jueves, junio 09, 2005

«Yo no he dicho que hay ocho ministros masones»

JOSEP COROMINAS I BUSQUETTA / Gran Maestro de la Gran Logia de España

Por Elena de Regoyos

Periodista Digital

Martes, 31 de mayo 2005

“La masonería en España se asocia con el poder porque se utiliza como chivo expiatorio”. El presidente de la Gran Logia de España, Josep Corominas i Busquetta, niega rotundamente haber dicho que ocho ministros españoles sean masones. Y si lo fueran, ¿qué? “Pues no tendría ninguna importancia, porque a nadie se le pregunta si es de Falange Española”, dice Corominas. Opina que tras 40 años de persecución, durante la dictadura española, la actual “demonización de la masonería está fomentando la xenofobia y el desarrollando ideas fundamentalistas”, ya que en España, es el único país donde se relaciona de esta forma la masonería con el poder.

¿Entonces, dijo o no que ocho ministros españoles son masones?

Eso es una mentira, nunca he dicho tal cosa. Para que veas cómo se crean las mentiras, un buen día Federico Jiménez Losantos publicó en una columna que había ocho ministros masones, y Ricardo de la Cierva dice que yo lo he dicho durante unas conferencias en Vigo. Pero si yo no he estado en Vigo desde hace más de ocho años.

¿Y lo de hoy de Anson en la Razón?

Es inexplicable. La Razón me llamó el lunes para confirmar si yo había dicho eso o no, y les dije esto mismo. Pues hoy Anson publica en Canela Fina un comentario sobre lo que yo nunca dije en Vigo, porque no estuve. Está claro que cuando hay interés en que algo crezca, se le hace crecer.

¿Bueno, y es verdad que son masones o no?

Ah, de eso yo no tengo ni idea.

Está claro que cuando hay interés en que algo crezca, se le hace crecer

¿Qué importancia tendría que lo fueran?

Si fuera verdad, que yo no lo sé, no tiene ninguna importancia, porque a nadie se le pregunta si es de Falange Española. Lo que están haciendo, al plantear eso como si fuera algo malo, es demonizar desde determinadas posiciones la masonería.

¿Qué es la masonería? ¿Una religión?, ¿una ideología?

Es una filosofía. No es ni una secta, ni un partido político, ni una religión. Dentro de la Logia hay gente de todas las creencias.

¿Y qué defiende?

Una serie de valores básicos, como la libertad, la igualdad, la tolerancia, la fraternidad. El pensar por uno mismo. Huye del dogmatismo y defiende la libertad individual.

¿Por qué se asocia siempre con el poder?

Esto se da en España porque somos así de “cachondos”. Existe en muchos países y en los otros ni se discute. Se asocia con el poder porque aquí se utiliza como chivo expiatorio A través de ellos lo que se está intentando es hacer una crítica del Gobierno actual. Hay gente que cree que repitiendo falsedades se acaban convirtiendo en verdad. Es un asalto al poder político.

¿Por qué se ve como un peligro? ¿Qué es lo que defiende que pueda poner en guardia a esos sectores que dice que lo demonizan?

Pues tras 40 años de persecución y una ley específica de represión en el franquismo, imagínate. Es tan sencillo como que defiende la libertad y el pensamiento libre, y ante una dictadura eso era nefasto.

¿Por qué tanto misterio, tanto secretismo siempre con la masonería?

No hay secretismo, la prueba es que estamos hablando. Lo que pasa es que es discreto.

¿Es cierto que en la masonería hay una alta representación de altos sectores de poder?

No es verdad, al menos en nuestro país. Cada país es totalmente diferente, no hay nadie que dicte unas normas generales. No hay un “Vaticano”.

¿Qué tipo de gente hay en la masonería?

En España hay gente de todo tipo. Hay profesionales, empresarios, trabajadores, taxistas…

¿Y cómo conoce uno esa filosofía? ¿A través de escrituras? ¿Oralmente?

Se hacen reuniones con rituales con símbolos antiguos de los constructores. Todo en un nivel de igualdad, se comentan estos temas y se profundiza en los distintos símbolos. Es un trabajo individual.

¿Cuántos son en España?

Somos 2.200 en España.

¿Qué tiene que hacer alguien que quiera ser masón?

Sólo tiene que cumplir dos condiciones, que sea libre y que sea de buenas costumbres.

¿Y eso quién lo valora, y en qué se basa para llegar a una conclusión?

Se hace una entrevista previa y luego la gente de la Logia vota su ingreso o no.

No debe ser muy fácil entrar, siendo 2.200 en toda España. ¿Lo solicita mucha gente?

No es difícil. Aunque es verdad que es más difícil entrar que salir. En contra de lo que pasa en las sectas. Para entrar sólo tiene que ser alguien que quiera perfeccionarse y que tenga preocupaciones por estos temas morales que comenté.

¿Dónde solicita uno el ingreso?

Se puede hacer porque alguien de la Logia le invita a formar parte o porque se acerque a nuestra casa y lo pida. Nuestra dirección está en la guía.

Nueva página web de la RLS Hermes Nº 13 (Madrid)

Os informo de la publicación de la RLS Hermes No. 13 del Or:. de Madrid.

http://www.telefonica.net/web/logiahermes13

¿Sois masón?

Sólo recordaba aquel fuerte dolor en el pecho.

El ambiente era familiar, ya estuve aquí una vez. ¿pero cuando?. Caminaba sin rumbo.

Personas desconocidas pasaban a mí lado, pero no tenia el coraje para abordarlas.

Esperé, y me pregunté ¿qué grupo sería aquel reunido con ternos negros?. ¡Logico! Estaré yendo o viniendo de un entierro. ¡Está claro son hermanos! Me acerqué al grupo. Al verme llegar, interrumpieron su conversación. Discretamente me identifique de Aprendiz, obteniendo respuesta.

La alegría afloró de inmediato en mi. ¡Estaba entre hermanos! Me identifique con mi nombre y grado. Pregunté ansioso lo que estaba aconteciendo conmigo. Respondieron con mucho tino y fraternalmente: Habia muerto... me asusté grandemente... ¿y mi familia?¿mis amigos?... ¿cómo están? Están bien, están siendo atendidos por la Orden, no se preocupe... a su debido tiempo Ud. los verá, respondieron. Aún asustado, pregunte el motivo de sus vestimentas. Nos estamos encaminando a nuestro Templo, fue la respuesta. ¿Templo? ¿Ustedes tienen uno? Si claro... ¿Por qué no? Me sentí más tranquilo, al final soy un Gran Inspector General de la Orden y con certeza recibiré las honras debidas a mi grado 33. Pedi poder acompañarlos, y así se hizo. Al final de una pequeña caminata divisé el Templo. Confieso que quedé admirado por su gran belleza. Las columnas del pórtico, majestuosas. Nunca vi algo igual. Imaginen como debia ser su interior y como me sentiría tomando parte de los trabajos.

Caminamos en silencio, al llegar a la antesala me encontré con hermanos conversando animadamente, pero más bien en tono respetuoso. Uno de ellos, el que me acompañaba, llamó al que estaba delante de él. ¡Hermano Experto! acompañe al hermano recién llegado y con él espere en la antesala de los pasos perdidos. ¿No entendí bien?

Al final había mostrado mis credenciales y no era ese el tratamiento que se me debía dar. Esperé unos instantes, seguro de que me preparaban una recepción fraternal. Con seguridad estarián preperando alguna ceremonia especial para mi entrada; en realidad un grado 33 no podía esperar nada diferente. Verifiqué que los hermanos que habían quedado en el atrio, en silencio, iban formando cortejo para la entrada en el Templo ¿Por la distancia no puede escuchar lo que los hermanos decían? Un halo de luminosidad invadió a todos. Conmigo quedó el hermano Experto. De tanta emoción no conseguí hilvanar palabra alguna. El tiempo pasó... no sé cuanto tiempo. Finalmente la puerta del Templo se entreabrió y salió el hermano Maestro de Ceremonias,se encaminó hacia mí y me comunicó que sería recibido al instante. Ajusté el Mandil e infle mi pecho. Comprobé que mi collar y medallas estuvieran ordenadas y me encaminé con él. Me intranquilicé algo ¿ quien no lo haría en estas circunstancias? Respiré profundo y entré ritualísticamente al Templo. Extraño... esperaba encontrar lujo y esplendor, mucha riqueza. Comprobé, de inmediato, una simplicidad enorme. Una luz brillante, que no sé de donde venía, iluminaba todo el ambiente. Saludé al Venerable Maestro y a los vigilantes en la forma acostumbrada. Nadie se levantó a mi entrada. Ningún batir acompañó mi avance. Todos se mantenían silenciosos y en actitud respetuosa. Realmente no sabía que hacer... era todo inhabitual para mí. Esperaba ordenes... por fin ellas vinieron con la voz firme del Venerable Maestro: (¿.............................?) Reconociendo la necesidad del retejamiento en tales ciruntancias respondí: (..................................)

Sonreí para mis adentros mientras esperaba tranquilamente la siguiente pregunta y el momento propicio para demostrar mis conocimientos y desenvoltura.

En su lugar el Venerable Maestro dirigiendosé a los presentes, preguntó: ¿Los hermanos aquí presentes lo reconocen como Masón?. El silencio fue total. Me asusté ¿qué era esto?¿por qué tal pregunta? ¡Esto con certeza no era parte del Ritual! Dirigiéndose a mí el Venerable Maestro respondió: Mi caro hermano visitante. Los hermanos aquí presentes no lo reconocen como Masón. ¿Cómo no? Dije yo. ¿No ven mis insignias y parametros?¿Mis diplomas? ¿Mis medallas?¿No verificaron mis documentos? ¡retejenme! Si caro hermano, respondió solemnemente el Venerable Maestro. Con todo, con haber ingresado a la Orden, tener diplomas, ostentar insignias y medallas, no basta para ser reconocido masón. Es preciso antes que nada tener constituido su “Templo Interior”; y verificamos que esto no ocurrió con vos hermano.

Observamos, que a pesar de haber alcanzado el mayor de los Grados, no habéis realizado progreso personal alguno. Su paso por el Arte Real fue efímero. No pude aguantar más y respondí: ¿Cómo efímero?. Ustedes, que todo lo saben, ¿no observaron mis actitudes fraternas?

Fui interrumpido: Hermanos... veamos entonces su defensa: De inmediato se enfocó una pantalla como de televisión y en la imagen me reconocí junto a un grupo de hermanos haciendo comentarios humillantes contra otros hermanos, haciendo chacota con la presencia de los aprendices, contando chistes en el atrío, conversando y desatento en el desarrollo de los trabajos, intolerante con los hermanos, haciendo gestos para llamar la atención de mi presencia en Logia... ¡Era verdad! Me dio vergüenza... traté de justificarme, pero no encontraba argumentos para mi defensa.

Recordé entonces mis acciones benéficas y me explayé sobre ellas.

Cambiando la imagen como se cambian en el canal de Televisión, me vi colocando la mano vacia en el Saco de Beneficiencia.

Era cierto y por costumbre lo hacía así, por pensar que el óbolo no sería bien usado... Pensaba que yo le daría mejor destino, pero, por desgracia, nunca lo hacia... Me vi en las visitas a los hermanos enfermos y comprendí que era más por obligación que por fraternidad.

Quedé en silencio y lagrimas de remordimiento me brotaron de los ojos. Instintivamente comenzé a retirame cabizbajo.

Me detuve al oír la voz autoritaria y al mismo tiempo fraterna del Venerable Maetro. Mi hermano, reconocemos sus debilidades a todo el mundo y en la Masonería, con todo, reconocemos también que el hermano fue iniciado en nuestros Augustos Misterios. Prometemos a sus iniciados protegrelos y lo haremos. El hermano tendrá la oportunidad de enmendar sus errores al final, todos los aquí presentes ya los cometimos alguna vez. Relájese ahora. Tómese el tiempo necesario y al volver sobre este tema llegue con nuevas experiencias, nosotros lo encaminaremos nuevamente hacia el camino correcto de la Orden Masónica. Su nuevo caminar será seguramente más promisorio y útil. Salí decepcionado más extrañamente aliviado. Aquellas palabras parecen haberme sacado un gran peso de encima. Con seguridad, allí yo desbastaría parte de mi Piedra Bruta. Estaba saliendo ritualisticamente, cuando pasé entre columnas... Desperté, sobresaltado y mojado de sudor. Mi corazón estaba agitado. Me levanté asustado, más bien con cierta alegria en el pecho. ¡Habia soñado!. Me dirigí al guardarropas. Mi terno negro y mis guantes blancos sin uso, estaban allí. Rápidamente retiré del paletó las medallas e insignias, junto a los diplomas, algunos sin mérito, los guardé en una caja de fondo donde nadie los pudiese ver.

Aún emocionado y con los ojos llenos de lagrimas, me dirigí a mi mesa de trabajo y con las manos tremulas y lleno de una alegria enaltecedora, retiré el Ritual de Aprendiz masón y comence a leerlo.

martes, junio 07, 2005

René Guénon: ACERCA DE LOS DOS SAN JUAN

Artículo originalmente publicado en "Études Traditionnelles", junio de 1949, e incluido en Symboles fondamentaux de la Science Sacrée, París, Gallimard, 1962 [Símbolos fundamentales de la ciencia sagrada, Buenos Aires, Eudeba, 1969, y Barcelona, Paidós, 1996].

Aunque el verano sea considerado generalmente como una estación alegre y el invierno como una triste, por el hecho de que el primero representa en cierto modo el triunfo de la luz y el segundo el de la oscuridad, los dos solsticios correspondientes tienen sin embargo, en realidad, un carácter exactamente opuesto al indicado; puede parecer que hay en ello una paradoja harto extraña, y empero es muy fácil comprender que sea así desde que se posee algún conocimiento sobre los datos tradicionales acerca del curso del ciclo anual. En efecto, lo que ha alcanzado su máximo no puede ya sino decrecer, y lo que ha llegado a su mínimo no puede, al contrario, sino comenzar a crecer a continuación[1]; por eso el solsticio de verano señala el comienzo de la mitad descendente del año, y el solsticio de invierno, inversamente, el de su mitad ascendente; y esto explica también, desde el punto de vista de su significación cósmica, estas palabras de San Juan Bautista, cuyo nacimiento coincide con el solsticio estival: "Él (Cristo, nacido en el solsticio de invierno) conviene que crezca, y yo que disminuya"[2]. Sabido es que, en la tradición hindú, la fase ascendente se pone en relación con el deva-yâna, y la fase descendente con el pitr-yâna; por consiguiente, en el Zodíaco, el signo de Cáncer, correspondiente al solsticio de verano, es la "puerta de los hombres", que da acceso al pitr-yâna, y el signo de Capricornio, correspondiente al solsticio de invierno, es la "puerta de los dioses", que da acceso al deva-yâna. En realidad, el período "alegre", es decir, benéfico y favorable, es la mitad ascendente del ciclo anual, y su período "triste", es decir, maléfico o desfavorable, es su mitad descendente; y el mismo carácter pertenece, naturalmente, a la puerta solsticial que abre cada uno de los dos períodos en que se encuentra dividido el año por el sentido mismo del curso solar.

Sabido es, por lo demás, que en el Cristianismo las fiestas de los dos San Juan están en relación directa con los dos solsticios[3], y, cosa muy notable, aunque nunca la hayamos visto indicada en ninguna parte, lo que acabamos de recordar está expresado en cierta manera por el doble sentido del nombre mismo de "Juan"[4]. En efecto, la palabra hebrea hanán tiene a la vez el sentido de "benevolencia" y "misericordia" y el de "alabanza" (es por lo menos curioso comprobar que, en nuestra misma lengua, palabras como "gracia (s)" tienen exactamente esa doble significación); por consiguiente, el nombre Yahanán [o, más bien, Yehohanán] puede significar "misericordia de Dios" y también "alabanza a Dios". Y es fácil advertir que el primero de estos dos sentidos parece convenir muy particularmente a San Juan Bautista, y el segundo a San Juan Evangelista; por lo demás, puede decirse que la misericordia es evidentemente "descendente" y la alabanza, "ascendente", lo que nos reconduce a su respectiva relación con las dos mitades del ciclo anual[5]

En relación con los dos San Juan y su simbolismo solsticial, es interesante también considerar un símbolo[6] que parece peculiar de la Masonería anglosajona, o que al menos no se ha conservado sino en ella: es un círculo con un punto en el centro, comprendido entre dos tangentes paralelas; y estas tangentes se dice que representan a los dos San Juan. En efecto, el círculo es aquí la figura del ciclo anual, y su significación solar se hace, por otra parte, más manifiesta por la presencia del punto en el centro, pues la misma figura es a la vez el signo astrológico del sol; y las dos rectas paralelas son las tangentes a ese círculo en los dos puntos solsticiales, señalando así su carácter de "puntos límite", ya que estos puntos son, en efecto, como los límites que el sol no puede jamás sobrepasar en el curso de su marcha; y porque esas líneas corresponden así a los dos solsticios puede decirse también que representan por eso mismo a los dos San Juan. Hay empero, en esta figuración una anomalía por lo menos aparente: el diámetro solsticial del cielo anual debe considerarse, según lo hemos explicado en otras ocasiones, como relativamente vertical con respecto al diámetro equinoccial, y sólo de esta manera, además, las dos mitades del ciclo, que van de un solsticio al otro, pueden aparecer real y respectivamente como ascendente y descendiente, pues entonces los puntos solsticiales constituyen el punto más alto y el punto más bajo del círculo; en tales condiciones, las tangentes a los extremos del diámetro solsticial, al ser perpendiculares a éste, serán necesariamente horizontales. Pero, en el símbolo que ahora consideramos, las dos tangentes, al contrario, están figuradas como verticales; hay, pues, en este caso especial, cierta modificación aportada al simbolismo general del ciclo anual, la que por lo demás se explica de modo bastante sencillo, pues es evidente que no ha podido producirse sino por una asimilación establecida entre esas dos paralelas y las dos columnas [masónicas]; éstas, que naturalmente no pueden ser sino verticales, tienen por lo demás, en virtud de su situación respectiva al norte y al mediodía, y al menos desde cierto punto de vista, una relación efectiva con el simbolismo solsticial.

Este aspecto de las dos columnas se ve claramente sobre todo en el caso del símbolo de las "columnas de Hércules"[7]; el carácter de "héroe solar" de Hércules y la correspondencia zodiacal de sus doce trabajos son cosas demasiado conocidas para que sea necesario insistir en ellas; y es claro que precisamente ese carácter solar justifica la significación solsticial de las dos columnas a las cuales está vinculado su nombre. Siendo así, la divisa "non plus ultra", referida a esas columnas, aparece como dotada de doble significación: no solamente expresa, según la interpretación habitual, propia del punto de vista terrestre y, por lo demás, válida en su orden, que aquéllas señalan los límites del mundo "conocido", es decir, en realidad, que son los límites que, por razones cuya investigación podría resultar de interés, no era permitido sobrepasar a los viajeros; sino que indica al mismo tiempo -y sin duda debería decirse ante todo- que, desde el punto de vista celeste, son los límites que el sol no puede franquear y entre los cuales, como entre las dos tangentes de que tratábamos líneas antes, se cumple interiormente su curso anual[8]. Estas últimas consideraciones pueden parecer bastante alejadas de nuestro punto de partida, pero, a decir verdad, no es así, pues contribuyen a la explicación de un símbolo expresamente referido a los dos San Juan; y, por otra parte, puede decirse que, en la forma cristiana de la tradición, todo lo que concierne al simbolismo solsticial está también, por eso mismo, en relación con ambos santos.

[1] Esta idea se encuentra, particularmente, expresada varias veces y en formas diversas en el Tao-te-King; se la refiere más en especial, en la tradición extremo-oriental, a las vicisitudes del yin y el yang.
[2] San Juan, III, 30.
[3] Esas fiestas se sitúan en realidad un poco después de la fecha exacta de los solsticios, lo que manifiesta de modo aún más nítido su carácter, ya que el descenso y el ascenso han comenzado ya efectivamente; a esto corresponde, en el simbolismo védico, el hecho de que las puertas del Pitri-loka y del Deva-loka se consideran situadas respectivamente, no exactamente al sur y al norte, sino hacia al sudoeste y el nordeste.
[4] Queremos referirnos aquí al significado etimológico de ese nombre en hebreo; en cuanto a la vinculación entre Juan y Jano, aunque debe entenderse que es una asimilación fónica sin ninguna relación, evidentemente, con la etimología, no por eso es menos importante desde el punto de vista simbólico, ya que, en efecto, las fiestas de los dos San Juan han sustituido realmente a las de Jano, en los respectivos solsticios de verano e invierno.
[5] Recordaremos también, vinculándola más especialmente a las ideas de "tristeza" y "alegría" que indicábamos en el texto, la figura "folklórica" francesa, tan conocida, pero sin duda generalmente no comprendida muy bien, de "Juan que llora y Juan que ríe", que es en el fondo una representación equivalente a la de los dos rostros de Jano; "Juan que llora" es el que implora la misericordia de Dios, es decir, San Juan Bautista; y "Juan que ríe" es el que le dirige alabanzas, es decir, San Juan Evangelista.
[6] [Ya señalado en la última nota de un artículo anterior.]
[7] En la representación geográfica que sitúa a esas columnas a una y otra parte del actual estrecho de Gibraltar, es evidente que la ubicada en Europa es la columna del norte y la ubicada en África es la de mediodía.
[8] En antiguas monedas españolas se ve una figuración de las columnas de Hércules unidas por una suerte de banderola en la que está inscrita la divisa "non plus ultra"; ahora bien -cosa que parece bastante poco conocida y que señalaremos aquí a título de curiosidad-, de esa figuración deriva el signo usual del dólar norteamericano; pero toda la importancia fue dada a la banderola, que no era primitivamente sino un accesorio y que fue cambiada en una letra S, cuya forma aproximadamente tenía, mientras que las dos columnas, que constituían el elemento esencial, quedaron reducidas a dos trazos paralelos, verticales como las dos tangentes del círculo en el simbolismo masónico que acabamos de explicar; y la cosa no carece de cierta ironía, pues precisamente el "descubrimiento" de América anuló de hecho la antigua aplicación geográfica del non plus ultra.

lunes, junio 06, 2005

Síntesis en la Fraternidad

Por el Q:.H:. Carlos Bonacera – G:.L:.de Argentina
Revista Símbolo, Año LIV, N° 74, noviembre/diciembre 2001, pag.17/18

Todas las instituciones y figuras primordiales de la vida humana adquieren significado con relación al mundo en el cual aparecen; su propio sentido e importancia se sitúan en el marco de un conjunto histórico concreto.

Una visión comprensiva de cada momento histórico nos permite descubrir el entretejido continuo y constante de elementos de orden temporal, que poseen un ciclo de nacimiento, permanencia y muerte, junto con la presencia de una sabiduría tan válida y profunda hoy, como lo fue en su tiempo.

Los pueblos nos otorgan sobrados ejemplos de lo antedicho, y cada uno de ellos es reconocido porque de esta tensión entre lo temporal y lo eterno han logrado dar forma a su particular contribución al patrimonio cultural de la humanidad. Las reacciones que cualquiera de nosotros puede sentir frente a tales obras, emanan de una profunda y misteriosa participación con la Esencia que a todos nos constituye como ser humano. No debemos temer prestar una atención diferente a aquellos instantes privilegiados en que, contemplando desde esta perspectiva, se establece una conexión fraterna que nos abre a lo Eterno que nos constituye. Es posible vivenciar tales instantes al descansar en silencio frente a la marca dejada en la dura roca por el hombre del pasado. También el hombre futuro percibirá con idéntica y misteriosa fraternidad las marcas que nuestras manos dejan hoy en la roca de la existencia.

Sería una grave desgracia que la razón, que en nuestra civilización quiere presidir por sí misma, reprima el conocimiento de la profunda conexión fraterna a la cual nos hemos abierto.

El tesoro de la sabiduría de la humanidad tiene que ver con este devenir interior, es un contenido vital independiente de lo espacio-temporal. Está latente en una conciencia y en unos conocimientos primordiales innatos al hombre, a los que éste puede despertar. La verdad que encierran vive en lo que se llama el "saber tradicional" o la sabiduría eterna, que descubrimos a través de todos los países y todos los tiempos.

¿Cuál es el motivo Por el cual insistimos en prestar especial atención a estos instantes privilegiados? ¿Cuál es esa cualidad distintiva? ¿Por qué se presentan en su fugacidad otorgándonos calma, claridad, calidez y una fuerza que al desaparecer súbitamente se hace más patente en la nostalgia de su ausencia? Porque esta torna de conciencia tan furtiva como real es la garantía de la diferencia que existe entre las dos dimensiones de nuestra experiencia.

Una, experiencia que podríamos denominar natural, es la que nuestro hábito produce y se construye paulatinamente desde nuestra infancia. En la misma percibimos desde nosotros, como centro del universo de las circunstancias. El mundo, los objetos, las personas y hasta nuestros deseos y orientaciones se reconocen desde la separatividad que nos permite decir "yo". No pretendemos criticar tal situación, sino mostrar que junto con ella, casi de modo imperceptible, existe otra zona de percepción y acción que surge y se íntegra en la presencia de aquellos instantes de unidad de que hablábamos. Ellos son el pilar del Nuevo Humanismo al cual Occidente comienza a abrirse cuando intenta comprender la dimensión Inciática. Y es aquí en donde la orden Masónica tiene su sostén, en la capacidad inciática que posee el ser humano desde el mismo centro del Ser que lo constituye. Como Institución, la Masonería cumple las mismas premisas expresadas en el comienzo de nuestro pequeño trabajo, pero su función social y humana es la de permite a aquellos hombres que así lo desearen, ejercitar la apertura de la Dimensión lniciática. ¿Quiénes están preparados? Aquellos que han percibido en tales instantes privilegiados ese algo más que busca florecer por medio de una revolución copernicana en su modo de encarar y percibir la vida. Es por ello que la vía iniciática es un estadio natural al cual todo ser humano puede aspirar, cuando toma por propia voluntad la hebra del saber tradicional y se impone tres tareas simultáneas:

- Desarrollar la sensibilidad para el instante en que la revelación luminosa de la unidad emerge.
- Comprender cuáles son las condiciones favorables para su encuentro y mantenimiento.
- Quitar mediante el ejercicio práctico los obstáculos que lo separan de la vivencia fraterna de Unidad

Enfatizamos entonces que todos poseemos por derecho de nuestro Ser interno, libertad e igualdad, frente a la posibilidad de construir iniciáticamente el verdadero puente de fraternidad que nos llevará a la primera gran síntesis como familia humana. También queremos mostrar que aun en un mundo como el actual, en el que el péndulo se encuentra ladeado hacia el polo de los objetos Materiales, congestionando nuestra percepción y tironeando salvajemente nuestra conciencia, podemos contactarnos con lo Eterno en nosotros y desarrollarlo mediante nuestro esfuerzo y trabajo. Es en este sentido que la Masonería como institución plena en cada sociedad y cultura, transmite y mantiene la hebra de la Tradición lniciática, congrega en la unidad de sus logias a la diversidad que compone el complejo tapiz de la humanidad.

Respeta la diversidad cultural, religiosa, étnica, social y de género. Cubre e influye con su Simbolismo y trabajo Ritual todos los aspectos del desenvolvimiento psicoespiritual del ser humano. El trabajo en logia (grupos que se integran bajo los símbolos y leyes del trabajo masónico, y que mantienen la sucesión inciática en el tiempo), es desde la más remota antigüedad el espacio en el cual puede desarrollarse todo el proceso de evolución perceptiva y desarrollo activo que coloca al ser humano por propia voluntad y esfuerzo en la magna tarea de construir, de la dualidad, un nuevo Hombre.

Este verdadero humanismo, en el cual el ser humano adquiere una integración, responsabilidad y sentido en el mundo, es un camino sin fin que posee objetivos claramente definidos orientados por la voluntad al bien. Quien se esfuerza por recorrer la vía inciática no puede sino ser un catalizador y transformador de la sociedad en que vive, ya que su conciencia posee en algún grado y cualidad esa Luz integradora que va más allá de los conflictos armonizando los opuestos del mundo temporal,

Entonces hoy, la Masonería como custodia y heredera de la tradición iniciática, adquiere un valor fundamental en el contexto histórico de nuestra situación planetario. Se encuentra en un mundo que se percibe instrumental y tecnológicamente como uno, pero que no ha desarrollado la fraterna sensibilidad del sentido de relación. La diversidad cultural lucha por mantenerse como expresión de la identidad fundamental, mas es empujada por la uniformidad de los procesos y la planetarización de los eventos económicos. En este escenario de separatividad, el individuo se agobia ante la aparente inutilidad de sus esfuerzos y la humanidad toma a la naturaleza como el nutriente eterno de su voracidad de objetos. Frente a esta tensión contradictoria que amenaza con desgarrar los valores más fundamentales del hombre, la Masonería mantiene la clave del desarrollo del sentido de integración iniciático, como el gran tesoro que la Sabiduría Eterna entrega, constantemente, a la necesidad y a la responsabilidad Humana.