domingo, febrero 04, 2007

Libro Virtual "Historia de la Masonería"

QQ:. HH:.

Fraternalmente les comunico que la edición virtual del libro "Historia de la Masonería", de mi autoría, se puede encontrar en la "Pagina del Unicornio", en la siguiente dirección electrónica:

http://unicorniod64.googlepages.com/historiadelamasoneria

Como no tengo el más mínimo interés en obtener ingresos económicos de la edición virtual, ella se ofrece al ciberespacio sin ninguna clase de restricción para que pueda ser copiada o reproducida parcial o totalmente por cualquier medio o método.

Para mayor facilidad y rapidez al bajar, el texto se ha dividido en tres volúmenes en Formato PDF, que espero sean de sus agrados.

En caso de presentarse algún inconveniente, les ruego avisarme a mi correo personal comasino@gmail.com con el fin de solucionarlo con la mayor brevedad posible.

También recibiré comentarios en la misma dirección.

Fraternalmente,

Iván Herrera Michel

sábado, febrero 03, 2007

EL PRIMER TEMPLO



Por MANUEL AYLLÓN CAMPILLO

¿Qué sucedería en el caso de que Dios deseara disponer de su casa en la Tierra, para aviso y recuerdo de los hombres que no vean en la naturaleza la mejor de sus moradas? ¿No sería razonable que Él "dictara", como el Primer "Cliente", a algunos hombres la naturaleza y modo de resolver su "encargo"? A partir de ahí todo es posible. Y entonces pudo comenzar el oficio de arquitecto. Un asunto sobre el que los arquitectos durante toda la historia de esta profesión hemos teorizado, escrito, dibujado y polemizado ha sido sobre el de las características esenciales del Templo primordial, del arquetipo de Templo.

No hay que olvidar es que el Templo de Jerusalén no fue, propiamente, un lugar de culto y, por lo tanto, de concentración de los fieles, que lo hacen en el atrio y fuera de lo que específicamente es Templo, sino la morada del Arca de la Alianza, cofre guardián de las Tablas de la Ley, y símbolo de la alianza entre JHWH y su pueblo elegido, el hebreo. Por ello el Templo de Salomón es, propiamente, el conjunto de tres piezas: el Ulam, el Hekal y el Debir, lo que traducido vulgarmente se llama el Atrio, el Santo y el Santo de los Santos. Esta composición jerarquizada y tripartita la encontraremos, de alguna manera, en la forma griega del pronaos, naos y adyton. Comprenderemos con esto que la tipología de templos producida por el Cristianismo no encuentra en el de Salomón su referencia modélica, ya que lo hace en la planta basilical romana, como romano es también el ordenamiento jurídico cristiano. El Templo de Salomón no será pues un modelo sino un arquetipo, es decir un tipo soberano y eterno que sirve de ejemplar al entendimiento y la voluntad de los hombres. Visto esto, conviene transitar hacia la naturaleza esencial de tan singular edificio cual es el carácter de su usuario: Dios. Es un espacio para que en él se albergue el signo de Su pacto con los hombres y se edifica a Su Gloria para mostrar Su Magnificencia Solitaria. Por ello el edificio ha de buscar y pretender la perfección, pues es Perfecto quien lo inspira.

Y en ello radica su importancia, pues no sólo es un arquetipo, sino que fue perfecto como Perfecto es Dios. La búsqueda de su forma es por tanto la búsqueda de la perfección. No es de sorprender, por tanto, que el proyecto del Templo sea el proyecto por antonomasia, pues obtener la precisión de sus trazas en buena medida es perseguir la perfección y la armonía. En ese sentido, la elaboración de esos dibujos corresponde al recorrido de un camino interior, pues debe ser espiritual la gimnasia que lleva al arquitecto a esas tareas. Los instrumentos de que se ha de servir son las potencias de su espíritu, sus virtudes y es el estudio y la reflexión la vía para iniciar ese camino. Es lógico que en esta vía, perseguir esta tarea se haga desde el estudio, la interpretación, el lenguaje y, por fin, la intuición, es decir la interiorización en la búsqueda de la respuesta. Pues, al igual que Dios actuó a través de las revelaciones proféticas de Natan o de Ezequiel, es razonable entender que sólo desde la iluminación es posible acercarse al final de estos trabajos, y la iluminación es lo que se descubre al desvelar la última cortina que queda cuando, desde el estudio y el trabajo reflexivo, se cree uno encontrar al término del camino al que el hombre accede por sus exclusivos medios y que según va transitando comporta la práctica su desnudez esencial.

Y si bien es cierto que estas tareas devienen de una practica moral y sensitiva cierto es que se accede a ellas desde la discusión de un problema intelectual y lógico cual es determinar la plástica visualización de lo que esta descrito, de manera aparentemente clara, en los textos bíblicos. Muchos arquitectos que se acercaron así al problema estilístico y compositivo del proyecto del Templo iniciaron, con ello, una aventura espiritual que no tiene final, sino es por la precitada vía de la iluminación. Y en ese supuesto, dificilísimo, dibujar los planos pretendidos se convierte en lo menos importante, casi en innecesario.

En el fondo se aprecia que la atracción que esta materia tiene entre muchos y en especial entre algunos arquitectos -desgraciadamente cada vez menos entre estos últimos- se residencia en dos motivos básicos.

De una parte, haber servido como referencia mítica sobre los orígenes de una profesión y, por tanto, sus elementos narrativos y formales, aunque sea de manera parcial y fraccionaria, han servido para construir un mundo de referencias analógicas y simbólicas en que enmarcar el contenido doctrinal y esencial de esa actividad profesional en la historia. De alguna manera puede ser que el asunto que se relata no sucediera como se dice que fue, pero nos encontramos con un relato mitológico y como tal hay que entenderlo y, para ello, nada mejor que la definición que de la mitología da en el siglo VI Esteban de Bizancio al decir de ella que es lo que nada fue y siempre será.

De otra, relatar el empeño del hombre en perseguir el ideal de la perfección por vía de la construcción. Aunque en el relato, de forma figurada, la perfección pretendida sea la que se alcanza con la construcción del Templo como objeto y problema edificatorio. Por tanto, y en el trasunto del relato, muchos han entendido que tal perfección en la construcción no tiene como objeto una "res aedificatoria" de carácter mensurable y limitado, y han encontrado el objeto de sus esfuerzos en la construcción de esa sociedad justa, en esta tierra, de la que el Templo es una referencia simbólica.

EL DIA DESPUES DEL PRIMER DIA



La gran mayoría de las personas que entramos en Masonería lo hacemos sin conocer casi nada de la institución, mucho menos de su filosofía y objetivos y menos aun del compromiso y responsabilidad que adquirimos con nuestra sociedad, nuestra familia y con nosotros mismos. Indudablemente todos entramos porque teníamos una vida razonablemente buena, que indujo a algún masón a presentarnos, sin embargo no había en su mayoría, alguien o algo que nos recordara a luchar permanentemente por una superación moral, intelectual o espiritual.

Por eso, un día después que somos iniciados y recibimos la luz, una vez que pasaron los discursos y las celebraciones del banquete, nuestra vida tiene que recibir una nueva tónica para encarar las cosas........ya no es suficiente ser honrado en el sentido común de la palabra o un buen trabajador.....el compromiso masónico me obliga a estudiar la naturaleza, el hombre.............me obliga a entender su filosofía y enseñanzas y esto indudablemente tiene que influir positivamente en nuestra vida.

Empezaremos a escuchar con mayor asiduidad las palabras Caridad, Justicia, Tolerancia, Libertad etc., .Nuestros mayores nos inculcaran que debemos practicar las virtudes como una forma de encontrar el perfeccionamiento, ese perfeccionamiento total que nunca llegara pero que su búsqueda nos ayudara ha acercarnos al G:.A:.D:.U:. .

Pero lo más importante será recordar que lo que estamos aquí aprendiendo, cultivando, o mejorando es necesariamente para proyectarlo todo en la sociedad humana, pues sino no tendría sentido estar encerrado entre cuatro paredes durante tanto tiempo.

El masón tiene la obligación y la responsabilidad de influenciar positivamente dentro de su entorno social, en su búsqueda de la verdad y el logro de la justicia......debe mantenerse en un lugar de avanzada en el proceso evolutivo e integrador del hombre y la sociedad.

El iniciado es, al mismo tiempo, protagonista de su propio perfeccionamiento y de la sociedad a la que pertenece. En cuanto a masón y en cuanto a ciudadano tiene la obligación de guiarse por valores superiores como la libertad, la justicia, la igualdad, la tolerancia y la solidaridad. Aspira a la democracia como forma de vida y sistema de gobierno. Ello porque tiene el imperativo ético de ser consecuente entre lo que piensa, lo que aprende en la logia, y lo que dice y hace.

La masonería más que una asociación o fraternidad, es un sistema de vida, sujeta a la observancia fiel de las normas de la moral universal. No podemos despojarnos del mandil para salir a la calle. El masón debe comportarse y actuar como tal en la Logia, en la casa, en el centro de trabajo, alumbrando el mundo profana con la luz de la verdad.

Es que el masón, queridos hermanos, esta inserto en un medio social en el que tiene deberes que cumplir y derechos que ejercer. Aun más, el perfeccionamiento espiritual que podrá alcanzar en el trabajo logial, se expresa y realiza en la sociedad civil. En otras palabras, son problemas propios de la preocupación del masón no solo aquellos que se refieren a su propia individualidad sino también los relativos al ámbito social, cultural, político y económico, que están en primer plano de la existencia y desarrollo de una sociedad. Quien cultiva el Arte Real no puede por consiguiente, estar desatento a la obligación que tiene con sus hermanos y con la Institución de colaborar en la gran obra social, sin egoísmos, solidariamente. Entre nosotros no deben existir individuos inactivos, indiferentes o perezosos. Masonería es una perpetua inquietud moral, un batallar sin descanso por el cumplimiento de nuestra misión de hombres y de ciudadanos.

En esta tarea, el masón en tanto individuo y la Institución en cuanto conductora deben actuar coordinadamente, armoniosamente.

La Gran Logia, organismo unificador de las Logias, genera una jerarquía que representa, mantiene y orienta el espíritu de cuerpo de la institución.

Esta superestructura mental y espiritual-formado sobre la base de la fraternidad, de la tolerancia y libertad para cada uno de sus miembros-no impone consignas ni se inmiscuye en problemas esporádicos ni subalternos. Pero como fuerza moral tiene el deber de hacer docencia, ejercer un magisterio no solo al interior de la institución sino también en la sociedad profana, necesitada de una voz serena, prudente y justa que la oriente.

En esta tarea, la labor del masón y de la jerarquía de la institución se complementan. No es lícito al masón excusarse de asumir su puesto en la lucha por imponer nuestros principios en la sociedad profana. Tampoco es deseable que la jerarquía se abstenga de ejercer su tarea docente y orientadora.

Pretender modelar y perfeccionar la sociedad profana es nuestra tarea de hoy, de mañana y de siempre.

En efecto, el trabajo iniciatico que se realiza en el seno de nuestros templos, es el punto de partida de un proceso de pulimento personal, de hondo contenido humanista, que prepara al masón para ejercer en el mundo profano el magisterio aprendido en las columnas. Así, la tarea de desbastar su espíritu de aquellas asperezas propias de la sociedad civil, con las herramientas que nos entrega nuestra rica simbología, es una parte significativa pero parcial de la labor masónica. Ello porque la Francmasonería no es una escuela contemplativa, sino el crisol donde se forjan, al calor de la fraternidad y el trabajo tesonero, hombres virtuosos que tienen el deber de combatir extramuros contra los vicios y el error. Los símbolos tienen valor en la mente y en el corazón del hombre. Hay que comprenderlos racionalmente, desentrañar su sentido y aplicar la energía que de ellos surge a la vida de la sociedad. La quietud, la inacción, la insensibilidad, no le esta permitida al masón. La lucha debe ser incansable, permanente, contra el mal y el error. Deseamos que prevalezca la luz contra el oscurantismo. El altruismo contra el egoísmo. El saber contra la ignorancia: en todo instante, con pasión de verdaderos artífices que persiguen crear un mundo de mayor equilibrio y justicia.

El masón, a través de las enseñanzas recibidas, tiene un concepto de justicia y lo aprecia como valor fundamental. La justicia, para el masón, se da en aquel orden social bajo cuya protección puede progresar la búsqueda de la verdad. Nuestra justicia es de la libertad, la de la paz, la de la democracia y la tolerancia.

De ahí que el masón -para serlo de verdad- debe asumir su responsabilidad social que lo determina a actuar en el mundo exterior, con entrega y decisión, en pos de un destino mejor para el hombre y para la sociedad.

Tenemos pues el deber moral inexcusable de abrirnos a la vida y a la comunidad a que pertenecemos, y de proyectar en ella el rico acervo de nuestra formación y enseñanzas. Hoy en día no es valido el excusarse o el mirar a un lado cuando nuestro país vive en un estado de zozobra permanente por falta de la palabra serena, gusta que lleve paz, justicia y tolerancia en pos de lograr objetivos de beneficio a todos nuestros compatriotas sin exclusión ninguna. Nosotros que pregonamos la igualdad y la justicia no podemos dejar de participar desde nuestro lugar social de la reconstrucción moral de nuestro país.

Hoy que comenzamos un nuevo ciclo esta vez bajo la dirección de nuestro hermano Ronald Saucedo, un hombre que se gano el lugar de dirigirnos precisamente por su compromiso con los hermanos, renovemos nuestro compromiso con la sociedad, conscientes que ella nos necesita....conscientes que tenemos el deber de volcar en ella lo que aprendemos en nuestros templos..........alentados por la mística que caracteriza a Caridad y Tolerancia....un taller que basa su esplendor en la disciplina de los hermanos,....en la entrega sin egoísmos en pos de los objetivos comunes....en la participación masiva de sus miembros y familias de las actividades extra logias...en fin un taller con trayectoria y prestigio por la calidad y formación de cada uno de sus miembros....que este año 2004 se esmeraran en dar lo mejor de si para el bien de nuestra institución y nuestra sociedad.

EX - VM\ José Crespo Bonadona

15 Enero 2004

UN TESTIMONIO SOBRE LA MASONERIA OPERATIVA DE PRINCIPIOS DEL SIGLO XX



Dr. JORGE FRANCISCO FERRO - CONICET (Argentina)

Es un lugar común en los estudios masónicos considerar que, con el surgimiento de la Masonería Especulativa o moderna, se produjo una progresiva desaparición de la Masonería Operativa antigua. Este es un error muy difundido y su aceptación generalizada no lo convierte en un acierto. Sin embargo, no han faltado testimonios enfrentados a esta creencia convencional. Entre ellos se encuentra este documento debido a la pluma de Clement Edward Stretton ingeniero mecánico y masón altígrado tanto en la rama operativa como especulativa. El documento en cuestión es el que seguidamente se transcribe y fue publicado en las Transactions de la Leicester Lodge of Masonic Research, Leicester, 1909-10, pág. 79:

"Por qué me convertí en Miembro de la Worshipful Society of Free-Masons, Rough Masons, Wallers, Staters, Paviors, Plaisterers and Bricklayers ."1

---oOo---

En Octubre de 1866, cuando tenía dieciséis años de edad, fui contratado por mi propio pedido por un Ingeniero Civil a quien se le pagaría un premium [sic] por mi entrenamiento. Parte de la instrucción era tener un mes de trabajo práctico con masones picapedreros en un taller.

En el siguiente mes de Mayo, quien escribe y cinco otros "alumnos premium" fueron enviados a una cantera y taller de masones picapedreros. El patrón de los trabajos nos reunió en torno y nos presentó a la mayoría de los hombres y nos dejó en el taller. Pronto quedó en evidencia que dichos hombres no aprobaban nuestra presencia allí. Se hicieron comentarios tales como "Cowans" 2 , Estos tipos...!" y "Scabblers"3 junto con una amenaza acerca de tirarnos a una pila de escombros como basuras humanas.

A uno de los alumnos se le ordenó traer baldes de agua, a otro acarrear una cantidad de herramientas y aparatos alrededor de la cantera. Un tercero tuvo que cortar ramas para hacer el fuego mientras que un cuarto fue enviado a trabajar con un cincel hecho de plomo pero pintado para que pareciese hierro y un pequeño mazo al cual, luego de unos pocos golpes, se le salió la cabeza.

Los hombres dijeron que nosotros éramos solamente algunos de los «sesenta y diez mil (sic) de quienes el Rey Salomón tenía que soportar agobios..." (I Reyes, V, 15). Tan pronto como algunos de los alumnos se acercaron a un Masón para ver cómo realizaba su trabajo, se escuchó un silbido seguido por una "alarma" y el hombre cesó de trabajar y escondió sus herramientas de trabajo bajo su mandil. Un Masón dijo «Miren para otro lado si no quieren polvo arrojado en sus ojos" y un puñado de polvo golpeó nuestros rostros.

Pensando que, tal vez, los hombres querían una paga o "dinero al pie" (footing-money) se juntó la suma de quince chelines entre los alumnos y se le entregó al Masón jefe pero éste arrojó el dinero al suelo con la frase "Los Franc Masones no beben el dinero de los Cowans." Uno de los Oficiales nos dijo que nos retirásemos del Taller pues nuestra presencia allí iba contra las reglas de su Fraternidad por lo cual decidimos irnos y no correr el riesgo de ser "tirados afuera."

Cuando le contamos al dueño estos hechos, nos informó que esos hombres pertenecían al antiguo Gremio de los Masones Libres y "si no los quieren en el Taller, no los quieren y nadie puede convencerlos pues antes harán huelga y abandonarán el trabajo. Ellos no quieren su dinero y si ustedes desean saber algo sobre el trabajo de los Masones, mejor que ingresen a la Venerable Sociedad de los Franc-Masones."

"Qué es Franc-Masonería?" preguntó uno de los alumnos a quien se le replicó: "La práctica del Arte Tectónico." – "Pero, ¿qué es Arte Tectónico?" – "Es la ciencia de construir templos y otras importantes estructuras y trabajar en piedra de acuerdo con los antiguos usos y costumbres establecidas de la Venerable Sociedad de Franc-Masones la cual es una Sociedad muy antigua, probablemente de tres o cuatro mil años."

El primer paso para obtener el ingreso en dicha Sociedad fue llenar un Formulario de Solicitud una copia del mismo se da a continuación:

Formulario A

Solicitud para el Super Intendente de los Trabajos de la Venerable Sociedad de Masones Libres, Masones Rústicos, Amuralladores, Pizarreros, Pavimentadores, Yeseros y Ladrilleros.

Yo, Clement Edward Stretton, siendo el hijo de Clement Stretton, un Hombre Libre del Burgo de Leicester, y de dieciséis años de edad, humildemente ruega ser hecho Aprendiz del Antiguo y Honorable oficio.

Estoy impulsado por una previa opinión favorable de la Fraternidad y por el deseo de conocimientos que me permitan trabajar en el Oficio.

Además, prometo y juro que me conformaré a todos los antiguos usos y costumbres establecidas de la Orden.

Atestiguado por mi mano este ......... día de .......................de 1867.

Firmado ........................................ Testigo ........................................

oOo
Luego, los nombres fueron puestos en cartelera sobre la puerta del Taller y posteriormente el Super Intendente nos informó que habíamos sido aprobados y elegidos para ser sujetos a la votación de la Logia en el momento de la Aceptación. Además, nos indicó ir a la puerta del Taller Nro. 1 a Mediodía en punto del día siguiente, Viernes, y nos instruyó acerca de la forma de entrar al espacio entre las puertas interiores y exteriores. También, fuimos especialmente instruidos en dejar nuestros relojes y joyas en las "Arms" (3) y de llevar sólo dinero suficiente para el pago de los honorarios.

La rutina de los procedimientos puede ser resumida, hasta cierto punto, por los siguientes títulos en que se encuentra dividida:

DESEO de convertirse en miembro de la Sociedad.

CONSULTA con el Super Intendente.

SOLICITUD al Super Intendente: llenado del Formulario y entregado en mano.

NOMINACION propuesta, secundada y sostenida por otros cinco miembros.

CONSIDERACION por los Oficiales.

COMUNICACION de nuestra aceptación provisoria.

SOLICITUD expuesta en el Taller Nro. 1 a Mediodía en punto.

PURIFICACION.

EXAMINACION por el médico de la Logia.

INTERROGACION sobre edad, carácter, conocimiento del oficio y si habíamos sido, en alguna oportunidad, expulsados, despedidos o rechazados en algún trabajo.

CIRCUNAMBULACION.

ACEPTACION.

INICIACION.

OBLIGACION.

LIBERACION del lazo del Aprendizaje y convertirse en un Hermano Libre.
oOo
Luego, se recolectó dinero entre los miembros presentes y nos entregaron fichas de bronce de equivalente valor para permitirnos obtener pensión y alojamiento por ocho días en la "Free Mason's Arms Inn" (Posada de Armas de los Franc-Masones.)

Entonces, los Masones se mostraron más amables con nosotros y nos enseñaron varias materias relacionadas con el trabajo o el oficio. Nos invitaron a una fiesta, cantaron la "Apprentice Mason's Song" (Canción del Aprendiz Masón) y pasamos un buen y alegre momento con ellos.

Al final del mes de entrenamiento en el Taller y tal como se había arreglado con el empleador, habíamos terminado nuestro tiempo y parecía que no había posibilidades de obtener la liberación del lazo de siete años.

Los Maestros explicaron que estábamos sujetos por siete años y por ese período debíamos servir pero como en ese tiempo había poco trabajo en el Taller debíamos ser colocados en la 'Journey-list" (Lista de Viajeros) y viajar por el país, buscando trabajo donde pudiéramos encontrar y recurrir a cualquier 'Free-Mason's Arms Inn" en caso de necesidad. Nosotros habíamos jurado como 'Journey Men" (Hombres Viajeros), habíamos pagado los aranceles para cubrir los seis años y once meses de tiempo no servido y habíamos sido comprometidos nuevamente para retornar al Taller para ser "made Free" (hechos Libres) al término de los siete años. Bajo estas condiciones fuimos liberados. Los Masones estaban muy tristes cuando partimos, nos desearon un "right good journey" (recto y buen viaje) y un seguro retorno a la Logia cuando quisiéramos.

Cuando el período hubo expirado, cuatro de los alumnos retornaron a los trabajos y en el grado de Aprendiz llenaron y colocaron el siguiente Formulario B:

Formulario B

Solicitud al Super Intendente de los Trabajos de la Venerable Sociedad de Masones Libres, Masones Rústicos, Amuralladores, Pizarreros, Yeseros y Ladrilleros.

Yo, Clement Edward Stretton, luego de haber servido bien y verdaderamente como Aprendiz Admitido del Oficio de Masón Libre por siete años y siendo mayor de edad con veintiún años, ruego humildemente ser Liberado del Lazo de servidumbre para permitirme ser pasado al honorable grado de Compañero del Oficio de Masón Libre.

Prometo y juro, además, que si fuera admitido al Compañerismo, por siempre me conformaría a todos los antiguos Usos y Costumbres establecidas de la Fraternidad como lo han hecho todos los Compañeros en todas las edades.

Atestiguado por mis manos este día ........de .................de .............

Firmado........................................

Testigo. ....................... Certificación de la Firma ............................

Firma ........................................
(Super Intendente)

Aprobado........................................
(G. M. M. VII)
---oOo---
Luego de haber sido liberado del Lazo del Aprendiz, fuimos al Taller del Segundo Grado y pasamos por la ceremonia de Compañero del Oficio de Masón Libre; ese mismo día partimos nuevamente en un viaje de trabajo de un año como "Compañeros en Viaje".

Mi Registro personal es el siguiente:

– ler. Grado: Mayo de 1867. Aprendizaje y servidumbre por siete años.
– 2º. Grado: Mayo de 1874. Pasado a Compañero del Oficio.
– 3er. Grado: Mayo de 1875. Super Compañero del Oficio.
– 4º. Grado: Mayo de 1876. Constructor en el sitio del Templo.
– 5º. Grado: Mayo de 1877. Intendente y Super Intendente de los Trabajos.
– 6º. Grado: Mayo de 1878. Aprobado el examen como Maestro y designado como "Junior Passed Master" (Segundo Maestro Aprobado) Octubre de 1890: designado como Tercer Diputado ante los Maestros Masones – Octubre de 1897. designado como Segundo Diputado ante los Maestros Masones – Octubre de 1901: designado como Primer Maestro Aprobado y Gran Diputado ante los Maestros Masones.
– 7º. Grado: Octubre de 1908. Instalado como Tercer Maestro Masón de la División de York nombrado y saludado como H. A. B., Príncipe de los Masones Libres – Octubre de 1909: asesi…

De esta manera, después de estar en la lista de activos por cuarenta y dos años y medio, una línea fue trazada sobre mi nombre y las palabras "asesi…, 2 de Octubre de 1909" fueron escritas a su lado.
----oOo----
Este muy poco conocido documento masónico, por su mera existencia, pone en tela de juicio varias supuestas verdades sostenidas, con poco sentido crítico, por muchos "scholars" especializados en estudios masónicos. En efecto, sin profundizar de modo alguno en el mismo podemos enumerar simplemente algunas pocas conclusiones: no es verdad que la constitución de la Gran Logia de Londres, en 1717, salvara a la Masonería de su progresiva extinción ni que los Masones Aceptados fueran una amplia mayoría por sobre los Masones Operativos que habían casi desaparecido sino que, por el contrario, los Masones Operativos poseían sus propias Logias y organizaciones y no participaban en los preparativos de organización de la Masonería moderna que estaba políticamente aliada a una dinastía usurpadora del poder político de Gran Bretaña. Finalmente, tampoco es verdad que los Masones Operativos fuesen una masa de obreros semi-analfabetos y con poca cultura incapaces de trabajar más que en dos Grados (Aprendiz y Compañero) e ignorantes de otros Altos Grados pues, según este documento, el sistema de trabajo constaba de siete Grados cuando lo que, en realidad, ocurría es que los Modernos, ellos sí, no conocían otros Grados superiores a los que ellos mismos poseían: el primer Grado de Compañero cuando, como se ha visto, los Masones Operativos tenían tres clases distintas de Compañeros. Lo que ha ocurrido realmente es que, muchas veces, ciertos intereses creados y prejuicios distorsionan los hechos y su correcta interpretación hasta que finalmente se impone la divisa de "Lux ex Tenebras" ...

NOTAS


1 Venerable Sociedad de Masones Libres, Masones Rústicos, Amuralladores, Pizarreros, Pavimentadores, Yeseros y Ladrilleros

2 Palabra propia del vocabulario técnico de los Masones de Escocia que significa albañil no-iniciado, hueco, espía, etc.

3 Clase de Masones Rústicos admitidos al trabajo grueso de las canteras pero no miembros de la Logia Nº 2 de los Compañeros del Oficio. Se los consideraba como "asociados" al trabajo de desbaste de las piedras y poseían sus propias ceremonias internas.

El Heraldo Masónico de 1862


En la Biblioteca Pública de Lima, antes conocida como la Biblioteca Nacional del Perú, en lo que se conoce como "sala de investigaciones" se encuentra un periódico del año de 1862 que constituye un pedazo de la historia de la Masonería en el Perú que ha quedado casi en el olvido. Este diario fue una de las primeras muestras claras de que la masonería estaba presente en nuestro país y que contribuyó a la independencia del Perú, así como una evidencia también de que ya por esos años había mayor libertad para la Logia de manifestar sus ideales, sobre todo ante el temor de los "profanos" por los supuestos ritos que los masones llevaban a cabo. La información que se muestra aquí es el resultado de las lecturas que hice de ese diario, el fin es compartir la información con aquellos interesados en la historia de la Masonería, y sobre todo con los peruanos que se interesaron siempre por los temas referidos a la Logia.

Orígenes

El Heraldo Masónico aparece en el año de 1862, en los finales de la administración de Castilla, en plena cercanía de los comicios electorales. La prensa de la época estaba abocada a la campaña y la propaganda política tanto de manera implícita como explícita, para favorecer o desprestigiar a Miguel de San Román así como a Vivanco. Es el primero de febrero de ese mismo año cuando el primer número del Heraldo Masónico sale a la luz, un periódico doctrinario que tiene como causa esclarecer e informar acerca de la Masonería en el Perú a todos sus contemporáneos; aunque, según nos cuenta Evaristo San Cristóbal:

“desde tiempo atrás, y desde la época virreinal, la secta de los francmasones existió e hizo intensa campaña en pro de las ideas libertarias, lo que motivó severísimos decretos de Abascal, que se fijaron por bando en las calles de la capital, había no obstante decaído a comienzos de la era republicana, lo que dio origen a que los más recalcitrantes de sus propagandistas, divulgasen sus doctrinas en conferencias y hojas sueltas, hasta que convencidos de la necesidad imperiosa en que se hallaban de sacar a la luz un periódico propio, dieron los pasos necesarios y por fin salió El Heraldo Masónico”[1]

La influencia tanto de la masonería como del jesuitismo en la Independencia de América y el Perú, es ya conocida, pero habiendo ya conseguido los ideales libertarios que la masonería propugna, y ante tanto desconcierto y temor por parte de la población hacia sus miembros y ritos, se decide sacar una publicación periódica que se dedicara a esclarecer el conocimiento de la gente acerca de esta Logia.

Según los archivos de la Cruz Austral, todo comienza cuando el H.: Pedro Vizcarra, se dirige ante Gregorio Giocochea (quien tenía el pseudónimo de ORESTES y ocupaba el cargo de V.M.), Manuel Salazar Ayala (1º V.:) y Joaquín Miró Quezada (2ºV.:) para hablarles de la imperiosa necesidad de sacar a la luz un periódico masónico, el cual se debía “proponer a extender en todas las clases de la sociedad las ideas humanitarias y de virtud base de la asociación, así mismo desterrar la preocupación que en los ignorantes han podido inclinar los enemigos de la orden”. Tras eso se procedió a leer la proposición echa por Pedro Vizcarra, y a los 15 días fue necesaria una nueva exposición para que aquellos que no habían tenido oportunidad de enterarse sobre esta nueva propuesta, lo hicieran. Se acepta la idea con entusiasmo, pero como era costumbre y siguiendo las tradiciones, esta propuesta tuvo que ser sometida al dictamen de la comisión respectiva de cada una de las logias. Entonces a Vizcarra se le encomienda la redacción de un programa, que él muy astutamente inserta en el primer número del diario a fin de evitar los titubeos con respecto a su propuesta, y como no obtiene contestación sobre la autorización de la publicación por parte del S.:G.:M.:, decide tomar el silencio como una respuesta aprobatoria, cometiendo el grave error de plasmar el nombre “profano” de Joaquín Miró Quezada en el número uno de la publicación, quizás el único que vamos a encontrar a lo largo de la lectura del periódico, ya que después del incidente se le prohíbe terminantemente colocar nombres, mas sí seudónimos o iniciales como es costumbre milenaria en la Logia.

El Heraldo Masónico: Aspectos Formales.

El Heraldo Masónico es de formato pequeño a comparación con los diarios más conocidos de la época. Mide 30 cm de alto por 20 cm de ancho, pero como diría en un párrafo un miembro bajo el seudónimo de Horacio en el número cuatro de la publicación: “El Heraldo pues, si es pequeño en sus dimensiones, es inmenso en su valor y en la fe que tiene de que la justicia triunfará por mas tenaz y asiduo que sea el empeño de los egoístas”. No tiene en su publicación mayor ornamento, y las noticias están distribuidas en cuatro carillas divididas a dos columnas cada una. Como lo habíamos señalado anteriormente, el primer número es publicado el 1º de febrero de 1862, en la que los redactores del diario nos dicen lo siguiente:

“Extendida como está la masonería por todo el orbe, y habiendo penetrado su influencia tanto en el alcázar de los reyes como en la humilde cabaña del labrador, no puede menos que reputarse como el símbolo de la igualdad. Una asociación en el que el más grande es el más virtuoso, una asociación que con tanta sabiduría ha combinado un lenguaje por el cual se comprenden el chino, el etíope, el árabe(...) y en fin, todos los iniciados de cualquier país(....) y sin embargo de eso, ninguna publicación periódica se ha establecido en el Perú para lanzar al dominio público la esencia del masonismo, trabajo que no comprendemos por qué causas no ha sido emprendido por los ilustrados masones de nuestra república, cuando los estados de la culta Europa y Unión Americana, hace algunos años que sostienen varios con un éxito brillante. ¿Y nosotros pretendemos llenar ese vacío?. Sí, porque confiaos en el vigor de nuestro corazón y en nuestra incontrolable voluntad...”[2].

Salía a la venta los días sábado de cada semana, y la suscripción costaba dos reales en pago adelantado y los números extras a medio real cada uno “para que los escasos de fortuna puedan obtenerlo sin ningún sacrificio”. Los puntos de suscripción eran en Lima, la Imprenta de SS. Alfaro y Cía., calle Baquíjano 180, la tienda de Juan Justo Díaz en la rivera inmediata a la puerta de palacio, y en el Callao se podían suscribir en el escritorio de Joaquín Miró Quezada, esquina de San Antonio, en el almacén de útiles de escritorio en la calle del Comercio y en la Imprenta de “El Chalaco” de Gómez y Aparicio, calle Pescadores número 128, que era también la de El Heraldo así como de otro periódico del mismo nombre que salió en el año de 1861 y se dejó de editar en el 1863.

Estaba formado por las secciones Editorial, Revista de la Semana, Inserciones y Avisos Generales en los que mayormente avisaban cuáles eran los días de tenida de los altares superiores y logias simbólicas. Como lo dijimos anteriormente, sus redactores y colaboradores se mantenían en secreto utilizando tanto seudónimos (como por ejemplo Astrea, Tuval, Fco. Atico, Demóstenes, Caupolicán, etc) o empleaban las letras iniciales de sus nombres siguiendo una costumbre ancestral, originada en las persecuciones que sufrían los masones por parte de la iglesia, y ya entrando en el siglo XIX, los masones del Perú debido a sus manifestaciones libertarias. Sólo años después según afirmación de Evaristo San Cristóbal se descubriría que el editor del periódico era Juan Manuel del Mar, el serenísimo Gran Maestre de la Orden y quien también era primer Vice-Presidente de la República y Vocal de la Corte Suprema de Justicia.

El Heraldo Masónico era un periódico doctrinario, incluso considerado en su género como algo exótico en el periodismo nacional. Sin embargo, a pesar de mantener diáfano su objetivo esclarecedor, su respeto por los secretos de la organización hacia los no miembros que no habían sido iniciados según la costumbre, no quería dejar de publicar algunos eventos masónicos de importancia para los miembros de la Logia más que para los profanos: “El Heraldo quiere registrar semanalmente todos aquellos sucesos masónicos, que por su importancia no merezcan ser consignados en los largos artículos, pero que no dejan por eso de tener algún interés. Con este fin abre sección especial, à que los HH.: sectarios de los altares de Lima y el Callao, tendrán la atención de remitir, bien los datos, ó los escritos arreglados para entrar en prensa; esto aparte de las noticias que el encargado de La Revista, pueda adquirir por sí”[3].

Es así, y siguiendo con este objetivo, que en el poco tiempo que el periódico que estuvo vigente (sólo contó con 24 números e hizo su última aparición el Sábado 19 de julio del mismo año), que puso dos veces su columnas de luto, con una pequeña ilustración debajo del título en el que aparecía una tumba bajo la sombra de un árbol y de la luna. La primera vez fue el viernes dos de mayo, tras la muerte de Teniente de Serenísimo G.: M.:, don Julio Manuel del Portillo, y la segunda vez, quizás la más sentida fue tras la muerte del Serenísimo Gran Maestre Juan Manuel del Mar, quien ostentaba el grado 33 dentro de la logia, y del que se cree es el presunto director del periódico. Tras este acontecimiento, en el Heraldo Masónico nos cuentan lo siguiente:

“Los grandes dignatarios de la Masonería Peruana van desapareciendo: hace pocos días que el Teniente del G.: Maestre pasó a la vida eterna; y hoy tenemos que lamentar una nueva desgracia. El serenísimo G.: Maestre de la orden murió también, casi en el mismo instante que era relevado del puesto que ocupaba, por elección hecha conforme a las leyes masónicas (...) era en lo profano primer Vice-presidente de la República y Vocal de la Corte Suprema de justicia”[4]

En los números posteriores, y ya los últimos, el Heraldo le hace una necrología a su Gran Maestre, para lo cual piden a todas las personas que le puedan aportar datos, por favor, los hagan llegar a las instalaciones del semanario

Comentario acerca de los contenidos

Respecto a los contenidos podemos decir que el Heraldo Masónico cumplió con el compromiso tomado y dado a conocer al público tras el primer editorial. El público lector de este semanario se entera, tras la lectura de sus columnas, mucho más acerca de la masonería en el Perú, lo necesario según desde el punto de vista de los miembros de la logia. Las diversas columnas que nos hablan sobre el origen de la Masonería, la influencia de la Masonería en Latinoamérica y en el Perú, así como el comentario de las obras que se dedican a desprestigiar a la masonería, sirven para este fin. Ellos le dicen al lector cosas como que “han pasado 40 años desde que la masonería vino al Perú y que cuanta hasta el presente año con más de 20,000 afiliados”, que la masonería “no es una secta opuesta á la religión del Crucificado, como falsamente propalan nuestros enemigos los jesuitas” y que “son tan antiguos como la creación (...) lo que se confirma con la letra de los libros santos, que dejan vislumbrar la existencia del masonismo desde que hubieron hombres en la tierra”.

El Heraldo Masónico es también usado como una herramienta ideológica. Desprestigia a sus enemigos, y trata de persuadir a los lectores acerca de la corrección de sus doctrinas.

Es ya conocido que masones y jesuitas, a pesar de que ambos ayudaron en los movimientos independentistas en América Latina, tenían una rivalidad muy grande. Desde el primer número de El Heraldo, y con el fin de “defenderse” de las constantes acusaciones que estos les hacían, sacan una columna que trata de “desmentir a esta congregación”, según ellos como un acto de defenderse de sus enemigos. Se expresan del jesuitismo a través de una columna hecha a colaboración de un lector que había abandonado los templos masónicos de la siguiente manera:

“El masonismo y el jesuitismo: he aquí dos grandes epopeyas; la una proclama la libertad, la tolerancia, la otra el oscurantismo, la concentración de la idea; la primera llama á su seno á todos los hombres virtuosos de cualquier país y religión que sean; la segunda busca con diligencia el talento para dedicarlo a un solo objeto que es la comodidad de los asociados y la intervención en los gobiernos políticos de los pueblos; aquella circula por el orbe predicando el amor á la virtud y el odio al vicio, ésta recorre también toda la tierra proclamando en alta voz las virtudes evangélicas, pero mirándolas en secreto para locupletar de oro sus arcas. El masón ama los principios; el jesuita es idólatra de los resultados; y mientras que el primero contribuye con su peculio al sostenimiento de la orden masónica y parte su pan con el necesitado, el último explota á la sociedad, que crédula y timorata, le constituye árbitro de su corazón, de sus bienes y su conciencia...”[5]

En sus líneas, también hay una inserción muy curiosa. El discurso pronunciado por Rousseau cuando éste toma el cargo de Gran Maestre de la logia. Éste no sería el primer discurso insertado en el Heraldo. A través de sus diferentes números podemos leer discursos de discusión acerca de un tema, los discursos pronunciados por nuevos miembros de la logia y por los encargados de darles la bienvenida a éstos, así como aquellos pronunciados tras la muerte de alguien cercano a la masonería. La oratoria era un tema fundamental en el Heraldo, y en sí, dentro de Logia. Los temas de reflexión acerca de lo social, o asuntos filosóficos tampoco era dejado de lado. Tenemos por ejemplo una columna que nos habla del principio de la perpendicularidad, así como artículos de más de un número que hacen referencia al tema del matrimonio y los amigos. La literatura, muy ligada al periodismo de la época, se hacía presente a través de poemas de carácter filosófico. La que escribía estos era una mujer.

Habían también avisos que ellos calificaban como “de alto interés masónico”. Es así y mediante este medio que informan a su comunidad la intención de organizar la masonería Latinoamericana bajo una misma institución. También informan sobre los días de tenida en las Logias de Lima y Callao, así como la muerte, como ya lo había mencionado antes, de sus dos principales representantes.

NOTAS
[1] Citado por: El Heraldo Masónico (2ª época). Edición Extraordinaria conmemorativa de su primer centenario. Editada por la R.: L.: S.: Cruz Austral Nº 12. Nº 3. Página 38. Lima, 28 de mayo de 1965.
[2] El Heraldo Masónico. Callao, Sábado 1ª de febrero de 1862. Año I, Nº1, s/p.
[3] El Heraldo Masónico. Callao, Sábado 8 de Febrero de 1862. Año I, Nº2, s/p.
[4] El Heraldo Masónico. Callao, Sábado 23 de junio de 1862. Año I, Nº 21, s/p
[5] El Heraldo Masónico. Callao, Sábado 15 de febrero de 1862. Año I, Nº 3, s/p.
[6] El Heraldo Masónico. Callao, Sábado 15 de febrero de 1862. Año I, Nº 3, s/p.