compañeros en el canto y en la interpretación (polifonía, conjuntos instrumentales). Estudia la historia, los estilos y a los grandes maestros. En esta etapa el compañero entra en un proceso de auto-formación.

El Maestro: Su tarea es alcanzar una interpretación personal, una vivencia que haga posible la transmisión de la obra. El maestro trabaja en soledad, pero precisa de un aprendiz, del cual aprende todo lo necesario para alcanzar la auténtica maestría. Con esta relación se cierra el ciclo.

La música en la Logia esta representada por la Columna de Armonía que es el conjunto instrumental o reproductor musical destinado a la ejecución de la música masónica en el curso de las ceremonias rituales.

En las logias, hasta que en el siglo XVIII empezaron a introducirse instrumentos de cuerda, trompetas y tambores, sólo se empleaban voces.

La designación de «Columna de Armonía» aparece a finales del reinado de Luis XV para referirse al conjunto de instrumentos que sonaban en las ceremonias, que contaba con un máximo de siete instrumentistas: 2 clarinetes, 2 cuernos, 2 fagots y 1 tambor. Luego, la competencia entre las logias por contar con los más virtuosos instrumentistas originó que se admitiesen en las mismas músicos, que exentos de cotización alguna prestaban estos servicios (aunque sólo podían aspirar al grado de Maestro), y componían obras para las diferentes ceremonias masónicas (tenidas, banquetes, fúnebres, iniciaciones, etc.); estos hermanos artistas tenían el mismo derecho al voto que el resto de los hermanos y en las grandes ceremonias, celebraciones y banquetes estaban obligados a contribuir con su arte.

La Columna de Armonía tiene como misión aportar un complemento al ritual, por lo tanto es una música funcional, cuyo valor no depende en primer lugar de su valor intrínseco, sino de su adecuación al destino que se le asigna.

Quizá la más alta representación de la música masónica corresponda a W. A. Mozart, quien fue iniciado como aprendiz masón el 14 de diciembre de 1784 en la logia La Esperanza Coronada y con este motivo se interpretó en la logia su cantata «A ti alma del Universo, OH Sol» (K. 429) en la que el aria del tenor es un himno al sol y a la luz; cantata doblemente adaptada a la celebración de la gran fiesta masónica de San Juan del verano (más conocida como del solsticio de verano) y punto culminante del año masónico; y que encaja igualmente en la ceremonia de iniciación del primer grado masónico, cuando el aprendiz, después de haber sufrido las pruebas simbólicas, recibe la luz.

Agradecido y apasionado por su Logia, compuso para ella los más notables cantos, en los que no se limitó a expresar de una manera sencilla y bella el sentido de las palabras, sino que dio a las notas todo el calor de su fantasía, todas las nobles y levantadas aspiraciones de un alma conmovida por lo bueno y lo bello y ardiendo de amor por la humanidad. Con motivo de la ceremonia del paso de su padre al grado de compañero, puso música a un poema de Joseph Von Ratschky, «El viaje del compañero» (K 468) para canto y acompañamiento de piano.

Unos meses antes de acceder al tercer grado de la masonería, asistió el 11 de febrero de 1785, en la logia vienesa «La verdadera concordia», a la iniciación masónica de su amigo Joseph Haydn en el grado de aprendiz, y a quien Mozart, con este motivo, dedicó los «Seis cuartetos de cuerda».

Poco antes de la doble investidura que Mozart y su padre recibieron el 2 de abril de 1785 como maestros masones en la logia vienesa «La esperanza coronada», compuso para esta logia dos de sus más importantes composiciones masónicas: «La alegría masónica, (K 471) y la «Música fúnebre masónica» (K 477).

En 1786, con motivo de una reorganización de las logias vienesas ordenada por el emperador José II, Mozart compuso para su logia «La nueva esperanza coronada» dos cantatas masónicas: «Para la apertura de la logia» (K 483) y «Para la clausura de la logia» (K 484).

Nos encontramos todavía con tres obras de Mozart ligadas a la masonería, y en las que descubrimos a Mozart comprometido con la libertad y con los ideales de la Revolución Francesa, especialmente en «Vosotros los que honráis al Creador del Universo infinito» (K 619), que es un mensaje dirigido a la juventud alemana en el momento en que componía la ópera de la fraternidad universal. Las otras dos composiciones estrictamente masónicas a las que Mozart puso música fueron una pequeña cantata masónica, «Elogio de la amistad» (K 623), fechada en Viena el 15 de noviembre de 1789), y «Enlacemos nuestras manos» (K 623a) y que se canta constituyendo la cadena de unión.

Su obra póstuma, su canto de cisne, fue la que tituló «Pequeña Cantata Masónica», cuya audición dio en una tenida de su logia, dirigiendo él mismo la audición, dos días antes de sentirse atacado por la enfermedad misteriosa que le condujo al sepulcro.

Resulta emocionante ver a Mozart en el umbral de la muerte, olvidándose de sí y de su angustia física, cantando la fraternidad unida en el trabajo, y la presencia de la luz en el ímpetu y en el calor de la esperanza. Tres semanas más tarde, fallecía.

Una relación de músicos o músicas inspiradas por los ideales masónicos sería inacabable, pero quizás los más representativos sean: J. Haydn, I. S. Bach, L. W. Beethoven y F. Liszt.

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domingo, octubre 12, 2008

Masones reiteren pedido de Estado Laico

Comunicado de Prensa

Remiten instancia a miembros de la Asamblea Nacional para publicación inmediata

De la Gran Secretaría

En una instancia dirigida a los miembros de la Asamblea Nacional y distribuida a toda la prensa nacio­nal, la Gran Logia de la República Dominicana ha reitera­do su petición de que sea incluida la figura del Estado Laico en la nueva constitución que será debatida próxi­mamente en ese escenario.

De conformidad con la referida instancia, copia de la cual se encuentra disponible para todos los intere­sados, la petición de los masones es considerada un medio para garantizar la plena libertad de conciencia establecida en la Constitución y consecuentemente, se eliminarían todos los privilegios que en la actualidad se otorga a una denominación cristiana en particular, en perjuicio y detrimento de los intereses de todos aquellos ciudadanos dominicanos que, a pesar de profesar otra fe, se ven obligados a pagar impuestos que son destina­dos a la promoción y el provecho de una organización religiosa a la cual no pertenecen y con la que no están en comunión.

La Gran Logia de la República Dominicana, la cual celebra el 150mo aniversario de su fundación el próximo día 24 de octubre, apela al "probado sentido de deber patriótico" de los Asambleístas, a fin de que garan ticen la igualdad a todos sus representados en cuanto a sus derechos civiles.

 

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Video sobre masoneria - GLP

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miércoles, octubre 08, 2008

BREVE SÍNTESIS HISTÓRICA DEL CONVENTO MASÓNICO DE LAUSANA - SUIZA DE 1875

R:. H:. José Guzmán Estrada

Primer Gran Vigilante de la GLP

La primera tentativa de reunir en una suerte de conclave masónico a los Supremos Consejos de Grado 33 º del Mundo, fue infructífera, y se trato de lograr con un Tratado de Alianza concluido en Paris - Francia el 20 de febrero de 1834, y en aquella Gran Reunión participaron los siguientes Supremos Consejos: Francia, Bélgica, Brasil, y un tal Supremo Consejo Unido del Hemisferio Occidental, creado por un mulato de Santo Domingo, Conde Roume de Saint-Laurent (este Consejo desapareció posteriormente sin pena ni gloria). La segunda tentativa fue el Convento realizado en la ciudad de Lausana – Suiza en el período que abarco del 6 al 22 de setiembre de 1875, teniendo como objetivos principales, la revisión y reforma de las Grandes Constituciones del Escocismo de 1786, con la definición y proclamación de Principios, y con la elaboración de un Tratado de Alianza y Solidaridad. Once Supremos Consejos se fijaron estar presentes en este Convento: Inglaterra (País de Gales), Bélgica, Cuba, Escocia, Francia, Grecia, Hungría, Italia, Perú, Portugal y el anfitrión Suiza. Escocia y Grecia, fueron representados ambos por un mismo I:. P:. H:., pero se retiraron antes del término de los trabajos, hecho que motivo la firma o suscripción de los documentos finales sólo por nueve países. Los Supremos Consejos de Estados Unidos de Norte América (Jurisdicción Sur), Argentina y Colombia dieron sus asentimientos, pero no pudieron enviar representantes. Chile mando decir que daría su asentimiento favorable a las resoluciones del Conclave. Después de numerosas reuniones de trabajo en Comisiones y once Sesiones Plenarias, el Conclave Masónico fue clausurado el 22 de setiembre de 1875. Fueron básicamente discutidos los siguientes temas:

a) Una revisión de las Grandes Constituciones de 1786, retirando toda referencia a Frederico II, tomando como base la versión latina, considerada como la carta fundamental del R:. E:. A:. y A:.

b) Una redacción y conclusión de un Tratado de Unión, de Alianza y de Confederación de los Supremos Consejos.

c) Proclamación de un Manifiesto Solemne.

d) Una Declaración de Principios del Rito, cuyos cinco primeros párrafos de forma deberían ser incluidos en el Tratado de Alianza.

e) Adopción de un Monitor (Tuileur o Reteje) Escocés, especificado para cada grado del 1º al 33º, con las indicaciones sobre la decoración de la Logia , los títulos de los oficiales, los signos de orden y reconocimiento, los toques, las baterías, las aclamaciones, las marchas, las edades simbólicas, las palabras sagradas y de pase, las joyas, las medallas, los collarines, las bandas, los mandiles, etc.

f) Presentar una relación de los Supremos Consejos Regulares reconocidos del Mundo: Estados Unidos de Norte América (Jurisdicciones Norte y Sur), Costa Rica, Inglaterra, Bélgica, Canadá, Chile, Cuba, Escocia, Colombia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, México, Perú, Portugal, Argentina, Suiza, Uruguay y Venezuela. Brasil no aparecería en esta lista (conviene indicar que no apareció a pesar de ser uno de los Supremos Consejos más antiguos del Mundo, y no figuró en la relación de los 22 "reconocidos"), por una suerte de represalia, por no haber participado en el Convento, y es hasta la décima sesión que no se quiso reconocer al Brasil, finalmente el Convento reconoce su existencia pero con la atingencia que el Supremo Consejo de Suiza lo reconocería, tan luego se pusieran de acuerdo los dos Supremos Consejos que existían en aquellos tiempos en el Brasil, caso contrario el asunto debería ser remitido al Tribunal creado por el artículo VII del Tratado de Alianza para que pudiese ser juzgado.

Fuentes Consultadas:

Castellani, José. História do Grande Oriente do Brasil – A Maçonaria na História do Brasil, Grande Oriente do Brasil, Brasilia, 1993.

Prober, Kurt. História do Supremo Conselho do Grau 33:. do Brasil, vol. I/1832 a 1927, Livraria Kosmos Editora, Rio

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